Régimen de los Tinoco.

Esta historia comienza con el gobierno del presidente Alfredo González Flores (1914-1917), cuyo mandato estuvo siempre en entredicho pues lo había elegido el Congreso, no la ciudadanía. A esto se agregó la crisis económica causada por la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que creó un ambiente de incertidumbre pues los ciudadanos recibían cada vez menos dinero y se sentían castigados por la especulación en los alimentos.

Presidente Alfredo González Flores.

La impopularidad del gobierno creció a fines de 1916 y principios de 1917 porque González Flores vetó un proyecto petrolero que supuestamente proporcionaría recursos económicos al Estado para ayudar con la crisis económica. Además, se empeñó en crear nuevos tributos a los círculos cafetaleros. También lo perjudicaron rumores sobre su supuesto deseo de presentarse a las elecciones para el periodo presidencial siguiente (1918-1922).

Por todo ello, buena parte de la población apoyó el golpe de Estado que dio el ministro de Guerra, Federico Tinoco, el 27 de enero de 1917. Sin embargo, el gobierno de Tinoco pronto empezó a perder popularidad. A este rechazo contribuyeron dos proyectos de ley formulados por el gobierno: con uno se procuraba reestablecer la pena de muerte, y con el otro se intentaba eliminar el sufragio directo en las elecciones presidenciales.

Federico Tinoco Granados.

Ambos proyectos motivaron las primeras muestras de oposición, encabezadas por intelectuales como Carlos Gagini y el diputado Rogelio Fernández Güell. Gagini afirmó: “Un gobierno ilustrado debe preocuparse más de prevenir los crímenes que de castigarlos”.

Mientras tanto, tras aprobarse la reforma electoral, Fernández Güell manifestó: “Ya no será el pueblo, ni siquiera un dictador viril y patriota, poseído de amor al pueblo, el que mande, sino un círculo de oligarcas”.

Oposición. Esas respuestas y el cierre –ordenado por Tinoco– del diario El Imparcial llevaron a los intelectuales a oponerse cada vez más abiertamente al régimen militar.

Por otro lado, el gobierno tinoquista no pudo resolver la crisis económica interna ni logró ser reconocido por Estados Unidos. Además, perpetró arbitrariedades contra los maestros, impuso reclutamientos forzosos y avaló recurrentes abusos de autoridad.

Todo ello alimentó las primeras manifestaciones de oposición popular a lo que ya empezaba a llamarse “dictadura tinoquista”.

El General que persiguió a la Prensa.

El principal medio de lucha contra Tinoco fue la prensa, mediante la cual la oposición hizo circular sus demandas. Entre los periódicos adversos al régimen estaban el Diario de Costa Rica, La Acción Social y El Liberal . Los sectores populares realizaron sus primeras manifestaciones antitinoquistas el 12 y el 13 de noviembre de 1918, durante las fiestas convocadas por el mismo gobierno para celebrar la finalización de la Primera Guerra Mundial.

En un discurso público, Stewart Johnson, gran opositor a Tinoco, manifestó que el kaiserismo, derrotado en Europa, pronto también sería destruido en América. Estas declaraciones incitaron a los manifestantes a exclamar “¡Muera Tinoco!” y “¡Abajo el gobierno”, lo que motivó a la policía a dispersar violentamente la reunión.

En junio de 1919, las manifestaciones contra el régimen fueron verdaderamente populosas. En ellas participaron tanto docentes y obreros como estudiantes del Liceo de Costa Rica y del Colegio Superior de Señoritas.

Esos movimientos culminaron en la quema de los periódicos La Prensa Libre y La Información y dejaron más clara aún la capacidad represiva del régimen, pero también aceleraron su caída.

José Joaquín Tinoco, Ministro de Guerra (1917-1919)

La declaratoria de guerra a Alemania, el 23 de mayo de 1918, facilitó al gobierno establecer un estado de ley marcial. Tinoco aprovechó así el hecho de que la Constitución de 1917 limitaba considerablemente el derecho de habeas corpus .

Tinoco justificó la ley marcial como respuesta a la rebelión encabezada por Rogelio Fernández Güell el 22 de febrero de 1918. En tales circunstancias, todo recurso presentado por los reos políticos era denegado casi inmediatamente. A la vez, la declaratoria de guerra permitía al régimen establecer una censura oficial sobre la correspondencia, la telegrafía y la libertad de reunión.

Rogelio Fernández Güell

Tormentos. Los cuerpos policiales de espionaje interno, establecidos por Cleto González Víquez en 1908, se convirtieron con Tinoco en la pesadilla de los sectores populares. Conocidos con el mote de esbirros, los agentes se encargaron de la intervención de las comunicaciones, la vigilancia de las fronteras, la identificación de los elementos sospechosos, la retención forzada de los prisioneros políticos y la tortura de estos.

Los lugares de reclusión del régimen tinoquista fueron la Penitenciaría Central y el Cuartel Bellavista. En los niveles subterráneos de esos edificios se encontraban las celdas destinadas a los presos políticos. A esos sombríos lugares se refirió Tranquilino Chacón en sus memorias.

Las celdas eran de poca o nula ventilación y estaban expuestas al agua contaminada, y los camastros se infestaban de chinches. Además, se usaba el “claustro”, una pequeña celda donde el preso únicamente podía mantenerse de pie, lo que le ocasionaba la asfixia por el cansancio, el calor y la falta de aire.

Los detenidos políticos eran sometidos a torturas dentro de las prisiones. Los castigos más comunes eran los golpes con “el palo”, dados con una vara de membrillo en la espalda o los glúteos hasta desgarrar los músculos. Una variación eran los golpes de verga, un músculo secado al Sol y de mayor dureza que la vara. Este castigo era destinado a los prisioneros considerados líderes de la oposición o a los que fueran “indisciplinados” en las prisiones.

Sin embargo, los castigos más temibles usados por los esbirros eran el cepo común y el cepo alto. En el primero de ellos se aprisionaban, entre dos maderos, la cabeza y los brazos del reo, y se dejaba su cuerpo en una posición extenuante por cerca de 30 horas.

El cepo alto aprisionaba en el aire las piernas del reo, lo que no permitía a este apoyarse en ninguna parte. Por esto, los filos del cepo rompían la piel de las piernas y a veces causaban la muerte tras una dolorosa agonía.

Fin del régimen. El 13 de agosto de 1919, Federico Tinoco decretó la salida de los presos políticos como último acto de buena voluntad antes de partir al exilio. La quema de los cepos, el 15 de setiembre de 1919, constituyó en un acto simbólico del retorno a la democracia. El 17 de setiembre, el Diario de Costa Rica se refirió así a ese acontecimiento:

“En la mañana de aquel 15 de septiembre –como dirá más tarde alguna crónica que recuerde el suceso de oro– se vertió canfín sobre los maderos infamantes y la llama se alzó unísona con el agradecido grito de los torturados y con el palmotear frenético de manos martirizadas”.

Con la quema de esos cepos, se puso fin simbólico a la dictadura de Federico Tinoco, el último gobierno militar de Costa Rica.

La dictadura de Tinoco duraría solo dos años. Su hermano José Joaquín murió asesinado el 10 de agosto de 1919 y ya antes fuerzas rebeldes habían incursionado en el país con diversos grados de éxito. Tinoco finalmente abandona el país dos días después de la muerte de su hermano.



En ese lugar asesinaron de un disparo a José Joaquín Tinoco, luego que saliera de su casa ubicada 100 m sur, Así lucía el bar Limón hace 60 años. (Foto tomada del libro las presidencias del Castillo Azul).

Referencias:

‘MOVIMIENTOS SOCIALES Y REPRESIÓN DEL ESTADO EN LA DICTADURA DE TINOCO (1918-1919)’. La Nación, Ancora. Alejandro Bonilla Castro. Marzo, 2009.

Fotografías varias de Internet.

José María de Peralta y la Vega, Quinto Jefe Político de C.R.

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Político costarricense de origen español. Fue Presidente de la Junta Gubernativa de Costa Rica de julio a octubre de 1823 y del Congreso Provincial de abril a mayo de 1823. Asistió a la histórica sesión del 29 de octubre de 1821 en la que se declaró la independencia y emancipación política de Costa Rica. Declarado Benemérito de la Patria por el Ayuntamiento Constitucional según artículo 2° sesión 57 de 3 de noviembre de 1823. Seguir leyendo “José María de Peralta y la Vega, Quinto Jefe Político de C.R.”

José Santiago de Bonilla y Laya-Bolívar, Quinto Jefe Político de C.R.

José Santiago de Bonilla y Laya-Bolívar (Cartago, Costa Rica, 28 de julio de 1756 – San José, Costa Rica, 2 de marzo de 1824) fue un político y empresario costarricense, que fue presidente de la Junta Superior Gubernativa de Costa Rica de abril a julio de 1822.

Nació en Cartago, Costa Rica, el 28 de julio de 1756. Fue hijo del sargento mayor Andrés de Bonilla y Sáenz, nieto del gobernador español Juan Francisco Sáenz Vázquez de Quintanilla y Sendín de Sotomayor, y Gertrudis de Laya-Bolívar y Miranda. Hermanos suyos fueron: 1) María del Rosario (11.10.1748), casada con don Tomas de Alvarado; 2) José Antonio (2.12.1752), sacerdote católico; 3) María Josefa (18.8.1754), fallecida en la infancia; 4) Juana Josefa (10.3.1758), soltera; 5) Juana Francisca (20.6.1759), fallecida en la infancia; 6) Juan José (19.4.1762), fallecido en la infancia; 7) José Miguel Jerónimo (30.9.1765), sacerdote católico; 7 y 8) Juana de la Cruz y María de la Cruz (26.9.1766), una fallecida en la infancia y la otra soltera; 8 y 9). Francisco Santiago y Francisca Jacoba (5.3. 1767), gemelos, fallecidos en la infancia, y 11, Justa, casada el 27 de enero de 1792 con don Isidro de Oreamuno y Alvarado y madre de Francisco María Oreamuno Bonilla, jefe de Estado de 1844 a 1846.

Casó en Cartago el 30 de junio de 1784 con María Josefa de Oreamuno y Alvarado (1767-1847), hija del coronel José Romualdo de Oreamuno e Ibarra y Antonia Manuela de Alvarado y López Conejo, y nieta paterna del teniente de gobernador don José Antonio de Oreamuno y Vázquez Meléndez..

En el matrimonio Bonilla-Oreamuno nacieron seis hijos:

1) Joaquín Hermenegildo de Jesús, bautizado en Cartago el 3 de abril de 1786. Fallecido en la infancia.

2) Josefa Susana, bautizada en Cartago el 11 de agosto de 1788. Soltera. Testó en Cartago el 22 de agosto de 1848; aún vivía en 1865;

3) Juana Francisca, bautizada en Cartago el 2 de julio de 1790 y fallecida al poco tiempo;

4) Joaquín, nacido en 1791. Emancipado por su padre el 2 de diciembre de 1816. Procurador síndico de Cartago en 1832. Padre de Francisco de Paula y Josefa Práxedes Bonilla.

4) María Jacoba de Dolores, bautizada en Cartago el 23 de mayo de 1792. Soltera. Testó en Cartago el 12 de julio de 1834; aún vivía en 1870, y

5) María de Jesús, bautizada en Cartago el 6 de agosto de 1800. Fallecida en Alajuela el 21 de noviembre de 1823, soltera..

Actividades privadas
Se dedicó a actividades comerciales y agropecuarias y fue dueño junto con su esposa de la importante hacienda ganadera Mateo, en las vecindades de la población de Bagaces.

Primeros cargos públicos
En las milicias de Costa Rica alcanzó el grado de capitán.

El 8 de agosto de 1820, debido al restablecimiento de la Constitución de Cádiz, fue elegido como regidor del Ayuntamiento de la ciudad de Cartago.

El 3 de junio de 1821 fue elegido como alcalde primero de Cartago, en reemplazo de don Ramón Jiménez y Robredo, que había renunciado.

En la sesión municipal del 16 julio de 1821 el jefe político subalterno Juan Manuel de Cañas Trujillo, anunció que se separaría de su cargo y lo depositaría el 16 de julio en Bonilla y Laya Bolívar, en su condición de alcalde primero, pero Bonilla y Laya Bolívar se negó a asumirlo, por no estar aprobada esa decisión por el jefe político superior don Miguel González Saravia y Colarte y la Diputación Provincial de Nicaragua y Costa Rica. El Ayuntamiento de Cartago decidió que no tenía competencia para resolver el asunto, y Cañas Trujillo continuó en el ejercicio del gobierno.

Fue uno de los firmantes del Acta de Independenca de Costa Rica, suscrita en Cartago el 29 de octubre de 1821.

Fue miembro de la Junta de Electores que gobernó del 6 al 13 de enero de 1822, presidida por don Rafael Barroeta y Castilla.

Presidente de la Junta Gubernativa
Fue vocal de la Junta Superior Gubernativa de Costa Rica del 13 de enero de 1822 al 1° de enero de 1823, y la presidió del 13 de abril a 15 de julio de 1822.

Cargos posteriores
Fue vocal de la Junta Superior Gubernativa presidida por don José Santos Lombardo y Alvarado, que gobernó del 1° de enero al 20 de marzo de 1823. En febrero de 1823 tuvo a su cargo interinamente la comandancia militar de la ciudad de Cartago.

Fue miembro del Congreso Provincial Constituyente de 1823.

En mayo de 1823 fue elegido como vocal de la Junta Superior Gubernativa que funcionó de 1823 a 1824, cargo en cuyo ejercicio falleció el 2 de marzo de 1824.

Referencias:

  • FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, La Independencia, San José, Comisión de Conmemoraciones Históricas, 1a. ed., 1971.
  • SANABRIA MARTÍNEZ, Víctor Manuel, Genealogías de Cartago hasta 1850, San José, Servicios Secretariales, 1a. ed., 1957.

Rafael Barroeta y Castilla, Cuarto Jefe Político de Costa Rica.

Rafael Barroeta y Castilla (* San Miguel (El Salvador); 1766 – † San José (Costa Rica); 13 de agosto de 1826).

Hijo de Juan Antonio Barroeta e Iturrio y Ana Gertrudis Castilla y Andurrián.; se casó con Bárbara Enríquez Díaz Cabeza de Vaca y Palacios, nicaragüense.

Se graduó de Licenciado en Leyes en la Universidad de Guatemala. Llegó a Costa Rica alrededor de 1804, para servir el destino de Asesor Letrado del Gobernador. Fue Teniente de Gobernador de Bagaces en 1805, y en septiembre de 1811 estuvo interinamente encargado del mando de la provincia de Costa Rica, por ausencia del Gobernador Juan de Dios de Ayala y Toledo. En 1818 y 1819 fue Alcalde ordinario de la ciudad de Cartago y en 1820 de San José.

Fue miembro de la Junta de Legados de los Pueblos en 1821. Presidió la Junta de Electores que gobernó Costa Rica del 6 al 13 de enero de 1822, y durante el resto de ese año fue miembro de la Junta Superior Gubernativa, que presidió de enero a marzo de 1822. También fue miembro de la segunda Junta Superior Gubernativa que ejerció el poder de enero a marzo de 1823.

Participó en muchas actividades políticas de importancia y fue un entusiasta partidario de la anexión de Costa Rica al Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide. Sin embargo, en 1823 empezó a sufrir graves quebrantos en su salud mental y hubo de retirarse de todos los asuntos públicos.

Murió en San José en 1826.

Pedro José de Alvarado y Baeza, Tercer Jefe Político de C.R.

Sacerdote y político costarricense, Presidente de la Junta Superior Gubernativa de Costa Rica del 1 de diciembre de 1821 al 6 de enero de 1822.

Nació en Cartago, Costa Rica, el 25 de junio de 1767. Sus padres fueron el teniente Pedro de Alvarado y Guevara y Manuela Baeza Espinosa de los Monteros y Maroto.

Carrera sacerdotal
Fue ordenado como sacerdote católico alrededor de 1791. En 1797 fue cura interino de San José y en 1798 cura interino de Heredia. Posteriormente desempeñó otros cargos, hasta ser nombrado vicario eclesiástico de Costa Rica, que era el cargo más alto de la jerarquía católica local y del que tomó posesión el 18 de abril de 1820. Ejercía esas funciones en 1821, cuando se produjo la separación de Costa Rica de España. Posteriormente se le elevó a vicario foráneo. Renunció a esa dignidad en 1835.

Presidente de la Junta Superior Gubernativa
Fue miembro de la Junta de Legados de los Pueblos que gobernó Costa Rica del 12 de noviembre al 1° de diciembre de 1821, bajo la presidencia del presbítero Nicolás Carrillo y Aguirre.

Al concluir las sesiones de la Junta de Legados y emitirse con carácter interino el Pacto de Concordia, Alvarado y Baeza fue elegido para formar parte de la Junta Gubernativa interina que asumió funciones el 1° de diciembre de 1821, así como para presidirla. Ejerció la presidencia de la Junta hasta la conclusión de sus funciones el 6 de enero de 1822. Durante su gobierno se celebraron comicios para elegir la Junta de Electores que asumió el poder el 6 de enero de 1822, bajo la presidencia de Rafael Barroeta y Castilla.

Fue partidario de la unión de Costa Rica al Imperio Mexicano de Agustín I.

Fallecimiento
Murió en Cartago, Costa Rica, el 8 de julio de 1839. En su testamento instituyó numerosos legados en favor de templos, de los pobres y para la dote de jóvenes huérfanas y virtuosas de Cartago.

Su hijo Juan Fernando Echeverría fue designado a la Presidencia.

 

Juan Manuel de Cañas-Trujillo y Sánchez de Madrid, primer Jefe Político de C.R.

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Nació en El Puerto de Santa María, (Cádiz, España), el 2 de julio de 1763 y fue bautizado en la parroquia de los Milagros de esa ciudad el 4 de julio. Sus padres fueron Nicolás Francisco de Cañas-Trujillo y García de Pastrana (nacido en 1735) y Magdalena Sánchez de Madrid y Bacaro, ambos nacidos en El Puerto de Santa María, que casaron el 4 de junio de 1758. Tanto por su línea paterna como por la materna descendía de prominentes familias hidalgas y su madre era sobrina del marqués de Casa Madrid.

Casó en Nicaragua con Tomasa Avendaño (Bendaña) Zurita y Moscoso, nacida en León de Nicaragua (hija de Don Juan Antonio de Avendaño y Moscoso, casado con Doña Josefa Jacinta de Zurita y Pasos, nacido en Granada, Nicaragua), ella falleció en San José, Costa Rica, el 24 de junio de 1810. De este matrimonio nacieron tres hijos:

  • Manuel Antonio, n. León, Nicaragua, ingreso a Costa Rica con apenas 5 años de edad, (casado en Costa Rica en 1814 con Ana Josefa Hidalgo Muñoz de la Trinidad, Costarricense).
  • Juana Francisca María Dolores.
  • José María Cañas-Trujillo y Avendaño (fallecido en 1797).

Tuvo además cuatro hijos extramoniales con Feliciana Ramírez Pacheco (fallecida el 21 de febrero de 1806): María del Pilar (soltera) n. Costa Rica, José Nicolás (nacido en 1802, Costa Rica y que aún vivía en 1883, casado con Feliciana Alvarado y Velasco), José Manuel (n. 1803 Costa Rica -1886, casado en 1825 con Rita Alvarado) y Juan Francisco de la Rosa Cañas Ramírez (nacido en 1805 Costa Rica). De Nicolás queda copiosa descendencia en Costa Rica.

Carrera militar
Sirvió en el batallón de infantería de Sevilla y posteriormente presentó servicios militares en Guatemala, San Salvador y Nicaragua.

Se radicó en Costa Rica en 1795. Fue sargento mayor del Batallón Provincial y le correspondió dirigirlo durante su expedición a Nicaragua en 1812. Llegó a alcanzar el grado de Coronel.

El rey Fernando VII le concedió el título de caballero de la Orden de San Hermenegildo en 1819.

Gobernador interino de Costa Rica
En junio de 1819, por muerte del gobernador Juan de Dios de Ayala y Toledo, asumió el mando militar de Costa Rica, y el 3 de diciembre de ese año la Real Audiencia de Guatemala lo nombró gobernador interino de la provincia. Se juramentó el 29 de ese mes en la ciudad de Cartago. Fue el último gobernador español de la provincia.

Jefe político subalterno de Costa Rica
En 1820, al pasar Costa Rica a ser nuevamente un partido de la Provincia de Nicaragua y Costa Rica, Cañas Trujillo pasó a ser su jefe político subalterno, subordinado al jefe político superior residente en León de Nicaragua, Miguel González Saravia y Colarte. Por dificultades con este presentó la renuncia el 17 de abril de 1821, pero siguió en funciones porque el alcalde primero de Cartago Santiago de Bonilla y Laya-Bolívar, a quien correspondía encargarse interinamente del cargo, se negó a asumirlo.

Durante su administración se tuvo noticia en Costa Rica de la proclamación de la independencia de España por las autoridades superiores de León.

Jefe político patriótico de Costa Rica
En la madrugada del 29 de octubre de 1821, ante la noticia de que en León se había proclamado el 11 de octubre la independencia absoluta de Nicaragua y Costa Rica, el cuartel de Cartago fue tomado por José Santos Lombardo y Alvarado, con lo cual se disipó la posibilidad de que Cañas-Trujillo intentase impedirla, y más bien le correspondió firmar el acta de independencia de Costa Rica suscrita en esa ciudad el mismo día.

Durante unos días conservó el ejercicio del mando político, con el título de jefe político patriótico, pero el 12 de noviembre de ese año dimitió y el poder fue asumido por la Junta de Legados de los Pueblos presidida por Nicolás Carrillo y Aguirre.

Últimos años de su vida
Después de su renuncia, hubo rumores en Cartago en el sentido de que se proponía organizar un movimiento para volver a sujetar a Costa Rica al gobierno español, pero el 16 de noviembre de 1821 compareció ante la Junta de Legados para rechazar esas acusaciones.

A principios de 1822 se trasladó a Nicaragua. Se hallaba residiendo en la ciudad de León en 1830, cuando apadrinó en el bautismo a su nieto don Juan de la Rosa Cañas e Hidalgo.

Referencias:

Enciclopedia Wikipedia

Bruno Carranza Ramírez, Octavo Presidente de Costa Rica

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Fue un político y diplomático costarricense, Presidente de la República, del 27 de abril al 9 de agosto de 1870, con el título de Jefe Provisorio de la República, luego del golpe de Estado de Tomás Guardia Gutiérrez contra Jesús Jiménez Zamora.

Biografía
Hijo de Miguel Carranza Fernández (vicejefe de Estado de 1838 a 1841) y Joaquina Ramírez y García, nace en San José de Costa Rica el 5 de octubre de 1822. Miembro de la Logia Unión Fraternal de la masonería costarricense de la cual fue Venerable Maestro.​ Seguir leyendo “Bruno Carranza Ramírez, Octavo Presidente de Costa Rica”