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Cervecería Traube y su historia…

La siguiente historia a sido tomada textualmente del Periódico La Nación del año 1954. Exactamente ese día se celebraba el Centenario de la Cervecería Traube a la memoria de quien fue su fundador, Don José Traube.

A fines del siglo pasado, cuando apenas se iniciaba el desarrollo industrial en el país, llegó a Costa Rica un hombre que habría de llevar a la práctica ideas nuevas, con tesón e inteligencia poco comunes y que, con el correr de los años se transformarían en una magna empresa, de que hoy se envanece justamente el país, este caballero distinguido se llamó don José Traube Tichy.

Biografía de José Traube Tichy:

El 22 de julio de 1854 nació don José Traube Tichy, en Laun, cerca de Saaz, Bohemía, hijo de don Antón Traube y de doña Katharina Tichy, cuya familia había emigrado en siglos anteriores de Amsterdam, Holanda. Su padre tuvo en Laun plantaciones de lúpulo, que el pequeño hijo habría de recorrer en su infancia.

Don José asistió a la escuela primaria en su ciudad natal y luego pasó a Praga, en donde hizo un curso en la Escuela de Cervecería y en donde poco a poco obtuvo diploma como maestro en esa industria. Luego nació en él un vivo deseo de viajar y conocer mundo y en el año de 1875, acompañado de un cuñado y amigo suyo, salió de su patria, rumbo a Centro América.  En Tapachula se detuvo, estudió el terreno, le pareció propicio a sus intereses y compró y trabajó una finca. Sin embargo, el destino quiso que volviera a Alemania, en donde haciendo bueno su compromiso de matrimonio, casó con la señorita Berta Bringkmann, en el año de 1878. Hubo de detenerse un tiempo en su patria, porque encontró dificultades para volver al nuevo continente, lo que realizó con su familia en 1890; rumbo a Panamá llegó a Costa Rica, pero aquí se quedó. La vida es como un río que avanza construyendo su propio cauce.

PRIMEROS PASOS:

Don José Traube no se instaló desde un principio en la capital. Sus primeras armas las hizo en la ciudad de Cartago, en donde afrontando dificultades y pasando mil trabajos, logró establecer su primera cervecería que llamó CERVECERÍA GLOBO. Fue esta, pues, la marca registrada de la nueva empresa, junto con su firma de puño y letra: TRAUBE, conforme puede verse todavía en el plantel actual, en las etiquetas en los membretes y en los anuncios y que luego llegó a popularizarse, no sólo en los centros de mayor comercio, sino hasta en los más apartados sectores de la república.

AÑOS DE DESCANSO:

A los pocos años pudo ser trasladada la cervecería a San José a la finca de su propiedad El Ballestero, hoy Cuesta de Traube. La empresa poco a poco fue tomando consistencia: por un lado el espíritu de lucha de su fundador y por otro la ayuda que le diera su padre, fueron factores decisivos en la prosperidad del negocio que hoy se conoce por “Gran Cervecería Traube”, cuyos productos, que se distinguen por conocidas marcas, han saboreado los habitantes de Costa Rica. Después de muchos años de estar en manos de la familia, la empresa se convirtió en una compañía por acciones, de la cual fue gerente su hijo don Rodolfo Traube, quien a su vez, dio enorme impulso a la empresa que fundó su señor padre hace más de medio siglo.

Tras una labor ardorosa y constante, que coronó el mejor éxito, el viaje industrial buscó con su señora doña Berta, descanso en su tierra natal, Alemania. Sin embargo, no se limitó él a disfrutar de su descanso tan merecido, después de una labor ardua en este lejano país de la América Central; quiso entonces servirla en otra forma y asumió, con doña Berta, con el carácter de ad honórem, la representación consultar de ésta su segunda patria en Sajenia y en la Alta Silesia, durante las administraciones de los licenciados don Cleto González Víquez y don Ricardo Jiménez Oreamuno, con el acierto propio de quien siente cariño y conoce de cerca los problemas y las inquietudes de un país que, sin ser el suyo, fue una segunda naturaleza de su espíritu. Esta honda inclinación por lo nuestro se dejó ver siempre en la forma con que a todas horas mantuvo abierta su casa en Dresdem para los costarricenses.

Don José Traube fue un verdadero costarricense, en el sentido más intenso de la palabra. Al hacer de esta tierra su segunda patria, la quiso, podría decirse sin temor de caer en exageraciones, como a la propia. Le había entregado a ella sus entusiasmos y sus esfuerzos de una brillante y activa madurez, encontrando en su seno una acogida franca; se adaptó a esta tierra, sintió un afecto profundo por sus cosas, por sus hombres, por su suerte y ya nunca más se borró de su espíritu. Sus hijos y sus nietos y sus bisnietos crecieron dentro de esa inclinación suya por Costa Rica y aquí viven unidos a nuestro destino y a nuestras inquietudes.

El 7 de abril de 1929 terminó sus días don José Traube. Como él se ha ido otros hombres de la Costa Rica de fines del siglo XIX; los que le dieron y marcaron su trayectoria de nación amiga de la paz, de entidad laboriosa, de emporio de democracia y libertad, en una tierra ubérrima y bajo un cielo eternamente azul.

La Cervecería Traube con ocasión de esta fecha memorable, tiene a honra rendir un homenaje a su fundador, don José Traube Tichy, el caballero intachable que con su inteligencia y con su esfuerzo, desarrolló una industria que es hoy orgullo nacional. (1)

El Sr. José Traube vende su negocio en 1912 a los hermanos Lindo Morales, socios en su compañía “Florida Ice & Farm Co. S.A.” conformada en 1908. Las cervezas que produjo el Sr. Traube en su negocio fueron: Pájaro Azul, Selecta y Traube Pilsen.(2)

Cervezas Traube (Fotografía C.R. y su Historia Facebook)

Panfleto publicitario

Referencias:

  • 1. Centenario de don José Traube. Periódico La Nación, 22 julio de 1954.
  • 2. C.R. y su Historia, Facebook.

Edificio Feoli y Rimolo…ayer y hoy!

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Situada en el corazón de San José en la esquina Sureste de Avenida Central, Calle 0

Esta esquina tiene historia:

  1. En esta esquina estuvo el primer cafetal de Costa Rica. Hay una placa en la entrada principal del edificio en memoria del primer cafetal. Puede ver el siguiente enlace:  El primer Cafetal en Costa Rica
  2. Se levantó una fabrica de siropes llamada la Casa de París (ver  siguiente fotografía).

 

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3. Luego estuvo una hermosa tienda la que importaba productos de Europa y la que era muy concurrida, Tienda Aymerich.

4. Edificio de Feoli y Rímolo donde estuvo el Edificio de la Compañía de Fuerza y Luz por muchos años. Un solar, dos edificios. De alto valor patrimonial, afortunadamente ambos inmuebles se conservan actualmente. El primero de ellos, en efecto, fue ocupado durante muchos años por lo que sería luego la Compañía Nacional de Fuerza y Luz, por lo que desde allí se administraban tanto el tranvía como la telefonía de la capital.

Edificio de la Compañía de Fuerza y Luz, en Avenida Central calles Central y 1, hacia 1950. Fotografía de autor no determinado. / Fotografía: Andrés Fernández para LN.
Circa 1950

5. Estuvo en el año 1963 las instalaciones de Radio Columbia en el segundo piso.

Hoy día es la Tienda Regis. Mainemer llegó de Polonia a Costa Rica en 1930 y se dedicó a “polaquear” durante 6 años. En 1958 fundó un negocio de telas, hasta hoy conocido como Tienda Regis. Aunque son una tienda de telas, también venden peluches y ropa de mujer. Hoy son los nietos de Jacobo -Mario y Ana- quienes administran la empresa.

Referencias:

Fotografías de Internet y Fotos Antiguas de C.R., Facebook.

Caminos de carretas antes del Ferrocarril

carreta y caminos

En Costa Rica, el desarrollo de caminos viene sumamente ligado al desarrollo económico del país, por ende a la hora de realizar un análisis de los caminos es importante saber el contexto económico en el que estaba inmersa. Aunque el periodo de la colonia no es parte de la delimitación espacial de la investigación es de suma importancia tomarlo en cuenta ya que fue la base para la creación de los caminos y posteriormente la elección en las rutas de comercio. Las rutas de indígenas, que a su vez fueron empleadas por los colonos, fueron posteriormente heredadas a la Costa Rica republicana que las convirtió en rutas de comercio.

Antes de la colonia los indígenas tenían sus propias rutas de comunicación entre cacicazgos, las cuales fueron empleados por los españoles emplearon durante la colonia. A esta red de rutas se le fueron incorporando más como el Camino Real, que comunicaba el Valle del Guarco con Pacaca, atravesaba sectores como Aserrí. También existía el Camino de las Mulas el cual permitía el traslado de Cartago hasta Panamá. Pero aunque estos fueran llamados caminos no eran más que simples trillos, los cuales se encontraban en un estado bastante deplorable. Muchos de los caminos empleados durante la colonia, e incluso después de ésta, eran como los ya mencionados, simples trillos que en realidad no permitían el óptimo traslado en una economía agroexportadora.

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Caminos de carretas antes del Ferrocarril

 

Referencias:

Marco Antonio Reyes Jara, Estudiante de Pregrado y Licenciatura en la Escuela de Geografía, Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica. 2017. Contacto: marco.reyes@ucr.ac.cr ; marar_92@hotmail.com.

El camino de mulas.

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La primera aparición del burro en el nuevo mundo se produjo en 1495, cuando Colón llevó en su expedición cuatro machos y dos hembras. En 1502 los españoles ponen el pie en territorio costarricense. Y revisando las páginas del libro “Y las mulas no durmieron” de Carlos Molina Montes de Oca, se nos revela como los hombres arrieros y las mulas fueron sin duda los primeros impulsores del desarrollo económico costarricense. Claro, en esos tiempos para transitar rodeando cerros, por viejos caminos indígenas, laderas, que mejor que la mula y el arriero, como nos dice el autor: “La humilde acémila o mula, incansable, tenaz, viajera del día y de la noche, siempre con la pesada carga en el endurecido lomo;…” Por ejemplo Vásquez de Coronado fue impulsor del “Camino de Mulas de Cartago a Panamá” pasando por Aserrí, Coris, Patarrá y otros sitios, según Franco Fernández (2008).

Esta ruta se denominó Camino Real o camino de mulas en la Costa Rica colonial.

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Las Pulperías de antaño.

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Pulperia El jicaro, Liberia
Fotografía por  Geotrivia.cr

 Miren que tema más bello el que les traigo este día, las famosas pulperías, la pulpe…

Cuéntenme amigos, quiénes no tocaron el piso de uno de estos famosos establecimientos? Pienso que una gran mayoría de ustedes tiene cualquier cantidad de cuentos e historias acerca de la Pulpe.

Por ejemplo, les cuento que nací en la provincia de San José, en la ciudad de Guadalupe. Primero viví en un pequeño barrio llamado San Gerardo (Costado norte de Novacentro). Una de las primeras pulperías fue La Nena, esquinera, sus dueños un par de señores ya mayores y más abajo estaba la Pulpería Amalia, por supuesto atendida por Amalia.

Que lugares mágicos para los niños, a comer melcochas de coco, cajetas de leche, confites de mantequilla, mora y si te iba bien el pulpero te daba fería…que era un premio, era una bolsita de cartulina forrada con papel seda de colores, allí había polvo de pinolillo, sí amigos, jaja, si ahora le das eso a un chiquillo, fijo te lo revientan.

Me encantaría leer sus comentarios y que me cuenten alguna anécdota de la famosa Pulpe. Aquí les dejo un poco de historia…

Una pulpería era, hasta inicios del siglo XX, el establecimiento comercial típico de las distintas regiones de Hispanoamérica, encontrándose ampliamente extendida desde Centroamérica hasta los países del Cono Sur. Su origen data de mediados del siglo XVI y proveía todo lo que entonces era indispensable para la vida cotidiana: comida, bebidas, velas, carbón, remedios y telas, entre otros.

También era el centro social de las clases sociales humildes y medias de la población; allí se reunían los personajes típicos de cada región a conversar y enterarse de las novedades. Las pulperías eran lugares donde se podía tomar bebidas alcohólicas y además se realizaban peleas de gallos, se jugaba a los dados, a los naipes, etc.

Los establecimientos eran una viva expresión de la cultura local, como en el caso rioplatense, en donde solían contar con una o dos guitarras para que los gauchos “guitarreasen” y cantasen; o se organizaran payadas y bailes entre los parroquianos.(1)

Cuando era niña y me llevaban de paseo a Naranjo, mi felicidad era completa tan pronto ponía un pie en la pulpería de nuestro tío abuelo Arturo.

Imagen relacionada
Tomada de Ticomorfosisblog

Se llamaba La última copa; el piso era de mosaico; las ventanas, de madera, y sobre el mostrador, unos grandes frascos de vidrio me hacían perder la cordura. Dentro de ellos había verdaderos tesoros para cualquier goloso: melcochas, confites de mora, Tapitas, Frutinis, galletas Yemita, tártaras…

A su local iba mucha gente para hacer tertulia y ponerse al tanto del acontecer nacional y de las últimas noticias del barrio. Algunos ‘pedían fiado’ y sus nombres eran anotados con un lápiz en una libreta, donde también se llevaban las cuentas con suma rigurosidad.

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Definitivamente, eran otros tiempos, pues pulperías como aquella están en vías de extinción. Según conteos oficiales, sobreviven unas 15.000 en todo el territorio nacional, muy pocas si se toma en cuenta que, hace tres décadas, había una en cada esquina.

Hoy, los niños de las ciudades conocen los abastecedores, los minisúper y los grandes supermercados con góndolas y dependientes que atienden a las decenas de clientes que hacen fila en su caja, pero la figura del pulpero es para muchos de ellos solo una leyenda.

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Pulperia Sketch, El Surtidor, Escazú, Costa Rica 

Con el fin de rendir homenaje a la pulpería, en noviembre del año 2009, la empresa de tecnología Sui géneris, encargada de abastecer al comercio detallista, llevó a cabo un certamen nacional de pintura, en el que 37 artistas costarricenses plasmaron fachadas o interiores de estos singulares sitios y despertaron mucha nostalgia. Las obras fueron exhibidas en el Museo de los Niños, pero aún pueden apreciarse en la página www.pulpería.com .

Nacion.com

El investigador Guillermo Barzuna Pérez, director de la Revista Herencia y vicepresidente de Icomos, también publicó un libro sobre el tema, titulado La pulpería costarricense, donde hace un repaso de la historia y el significado de estas pequeñas tiendas de barrio, cuyos nombres aún conserva la memoria colectiva. La Milflor , La flor de Otoya , La Marinita , El cinco menos , La Nochebuena , La barata y La pulga, para citar algunos.

 

 

Aquí me vine a encontrar a mi amgia Sandra Anchía, toda una artista.    Pulpería “La Asturiana”: Esta pulpería está ubicada en Coronado, según la estudiante que la pinta, doña Sandra Anchía, se llama así en honor al equipo Asturias de España. Tiene más de 70 años de antigüedad y la particularidad de que venden alimentos para conejos, gallinas, perros y según doña Sandra “todo lo que no se encuentra en los supermercados”. (Museo Nacional de C.R.)

Hasta Juanito Mora

Es difícil establecer el nacimiento de la pulpería como tal. Sin embargo, Barzuna afirma que ese tipo de comercio convive con los ticos desde la colonia, junto a las vinaterías y las tiendas de ultramarinos con productos británicos, chilenos y españoles (vinos, quesos, especias).

Un posible origen etimológico se halla en la voz pulpa (extracto de fruta), tomada del latín y que dio lugar, hacia 1586, al nombre de ‘pulpero’: “Tendero de comestibles”, así llamado porque vendían, sobre todo, frutos tropicales. Más adelante, hacia 1627, aparece también la palabra ‘pulpería’ para sitios en donde se vendía de todo: arroz y frijoles a granel, confites, candelas, medicinas, etcétera.

Pero no se piense que el fenómeno de la pulpería era exclusivo de Costa Rica. En otras regiones del continente también surgieron negocios similares, solo que tenían otras denominaciones. En Argentina se les llamaba almacén; en Cuba, la bodeguita; en Nicaragua, la venta, y en México, estanquillos, tanachis o recauderías, por citar algunos ejemplos.

En Costa Rica eran espacios tan emblemáticos que hasta los grandes personajes de nuestra historia las visitaban con frecuencia o eran dueños de alguna pulpería. Por ejemplo, se sabe que Juanito Mora (Juan Rafael Mora Porras, presidente que dirigió la campaña de 1856 contra los filibusteros), dedicaba su tiempo libre al comercio y, en un pequeño almacén josefino, vendía mercaderías, telas y cintas al menudeo. En esos días, los campesinos, no lo trataban como “Su Excelentísimo”, sino que, de manera cariñosa, lo llamaban Juanito . Después de todo, él era el pulpero del barrio.

“El comercio, entonces, era para estos personajes ilustres una vocación, una actividad que les gustaba y los hacía sentirse bien. No solo les proporcionaba ganancias en la sociedad, sino que además, los ponía en contacto directo con el pueblo; desde el chiquillo que no sabía qué comprar con un peso, hasta el señor bien vestido que llegaba a buscar cigarros”, apunta Barzuna.

El papel del pulpero era fundamental, pues él era el depositario de todos los secretos del barrio. Era la persona ideal para preguntarle cualquier dirección, acostumbraba a dar feria a quienes pagaban de contado y, además de su don de gente, poseía un ingenio envidiable. De allí, los simpáticos carteles que colocaban en sus negocios, como aquel famoso: “Hoy no se fía, mañana sí” o “Fiado se murió. Mala paga lo mató”.

Mas el pulpero no estaba solo. Por lo general, su esposa y sus hijos le ayudaban a atender el negocio, y casi siempre, había en la pulpería un famoso perro callejero o un gato con una simpática historia que todos los clientes conocían.

Durante muchos años, las pulperías funcionaron también como cantinas, algunas divididas sutilmente por un biombo o una burra de madera con la marca de una conocida cerveza.

En La Estrella del Sur, de Ciudad Colón, hasta hace poco se veían las argollas para que los clientes amarraran sus caballos mientras se tomaban un trago o hacían la compra.

Constantino Láscaris, en su libro El Costarricense, habla, de igual manera, sobre la importancia que tenían las pulperías, sobre todo en la zona rural, para que los campesinos hicieran catarsis, pues allí era donde las personas conversaban, contaban chistes, arreglaban el mundo, bebían y hasta bailaban los fines de semana.

Así era la pulpería de mi tío abuelo Arturo (q.d.D.g.), en Naranjo. Pero como ha sucedido con muchas otras pulperías, cerró sus puertas hace bastante tiempo. El terreno donde se encontraba es hoy la zona de parqueo de un restaurante de comida china. La última copa solo sobrevive en nuestros recuerdos.(2)

 

 

Referencias:

  1. Enciclopedia Wikipedia.
  2. La Nación, Proa. 13 diciembre 2009. Ivania Varela Q.
  3. SuiGenerisCR  6 noviembre, 2009 (Video Youtube)

LAS VIEJAS BOTICAS EN COSTA RICA

Buscando nuevos temas para contarles a mis amigos de Mi Costa Rica de Antaño, me encontré con una publicación de la Revista Herencia de la UCR y simplemente me encantó y es acerca de las primeras  boticas en Costa Rica. Espero que disfruten tan excelente reportaje. 

EL SABER PATRIMONIAL DE LAS VIEJAS BOTICAS EN COSTA RICA

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Para los que hemos nacido y crecido en la segunda mitad del siglo XX, resulta difícil no recordar aquellos mágicos lugares que se llamaban boticas. Sitios llenos de cajoncitos, estantes y numerosos gaveteros de finas maderas, con frascos maravillosos de vidrios marrones y azules y recipientes blancos de porcelana,donde el boticario y la boticaria preparaban, con polvos, aceites, líquidos y hojas secas, las recetas del médico. Seguir leyendo LAS VIEJAS BOTICAS EN COSTA RICA

El lechero

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El lechero en muchos casos también emprendía la tarea de ordeño, para luego hacer el traslado y la distribución de su producto casa a casa. Además, estos productores comercializan quesos elaborados artesanalmente y natilla. La profesión logró tal incremento que sólo en Coronado hay cerca de 100 lecheros que recolectan cada mañana la leche para distribuirla en las ciudades vecinas.

A principios del siglo XX, un texto de El Heraldo de Costa Rica titulado “El lechero”, brinda algunas simpáticas líneas sobre esta profesión y que al mismo tiempo reflejan como este personaje es parte de la vida diaria. De este modo dice entre otras cosas:

El lechero monta enbutido [sic] entre cuatro grandes tarros de hoja de lata, dos delante y dos detrás, y el montarse y el apearse, en medio de tales adminículos, requiero no poca destreza para no dar al traste con los trastos.

De dos maneras pueden abusar los lecheros: falseando las medias y bautizando la leche en alguno de los jordanes del camino. Por eso deben ser vigilados por la Policía de Higiene.

Este bucólico personaje tenía un modo especial de anunciarse frente a las puertas de las casas el silbido, sonoro, enérgico, estridente, inimitable. En definitiva, este imagen forma parte de la identidad y de los recuerdos de la  niñez  de miles de costarricenses.

Vinicio Méndez, Cátedra de Historia, UNED