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Comernos el caballo! Anecdotario Nacional.

Anecdotario Nacional

CUANDO el famoso crac financiero de 1929, que arruinó a muchas gentes, el Doctor Fernando Quirós Madrigal, médico alienista, debido a varias circunstancias, dejó de recibir la mesada que el Gobierno de Costa Rica le remitía a Alema­nia para que atendiera al pago de su pensión y de sus estudios pro­fesionales. Desesperado, nervioso, el Doctor dispuso invertir los po­cos dineros que le quedaban en comprar billetes de lotería. Había que asomarse a la suerte por la única ventana abierta que es la lotería.

Una tarde, en un café, el Doctor Quirós se dio a la tarea de curiosear los billetes que había comprado; deseaba cerciorarse cuáles eran los premios en efectivo y a cuánto montaban. Pero cuál no sería la sorpresa al ver que el primer premio consistía en un her­moso caballo de raza fina y de carrera…

Uno de sus compañeros, estudiante también, al ver la cara de tristeza que puso el médico alienista al terminar de leer el plan del sorteo de la lotería, le pregunta:

—”¿Qué te pasa, Fernando, que estás poniendo una cara tris­tona?”.

Y el Doctor Quirós Madrigal no tardó en contestar:

—”Nada, hijo. Que si pegamos el “gordo”, o le pedimos una beca al Gobierno de Costa Rica, O TENDREMOS QUE COMERNOS EL CABALLO”

Referencias:

  • Anecdotario Nacional Costarricense.

Tráigalo a Costa Rica para que aprenda mañas…Anecdotario Nacional

Anecdotario Nacional

EN tiempos del Gobierno del General don Tomás Guardia, arribó a nuestras playas un general sudamericano. La sociedad costarricense y el gobierno, se apresuraron a agasajar y a tributarle honores al distinguido visitante.

Un día, entre el coro de amigos, el militar hizo estas consideraciones:

—”Tengo un muchacho de dieciocho años que está completando el ciclo de su educación inglesa. Luego pasará a Francia para que tome algo del refinamiento francés. Después irá a la Madre Patria donde hará estudios profesionales, y cuando tenga 28 ó 29 años, lo traeré a Costa Rica”.

Uno de sus amigos lo interrogó:

—”General, ¿la intención es simplemente de paseo?”. A lo que el huésped, contestó:

—”No señores, es para que aquí corone sus estudios”.

La sorpresa de los circundantes fue grande. Le manifestaron al pundonoroso militar que aquí no había universidad ni nada en qué perfeccionar los estudios de un muchacho que venía de los principales centros de la civilización.

Una sonora carcajada se dejó oír, y luego la voz del General don Tomás Guardia, allí presente, que decía:

—Tráigalo a Costa Rica PARA QUE APRENDA MAÑAS…

Referencias:

  • Anecdotario Nacional Costarricense.

Max Jiménez Huete…Anecdotario Nacional.

Anecdotario Nacional
MAX JIMENEZ HUETE fue de los primeros en revo­lucionar en Costa Rica la poesía.

Aparte de ser Max Jiménez Huete un hombre de gran fortuna, fué también un bohemio elegante. Su mayor satisfacción era reunir a sus amigos y agasajarlos espléndidamente. Viajó por toda Europa y América. París, Viena, New York, La Habana, fueron asiento de sus exposiciones de arte pictórico.

Una noche, en el Círculo de Amigos del Arte, el poeta se encontraba reunido con varios de sus amigos. La reunión se animaba como era natural, se conversaba de todo lo relacionado con el arte y la literatura.

El lírica ramonense Rafael Estrada, ya fallecido, muy amargado y decepcionado, se quejaba de la indiferencia del costarricense por todo lo que fuera arte y literatura. Se dolía del poco estímulo para con los valores nacionales.

Entonces, el poeta Jiménez Huete, dándole la razón a su compañero Estrada, tuvo una de sus más inteligentes e ingeniosas salidas, que le mereció el aplauso de todos.

Con aquella ironía conque hablaba para criticar, y con aquella voz de trueno que se gastaba, dijo:

“El costarricense, señores, ES AGUILA EN EL NORTE, CONDOR EN EL SUR Y ZOPILOTE EN COSTA RICA”…

Referencias:

  • Anecdotario Nacional Costarricense.

Una dama llamada “Cucaracha”

 

ricardo-jimenez y la cucaracha

En su época fue vista con burla y menosprecio, fue la comidilla de la sociedad, sin embargo debió ser una mujer muy bella, de porte elegante, femenina e inteligente para enamorar a un hombre de la talla de Don Ricardo Jiménez Oreamuno. Se trata de Doña Beatriz Zamora López, Primera Dama de la República desde 1932 a 1933, a quienes todos llamaron La Cucaracha. Seguir leyendo Una dama llamada “Cucaracha”

El pan francés en Costa Rica

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Aquí les dejo una simpática historia que me encontré rebuscando en periódicos. Espero que sea de vuestro agrado.

Siglo XIX. Corría la década de los 60. Bajó de un barco, en Puntarenas, un joven francés que llegaba por primera vez a América, creyendo –como casi todos los emigrantes que venían de Europa-  que aquí había trozos de oro en cualquier calle y que las monedas y billetes crecían en árboles.

Con  sus bolsillos escuálidos, llegó desde Marsella, tras un peligroso viaje de unos cinco meses, vía el Estrecho de Magallanes, al sur de América.

Ojos azules, cabello rubio y estatura media, el “franchute” no hablaba ni jota de español. Desilusionado de “La Perla del Pacífico”, optó por probar suerte en la ciudad de Alajuela.

Con unos 4.000 habitantes, la Alajuela de entonces lo adoptó y como era, y es, costumbre en ese pueblo, le pusieron un apodo. Como nadie podía decir su primer nombre, optaron por llamarlo por su apellido, Martin. Así se quedó “Don Martín”.

Pronto, el francés se dio cuenta de que en Alajuela nadie hacía pan blanco, popular y cotidiano en hogares franceses. Construyó entonces un gran horno ante la curiosidad de los vecinos. Y una mañana de tantas, a la salida de misa, aparecieron varios niños pregonando: ¡Vendo pan blancoooo…!  ¡Fresquito y tostaditooo! ¿Quién quiere pan calientito? ¡¡¡Pan…Pan….Pan!!!

Aquello impactó a los alajuelenses pues nunca habían escuchado a niños vendiendo en sus calles audazmente un nuevo producto.  Al principio, trataron de boicotearlo. Argumentaron que era mejor el pan de maíz que hacían las abuelas, que aquel con harina de trigo.

Pero, poco a poco, fueron comprando más y más pan blanco… y hasta el día de hoy.

Fue así también como los expertos  pone-sobrenombres le pusieron apellido a don Martín: lo bautizaron Blanco, blanco por el novedoso pan que hacía. Desde entonces, y hasta que entregó su alma al Creador, siguió llamándose oficialmente don Martín Blanco.

De esa singular manera brotó en Costa Rica el apellido Blanco.

Don Otilio desciende de aquel famoso panadero.
Don Otilio Ulate desciende de ese famoso panadero.

Y para preservar la especie y terminar de hornear el asunto, fue necesaria una deliciosa “costilla”: don Martín casó con una bella señorita de Alajuela. Ella era de origen vasco y su apellido, Olarte. Y como ese apellido también se le dificultaba a los alajuelenses, pronto se lo cambiaron por Ulate.

Entre sus descendientes destaca un nieto que tendrá  para siempre un sitio en la historia costarricense. Un hombre de extracción humilde, apodado “El Mono”, quien alcanzó, merced al pan blanco, la Presidencia de la República…

¡Otilio Ulate Blanco!

Referencias:

  • crhoy.com Noticias 24/7
  • Anuario del Cuento Costarricense 1967, Villegas, Xinia.

El Gobernador Bellaco…crónicas coloniales

LOS conquistadores de Costa Rica tuvieron mala fortuna. Hernán Sánchez de Badajoz murió en la cárcel, Diego Gutiérrez a manos de los indios, Cavallón en gran pobreza, Estrada Rávago lleno de despecho, Vázquez de Coronado trágicamente, Perafán de Rivera en la miseria y Diego de Artieda perseguido. Así, no es extraño que después de la muerte de éste ningún hombre sensato quisiera asumir la continuación de tan desgraciada empresa. Tal sucedió con Sancho de Barahona, vecino de la ciudad de Santiago de Guatemala, cuñado y compañero del licenciado Cavallón en 1561, a quien el Consejo de las Indias propuso treinta años después que la tomase a su cargo; pero Barahona conocía bien el terreno que le invitaban a pisar y prefirió quedarse tranquilamente en Guatemala disfrutando de su riqueza. Seguir leyendo El Gobernador Bellaco…crónicas coloniales