La Educación en Costa Rica desde la Era Precolombina hasta la independencia (I Parte)

La Educación antes de la Conquista:

La educación en las sociedades autóctonas costarricenses respondía, como se observó, a la vivencia del hombre como individuo y como grupo social, que de manera espontánea buscaba mejores formas para vivir en armonía con la Madre Tierra, Resultado de imagen para epoca precolombina costa ricaen un intento por sobrevivir y dar sentido a lo que los seres humanos llamamos Vida. Por eso, qué mejor forma de concluir que, afirmando con Jorge Luis Acevedo, lo siguiente:

“A ti hermano costarricense a quien todos llaman ‘indio’… en ti he aprendido a
ser valiente en el silencio. En ti he aprendido que para vivir se necesita solamente
respirar el aire y sembrar la tierra”. (Acevedo, p. 11).

La educación en el Siglo XVI (1500 a 1600)

1502. El 18 de Septiembre de este año, llegó Cristóbal Colón al territorio que más adelante se conocerá como Costa Rica. En su Cuarto y último Viaje, el Almirante de origen italiano (Cristóforo Colombo) arribó a la costa atlántica, más concretamente a Cariay o Cariarí, más tarde Limón.Resultado de imagen para epoca precolombina costa rica A partir de ese momento, y una vez que dieran inicio las primeras expediciones a lo interno de la región recién descubierta, da comienzo el proceso de conquista. No podemos hablar en estos primeros años de educación, pero sí cabe señalar que los primeros educadores fueron los clérigos europeos que acompañaban a los conquistadores. La catequesis se convirtió al mismo tiempo en adoctrinamiento e instrucción, y los religiosos los primeros maestros. Desde el descubrimiento y la conquista, la instrucción y la evangelización caminarían de la mano en ese proceso de sometimiento que experimentaron los aborígenes por parte de “los visitantes” europeos. La espada y la cruz fueron sin duda amalgama perfecta de la conquista.Resultado de imagen para sacerdotes educando indigenas en america

1522. Descubierta buena parte de nuestro territorio, Gil González Dávila, haciéndose acompañar por el presbítero Diego de Agüero, emprende una primera campaña de catequización de los indígenas a lo largo del litoral del Océano Pacífico (o Mar del Sur), descubierto por Vasco Núñez de Balboa en 1513. Esta puede considerarse ya una primera forma de instrucción a los aborígenes, por cuanto mediaba alguna forma de comunicación entre los doctrineros y los naturales para hacerse entender. Al padre de Agüero, se le tiene como el primero en bautizar en Nicoya. A partir de entonces, no puede comprenderse la educación si no es referida a las distintas expediciones y sus consecuentes campañas propias de la conquista.

1544. El padre Francisco Bajo se convierte en el primer clérigo en adentrarse al interior del territorio costarricense. De él se dice que catequizó en los alrededores de Tucurrique, acompañando a Diego Gutiérrez en una malograda expedición por aquellas entonces agrestes e inhóspitas tierras (González, L.; 1978, en Dengo, M.; 1996, p. 70).

1561. Después de una pausa en el proceso de conquista, Juan de Cavallón reinicia dicha campaña. Él se hizo acompañar no sólo de soldados debidamente adiestrados para someter a los indios, como es de suponer era el interés de la Corona española, sino que además lo siguen Fray Lorenzo Gaytán, que se dice, catequizó en Nicoya, lo mismo que otros dos sacerdotes, Juan Estrada Rávago y Pedro de Betanzos. Ellos fueron los dos primeros misioneros que se internaron en el territorio del país, más allá de lo que lo hiciera el padre Francisco Bajo en 1544.

1564. A partir de ese año, los franciscanos emprenden una campaña de catequesis en Cartago, Bagaces, Abangares, Esparza y Pacaca. Más tarde, su presencia se extendería incluso al territorio de Talamanca. Mucho tuvo que ver en la labor franciscana la fundación de Cartago por parte del gran conquistador Juan Vásquez de Coronado, que por sus méritos, fue homenajeado además por el Rey Felipe II en 1565.Resultado de imagen para Fray Lorenzo de Bienvenida, costa rica

1565. Se inicia lo que sería la primera gran campaña de instrucción a los indígenas de nuestro territorio. Bajo la dirección de Fray Lorenzo de Bienvenida -tras la trágica muerte de Vásquez de Coronado en alta mar debido al naufragio de su barco “San Josephe”, en octubre- un grupo de trece religiosos emprenden la enseñanza de la aritmética, lecto escritura, y, por supuesto, doctrina católica. Ya para esta época asomaba el inminente fin de la conquista y se preparaba el territorio costarricense para ser colonizado por los españoles; ahí alcanzaba su vértice el sometimiento.

1575. Este año se puede considerar como el final de la Conquista e inicio de la Colonia en Costa Rica. Son tres los hechos que marcan esta división histórica: 1) La pacificación de los indios en la mayor parte del territorio nacional; 2) La afirmación del dominio territorial por los conquistadores españoles y, 3) El asentamiento de Cartago como capital de la provincia en el lugar que ocupa hasta hoy. A partir de allí, la educación ya no sería sólo una preocupación de la Iglesia, sino, un urgente asunto del Reino.

1594. El siglo XVI cierra -en materia educativa- con un hecho verdaderamente relevante. Este mismo año, don Diego de Aguilar, sacerdote y sacristán mayor de Cartago, funda allí lo que sería la primera escuela del país. Al padre de Aguilar se le considera por tal cosa como el primer maestro que existió en Costa Rica. La escuela, que era elemental y conocida con el nombre de Escuela Comunal de Costa Rica, afrontó múltiples retos, entre ellos, el hecho de que sus educadores no tenían la formación necesaria para formar a indígenas e hijos de los colonos. Otro de los problemas era la limitación de recursos didácticos -tan rudimentarios entonces- y las pocas posibilidades de implementar o ejercitar lo aprendido, dadas las precarias condiciones de la vida en la América colonial del siglo XVI.

La escuela de don Diego de Aguilar funcionó por espacio de casi treinta años, estuvo ubicada según se cree en las cercanías de lo que fue hasta 1910 la Iglesia de la Soledad; hoy se ubican allí las oficinas de los Tribunales de Justicia. Se clausuró por falta de recursos en 1623, de modo que nuestras sabidas carencias en materia educativa, no son solo cosa del tiempo presente, sino que las arrastramos ya desde la época colonial.

La educación en el Siglo XVII (1600 a 1700)

A finales del siglo XVI y en los primeros años del siglo XVII, la Corona española dispone la creación de distintas escuelas en las provincias del Istmo. Nuestro país no se ve del todo favorecido en los primeros años del siglo XVII, como sí ocurrió en Guatemala, donde incluso se abrió una universidad casi al final de la centuria.

1623. Se cierra la primera escuela comunal que existió en nuestro país, fundada por el padre Diego de Aguilar en 1594, que además de clérigo, desempeñó una gran labor educativa desde el siglo XVI y en buena parte del siglo XVII, aparte del cargo que desempeñó en el curato de Cartago.

1675. Una instrucción por parte del obispado de León, a cuya jurisdicción estaba adscrita la Iglesia costarricense, prohíbe a los misioneros y civiles castigar o maltratar a los indios; lo anterior debido a frecuentes quejas por parte de algunos habitantes de las distintas regiones; esta medida se extendía a aquellas actividades ligadas con alguna forma de instrucción.

1676. Se crea en Guatemala el primer centro superior de estudios de Centroamérica, la Universidad de San Carlos Borromeo, que se inaugura en 1681 y empiezan a impartirse allí sus primeros cursos hasta dos años después. Ya desde 1559, con la creación del Obispado de Guatemala, surgió la primera idea de una universidad; la idea nació del primer obispo, Francisco Marroquín. En 1617, se emite una real cédula de creación de la universidad, pero no fue posible debido a la oposición de algunas órdenes religiosas. La Universidad de San Carlos

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Universidad de San Carlos en Antigua, Guatemala

tuvo en sus comienzos muy poca incidencia en las provincias centroamericanas, pero, llegado el siglo XVIII, tuvo un auge en realidad impactante, tanto que llegó a convertirse en el centro de las ideas ilustradas de la región, especialmente en las primeras décadas del siglo XIX, de ahí que jugara un lugar protagónico en los acontecimientos propios que culminaron con la declaración de Independencia en Septiembre de 1821. Durante todo el siglo XIX, la Universidad fue un destacado foro del liberalismo en América Central.

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Seminario Conciliar

1680. Se fundó el 15 de diciembre de ese año en León, Nicaragua, el Seminario Conciliar,
llamado también, Colegio de San Ramón.

La educación en el siglo XVIII (1700-1800)

1719. El 15 de marzo de ese año, don Diego de la Haya y Fernández, Gobernador de la Provincia, manifiesta en un comunicado su preocupación por el estado de la educación durante casi toda la Colonia. Escribe literalmente don Diego: “la falta de instrucción en ese tiempo, era un gran inconveniente para la Administración” (Soto-Bernardini; p. 327).

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Fray José Antonio de Liendo y Goicoechea

1735. Nace en Ujarrás, Cartago, el que es considerado el primer filósofo de Costa Rica, Fray José Antonio De Liendo y Goicoechea. Realizó una importante labor pedagógica educativa, pues, según se dice, él introdujo el método experimental en la enseñanza de las Ciencias Naturales en el país. De Liendo y Goicoechea ejerció la docencia también en León y Guatemala; escribió no menos de 15 libros, publicados fuera del país a falta de imprenta en el país. Falleció en Guatemala a los 79 años de edad en 1814.

1738. Ante la falta de escuelas en el país, la gobernación de la provincia de Costa Rica contrata a don José Sánchez, un maestro debidamente preparado para enseñar lectura, escritura y aritmética elemental. La medida fue tomada gracias a los estudios revelados por el señor Gobernador de entonces, Garrandi y Menón, sobre la falta de instrucción.

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Monseñor Pedro Morel de Santa Cruz

1751. Se crea en Cubujuquí de Heredia, una escuela a instancias del obispo de Nicaragua y Costa Rica, Mons. Pedro Morel de Santa Cruz, quien nombra, además, un maestro para que imparta lecciones en Nicoya, un asentamiento colonial importante desde el siglo XVII. Curiosamente, un informe del 8 de setiembre de 1752 revela que no existe aún una

escuela en San José, cosa que empieza a inquietar

alas autoridades competentes.

1769. Fray José Antonio De Liendo y Goicoechea imparte algunos cursos de Filosofía en su natal Cartago. Con dichos cursos, se conoce por primera vez el saber filosófico en nuestro país y teniendo como responsable nada menos que a un maestro nativo de esta tierra. Lo anterior resulta algo totalmente novedoso, pues hasta la fecha, lo único posible en materia educativa eran lecciones elementales de lecto escritura, aritmética básica y doctrina católica. No se tiene certeza del sitio en el cual el padre Goicoechea, como también suele ser llamado, dictaba sus lecciones, pero debemos suponer que debió ser en Cartago o bien en la misma población de Ujarrás, la cuna que vio nacer al filósofo.

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Florencio del Castillo

1778. Nace en Ujarrás, Cartago, el padre Florencio Castillo, mejor conocido como Florencio del Castillo, que con el tiempo llegaría a ser el representante por Costa Rica ante las Cortes de Cádiz, convocadas por el Consejo de Regencia, ante la crisis de autoridad que se vivía entonces en España ante la imposición de un rey no español. Era hijo de Cecilia del Castillo, y hasta hace muy poco se creía que su padre era el sacerdote franciscano Fray Luis de Soto, pero una reciente investigación del historiador y clérigo Manuel Benavides (2010), desmiente esa versión. Sin embargo, el mismo historiador apunta que al no contarse de momento con un documento que demuestre la paternidad de Soto en Florencio Castillo, como él suele llamarlo, no puede negarse ni afirmarse tal cosa. El padre del Castillo vivió 56 años; falleció en Oaxaca, México, en 1834, víctima de un ataque de apoplejía o derrame cerebral. A él se debe gran parte de las concesiones que  las Cortes de Cádiz otorgó a la provincia de Costa Rica.

1782. El gobernador español de entonces, don Juan Flores, crea en Cartago una cátedra de Latín. Esto se logra gracias al aporte del obispo Esteban Lorenzo de Tristán, que se hallaba de visita pastoral y como invitado a las fiestas propias de la Virgen de los Ángeles, para la época Patrona de Cartago. Por cierto, Monseñor Tristán aprovechó para hacer algunas modificaciones a dichas fiestas ante numerosas quejas de clérigos y feligreses; esto dio origen a la celebración de La Pasada de la Virgen de los Ángeles, actividad que se mantiene aún hoy.

1792. Se ordena -por primera vez- la enseñanza obligatoria en Cartago. Se establecen como medidas compulsivas, penas a los padres de los hijos que no asistieren a recibir lecciones. En las mismas escuelas, se practican severos castigos por indisciplina, aun con el consentimiento del Gobernador español Vásquez y Téllez, autoridad que ordenó la obligatoriedad de la educación por primera vez. La instrucción, como era de esperarse, es muy rudimentaria: se ejercita la memoria, la enseñanza es colectiva y repetitiva, antesala del método lancasteriano.

1797. Algunos vecinos de San José, preocupados por la ausencia de un centro educativo en su localidad, contrataron ellos mismos mediante escritura pública, una escuela el 1º de Junio de ese año. Lo anterior pone de manifiesto el abandono, que en materia educativa, tenía la Gobernación a la que llegaría a convertirse en la capital de nuestro país.

La educación en el siglo XIX (1800-1900)
Parte I: de finales de la colonia a la fundación de la República

1801. Siendo don Tomás de Acosta Gobernador de la Provincia de Costa Rica, el padre Baltasar de la Fuente, imparte lecciones de Filosofía y Humanidades en Cartago. Ya para esta época, se requiere de funcionarios en la gobernación que al menos sepan leer y escribir, de allí la preocupación de don Tomás por dotar a los ciudadanos de alguna instrucción elemental. Acosta gobernó Costa Rica de 1797 a 1810.

1812. Instaladas la Cortes en Cádiz, España, estas hacen emanar las primeras disposiciones vinculantes para las Colonias americanas dependientes de la Corona. Por iniciativa del representante por Costa Rica, el Presbítero Florencio del Castillo, las Cortes emiten un decreto según el cual, entre otras cosas, se otorgan becas a los indígenas de este territorio que quisieran estudiar. Se ordena la enseñanza a los naturales e hijos de colonos de escritura, lectura, lo mismo que aritmética y doctrina católica.

1813. El 17 de agosto de ese año, los diputados de las Cortes dan por abolidos los castigos
que se tenían por norma en las escuelas coloniales de la época. Algunos de estos severos castigos -en nombre de la disciplina-eran los azotes, la palmeta, el tormento, la coyunda, hacer caminar a los niños descalzos sobre granos de maíz puntiagudo y de grano grande. Estas medidas quedan ratificadas el 8 de septiembre de 1813, aunque, clausuradas las Cortes de Cádiz en 1814, algunas de las disposiciones emanadas de dicha asamblea quedarían sin efecto.

1814. Se crea en el mes de abril en San José, la Casa de Enseñanza de Santo Tomás, Resultado de imagen para Casa de enseñanza santo tomasla gran escuela de primeras letras de finales de la Colonia, que desempeñó un rol determinante en el curso de los acontecimientos propios, a las puertas de la vida independiente de las colonias americanas, en especial las centroamericanas, pues, se convirtió en un foro de discusión con clara vocación ilustrada en aras de la búsqueda de la libertad tan anhelada por los habitantes de esta región.

La Casa de Enseñanza se creó a instancias del Ayuntamiento de San José. Fue el padre Manuel Alvarado quien se encargó de organizar el plan de estudios y, para dirigir convenientemente dicho centro de estudios hace venir desde Nicaragua al Bachiller Rafael Francisco Osejo,

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Rafael Francisco Osejo

especialista en Filosofía y Leyes. La labor del Bachiller Osejo será determinante ya no solo en materia educativa, sino además en la vida política y cultural de la Provincia. La Casa de Enseñanza se mantuvo gracias a contribuciones de vecinos de San José, preocupados por la instrucción de sus hijos.

 

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