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Terremoto de Santa Mónica, Cartago, 1910…Galería de fotografías.

A continuación una serie de fotografías del Terremoto de Santa Mónica. De clip en las fotografías para tener una explicación de ellas.

También le puede interesar:

El terremoto de Santa Mónica, Cartago, año 1910

 

Referencias:

  • Fraser Pirie, El tiempo Congelado, Memorias Fotográficas de Costa Rica.
  • Fotografías de H.N. Rudd y H.G. Morgan.

El terremoto de Santa Mónica, Cartago, año 1910

Terremoto del 13 de abril, 1910:

El terremoto del 13 de abril se originó a las 12:37 a.m. El sismo tuvo una magnitud 5,9 grados de la escala de magnitud de momento y causó graves daños en San José, donde edificios como el Liceo de Costa Rica y el Matadero Municipal quedaron parcialmente destruidos.​

Los pueblos de San Nicolás, Agua Caliente, Paraíso, Tres Ríos, Patarrá, Zapote, San Pedro, San Vicente y Guadalupe quedaron seriamente dañados luego del primer terremoto.​

El saldo fue de 115 casas destruidas y 23 edificios con daños severos.​

El Museo Nacional de Costa Rica registró al menos 183 réplicas en los primeros días después del terremoto.​ Seguir leyendo El terremoto de Santa Mónica, Cartago, año 1910

El Terremoto de San Antolín en la ciudad de Cartago, año 1841.

El voluminoso documento 7364, resguardado en el Archivo Nacional de Costa Rica, describe los efectos ocasionados por el terremoto que arruinó la Muy Noble y Leal ciudad de Cartago en 1841: “Es la más tremenda catástrofe que registra nuestra historia…Doce casas apenas quedaron en pie y libres de daños irreparables…cuatrocientos edificios totalmente destruidos, murieron solo dieciséis personas entre párvulos y adultos…” Tal como afirma el historiador Arnaldo Moya Gutiérrez, una pizca de imaginación histórica nos ayudaría a reconstruir los parámetros en los que se movió la vetusta ciudad antes de la catástrofe del 2 de septiembre de 1841: “Ni tan señorial, como La Antigua de Guatemala, ni tan noble como León de Nicaragua, pero quizá el perfil se aproximaba al de la ciudad de Granada en la misma Nicaragua”.

La tierra se enfurece en el día de San Antolín. Era costumbre que los sismos llevasen el nombre del santo del día, y a aquel temblor se lo llamó ” terremoto de San Antolín”. La intensidad del espasmo fue superior a VII, con una magnitud estimada Ms. 6,0 – 6,5, profundidad de 10 kilómetros, y epicentro aproximado a 20 kilómetros de la ciudad de Cartago, y ha sido asociado a la llamada falla de Aguacaliente. El eminentísimo expresidente, abogado e historiador Cleto González Víquez (1858 – 1937) en su libro titulado: Temblores, terremotos, inundaciones y erupciones volcánicas en CostaRica, 1608-1910, transcribe un documento en donde se hace una descripción bastante vívida del sismo:

“El día 2 de setiembre de este presente año, a las 6 1/2 de la mañana se sintió un fuerte terremoto, que en menos tiempo de un minuto arruinó completamente los edificios de la ciudad y barrios, causando aún mayor estrago en el cuartel de San Antonio de Cot, situado en las inmediaciones del volcán llamado Irazú…. y el día 2 amaneció muy sereno y despejado; y tan luego se sintió el fuerte temblor sobrevino un viento del Levante que evitó la muerte que indispensablemente hubieran sufrido estos moradores con el polvo que de las ruinas de las casas salía…”

Y en su celebérrimo Álbum, José María Figueroa Oreamuno (1820 – 1900), narra con diestra pluma, el pánico vivido por los cartagineses:

“Sacaron el Sacramento a media plaza junto con la Virgen de los Ángeles…El pueblo se abocó pidiendo misericordia. Se hincaban para recibir la absolución, se decían plegarias a gritos por todas partes…En fin, aquello fue un horror de horrores. Las calles quedaron intransitables. Se ocuparon de desenterrar gente y construir ranchos con cueros y manteados para meterse…”

La Noble Cartago se derrumba y luego se levanta. El terremoto de San Antolín del 2 de septiembre de 1841, detonó la remodelación de Cartago, ya que la antigua capital colonial quedó reducida a una informe mole de escombros.

En esta coyuntura, el Jefe de Estado Braulio Carrillo (1835 – 1837 y 1838 – 1842) emitió sendos decretos que permitieron reconstruir, normar los sistemas de construcción del momento y proyectar el desarrollo urbano y organización espacial, particularmente en la ciudad de Cartago. De ello fue testigo, el médico y naturalista alemán Karl Hoffmann Brehmer (1823 – 1859), quien en 1855 dijo que Cartago era “…la más antigua ciudad, a la cual no puede vérsela la edad porque después de su destrucción total causada por el espantoso terremoto…de 1841…ha sido de nuevo completamente reconstruida”.

Según lo afirma el historiador Franco Fernández, de 600 viviendas más edificios públicos del centro de la ciudad de Cartago, 291 se derrumbaron totalmente en el momento de la sacudida telúrica; el resto presentaron daños estructurales tan graves que quedaron por ser demolidos, y solo doce casas quedaron en condiciones de ser reparadas. Mas, hay que advertir –como lo indica el investigador Carlos Ugalde- lo que se cambió el sistema de construcción de viviendas, iglesias principales y edificios públicos, pero no los materiales utilizados, pues la brumosa y empedrada Cartago decimonónica fue reconstruida utilizando calicantos y tierra (adobes), como en la etapa colonial.

Referencias:

El terremoto de San Estanislao, 1822.

El terremoto de San Estanislao fue un movimiento sísmico que ocurrió en la madrugada del 7 de mayo de 1822, con epicentro en el litoral del mar Caribe en Costa Rica, producto de la convergencia de las placas de Cocos y del Caribe.1

La magnitud del terremoto se situó entre 7,5 y 7,6 en la escala sismológica de magnitud de momento.1​.2.

El terremoto fue sentido en el centro y costa caribe de Costa Rica (con daños significativos en el Valle Central), el oeste del departamento del Istmo (hoy Panamá) y la costa caribe de Nicaragua.1.​3​.

Los efectos del terremoto incluyeron licuefacción del suelo en Matina, tsunami en Matina y Santa Fe de Veragua, y daños estructurales en Cartago y San José.4.2.​ Hubo una cantidad no precisada de víctimas, entre muertos y heridos en el valle central costarricense.2

El terremoto dejó un efecto político inmediato, ya que en ese momento estuvo por desencadenarse una revuelta civil entre habitantes de Cartago (que apoyaban la adhesión al Imperio Mexicano) y de San José (que apoyaban una república independiente). Tras el terremoto ambas ciudades, sobre todo Cartago, juraron mediante voto solemne deponer cualquier resentimiento con el fin de ayudar al país.1.​3.​ No obstante, el fin de la disputa se daría definitivamente en la batalla de Ochomogo, el 5 de abril de 1823.  3​

En Cartago, los daños fueron cuantiosos, en donde el ayuntamiento de la ciudad ordenó la demolición del edificio del cabildo, luego de las tapias y casas afectadas del pueblo, el cuartel, la parroquia, la iglesia y el convento de San Francisco, así como el hospital San Juan de Dios.1​ Posteriormente, se ordenó la reconstrucción total de la ciudad con la ayuda de sus pobladores, cambiando su fisonomía colonial por una más republicana.1​ Los efectos del terremoto perduraron hasta 1829, donde aún se seguía requiriendo ayuda para reconstruir.3

Referencias:

  • 1.«La mala noche de San Estanislao». La Nación. 16 de enero de 2011. Consultado el 3 de diciembre de 2017.
  • 2.«Terremotos importantes en Panamá». Instituto de Geociencias – Universidad de Panamá. Consultado el 3 de diciembre de 2017.
  • 3.«Cartago y sus terremotos: San Estanislao (1822) y San Antolín (1841)». Revista Estudios 23. 2010. ISSN 1659-1925. Consultado el 3 de diciembre de 2017.
  • 4.«Sismicidad histórica». OVSICORI. Consultado el 3 de diciembre de 2017.

El paso del Cometa Halley y el Terremoto de Cartago de 1910.

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El Cometa Halley, 15 de mayo 1910.

El espectacular paso del cometa Halley en 1910 provocó, en todo el planeta, las más diversas inquietudes y especulaciones, que fueron sistemáticamente alimentadas por el sensacionalismo periodístico. Diarios y revistas, que competían por capturar la atención de las nuevas audiencias de lectores populares, no vacilaron en difundir los más extraños vaticinios.

Aunque abierta a todo tipo de conjeturas, la prensa resaltó tres graves amenazas que suponía el fenómeno celeste: primero, una colisión del Halley con la Tierra; segundo, la contaminación de la atmósfera por la cola del astro (con el consiguiente envenenamiento del aire), y, tercero, una fuerza de atracción tan excesiva ejercida por el cometa, que provocaría terremotos y enormes mareas. Seguir leyendo El paso del Cometa Halley y el Terremoto de Cartago de 1910.

El día que las aguas del Virilla se tiñeron de rojo…La Tragedia del Virilla

Las aguas del Río Virilla se tiñeron de rojo

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Este video fue tomado de Forcos Costa Rica

El día domingo 14 de marzo de 1926, el convoy de la Northern Railway Company realizaba una excursión de 40 km entre las ciudades de Alajuela y Cartago, pasando por la capital, San José. En el tren viajaban más de 1000 personas y fallecieron 248, muchas de las cuales se dirigían a participar en un turno organizado por el cura Claudio Volio Jiménez para recaudar fondos para el Hogar de la Vejez de Cartago.

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Cura Claudio Volio J.

​De hecho, los más de mil boletos colocados para el viaje fueron impresos bajo el lema «Para el beneficio de los ancianos de Cartago». En principio, se había dispuesto solamente una locomotora sencilla para realizar el viaje, sin embargo, la popularidad de la excursión hizo que la suscripción de personas aumentara, por lo que los encargados decidieron utilizar el convoy ofrecido por la Northem Railway Co., el cual constaba de una locomotora, un cabús (vagoncito para maletas, generalmente ubicado al final del convoy) y seis vagones de pasajeros.

 A las 7:30 de la mañana del 14 de marzo, la locomotora partió de la ciudad de Alajuela con la mitad de su capacidad total. Realizó dos paradas más en la localidad de San Joaquín y en la ciudad de Heredia, donde se le unieron otros tres vagones de pasajeros. La cantidad de personas provocó que muchos no pudieran abordar el tren, por este mismo motivo los encargados decidieron no hacer la última de las paradas que estaban previstas.

El accidente:

Al entrar a San José, unos cincuenta metros antes del puente sobre el cañón del río Virilla, el tren debía atravesar un descenso que a su vez formaba una curva.

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A las 8:20 de la mañana, la máquina y los primeros tres vagones ingresaron al puente. En este momento el maquinista aceleró para poder superar una cuesta que se encontraba más adelante, pero no se percató de que el último de los vagones aún no había atravesado la curva. La aceleración, sumada a la cantidad excesiva de personas en los carros, hizo que el último de estos inclinara hacia la izquierda y se saliera de las vías, arrastrando a su vez a los dos carros que lo precedían y que no habían llegado al puente. El último vagón quedó sobre un pastizal al lado de las vías del tren, en cambio los otros dos corrieron peor suerte: el penúltimo carro se ladeó por completo y cayó una altura de sesenta metros en la barranca norte del cañón del río Virilla, matando instantáneamente a todos los pasajeros que se encontraban en su interior. El antepenúltimo vagón chocó contra la estructura del puente y se dobló por la mitad, quedando una parte sobre el puente y la otra colgada sobre el precipicio.

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Inmediatamente después del accidente, la máquina y los tres vagones que se encontraban a salvo siguieron su camino con el objetivo de informar lo antes posible la emergencia. En cuestión de minutos empezaron a llegar socorristas, médicos y policías para iniciar las tareas de rescate, labores que se vieron dificultadas pues muchos de los cadáveres y heridos habían caído hasta las aguas del río o se encontraban colgados sobre los árboles y la vegetación de la pendiente. El rescate se extendió durante todo el día domingo, toda la noche y el día lunes. Muchos de los heridos fueron trasladados en otros trenes a hospitales en Heredia y Alajuela. Los cadáveres, en cambio, fueron alineados a orillas del río para su posterior reconocimiento.

Espantosa catástrofe ferroviaria ocurrida a las 8 y ½ horas del fatídico día 14 de marzo de 1926, cuando un tren conduciendo cerca de 1000 romeros de Alajuela y Heredia que se dirigían a Cartago a un turno-feria a beneficio de sus templos, al entrar al puente del río Virilla a desmedida velocidad obligó a los tres últimos carros a sufrir un tremendo colapso desplazándose el primero de estos tres carros contra los bastiones del puente, el segundo lanzado al abismo y el tercero volteado a un lado, dejando un saldo de 385 muertos y cerca de 150 heridos y mutilados; estos tres últimos carros los traía el tren de Alajuela y quiso la suerte que los tres de Heredia fueran cambiados y colocados de primeros salvándose de esta suerte de morir 400 heredianos.

Libro de las defunciones de la
Parroquia de la Inmaculada Concepción de Heredia

forcostarica.org Costa Rica Fotografia Antigua Tragedia del Virilla 1926 11

El gobierno declaró tres días de duelo nacional debido a la dimensión de la tragedia. Además, las banderas ondearon a media asta y los cines, bares y otros lugares de entretenimiento permanecieron cerrados. Varios Gobiernos de alrededor del mundo enviaron condolencias a los familiares de las personas muertas en el accidente. Las causas de la tragedia siguen siendo ampliamente discutidas, entre las razones más aceptadas se encuentran el mal estado de la locomotora y de las vías, el cambio de velocidad hecho por el maquinista y la cantidad excesiva de personas que viajaban en el tren.

Referencias:

  1.  «Galería de fotos: Muerte en el río Virilla», fotografías del archivo del diario La Nación (San José de Costa Rica).
  2. Fotografía satelital de la ciudad de San José, que muestra la distancia entre el sitio de la tragedia (arriba) y el parque central de la ciudad de San José (abajo).
  3.  «Tragedia del río Virilla». Archivado desde el original el 23 de julio de 2011. Consultado el 22 de abril de 2011.
  4. Felipe Ovares Barquero. «Tragedia en el Virilla 1926». EUNED. Consultado el 20 de diciembre de 2017.
  5. Ovares Barquero, Felipe (2011): «El último domingo feliz de Antonio Nicómedes Loaiza», artículo del 1 de marzo de 2011 en el sitio web Felipe Ovares (Costa Rica).