El camino de mulas.

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La primera aparición del burro en el nuevo mundo se produjo en 1495, cuando Colón llevó en su expedición cuatro machos y dos hembras. En 1502 los españoles ponen el pie en territorio costarricense. Y revisando las páginas del libro “Y las mulas no durmieron” de Carlos Molina Montes de Oca, se nos revela como los hombres arrieros y las mulas fueron sin duda los primeros impulsores del desarrollo económico costarricense. Claro, en esos tiempos para transitar rodeando cerros, por viejos caminos indígenas, laderas, que mejor que la mula y el arriero, como nos dice el autor: “La humilde acémila o mula, incansable, tenaz, viajera del día y de la noche, siempre con la pesada carga en el endurecido lomo;…” Por ejemplo Vásquez de Coronado fue impulsor del “Camino de Mulas de Cartago a Panamá” pasando por Aserrí, Coris, Patarrá y otros sitios, según Franco Fernández (2008).

Esta ruta se denominó Camino Real o camino de mulas en la Costa Rica colonial.

Se le llamó camino de mulas en virtud del comercio de estos animales por esta vía que comunicaba Cartago con Panamá.

En la época colonial, Costa Rica era una de las provincias más pobres del Imperio colonial español, como se desprende de la siguiente cita: “…la mayor parte de los vecinos viven en extrema pobreza, en casas que con cualquier rocío se mojan quienes las habitan…y la plaza tan cubierta de yerba que sirve a los forasteros de potrero para apacentar caballos… tal población no parece ciudad de españoles sino estancia despoblada.” (Carlos Monge Alfaro. Historia de Costa Rica, 1980, p 127).

La economía de la Costa Rica colonial se basaba en productos agropecuarios que se exportaban a los mercados regionales de Panamá y Nicaragua. Se comerciaba por mar, rumbo a Panamá, hasta la apertura del camino de mulas.

Se exportaron productos como harina de trigo, bizcochos, frijoles, maíz, sal, cuero, sebo y algunos productos artesanales como hamacas y mantas, y materias primas, ejemplo añil, algodón, cabuya, sobre el lomo de las mulas hasta los puertos de Suerre (en la desembocadura del rio Reventazón) en el Caribe, y Caldera en el Pacifico.

El movimiento comercial colonial fue muy limitado. Pero esta nueva actividad interesó a los pobladores y autoridades de Costa Rica, y aun a las de Guatemala.

El transporte por medio de mulas generó el primer impulso económico de nuestro país, pese a que el acarreo de las mercaderías no era trabajo fácil, dada la topografía del camino, una trocha pedregosa y cenagosa, sobre todo en época de lluvia.

El camino de mulas nos deja una herencia cultural que fortalece nuestra identidad nacional.

Referencias:

  • Carlos Monge Alfaro. Historia de Costa Rica, 1980, p 127
  • Carlos Molina Montes de Oca. “Y las mulas no durmieron”

El Tabaco en Costa Rica

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Planta del tabaco con su flor.

Este cultivo es originario de América aunque no se conoce con precisión un lugar específico porque no se le ha encontrado en estado silvestre. Probablemente sea originario del Sur del continente; sin embargo, habita como hierba en la totalidad de los trópicos.

La historia del tabaco como cultivo se inicia desde principios de la Colonia. Los indios conocían y cultivaban el tabaco con mucha antelación a la llegada de los españoles. Lo usaban para fumar y también como hierba medicinal y es por esa razón que lo cultivaban con esmero. Para comprender la cronología de los acontecimientos históricos se establecen tres etapas, las cuales se identifican por sus características específicas. En cada una de ellas se narran los sucesos más relevantes y sus repercusiones en el desarrollo de la vida costarricense.

 

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Etapa Inicial del Tabaco:

Después de 1502, año en que llegaron los españoles a Costa Rica, ellos conocieron el tabaco. A los españoles le impresionó ver cómo los indígenas usaban unas hojas arrolladas, las cuales quemaban por un lado y por el opuesto inhalaban el humo.

El tabaco era usado por los nativos principalmente en las ceremonias religiosas y en las festividades; el humo les provocaba un sopor que los narcotizaba y en ese estado se hacían heridas en sus propios cuerpos.Imagen relacionada

Estas costumbres crearon en los españoles una actitud negativa contra el tabaco; sin embargo, con el transcurso del tiempo y por efecto del intercambio cultural y genético entre ambas razas, en una fecha anónima los españoles aprendieron a fumar y rápidamente esta práctica se difundió en el viejo continente.

En 1605 los pobladores de Cartago emigran a las tierras de San José para sembrar tabaco. El cultivo rindió muy buenos resultados por la fertilidad de los suelos y las buenas condiciones climáticas; por esta razón, la región comprendida entre Barva, Heredia, Alajuela, Ujarraz y San José, se desarrolló rápidamente. Además, las relaciones comerciales entre Nicaragua y Panamá tenían entre los principales rubros la exportación de tabaco.

Etapa del Monopolio:

El desarrollo social y económico lógicamente despertó el interés y la codicia de los españoles; fue así como en 1752 la Corona Española impuso el monopolio del tabaco en Perú y en 1766 en el Reino de Guatemala (estanco del tabaco).

Los beneficios económicos que se alcanzaron como resultado del monopolio fueron muy buenos; entre 1770 y 1780 las ganancias fueron de 1.5 millones de pesos y, veinte años después, este rubro se había triplicado.

Como consecuencia de este éxito económico en 1784 se construye la Factoría del tabaco en San José, en el lugar donde hoy se encuentra el Banco Central.

La Factoría del Tabaco:

La construcción de este edificio marcó las bases del desarrollo de San José; fue en la factoría donde se llevó a cabo toda la administración, compra, almacenaje y venta del tabaco, principal cultivo de esta zona.

La administración de la factoría estaba regida por el máximo poder de la Capitanía General de Guatemala; en segundo lugar jerárquico estaba el factor, que era el administrador general; la seguía luego el fiel de almacenes. La Caja Real era administrada por el contador, que a su vez fiscalizaba al tesorero.

Los agricultores o cosecheros sembraban el tabaco en los terrenos del Valle Central que eran aprobados por el factor para este fin. Las tercenas eran almacenes de la misma factoría, recibían tabaco, lo almacenaban y lo vendían. Se encontraban las tercenas en San José, Heredia, Alajuela, Cartago, Ujarraz, Bagaces, Esparza, Nicoya, Guanacaste, Santa Cruz y Nicoya.

Por orden del Reino de Guatemala, en 1782 se autoriza su siembra únicamente en Costa Rica por lo que la actividad tabacalera se incrementó notablemente, pues desde aquí había que abastecer de tabaco a todo el Reino de Guatemala.

Me encontré este interesante reportaje del Profesor Anastacio Alfaro, donde nos describe de manera más detallada lo referente a este tema.

Referencias:

  • Chaverri Guerrero, Rodrigo. El Cultivo del Tabaco.
  • Revista Instituto Defensa del Café. Anastacio Alfaro.

 

 

 

Historia del cacao en Costa Rica

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El cacao de Costa Rica es junto al café y el banano uno de los importantes productos agrícolas de exportación, con una significativa incidencia en la economía, cultura e identidad nacional. Su producción representa el 5% del mercado exportador internacional, algo especial ya que de los proveedores mundiales sólo un 10% se puede calificar como gourmet. Theobroma es nombre científico y significa en griego «alimento de los dioses»; cacao deriva del nahua «cacáhua».

Historia:
Los primeros árboles del cacao crecían de forma natural a la sombra de las selvas tropicales de las cuencas del Amazonas y del Orinoco, hace unos 4000 años. ​ Los primeros cultivadores en Centroamérica fueron los habitantes del sitio de Puerto Escondido  en Honduras, alrededor de 1100 a. C. Entre 600 y 400 a. C. se extendió a Belice también. A la temporada de la civilización Olmeca, cerca de 900 a. C. es probable que la siembra de cacao fuese extensiva en Mesoamérica.Resultado de imagen para historia del cacao en costa rica

Estudios realizados por investigadores mexicanos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de las universidades de Columbia, Arizona, Yale, Wisconsin y Kennesaw, señalan que existen evidencias del consumo de cacao como bebida en el periodo formativo (1900 -900 a.C), es decir, 800 años antes de lo que se creía hasta ahora.

Los mayas crearon un brebaje amargo el chocolha, hecho de semillas de cacao que consumían exclusivamente los reyes y los nobles y también usado para dar solemnidad a determinados rituales sagrados. El chocolate se usaba con fines terapéuticos. Los médicos mayas prescribían el consumo de cacao tanto como estimulante como por sus efectos calmantes. Los guerreros lo consumían como una bebida reconstituyente, y la manteca de cacao era usada como ungüento para curar heridas.

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El cacao en Talamanca

El cacao y la cultura costarricense:
Un tanto olvidada en el Valle Central ha quedado la influencia del cacao en la conformación de la cultura costarricense, pero su huella en el imaginario colectivo es imborrable, por ser el hilo socioeconómico conductor entre la cultura indígena ancestral y la historia post Colón. Ha aparecido cíclicamente en momentos claves, normalmente asociado a la zona caribeña y sus culturas predominantes: la indígena y caribeña, ambas con una contribución indiscutible a la cultura nacional.

Durante milenios, cientos de generaciones han sobrevivido a la sombra del cacaotero, los niños han chupado sus semillas para limpiarlas a escondidas de sus padres, los jóvenes han esperado el sol de cada día para secarlas y allí han encontrado sus parejas, los mayores cuidan todos los detalles y ritos para obtener el primer “grano de oro” de Costa Rica.​

Antes de la colonización española y no se sabe desde cuándo, la semilla de cacao era usada por los indígenas como medio de cambio, como lo consignó en sus descripciones de la zona de Nicaragua y Costa Rica el conquistador Gonzalo Fernández de Oviedo a inicios del siglo XVI:

“É assi como va madurando la fructa, assi se va enxugando aquella carnosidad que está entre las almendras, é ellas quedan sueltas en aquella caxa, de donde las sacan después é las guardan é tienen el mismo prescio é estimación que los cripstianos é otras gentes tienen el oro é la moneda; porque assi lo son estas almendras para ellos, pues que por ellas compran todas las otras cosas.”

En 1709 el gobernador Lorenzo Antonio de Granda y Balbín, declaró las pepitas de cacao como medio oficial y aceptable para el intercambio comercial en todas las circunstancias ya que los habitantes. Un real, unidad base del sistema monetario español acuñado en plata, equivalía a dos reales de cacao o sea a ciento sesenta semillas cacao, ya que el real de cacao lo constituían, por lo general, ochenta semillas.​

Si bien el cacao fue prohibido como moneda a finales del siglo XVIII, su uso para el trueque continuó aún durante gran parte del siglo XIX, dada su importancia alimenticia y comercial.Resultado de imagen para el cacao como moneda, costa rica

La monetización de la economía costarricense, acelerada por el desarrollo del café y el consiguiente auge económico a partir de la década de 1830, llevó cada vez más al uso de la moneda como medio de cambio, en un contexto caracterizado por un desarrollo importante del mercado interno del aumento del trabajo asalariado. La práctica del trueque, como un mecanismo importante para la obtención de bienes, fue disminuyendo conforme se monetizó la economía en el siglo XIX y se fueron solucionando los problemas de escasez de moneda, hasta el punto de quedar como una práctica ocasional.

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Flor del cacao

Su uso como moneda continuó de hecho hasta finales del siglo XIX, cuatro siglos después de iniciada la colonización y casi un siglo después de la independencia nacional.

Entre 1880 y 1930 se planteó una política oficial de país agro exportador y el cacao tomó especialmente en el Caribe un importante papel socioeconómico. Con la crisis económica occidental del 1929 y la depresión de 1930 y años subsiguientes vinieron a cerrar ese ciclo del modelo agro exportador.​

El cacao en la actualidad

Cacao en finca experimental y educativa del CATIE

Cacaotal alrededor del Usuré (rancho ceremonial Bribri) en la comunidad indígena de Yorkín, Talamanca, Costa Rica

Cacao orgánico procesado hasta el secado y embalado para exportación por Asociación de Pequeños Productores de Talamanca, APPTA, Costa Rica.

El cultivo continuó hasta 1979, con la aparición de la monilia del cacao, que dañó los cultivos y produjo una caída en su producción. Alrededor de 1985, con la ayuda del Centro Agronómico Tropical, CATIE, se fortaleció las especies y técnicas agronómicas, y tomó un nuevo auge con la moda de los cultivos orgánicos a partir de lo cual se está posicionando como un producto calidad gourmet, y por tanto llevando recursos frescos a comunidades del Caribe y Talamanca, y en consecuencia reactivando la cultura del cacao.

A finales de la década de 1980 en el país había tres industrias y doce firmas exportadoras de cacao. Destacan la formación de comercialización alternativa orientada a retribuir mejor al productor utilizando cooperativas, asociaciones de productores, y centros agrícolas cantonales. Entre los demandantes principales figuraban: Costa Rican Cocoa Products, El Gallito Industrial Limitada. Provesa y Hering y Hering.

En 1984 se dio un avance significativo con el inicio del Programa de Fomento Cacaotero. Como apoyo a esa coyuntura en 1988 el Centro de Investigaciones en Tecnología de Alimentos (CITA) estructuró un programa de investigación y transferencia, logrando importantes avances en fermentación, diseño de plantas beneficiadoras y evaluación de calidad. Para 1994 se rehabilitaron 14.000 hectáreas que reactivó la exportación y el consumo local de unas 7.200 TM. Destacan los proyectos de COOPEFRUTA en Quepos, COOPALSUR en Palmar Sur, CEE en Puriscal, UNCASUR en Golfito y ASPROCA en Laurel.​

En el año 2007 fue creada CANACACAO por 12 asociaciones y empresas quienes tuvieron la visión para apreciar el potencial que existe en Costa Rica para convertirse en un proveedor reconocido en el mercado mundial de cacao de alta calidad, producido responsablemente en cuanto a estándares sociales y ambientales.

Para el 2013, algunas experiencias individuales con jardines clonales de híbridos altamente productivos y resistentes a enfermedades, tanto en fincas privadas como de centros de investigación oficiales, han obtenido variedades de cacao que resultan ser muy resistentes a enfermedades y productivos bajo condiciones de cultivo “orgánico”. El mercado ha favorecido a través de su preferencia a los cacaos de aroma y orgánicos, beneficiando un repunte importante en los precios y sobreprecios por sus características.

La mayoría de los actuales productores cuentan con dos certificaciones: la social, extendida por Rainforest Alliance, y la orgánica, entregada por la firma Eko-logica.

Las tierras de Costa Rica reúnen muchas de las características óptimas para un exitoso cultivo de cacao de alta calidad, en términos de acidez, humedad, nivel freático y composición. Ante la escasez de actividades económicas que ayuden a elevar la calidad de vida de los habitantes de zonas agrícolas, especialmente actividades que impliquen un bajo impacto sobre el ambiente, la posibilidad de reactivar el cultivo de cacao de alta calidad como alternativa resulta muy relevante. Tal es el caso de la zona de Talamanca, en el Caribe Sur, donde se han desarrollado proyectos productivos en comunidades campesinas e indígenas, combinado el ecoturismo y agroturismo con la producción de cacao y plátano orgánicos. Muchos de estos han contado con la participación de organizaciones no gubernamentales como ANAI y líderes ambientales como Ibo Bonilla y Benson Venegas.​

Destaca también la iniciativa de mejorar la producción de cacao y conservar la biodiversidad de la zona de Talamanca en Costa Rica con el Proyecto Conservación de Biodiversidad y Producción Sostenible en pequeñas fincas indígenas productoras de cacao orgánico en el Corredor Biológico Talamanca-Caribe. En el proyecto participan indígenas de las culturas Bribrí y Cabécar, dos de las más importantes de Costa Rica. El Proyecto Cacao Orgánico y Biodiversidad se desarrolla en forma conjunta por el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), la Asociación de Pequeños Productores de Talamanca (APPTA), la Asociación de Desarrollo Integral del Territorio Indígena Bribrí (ADITIBRI), la Asociación de Desarrollo Integral del Territorio Indígena Cabécar (ADITICA) y la Comisión de Mujeres Indígenas Talamanqueñas (COMUITA).​

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CHOCORART es una finca familiar que produce CACAO ORGANICO en harmonía con la naturaleza y diferentes productos de CACAO Y CHOCOLATE ORGANICO.

El cacao de Costa Rica se encuentra ahora en aeropuertos nacionales e internacionales y tiendas de productos orgánicos y Delicatessen de muchos países y como parte de la oferta de reconocidas marcas como Brit, Gallito y Nestlé, algunas de las cuales han comprado la tecnología tica de proceso y conservación del cacao, incluso han establecido en el país centros de producción globalizada.

El cacao al igual que las esferas de piedra continúa fuertemente arraigado en el inconsciente colectivo como una conexión viva con las raíces ancestrales, para un tico el sabor del cacao es el sabor de la historia.

Referencias:

  • Soley Güel, Tomás. Historia Monetaria de Costa Rica. San José, Costa Rica: Imprenta Nacional, 1926, p. 9
  • Bozzoli de Willie, María E. Continuidad del simbolismo del cacao, del siglo XVI al siglo XX. San José, Costa Rica: Editorial Texto, 1980, pp. 229-240
  • Meléndez, Carlos. Guion Museo de Numismática. San José, Costa Rica: Museos Banco Central, 1990 (inédito), p. 31
  • McNeil, Cameron (ed.). 2007. Chocolate in Mesoamerica: A Cultural History of Cacao. University of Florida Press. ISBN 0-8130-2953-8.
  • Motamayor, J. C., et. al. 2002. “Cacao domestication I: The Origin of the cacao cultivated by the Mayas”, Heredity 89: 380-386.
  • Meléndez Chaverri, Carlos. Costa Rica vista por Fernández de Oviedo. San José, Costa Rica: Ministerio de Cultura Juventud y Deportes, 1978, pp. 71-72
  • Facio, Rodrigo. Estudio sobre economía costarricense. San José, Costa Rica: Editorial Costa Rica, 1975, pp. 33-34.

Historia del banano en C.R.

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El banano de Costa Rica es junto al café y el cacao uno de los importantes productos agrícolas de exportación, con una importante incidencia en la economía, cultura e identidad nacional. Actualmente Costa Rica exporta un promedio de 100 millones de cajas de banano (1,87 toneladas métricas) equivalente al 10% de la exportación mundial. Además del banano criollo para el consumo local e industrial dado su excelente sabor y calidad, produciéndose mucho con calidad orgánica.

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Historia:

El banano (musa paradisiaca) fue traído al país por Fray Tomás de Berlanga desde las Islas Caimán alrededor del año 1860 y se cultivó comercialmente en Costa Rica a raíz de la necesidad de generar carga continua para el Ferrocarril al Atlántico, ya que el café al ser estacional no generaba suficiente uso para el tren. La primera exportación fue de 360 racimos dirigida a Nueva York, Estados Unidos. Seguir leyendo “Historia del banano en C.R.”

Historia del Café en Costa Rica

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1720 es la fecha probable de la introducción del café a América, cuando las primeras semillas de la especie Coffea Arábica, variedad Typica llegaron a la isla Martinica, Antillas, que luego fueron sembradas en la Provincia Costa Rica a finales del siglo XVIII.

En esa época nuestro país tenía una agricultura de subsistencia. La historia costarricense cambió desde 1808: bajo la égida del gobernador Tomás de Acosta empezó a arraigarse en nuestro suelo el cultivo del café, que ha calado muy hondo en el ser y quehacer costarricense.Resultado de imagen para padre Felix velarde, costa rica

Costa  Rica fue el primer país centroamericano que estableció esta floreciente industria. Destacadas personalidades contribuyeron con el desarrollo del cultivo y se ha asignado al Padre Félix Velarde como el primer sembrador, quien en 1816 hace referencia a que posee un solar con plantas de café. El primer cafetal estuvo 100 metros al norte de la Catedral Metropolitana, en el cruce de la Avenida Central y calle Cero. Seguir leyendo “Historia del Café en Costa Rica”