Un viaje al pasado…

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Al mirar hacia nuestro pasado encuentro mis raíces, mi tierra, mi parentela… No tengo duda alguna que el pasado tiene que ver con quien yo soy en el presente. Ese pasado es lo que muy a menudo busco, quienes eran mis abuelos, que aroma tenía su casa, que huella dejaron en mi y que le dejaré a mi descendencia.

Es por eso que inicié este sitio… para buscar entre el baúl del tiempo las bellezas del pasado, la realidad del  presente y la esperanza del futuro.

Mi querido amigo, espero que juntos emprendamos este bello viaje al pasado y tú también puedas aportar tu historia…nos vemos en la carreta del tiempo, respirando olor a tierra mojada, tomando un jarro de café, sentados en la poltrona de madera y cuero que nos arrullará y sacará lo mejor de nosotros.

Nos vemos en la poesía, en la anécdota, en el cuento, en el relato…en la historia de Mi Costa Rica de Antaño!

Bienvenido!!

Maritza Cartín Estrada

Régimen de los Tinoco.

Esta historia comienza con el gobierno del presidente Alfredo González Flores (1914-1917), cuyo mandato estuvo siempre en entredicho pues lo había elegido el Congreso, no la ciudadanía. A esto se agregó la crisis económica causada por la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que creó un ambiente de incertidumbre pues los ciudadanos recibían cada vez menos dinero y se sentían castigados por la especulación en los alimentos.

Presidente Alfredo González Flores.

La impopularidad del gobierno creció a fines de 1916 y principios de 1917 porque González Flores vetó un proyecto petrolero que supuestamente proporcionaría recursos económicos al Estado para ayudar con la crisis económica. Además, se empeñó en crear nuevos tributos a los círculos cafetaleros. También lo perjudicaron rumores sobre su supuesto deseo de presentarse a las elecciones para el periodo presidencial siguiente (1918-1922).

Por todo ello, buena parte de la población apoyó el golpe de Estado que dio el ministro de Guerra, Federico Tinoco, el 27 de enero de 1917. Sin embargo, el gobierno de Tinoco pronto empezó a perder popularidad. A este rechazo contribuyeron dos proyectos de ley formulados por el gobierno: con uno se procuraba reestablecer la pena de muerte, y con el otro se intentaba eliminar el sufragio directo en las elecciones presidenciales.

Federico Tinoco Granados.

Ambos proyectos motivaron las primeras muestras de oposición, encabezadas por intelectuales como Carlos Gagini y el diputado Rogelio Fernández Güell. Gagini afirmó: “Un gobierno ilustrado debe preocuparse más de prevenir los crímenes que de castigarlos”.

Mientras tanto, tras aprobarse la reforma electoral, Fernández Güell manifestó: “Ya no será el pueblo, ni siquiera un dictador viril y patriota, poseído de amor al pueblo, el que mande, sino un círculo de oligarcas”.

Oposición. Esas respuestas y el cierre –ordenado por Tinoco– del diario El Imparcial llevaron a los intelectuales a oponerse cada vez más abiertamente al régimen militar.

Por otro lado, el gobierno tinoquista no pudo resolver la crisis económica interna ni logró ser reconocido por Estados Unidos. Además, perpetró arbitrariedades contra los maestros, impuso reclutamientos forzosos y avaló recurrentes abusos de autoridad.

Todo ello alimentó las primeras manifestaciones de oposición popular a lo que ya empezaba a llamarse “dictadura tinoquista”.

El General que persiguió a la Prensa.

El principal medio de lucha contra Tinoco fue la prensa, mediante la cual la oposición hizo circular sus demandas. Entre los periódicos adversos al régimen estaban el Diario de Costa Rica, La Acción Social y El Liberal . Los sectores populares realizaron sus primeras manifestaciones antitinoquistas el 12 y el 13 de noviembre de 1918, durante las fiestas convocadas por el mismo gobierno para celebrar la finalización de la Primera Guerra Mundial.

En un discurso público, Stewart Johnson, gran opositor a Tinoco, manifestó que el kaiserismo, derrotado en Europa, pronto también sería destruido en América. Estas declaraciones incitaron a los manifestantes a exclamar “¡Muera Tinoco!” y “¡Abajo el gobierno”, lo que motivó a la policía a dispersar violentamente la reunión.

En junio de 1919, las manifestaciones contra el régimen fueron verdaderamente populosas. En ellas participaron tanto docentes y obreros como estudiantes del Liceo de Costa Rica y del Colegio Superior de Señoritas.

Esos movimientos culminaron en la quema de los periódicos La Prensa Libre y La Información y dejaron más clara aún la capacidad represiva del régimen, pero también aceleraron su caída.

José Joaquín Tinoco, Ministro de Guerra (1917-1919)

La declaratoria de guerra a Alemania, el 23 de mayo de 1918, facilitó al gobierno establecer un estado de ley marcial. Tinoco aprovechó así el hecho de que la Constitución de 1917 limitaba considerablemente el derecho de habeas corpus .

Tinoco justificó la ley marcial como respuesta a la rebelión encabezada por Rogelio Fernández Güell el 22 de febrero de 1918. En tales circunstancias, todo recurso presentado por los reos políticos era denegado casi inmediatamente. A la vez, la declaratoria de guerra permitía al régimen establecer una censura oficial sobre la correspondencia, la telegrafía y la libertad de reunión.

Rogelio Fernández Güell

Tormentos. Los cuerpos policiales de espionaje interno, establecidos por Cleto González Víquez en 1908, se convirtieron con Tinoco en la pesadilla de los sectores populares. Conocidos con el mote de esbirros, los agentes se encargaron de la intervención de las comunicaciones, la vigilancia de las fronteras, la identificación de los elementos sospechosos, la retención forzada de los prisioneros políticos y la tortura de estos.

Los lugares de reclusión del régimen tinoquista fueron la Penitenciaría Central y el Cuartel Bellavista. En los niveles subterráneos de esos edificios se encontraban las celdas destinadas a los presos políticos. A esos sombríos lugares se refirió Tranquilino Chacón en sus memorias.

Las celdas eran de poca o nula ventilación y estaban expuestas al agua contaminada, y los camastros se infestaban de chinches. Además, se usaba el “claustro”, una pequeña celda donde el preso únicamente podía mantenerse de pie, lo que le ocasionaba la asfixia por el cansancio, el calor y la falta de aire.

Los detenidos políticos eran sometidos a torturas dentro de las prisiones. Los castigos más comunes eran los golpes con “el palo”, dados con una vara de membrillo en la espalda o los glúteos hasta desgarrar los músculos. Una variación eran los golpes de verga, un músculo secado al Sol y de mayor dureza que la vara. Este castigo era destinado a los prisioneros considerados líderes de la oposición o a los que fueran “indisciplinados” en las prisiones.

Sin embargo, los castigos más temibles usados por los esbirros eran el cepo común y el cepo alto. En el primero de ellos se aprisionaban, entre dos maderos, la cabeza y los brazos del reo, y se dejaba su cuerpo en una posición extenuante por cerca de 30 horas.

El cepo alto aprisionaba en el aire las piernas del reo, lo que no permitía a este apoyarse en ninguna parte. Por esto, los filos del cepo rompían la piel de las piernas y a veces causaban la muerte tras una dolorosa agonía.

Fin del régimen. El 13 de agosto de 1919, Federico Tinoco decretó la salida de los presos políticos como último acto de buena voluntad antes de partir al exilio. La quema de los cepos, el 15 de setiembre de 1919, constituyó en un acto simbólico del retorno a la democracia. El 17 de setiembre, el Diario de Costa Rica se refirió así a ese acontecimiento:

“En la mañana de aquel 15 de septiembre –como dirá más tarde alguna crónica que recuerde el suceso de oro– se vertió canfín sobre los maderos infamantes y la llama se alzó unísona con el agradecido grito de los torturados y con el palmotear frenético de manos martirizadas”.

Con la quema de esos cepos, se puso fin simbólico a la dictadura de Federico Tinoco, el último gobierno militar de Costa Rica.

La dictadura de Tinoco duraría solo dos años. Su hermano José Joaquín murió asesinado el 10 de agosto de 1919 y ya antes fuerzas rebeldes habían incursionado en el país con diversos grados de éxito. Tinoco finalmente abandona el país dos días después de la muerte de su hermano.



En ese lugar asesinaron de un disparo a José Joaquín Tinoco, luego que saliera de su casa ubicada 100 m sur, Así lucía el bar Limón hace 60 años. (Foto tomada del libro las presidencias del Castillo Azul).

Referencias:

‘MOVIMIENTOS SOCIALES Y REPRESIÓN DEL ESTADO EN LA DICTADURA DE TINOCO (1918-1919)’. La Nación, Ancora. Alejandro Bonilla Castro. Marzo, 2009.

Fotografías varias de Internet.

Antiguo Edificio Arena…ayer y hoy!

Antiguo Edificio Arena, 1920 es hoy el Edificio Benett. Ubicado en Avenida 3 y 5, Calle 5, a un costado del Parque Morazán.

El edificio Arena muestra los frutos del éxito de la burguesía comercial en San José. Así se admiraba el edificio, pero también a los “hombres” que estaban detrás de ellos, en este caso el banquero Jaime Bennett, dueño del inmueble, que era un rico y conocido capitalista extranjero, miembro de la burguesía.

Referencias:

Fotos Antiguas de C.R.

Sastrería y Tienda Mainieri Aronne…su historia!

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En la planta inferior del Edificio del Diario Costa Rica abrieron la Tienda Aronne & Mainnieri ubicada sobre Avenida Central.

En los años 30, el pequeño pueblo italiano de Morano tenía una realidad descarnada: o se vivía de la agricultura o se moría de hambre. Y era una situación allende a Morano, era general en toda Italia.

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Don Luis Mainieri a sus 93 años. (Fotografía del 2007)

Luis Mainieri Aronne era de los que no querían morir. A Costa Rica llegó con un equipaje de ilusiones, $12 dólares en el bolsillo y una deuda de más de ¢1.000 colones, pues un tío le prestó el dinero del viaje, pero había que pagarle.

forcostarica.org fotojuntin Antiguo tranvia de San Jose Avenida Cental Calle central 1931 el tranvia frente al congreso Izqueirda Mainieri Aronne Derecha Tienda Aimerich
Avenida Central Calle central 1931 el tranvía frente al Congreso. Izquierda Mainieri Aronne Derecha Tienda Aymerich

Este familiar tenía en San José la famosa sastrería Delcore Aronne y allí fue donde le dio espacio al joven Luis para que trabajara. Por ¢5 colones diarios tenía que pasar muchas horas frente a tijeras, telas, hilos y agujas.

Pasaron los meses y logró ahorrar lo suficiente para hacer casa aparte. Compró una cantina llamada La Unión en el Paseo de los Estudiantes y se dedicó a atenderla. Vendía a ¢15 centavos el trago con la boca, y al final del día terminaba agotado.

Los tiempos de guerra llegaron. En julio de 1942 en el muelle de Limón, un barco fue supuestamente atacado por un submarino alemán. La reacción en el interior del país no se hizo esperar en contra de los extranjeros cuyos países peleaban junto a los alemanes.

Sastrería, 1933

“Una turba saqueó mi bar y casi lo destruyó”, contaba don Luis. La muchedumbre enardecida se llevó todo lo que pudo, pero nadie se dio cuenta que detrás del aparato de radio, Mainieri guardaba una alcancía con sus ahorros. Con ellos reparó la cantina y la vendió en 3300 colones, para luego volver a su oficio, la sastrería.

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Local sobre Avenida Central

Fue cuando nació la tienda Aronne Mainieri, que fundó con un compatriota suyo, Luis Aronne Mainieri, quien aunque curiosamente tenía sus mismos apellidos pero en diferente orden, no era de la misma familia. La sastrería estaba en los bajos del Diario Costa Rica.

En 1962, cuando demolieron el edificio del Diario Costa Rica, don Luigi alquiló a la librería Universal el local donde esta tienda había iniciado el negocio, es decir, en frente del actual edificio en la Avenida Central.

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Es ahí donde se ubicó Mainieri Aronne, aunque poco a poco don Luigi fue agregándole otras propiedades aledañas, en la avenida central, las cuales alquila actualmente a otras empresas.

Luego el socio se retiró y la tienda tomó el nombre que hasta hoy lleva: Mainieri Aronne.

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La Tienda Mainierie Arone estuvo en Avenida Central por 71 años cerró este local en junio del 2014 para trasladarse a Curridabat.

Junio de 2014

Cierran el local ubicado sobre la Avenida Central, que albergó a la marca desde la década de 1960.

Abril 2015

Inauguran el nuevo establecimiento de la tienda que se ubica al frente de Plaza Freses en Curridabat.

Referencias:

  • De buen Corte. Suplemento Dominical, La Nación
  • Rodolfo González Ulloa, El Financiero. 22 enero 2007.
  • Fotografías de Internet.

Cervecería Traube y su historia…

La siguiente historia a sido tomada textualmente del Periódico La Nación del año 1954. Exactamente ese día se celebraba el Centenario de la Cervecería Traube a la memoria de quien fue su fundador, Don José Traube.

A fines del siglo pasado, cuando apenas se iniciaba el desarrollo industrial en el país, llegó a Costa Rica un hombre que habría de llevar a la práctica ideas nuevas, con tesón e inteligencia poco comunes y que, con el correr de los años se transformarían en una magna empresa, de que hoy se envanece justamente el país, este caballero distinguido se llamó don José Traube Tichy.

Biografía de José Traube Tichy:

El 22 de julio de 1854 nació don José Traube Tichy, en Laun, cerca de Saaz, Bohemía, hijo de don Antón Traube y de doña Katharina Tichy, cuya familia había emigrado en siglos anteriores de Amsterdam, Holanda. Su padre tuvo en Laun plantaciones de lúpulo, que el pequeño hijo habría de recorrer en su infancia.

Don José asistió a la escuela primaria en su ciudad natal y luego pasó a Praga, en donde hizo un curso en la Escuela de Cervecería y en donde poco a poco obtuvo diploma como maestro en esa industria. Luego nació en él un vivo deseo de viajar y conocer mundo y en el año de 1875, acompañado de un cuñado y amigo suyo, salió de su patria, rumbo a Centro América.  En Tapachula se detuvo, estudió el terreno, le pareció propicio a sus intereses y compró y trabajó una finca. Sin embargo, el destino quiso que volviera a Alemania, en donde haciendo bueno su compromiso de matrimonio, casó con la señorita Berta Bringkmann, en el año de 1878. Hubo de detenerse un tiempo en su patria, porque encontró dificultades para volver al nuevo continente, lo que realizó con su familia en 1890; rumbo a Panamá llegó a Costa Rica, pero aquí se quedó. La vida es como un río que avanza construyendo su propio cauce.

PRIMEROS PASOS:

Don José Traube no se instaló desde un principio en la capital. Sus primeras armas las hizo en la ciudad de Cartago, en donde afrontando dificultades y pasando mil trabajos, logró establecer su primera cervecería que llamó CERVECERÍA GLOBO. Fue esta, pues, la marca registrada de la nueva empresa, junto con su firma de puño y letra: TRAUBE, conforme puede verse todavía en el plantel actual, en las etiquetas en los membretes y en los anuncios y que luego llegó a popularizarse, no sólo en los centros de mayor comercio, sino hasta en los más apartados sectores de la república.

AÑOS DE DESCANSO:

A los pocos años pudo ser trasladada la cervecería a San José a la finca de su propiedad El Ballestero, hoy Cuesta de Traube. La empresa poco a poco fue tomando consistencia: por un lado el espíritu de lucha de su fundador y por otro la ayuda que le diera su padre, fueron factores decisivos en la prosperidad del negocio que hoy se conoce por “Gran Cervecería Traube”, cuyos productos, que se distinguen por conocidas marcas, han saboreado los habitantes de Costa Rica. Después de muchos años de estar en manos de la familia, la empresa se convirtió en una compañía por acciones, de la cual fue gerente su hijo don Rodolfo Traube, quien a su vez, dio enorme impulso a la empresa que fundó su señor padre hace más de medio siglo.

Tras una labor ardorosa y constante, que coronó el mejor éxito, el viaje industrial buscó con su señora doña Berta, descanso en su tierra natal, Alemania. Sin embargo, no se limitó él a disfrutar de su descanso tan merecido, después de una labor ardua en este lejano país de la América Central; quiso entonces servirla en otra forma y asumió, con doña Berta, con el carácter de ad honórem, la representación consultar de ésta su segunda patria en Sajenia y en la Alta Silesia, durante las administraciones de los licenciados don Cleto González Víquez y don Ricardo Jiménez Oreamuno, con el acierto propio de quien siente cariño y conoce de cerca los problemas y las inquietudes de un país que, sin ser el suyo, fue una segunda naturaleza de su espíritu. Esta honda inclinación por lo nuestro se dejó ver siempre en la forma con que a todas horas mantuvo abierta su casa en Dresdem para los costarricenses.

Don José Traube fue un verdadero costarricense, en el sentido más intenso de la palabra. Al hacer de esta tierra su segunda patria, la quiso, podría decirse sin temor de caer en exageraciones, como a la propia. Le había entregado a ella sus entusiasmos y sus esfuerzos de una brillante y activa madurez, encontrando en su seno una acogida franca; se adaptó a esta tierra, sintió un afecto profundo por sus cosas, por sus hombres, por su suerte y ya nunca más se borró de su espíritu. Sus hijos y sus nietos y sus bisnietos crecieron dentro de esa inclinación suya por Costa Rica y aquí viven unidos a nuestro destino y a nuestras inquietudes.

El 7 de abril de 1929 terminó sus días don José Traube. Como él se ha ido otros hombres de la Costa Rica de fines del siglo XIX; los que le dieron y marcaron su trayectoria de nación amiga de la paz, de entidad laboriosa, de emporio de democracia y libertad, en una tierra ubérrima y bajo un cielo eternamente azul.

La Cervecería Traube con ocasión de esta fecha memorable, tiene a honra rendir un homenaje a su fundador, don José Traube Tichy, el caballero intachable que con su inteligencia y con su esfuerzo, desarrolló una industria que es hoy orgullo nacional. (1)

El Sr. José Traube vende su negocio en 1912 a los hermanos Lindo Morales, socios en su compañía “Florida Ice & Farm Co. S.A.” conformada en 1908. Las cervezas que produjo el Sr. Traube en su negocio fueron: Pájaro Azul, Selecta y Traube Pilsen.(2)

Cervezas Traube (Fotografía C.R. y su Historia Facebook)

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Referencias:

  • 1. Centenario de don José Traube. Periódico La Nación, 22 julio de 1954.
  • 2. C.R. y su Historia, Facebook.

Edificio Feoli y Rimolo…ayer y hoy!

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Situada en el corazón de San José en la esquina Sureste de Avenida Central, Calle 0

Esta esquina tiene historia:

  1. En esta esquina estuvo el primer cafetal de Costa Rica. Hay una placa en la entrada principal del edificio en memoria del primer cafetal. Puede ver el siguiente enlace:  El primer Cafetal en Costa Rica
  2. Se levantó una fabrica de siropes llamada la Casa de París (ver  siguiente fotografía).

 

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3. Luego estuvo una hermosa tienda la que importaba productos de Europa y la que era muy concurrida, Tienda Aymerich.

4. Edificio de Feoli y Rímolo donde estuvo el Edificio de la Compañía de Fuerza y Luz por muchos años. Un solar, dos edificios. De alto valor patrimonial, afortunadamente ambos inmuebles se conservan actualmente. El primero de ellos, en efecto, fue ocupado durante muchos años por lo que sería luego la Compañía Nacional de Fuerza y Luz, por lo que desde allí se administraban tanto el tranvía como la telefonía de la capital.

Edificio de la Compañía de Fuerza y Luz, en Avenida Central calles Central y 1, hacia 1950. Fotografía de autor no determinado. / Fotografía: Andrés Fernández para LN.
Circa 1950

5. Estuvo en el año 1963 las instalaciones de Radio Columbia en el segundo piso.

Hoy día es la Tienda Regis. Mainemer llegó de Polonia a Costa Rica en 1930 y se dedicó a “polaquear” durante 6 años. En 1958 fundó un negocio de telas, hasta hoy conocido como Tienda Regis. Aunque son una tienda de telas, también venden peluches y ropa de mujer. Hoy son los nietos de Jacobo -Mario y Ana- quienes administran la empresa.

Referencias:

Fotografías de Internet y Fotos Antiguas de C.R., Facebook.