José Joaquín Trejos Fernández, 37 Presidente de C.R.

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Su vida personal:
Nace el 18 de abril de 1916. Sus padres fueron Juan Trejos Quirós y Emilia Fernández Aguilar de religión mormón. Casó el 30 de agosto de 1936 con Clara Fonseca Guardia. De este matrimonio nacieron cinco hijos: Diego, Juan José, Humberto, Alonso y Álvaro Trejos Fonseca. Fallece el 10 de febrero de 2010 a la edad de 93 años de edad.

Estudios:

Cursó estudios de economía en la Universidad de Chicago e hizo estudios superiores en Burdeos, Francia. Fue Decano de la Facultad de Ciencias y Letras, destacándose como profesor de Matemáticas y Química. Durante muchos años fue profesor de Ciencias Económicas en la Universidad de Costa Rica.

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Daniel Oduber Quirós, 39 Presidente de C.R.

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Daniel Oduber Quirós se convirtió en 1974 en la tercera persona que llegó a la Presidencia de la República, con el Partido Liberación Nacional (PLN). Nació en San José el 25 de agosto de 1921, fue hijo de Porfirio Oduber Soto y Ana María Quirós Quirós. Se casó en París, Francia, con Marjorie Elliot Sypher. Tuvo dos hijos: Luis Adrián y Ana María.

Entre 1928 y 1933, cursó sus estudios de educación primaria en la Escuela Buenaventura Corrales. En 1934 ingresó al Colegio Seminario donde permaneció hasta 1937. En 1938 cursó el último año de secundaria en el Liceo de Costa Rica, donde se graduó de Bachiller en 1938. Un año después obtuvo el diploma de “Tenedor de Libros” en la Escuela de Comercio Manuel Aragón.

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Los cinco rostros de lo que hoy día es el Teatro Melico Salazar…!


Ubicado en Avenida Segunda, entre Calle Central y Calle 2.

Pasamos tantas veces por la mencionada esquina Noreste del Parque Central, donde se erije el elegante edificio del Teatro Mélico Salazar. Pero quizás nunca nos preguntamos la historia de dicha esquina famosa…famosa porque en ese terreno hubo historia…historia de nuestra Costa Rica de antaño. Disfruten la historia…

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Régimen de los Tinoco.

Esta historia comienza con el gobierno del presidente Alfredo González Flores (1914-1917), cuyo mandato estuvo siempre en entredicho pues lo había elegido el Congreso, no la ciudadanía. A esto se agregó la crisis económica causada por la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que creó un ambiente de incertidumbre pues los ciudadanos recibían cada vez menos dinero y se sentían castigados por la especulación en los alimentos.

Presidente Alfredo González Flores.

La impopularidad del gobierno creció a fines de 1916 y principios de 1917 porque González Flores vetó un proyecto petrolero que supuestamente proporcionaría recursos económicos al Estado para ayudar con la crisis económica. Además, se empeñó en crear nuevos tributos a los círculos cafetaleros. También lo perjudicaron rumores sobre su supuesto deseo de presentarse a las elecciones para el periodo presidencial siguiente (1918-1922).

Por todo ello, buena parte de la población apoyó el golpe de Estado que dio el ministro de Guerra, Federico Tinoco, el 27 de enero de 1917. Sin embargo, el gobierno de Tinoco pronto empezó a perder popularidad. A este rechazo contribuyeron dos proyectos de ley formulados por el gobierno: con uno se procuraba reestablecer la pena de muerte, y con el otro se intentaba eliminar el sufragio directo en las elecciones presidenciales.

Federico Tinoco Granados.

Ambos proyectos motivaron las primeras muestras de oposición, encabezadas por intelectuales como Carlos Gagini y el diputado Rogelio Fernández Güell. Gagini afirmó: “Un gobierno ilustrado debe preocuparse más de prevenir los crímenes que de castigarlos”.

Mientras tanto, tras aprobarse la reforma electoral, Fernández Güell manifestó: “Ya no será el pueblo, ni siquiera un dictador viril y patriota, poseído de amor al pueblo, el que mande, sino un círculo de oligarcas”.

Oposición. Esas respuestas y el cierre –ordenado por Tinoco– del diario El Imparcial llevaron a los intelectuales a oponerse cada vez más abiertamente al régimen militar.

Por otro lado, el gobierno tinoquista no pudo resolver la crisis económica interna ni logró ser reconocido por Estados Unidos. Además, perpetró arbitrariedades contra los maestros, impuso reclutamientos forzosos y avaló recurrentes abusos de autoridad.

Todo ello alimentó las primeras manifestaciones de oposición popular a lo que ya empezaba a llamarse “dictadura tinoquista”.

El General que persiguió a la Prensa.

El principal medio de lucha contra Tinoco fue la prensa, mediante la cual la oposición hizo circular sus demandas. Entre los periódicos adversos al régimen estaban el Diario de Costa Rica, La Acción Social y El Liberal . Los sectores populares realizaron sus primeras manifestaciones antitinoquistas el 12 y el 13 de noviembre de 1918, durante las fiestas convocadas por el mismo gobierno para celebrar la finalización de la Primera Guerra Mundial.

En un discurso público, Stewart Johnson, gran opositor a Tinoco, manifestó que el kaiserismo, derrotado en Europa, pronto también sería destruido en América. Estas declaraciones incitaron a los manifestantes a exclamar “¡Muera Tinoco!” y “¡Abajo el gobierno”, lo que motivó a la policía a dispersar violentamente la reunión.

En junio de 1919, las manifestaciones contra el régimen fueron verdaderamente populosas. En ellas participaron tanto docentes y obreros como estudiantes del Liceo de Costa Rica y del Colegio Superior de Señoritas.

Esos movimientos culminaron en la quema de los periódicos La Prensa Libre y La Información y dejaron más clara aún la capacidad represiva del régimen, pero también aceleraron su caída.

José Joaquín Tinoco, Ministro de Guerra (1917-1919)

La declaratoria de guerra a Alemania, el 23 de mayo de 1918, facilitó al gobierno establecer un estado de ley marcial. Tinoco aprovechó así el hecho de que la Constitución de 1917 limitaba considerablemente el derecho de habeas corpus .

Tinoco justificó la ley marcial como respuesta a la rebelión encabezada por Rogelio Fernández Güell el 22 de febrero de 1918. En tales circunstancias, todo recurso presentado por los reos políticos era denegado casi inmediatamente. A la vez, la declaratoria de guerra permitía al régimen establecer una censura oficial sobre la correspondencia, la telegrafía y la libertad de reunión.

Rogelio Fernández Güell

Tormentos. Los cuerpos policiales de espionaje interno, establecidos por Cleto González Víquez en 1908, se convirtieron con Tinoco en la pesadilla de los sectores populares. Conocidos con el mote de esbirros, los agentes se encargaron de la intervención de las comunicaciones, la vigilancia de las fronteras, la identificación de los elementos sospechosos, la retención forzada de los prisioneros políticos y la tortura de estos.

Los lugares de reclusión del régimen tinoquista fueron la Penitenciaría Central y el Cuartel Bellavista. En los niveles subterráneos de esos edificios se encontraban las celdas destinadas a los presos políticos. A esos sombríos lugares se refirió Tranquilino Chacón en sus memorias.

Las celdas eran de poca o nula ventilación y estaban expuestas al agua contaminada, y los camastros se infestaban de chinches. Además, se usaba el “claustro”, una pequeña celda donde el preso únicamente podía mantenerse de pie, lo que le ocasionaba la asfixia por el cansancio, el calor y la falta de aire.

Los detenidos políticos eran sometidos a torturas dentro de las prisiones. Los castigos más comunes eran los golpes con “el palo”, dados con una vara de membrillo en la espalda o los glúteos hasta desgarrar los músculos. Una variación eran los golpes de verga, un músculo secado al Sol y de mayor dureza que la vara. Este castigo era destinado a los prisioneros considerados líderes de la oposición o a los que fueran “indisciplinados” en las prisiones.

Sin embargo, los castigos más temibles usados por los esbirros eran el cepo común y el cepo alto. En el primero de ellos se aprisionaban, entre dos maderos, la cabeza y los brazos del reo, y se dejaba su cuerpo en una posición extenuante por cerca de 30 horas.

El cepo alto aprisionaba en el aire las piernas del reo, lo que no permitía a este apoyarse en ninguna parte. Por esto, los filos del cepo rompían la piel de las piernas y a veces causaban la muerte tras una dolorosa agonía.

Fin del régimen. El 13 de agosto de 1919, Federico Tinoco decretó la salida de los presos políticos como último acto de buena voluntad antes de partir al exilio. La quema de los cepos, el 15 de setiembre de 1919, constituyó en un acto simbólico del retorno a la democracia. El 17 de setiembre, el Diario de Costa Rica se refirió así a ese acontecimiento:

“En la mañana de aquel 15 de septiembre –como dirá más tarde alguna crónica que recuerde el suceso de oro– se vertió canfín sobre los maderos infamantes y la llama se alzó unísona con el agradecido grito de los torturados y con el palmotear frenético de manos martirizadas”.

Con la quema de esos cepos, se puso fin simbólico a la dictadura de Federico Tinoco, el último gobierno militar de Costa Rica.

La dictadura de Tinoco duraría solo dos años. Su hermano José Joaquín murió asesinado el 10 de agosto de 1919 y ya antes fuerzas rebeldes habían incursionado en el país con diversos grados de éxito. Tinoco finalmente abandona el país dos días después de la muerte de su hermano.


En ese lugar asesinaron de un disparo a José Joaquín Tinoco, luego que saliera de su casa ubicada 100 m sur, Así lucía el bar Limón hace 60 años. (Foto tomada del libro las presidencias del Castillo Azul).

Referencias:

‘MOVIMIENTOS SOCIALES Y REPRESIÓN DEL ESTADO EN LA DICTADURA DE TINOCO (1918-1919)’. La Nación, Ancora. Alejandro Bonilla Castro. Marzo, 2009.

Fotografías varias de Internet.

Antiguo Edificio Arena…ayer y hoy!

Antiguo Edificio Arena, 1920 es hoy el Edificio Benett. Ubicado en Avenida 3 y 5, Calle 5, a un costado del Parque Morazán.

El edificio Arena muestra los frutos del éxito de la burguesía comercial en San José. Así se admiraba el edificio, pero también a los “hombres” que estaban detrás de ellos, en este caso el banquero Jaime Bennett, dueño del inmueble, que era un rico y conocido capitalista extranjero, miembro de la burguesía.

Referencias:

Fotografia antigua tomada de Fotos Antiguas de C.R., página en Facebook.

Montaje de fotografía por Maritza Cartin.

Sastrería y Tienda Mainieri Aronne…su historia!

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En la planta inferior del Edificio del Diario Costa Rica abrieron la Tienda Aronne & Mainnieri ubicada sobre Avenida Central.

En los años 30, el pequeño pueblo italiano de Morano tenía una realidad descarnada: o se vivía de la agricultura o se moría de hambre. Y era una situación allende a Morano, era general en toda Italia.

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Don Luis Mainieri a sus 93 años. (Fotografía del 2007)

Luis Mainieri Aronne era de los que no querían morir. A Costa Rica llegó con un equipaje de ilusiones, $12 dólares en el bolsillo y una deuda de más de ¢1.000 colones, pues un tío le prestó el dinero del viaje, pero había que pagarle.

forcostarica.org fotojuntin Antiguo tranvia de San Jose Avenida Cental Calle central 1931 el tranvia frente al congreso Izqueirda Mainieri Aronne Derecha Tienda Aimerich
Avenida Central Calle central 1931 el tranvía frente al Congreso. Izquierda Mainieri Aronne Derecha Tienda Aymerich

Este familiar tenía en San José la famosa sastrería Delcore Aronne y allí fue donde le dio espacio al joven Luis para que trabajara. Por ¢5 colones diarios tenía que pasar muchas horas frente a tijeras, telas, hilos y agujas.

Pasaron los meses y logró ahorrar lo suficiente para hacer casa aparte. Compró una cantina llamada La Unión en el Paseo de los Estudiantes y se dedicó a atenderla. Vendía a ¢15 centavos el trago con la boca, y al final del día terminaba agotado.

Los tiempos de guerra llegaron. En julio de 1942 en el muelle de Limón, un barco fue supuestamente atacado por un submarino alemán. La reacción en el interior del país no se hizo esperar en contra de los extranjeros cuyos países peleaban junto a los alemanes.

Sastrería, 1933

“Una turba saqueó mi bar y casi lo destruyó”, contaba don Luis. La muchedumbre enardecida se llevó todo lo que pudo, pero nadie se dio cuenta que detrás del aparato de radio, Mainieri guardaba una alcancía con sus ahorros. Con ellos reparó la cantina y la vendió en 3300 colones, para luego volver a su oficio, la sastrería.

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Local sobre Avenida Central

Fue cuando nació la tienda Aronne Mainieri, que fundó con un compatriota suyo, Luis Aronne Mainieri, quien aunque curiosamente tenía sus mismos apellidos pero en diferente orden, no era de la misma familia. La sastrería estaba en los bajos del Diario Costa Rica.

En 1962, cuando demolieron el edificio del Diario Costa Rica, don Luigi alquiló a la librería Universal el local donde esta tienda había iniciado el negocio, es decir, en frente del actual edificio en la Avenida Central.

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Es ahí donde se ubicó Mainieri Aronne, aunque poco a poco don Luigi fue agregándole otras propiedades aledañas, en la avenida central, las cuales alquila actualmente a otras empresas.

Luego el socio se retiró y la tienda tomó el nombre que hasta hoy lleva: Mainieri Aronne.

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La Tienda Mainierie Arone estuvo en Avenida Central por 71 años cerró este local en junio del 2014 para trasladarse a Curridabat.

Junio de 2014

Cierran el local ubicado sobre la Avenida Central, que albergó a la marca desde la década de 1960.

Abril 2015

Inauguran el nuevo establecimiento de la tienda que se ubica al frente de Plaza Freses en Curridabat.

Referencias:

  • De buen Corte. Suplemento Dominical, La Nación
  • Rodolfo González Ulloa, El Financiero. 22 enero 2007.
  • Fotografías de Internet.