
En la década de 1940, el centro de San José vibraba con una intensa vida social. Cafés, salones y pastelerías no eran simples comercios: eran escenarios donde se tejía la vida cotidiana, cultural y social de la capital.
Entre esos espacios destacó El Sesteo, un establecimiento recordado como salón de moda y punto de reunión distinguido, ubicado en las inmediaciones del Parque Central.

¿Qué era El Sesteo?
Los registros de prensa de la época describen El Sesteo como un salón multifuncional que ofrecía:
Pastelería, Heladería, Bar, Actividades sociales organizadas
No era únicamente un lugar para consumir alimentos, sino un espacio para verse y dejarse ver, donde se reunían familias, amistades y miembros de la sociedad capitalina.

Un sitio de moda:
En anuncios y notas sociales de 1940, El Sesteo aparece mencionado como un “sitio de moda”, frecuentado por “lo más distinguido” de San José.

Entre sus actividades más destacadas se encontraban:
Tés danzantes, Reuniones sociales, Celebraciones patrias (como el 15 de setiembre)
Estos encuentros eran comunes en la época y reflejan una ciudad que buscaba elegancia, sociabilidad y esparcimiento en medio de un mundo que acababa de salir de la Gran Depresión y entraba en los años de la Segunda Guerra Mundial.
Ubicación en el corazón de la ciudad
Las referencias históricas sitúan a El Sesteo en el casco central de San José, específicamente:
Costado oeste del Parque Central Cercanías de Avenida 2 y Calle 2
Esta localización lo colocaba en una zona estratégica, rodeada de comercios, oficinas, transeúntes y otros cafés emblemáticos del San José de mediados del siglo XX.
El Sesteo y la vida cotidiana josefina
Espacios como El Sesteo cumplieron un papel fundamental en la vida urbana:
Servían como puntos de encuentro intergeneracional Facilitaban la conversación, el cortejo, la socialización Eran vitrinas del gusto, la moda y las costumbres del momento
Antes de los centros comerciales, estos salones eran el verdadero “centro social” de la ciudad.
Memoria urbana:
Hoy, El Sesteo forma parte de la memoria histórica del San José antiguo, recordándonos una ciudad más caminable, cercana y social. Aunque el local como tal ya no existe, su nombre aparece en anuncios, crónicas y recuerdos que nos permiten reconstruir cómo se vivía y se compartía la ciudad hace más de 80 años.
Referencias:
Publicidad y notas sociales en:
-Diario de Costa Rica, septiembre de 1940
-La Tribuna, setiembre de 1940.