ESPECTACULAR LIBRO DE FOTOGRAFÍAS ESTÁ A TU ALCANCE EN COSTA RICA.
Susan Soto nos lleva a recorrer nuestras calles no solo josefinas sino de toda nuestra Costa Rica, exponiendo este bello diseño arquitectónico del Art Deco!
En Costa Rica, el estilo art déco se manifiesta de manera sorprendente en varios edificios emblemáticos, especialmente en San José, donde se pueden encontrar ejemplos notables de este movimiento arquitectónico. A pesar de que Costa Rica es conocida por su arquitectura colonial, el art déco dejó una huella significativa, especialmente en las primeras décadas del siglo XX.
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Al mirar hacia nuestro pasado encuentro mis raíces, mi tierra, mi parentela… No tengo duda alguna que el pasado tiene que ver con quien yo soy en el presente. Ese pasado es lo que muy a menudo busco, quienes eran mis abuelos, que aroma tenía su casa, que huella dejaron en mi y que le dejaré a mi descendencia.
Es por eso que inicié este sitio… para buscar entre el baúl del tiempo las bellezas del pasado, la realidad del presente y la esperanza del futuro.
Mi querido amigo, espero que juntos emprendamos este bello viaje al pasado y tú también puedas aportar tu historia…nos vemos en la carreta del tiempo, respirando olor a tierra mojada, tomando un jarro de café, sentados en la poltrona de madera y cuero que nos arrullará y sacará lo mejor de nosotros.
Nos vemos en la poesía, en la anécdota, en el cuento, en el relato…en la historia de Mi Costa Rica de Antaño!
En medio del movimiento acelerado del San José moderno, todavía existen rincones que guardan el eco de una Costa Rica más sencilla, más cercana y profundamente comunitaria.
1980’s Plaza de Zapote.-3
Uno de esos lugares es el tradicional Parque Nicaragua, ubicado frente a la iglesia católica de Zapote, en el corazón histórico del distrito. En principio este parque fue una plaza como lo vemos en la siguiente foto.
1982
Para muchos hoy es simplemente un parque de barrio. Pero para generaciones enteras de zapoteños, este lugar fue mucho más: fue punto de encuentro, escenario de fiestas patronales, centro de juegos infantiles y parte esencial de la vida cotidiana de una comunidad que todavía conservaba alma de pueblo.
📍 El parque y el viejo centro de Zapote
Mucho antes de que Zapote se llenara de urbanizaciones, presas y edificios, el distrito giraba alrededor de un pequeño núcleo tradicional formado por:
la iglesia,
la plaza,
el parque,
las pulperías,
los turnos,
y las casas de familias antiguas.
Como ocurría en muchos pueblos costarricenses, la vida social se desarrollaba alrededor del templo católico y su plaza principal. El actual Parque Nicaragua surgió precisamente en ese entorno.
La iglesia de Zapote, dedicada a la Inmaculada Concepción de María, fue durante décadas el centro espiritual y social del barrio. De hecho, antiguamente la comunidad llegó a conocerse como “La Concepción”, en honor a su patrona.
¿Por qué se llama “Parque Nicaragua”?
El nombre siempre ha despertado curiosidad.
Según la tradición popular y diversas referencias históricas del distrito, el nombre del parque está relacionado con las celebraciones marianas dedicadas a la Inmaculada Concepción, festividad profundamente arraigada tanto en Costa Rica como en Nicaragua.
Durante décadas, las fiestas patronales de Zapote tuvieron un ambiente muy similar al de las celebraciones populares nicaragüenses:
pólvora,
música,
bombetas,
rezos,
turnos,
comidas típicas,
y actividades comunales llenas de alegría.
Con el tiempo, el parque frente a la iglesia comenzó a conocerse popularmente como “Parque Nicaragua”, convirtiéndose en parte de la identidad del barrio.
Es un detalle hermoso porque refleja cómo las tradiciones centroamericanas se mezclaban naturalmente en la vida cotidiana del San José antiguo.
🎠 Un parque lleno de vida
Durante buena parte del siglo XX, el Parque Nicaragua fue uno de los principales puntos de reunión de Zapote.
Allí:
los niños corrían después de misa,
las familias conversaban en las bancas,
los jóvenes se encontraban por las tardes,
se realizaban actividades comunales,
y las fiestas patronales llenaban de música y color todo el sector.
En diciembre, especialmente durante las fiestas de la Inmaculada Concepción, el ambiente adquiría un aire mágico:
olor a pólvora,
luces,
ventas ambulantes,
manzanas de caramelo,
música de cimarrona,
y familias caminando alrededor de la plaza.
Era una época en la que los barrios josefinos todavía conservaban una fuerte vida comunitaria.
G A L E R Í A:
🕰️ El Zapote de antaño
Cuesta imaginarlo hoy, pero durante las décadas de 1940, 1950 y 1960, Zapote todavía tenía apariencia de pequeño pueblo a las afueras de San José.
Las calles eran más tranquilas. Había cafetales cercanos. Los vecinos se conocían entre sí. Y el parque funcionaba como verdadero centro de convivencia.
Muchos habitantes aún recuerdan direcciones dadas de esta manera:
“Del Parque Nicaragua, 100 metros al sur…”
Porque el parque no era solamente un espacio público: era una referencia emocional y urbana para toda la comunidad.
📸 Una curiosidad histórica
El Archivo Nacional de Costa Rica conserva fotografías relacionadas con la inauguración oficial del Parque Nicaragua en 1994.
Esto hace pensar que el lugar existía desde mucho antes como plaza o espacio comunal tradicional, pero que posteriormente fue remodelado o formalizado como parque público moderno.
Así, el sitio mantiene un puente simbólico entre el viejo Zapote de antaño y el distrito contemporáneo.
🌿 Más que un parque
Hoy, entre el tránsito y el crecimiento urbano, el Parque Nicaragua continúa siendo parte de la memoria viva de Zapote.
Tal vez muchos pasan frente a él sin imaginar:
las historias que escucharon sus bancas,
los juegos infantiles de otras generaciones,
las procesiones,
las fiestas patronales, en
y la vida sencilla de un San José que poco a poco se fue transformando.
Pero ahí sigue… como uno de esos pequeños lugares donde todavía sobreviven fragmentos de la Costa Rica de antaño.
Hablar de la Plaza de Toros de Zapote es hablar de recuerdos. Para generaciones de costarricenses, este lugar ha sido sinónimo de corridas de toros, chinamos, juegos mecánicos, música y reuniones familiares durante las celebraciones de fin y principio de año.
Hubo un tiempo en Costa Rica en que la “vagancia” no era vista simplemente como falta de ocupación, pobreza o desorden personal. Era considerada un problema de moral pública, de disciplina social y de orden económico.
Una nueva serie de Mi Costa Rica de Antaño para asomarnos a esas leyes antiguas que hoy sorprenden, pero que revelan cómo se entendía el orden, la moral, el trabajo y la vida cotidiana en otros tiempos.
Hubo un tiempo en que caminar por la Avenida Central de San José era recorrer una vitrina viva de elegancia, comercio y vida urbana.
Entre esos comercios que dieron identidad a la ciudad, existió la Tienda Turull luego llamada Tienda La Norma, propiedad de Miguel TurullSeuva, emigrante judío quien llegó a nuestra tierra a finales del siglo XIX.
En las primeras décadas del siglo XX, cuando San José comenzaba a modernizarse y a abrirse a influencias extranjeras, llegó un refresco que no era como los demás: Canada Dry.
No era un refresco dulce y colorido como los tradicionales. Era claro, sofisticado, con burbujas finas… y un sabor ligeramente picante gracias al jengibre.
Se presentaba como una bebida “refinada”, incluso medicinal en sus inicios, recomendada para la digestión. Muy pronto comenzó a servirse en boticas, cafés elegantes, hoteles del centro josefino.
Era, literalmente, una bebida de estatus.
¿Donde inició inició esta deliciosa bebida en San José?
En la avenida 5, entre calles 6 y 8, inició no solo una embotelladora sino una empresa formal, parte de una red internacional que operaba bajo licencias locales.
El antiguo polvorín que dio nombre a una calle… y protagonizó una gran explosión.
1. El origen: el polvorín de la ciudad:
En el siglo XIX, San José era una ciudad pequeña y todavía vulnerable a incendios o accidentes con explosivos. Por esa razón se construyó un polvorín, conocido popularmente como Casa de la Pólvora.
Monumento a León Cortes Castro (Fotografía La Nación)
En el extremo este del Parque Metropolitano La Sabana, donde hoy transitan miles de vehículos cada día, se levanta una figura que observa en silencio el paso del tiempo.