Un viaje al pasado…

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Al mirar hacia nuestro pasado encuentro mis raíces, mi tierra, mi parentela… No tengo duda alguna que el pasado tiene que ver con quien yo soy en el presente. Ese pasado es lo que muy a menudo busco, quienes eran mis abuelos, que aroma tenía su casa, que huella dejaron en mi y que le dejaré a mi descendencia.

Es por eso que inicié este sitio… para buscar entre el baúl del tiempo las bellezas del pasado, la realidad del  presente y la esperanza del futuro.

Mi querido amigo, espero que juntos emprendamos este bello viaje al pasado y tú también puedas aportar tu historia…nos vemos en la carreta del tiempo, respirando olor a tierra mojada, tomando un jarro de café, sentados en la poltrona de madera y cuero que nos arrullará y sacará lo mejor de nosotros.

Nos vemos en la poesía, en la anécdota, en el cuento, en el relato…en la historia de Mi Costa Rica de Antaño!

Bienvenido!!

Maritza Cartín Estrada

Ricardo Fernández Guardia, Biografía.

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Ricardo Fernández Guardia

Ricardo Fernández Guardia (Alajuela, Costa Rica, 4 de enero de 1867 – San José, 25 de febrero de 1950) fue un escritor, político y diplomático costarricense.

Fue hijo de Isabel Guardia Gutiérrez y del historiador León Fernández Bonilla. No sólo dio continuidad a los estudios de su padre y al desarrollo de nuevas investigaciones y textos claves de la historia patria; sino también, por sus capacidades innatas de escritor, elevó la historia costarricense a una categoría superior donde se funde lo científico con lo literario, como es el caso de sus crónicas.

Cultivador y seguidor de lo mejor de la tradición literaria española y francesa, Fernández Guardia se identifica hoy con el nacimiento del realismo literario y del teatro costarricense, con una obra merecedora del puesto de primer autor clásico de Costa Rica.

A pesar de su vasta obra escrita y de haber incursionado simultáneamente en varios campos de la expresión escrita, su preocupación por la pureza del idioma y la estructuración lógica de la expresión de sus ideas conforman una unidad de estilo sin precedentes en letras costarricenses.

  • Fue Secretario de Relaciones Exteriores y carteras anexas de 1909 a 1910.
  • Escribió numerosas y documentadas obras históricas, entre ellas:
    • El Descubrimiento y la conquista.
    • Cartilla histórica de Costa Rica.
    • Crónicas coloniales.
    • Reseña histórica de Talamanca.
    • Morazán en Costa Rica.
    • La Independencia.
    • Cosas y gentes de antaño.
    • La Guerra de la Liga y la invasión de Quijano.
    • Espigando en el pasado.
    • Don Florencio del Castillo en las Cortes de Cádiz.
  • También fue autor de varias obras literarias, y del ensayo político El mensaje de 1916, en el que se criticaban las políticas del Presidente Alfredo González Flores.
  • Fue Secretario de la Legación de Costa Rica en Europa (1885-1889).
  • Encargado de Negocios ad interim en España (1886-1887).
  • Primer Secretario de la Legación en Europa (1897-1901).
  • Ministro en misión especial en Italia (1900).
  • Ministro en misión especial en Honduras (1904).
  • Agente confidencial de Costa Rica en los Estados Unidos (1917).
  • Ministro en misión especial en Panamá (1920) y en México (1921).
  • Cónsul General en España (1929-1930).
  • Ministro Plenipotenciario de Costa Rica en Guatemala (1944-1945).
  • Declarado Benemérito de la Patria por el Poder legislativo costarricense en 1944.

Su hijo Ricardo Fernández Peralta también se distinguió como historiador y genealogista.​

Obras
Hojarasca, 1894
Cuentos Ticos, 1901
Magdalena (novela)|Magdalena, 1902
Historia de Costa Rica. El descubrimiento y la Conquista, 1905
Cartilla Histórica de Costa Rica, 1905
El mensaje de 1916, 1916
Don Florencio del Castillo en las Cortes de Cádiz, 1918
Reseña histórica de Talamanca, 1918
La Miniatura, 1920
Crónicas Coloniales, 1921
La Independencia, 1928
La Guerra de la Liga y la Invasión de Quijano, 1934
Cosas y Gentes de Antaño, 1935
Morazán en Costa Rica, 1943
Espigando en el pasado, 1946

Referencias:

  • Sáenz Carbonell, Jorge, y otros (1986). Los Cancilleres de Costa Rica. Imprenta Nacional.
  • Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas

La visita de Kennedy a Costa Rica!

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El Presidente John F. Kennedy aterrizó en la Sabana el 18 de marzo de 1963

 

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Discurso en la Universidad de Costa Rica, San Pedro.
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Recorre el Paseo Colón.

El presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy llegó a Costa Rica el 18 de marzo de 1963. Aterrizó en un helicóptero en la Sabana y unos días después del inicio de las erupciones del volcán Irazú. El propósito de su viaje era participar en un encuentro con mandatarios de Centroamérica y Panamá en el Teatro Nacional.

A su llegada, recorrió el paseo Colón, asistió a la reunión y compartió con jóvenes de la Universidad de Costa Rica.

En ese momento el presidente de Costa Rica era Francisco J. Orlich y el Embajador de Estados Unidos en Costa Rica era Raymond Telles. El día que Kennedy llegó los patrones de viento habían cambiado y la ceniza del Irazú afectó directamente a San José, el presidente Kennedy y los demás invitados conocieron los efectos de un volcán en erupción.

Fue su última visita a Costa Rica. La tragedia golpeó a Estados Unidos cuando el Presidente Kennedy fue asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963.

La imagen del Presidente Kennedy ingresando al Teatro Nacional fue tomada por Francisco Coto, un costarricense dedicado al arte de la fotografía, su trabajo excepcional nos permite asomarnos al pasado. Agradecemos a la Fundación Francisco Coto por facilitarnos la fotografía.

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El Presidente Kennedy entrando al Teatro Nacional (Fotografía de Fundación Francisco Coto)

Referencias:

  • Fotografías varias de Internet y Embajada Americana.
  • Fotografías gettyimages.

 

Edificio de Correos de Guadalupe…ayer y hoy!

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De la Iglesia Católica de Guadalupe 100 m Oeste, sobre calle principal. 

 

El edificio que vemos a la izquierda es el actual Correo de Guadalupe. Anterior a ese vemos a la derecha el edificio de la antigua Municipalidad de Guadalupe o Jefatura Política.  Esta fotografía está tomada de norte a sur.

Ese antiguo edificio se quemó en un incendio de la Fabrica Madre Selva que estaba contiguo a este. Una verdadera lastima haber perdido tan valiosa estructura arquitectónica.

Referencias:

  • Ensamblaje de fotografías de Maritza Cartín.
  • Fotografía actual del Correo de Guadalupe de Maritza Cartín.
  • Fotografía antigua de la Municipalidad de Guadalupe (Página Facebook)

La Cartilla Histórica de Costa Rica.

 

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Ricardo Fernández Guardia

Ricardo Fernández Guardia muestra su peculiar y fino estilo de historiador en este libro. Desde los arboles de nuestra historia hasta el clima de la segunda Guerra Mundial en nuestro país, el autor interpreta, describe y analiza con el tono del gran escritor que fue en vida.

Presione el siguiente enlace:

Cartilla Histórica de Ricardo Fernandez

Referencias:

  • Fernández Guardia, Ricardo. Cartilla Histórica de C.R. Imprenta de Avelino Alsina.

Historia de Costa Rica, el descubrimiento y la conquista. (Libro)

historia de cr ricardo fernandez guardia

Prólogo

Es muy corriente todavía la opinión de que el descubrimiento y la conquista de América fue una serie de expoliaciones y de crímenes cometidos por aventureros soeces y malhechores sedientos de oro, que solo dejaron en pos de sí el recuerdo nefando de sus iniquidades. Tal es el cargo tremendo que ha venido pesando sobre España, la leyenda negra creada por los enemigos encarnizados de esta gran nación en la época de su hegemonía, a la cual contribuyeron algunos españoles movidos por un altruismo admirable, pero no siempre acompañado de justicia, y que exageraron aún más loe hispanoamericanos durante las luchas por la independencia y posteriormente a éstas. No es posible negar que en este cargo, en esta leyenda negra hay una parte de verdad; pero sostener que todo lo hecho por España en América fue malo, resulta tan absurdo como afirmar lo contrario. De todo hubo, y para pronunciar un fallo justiciero es preciso hacer antes el balance del bien y del mal. ¿Se ha hecho este balance con pleno conocimiento de causa? Sin temor de errar puede afirmarse que no. Hace apenas algunos años que se vienen aplicando al estudio de la obra de España en América los métodos modernos de investigación documental, crítica y análisis mediante los cuales se consigue llegar tan cerca como ea posible de la verdad histórica, y sin embargo ya se han rectificado muchos errores y desmentido no pocas falsedades. La revisión del proceso de la conducta de España en América está en curso. Ha sido emprendida no sólo por investigadores españoles, cuyo testimonio pudiera tacharse de parcial, sino también por extranjeros concienzudos que siguiendo el ejemplo del barón de Humboldt buscan la verdad en sus fuentes…

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Don Ricardo Fernández Guardia.

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Referencias:

Ricardo Fernández Guardia. Historia de Costa Rica, el Descubrimiento y la Conquista. Cuarta Edición, 1941.

El Tranvía de Cartago

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A  finales del siglo pasado, muchas ciudades se modernizaban con el sistema de trenes de corta duración. Fue tan extraordinario que de los trenes grandes que conectaban las ciudades se pasaron a los pasajes cortos dentro de la ciudad que se llamaban tranvías.

En 1886 el inglés Hastings gana la licitación para construir la línea en la ciudad de Cartago. En el año 1888 se inaugura la primera línea de trenes interurbano de Costa Rica. Estos vagones eran operados por una pequeña locomotora de vapor.

Para el año 1887 el empresario Hastings importó desde Inglaterra un nuevo tren que incorporaba en una sola unidad el motor de vapor y los asientos para los pasajeros. Esta unidad de motor y sillas se llamaría un tranvía.

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El tranvía apareció en Cartago con motivo de la construcción del Ferrocarril al Atlántico.

Era la época en que solo familias de abolengo poseían volantas, calesas o coches, para salir a pasear o visitar fincas. Otros viajaban en lentas carretas tiradas por bueyes. La mayoría lo hacía a pie.

 A finales del siglo pasado la ciudad de Cartago estaba formada por 9 calles. De este a oeste: Calle del Ferrocarril, Calle Real, Calle de La Soledad, Calle de San Francisco y Calle del Hospital. De norte a sur: Calle del Señor Deán, Calle los Estanques, Calle del Cuartel y Calle Punta Diamante.

Ruta del Tranvía en Cartago:

Las dos rutas eran del cementerio general siguiendo la avenida 2 siguiendo hasta la basílica de los Ángeles y luego al noreste hasta el parque de San Rafael de Oreamuno. Un pequeño ramal salía por la calle 3.ª de la estación de trenes de la Northern hacia el sur a conectarse frente al ahora Banco Nacional. La segunda ruta bajaba por la avenida 10.ª, al este de los Tribunales de Justicia y por la calle de los Cerrillos. Al llegar cerca de Agua Caliente entraba por la ruta antigua por la Iglesia y la plaza de Agua Caliente hasta terminar en el hotel de los baños termales en Hervidero.

Pronto, ingleses y funcionarios municipales notaron que dicho negocio, en vez de crecer, disminuía. En un principio, por pura curiosidad, los cartagineses abordaron aquella máquina de hierro y madera. Pero, pronto, recelosos, decidieron bajarse, pues estaban acostumbrados a caminar hacia cualquier lugar de la ciudad.

Parados en esquinas, de lejos veían pasar el tranvía sin pasajeros. A unos les daba miedo viajar en esa máquina, cuya velocidad les causaba mareos, vómitos, dolores de oído. Otros, definitivamente, no subían por no tener dinero para el pasaje.

Mientras muchas ciudades apuestan al transporte colectivo, en Costa Rica el asunto sigue siendo un reto.

Ante ese rechazo, la situación económica de la empresa de tranvías comenzó a caer, precipitadamente. El servicio cada día fue más deficiente. En consecuencia, los ingleses trataron de rescindir el contrato.

Mr. Walter Ford en un informe presentado ante la Municipalidad, ocho años después de transitar el primer tranvía, aseguró que la empresa estaba dejando fuertes pérdidas a los dueños, pues “los tranvías corrían absolutamente sin pasajeros”.

Diez años duró aquella indiferencia. Los tradicionalmente flemáticos ingleses habían dado tiempo al tiempo.

Después de una década de pleitos judiciales, las autoridades municipales rescindieron el contrato. Los ingleses, tras recibir 10.000 pesos de indemnización, levantaron los rieles y una mañana de tantas, el tranvía no amaneció más en la Vieja Metrópoli. Se esfumó…

¡Para siempre!

Referencias:

  • Huber Solano. crhoy.com. Publicación del 8 de agosto del 2016.
  • La Nación, 1 de diciembre del 2008.