Afrodescendientes en la Cultura Costarricense.

Los primeros pobladores negros llegaron a Costa Rica al igual que en el resto del subcontinente durante la conquista española deportados como esclavos desde el África y fueron ubicados mayormente en el área de Guanacaste.1​ Provenían mayormente de África Occidental y Ecuatorial; Mandingas de Gambia, Wolofe de Guinea, Ashanti de Ghana, Ije de Benín, Puras de Sudán, Bariba, Yoruba y Congoleños de Costa de Marfil.2​ Se desempeñaron como esclavos en los ranchos ganaderos de Guanacaste y las plantaciones de Cacao de Matina en donde hubo mestizaje con los dueños blancos que a menudo tomaban esclavas negras como concubinas.2​

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En los campos de cacao.

La mayoría de los hijos mulatos producto de estas uniones eran liberados lo que hizo que la cantidad de esclavos menguara gradualmente.3​-2​ La esclavitud fue abolida en 1823 junto al resto de Latinoamérica, excepto Cuba y Puerto Rico.

La segunda ola migratoria sobrevino a finales del siglo XIX con la construcción del Ferrocarril al Atlántico en donde cientos de trabajadores jamaiquinos (así como italianos y chinos) fueron importados al país.1​ El primer barco cargado de trabajadores jamaiquinos que emigraban ante la crisis económica de Jamaica, el Lizzie, llegó al Puerto Limón el 20 de diciembre de 1870 trayendo 123 personas.2​ En poco tiempo habría miles de nuevos emigrantes jamaiquinos, algunos de los cuales se dedicarían también a trabajar en las bananeras cuando no había trabajo en el ferrocarril. Resultado de imagen para negros en la construcción del ferrocarril al atlantico, costa ricaLa mayoría de estos permanecieron en el área de Limón y su movilidad por el resto del país era restringida.2​ Durante estos años los pobladores negros de origen jamaquino fueron formando una identidad propia, manteniendo sus costumbres, religión anglicana, comidas, música, folklor e idiomas, especialmente por el aislamiento que tenían respecto al resto del país, tanto porque las plantaciones bananeras estaban Imagen relacionadaadministradas por empresas extranjeras como la United Fruit Company y en fincas alejadas del resto,4​ y porque las leyes del momento limitaban su posibilidad de salir de la provincia caribeña.2​ Esto derivó en la existencia de una rica cultura afrocaribeña que aún hoy perdura.Imagen relacionada

Después de la revolución de 1948 liderada por José Figueres Ferrer la segregación racial fue abolida y a la totalidad de la población afrocostarricense se le dotó del voto y del derecho a ser electos.5​ En 1953 Alex Curling Delisser es Resultado de imagen para Alex Curlingelegido el primer diputado negro de Costa Rica, en 2018 Epsy Campbell llega a ser la primera mujer afro descendiente en ser vice-presidenta del país. El aporte de los afro-descendientes se percibe en todos aspectos de la nación.

El Afrodescendiente en Guanacaste:

A lo largo del siglo XVI Guanacaste exportó gran cantidad de su población indígena para que trabajaran en la minería del Perú, provocando una verdadera catástrofe demográfica que un siglo después redujo al mínimo la población nativa chorotega y dio auge a otra población que vino para quedarse para siempre: los afrodescendientes.

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Tomada de Costa Rica Way.

Una relación más estrecha entre nuestro país y la región central del continente africano se inicia en el siglo XVII con el arribo de oleadas de africanos, originalmente del Congo, la mayoría, y de Angola. Con el pasar de los años fue constante el aumento de la presencia de agrupaciones de mulatos y de pardos en la península de Nicoya y poblaciones aledañas con el fin específico de la defensa militar contra las constantes invasiones piratas. Estas nuevas poblaciones recibieron tierras por parte del Estado, como era costumbre en la época, ubicándose generalmente fuera de los centros de población. Ya para finales del siglo en Nicoya se habla de una población total compuesta por una minoría indígena y una mayoría afrodescendiente.

 

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El obispo Morel de Santa Cruz, en su célebre visita a Costa Rica del año 1751, indicaba que prácticamente toda la península estaba habitada por mulatos, y que el mayor grupo de población indígena, que se consideraba así misma pura, “maltrataba” a los mulatos cuando se acercaban al pueblo de Nicoya, lo que hacía que estas poblaciones por un lado no pudiesen recibir los servicios religiosos, y que por otra se mantuvieran en asentamientos dispersos en las haciendas. Frente a esta situación el Obispo propuso la creación de un pueblo en el cual estas poblaciones pudieran asentarse. Tal petición fue atendida y se concretó en 1772 en lo que será la ciudad folclórica de Santa Cruz (bautizada así en honor de tal Obispo), junto al río Diriá. No cualquier imagen de Jesús es el que tiene más devotos en esta población, nos referimos al Cristo Negro de Esquipulas, venerado más que por los “indios promesanos”, por la mayoritaria población afrodescendiente de entonces.Resultado de imagen para cristo negro de esquipulas

En la Carta Pastoral de otro Obispo de apellido Garret, que abogaba contra la esclavitud de los indígenas, y publicada el 9 mayo de 1711, descubrimos el primer grito contra la esclavitud que se escuchó en la región, a pesar que no se menciona a la población afrodescendiente, pues sólo se pensaba en contra de la esclavitud indígena (no negra). Aunque en Costa Rica la esclavitud oficialmente fue abolida en 1823, nunca fue muy significativa, debido a la pobreza, la dispersión de la población, la ausencia de minería como fuente de ingresos y su distancia de la capital centroamericana, Guatemala.

Un español “puro” que viajaba por Guanacaste en esta época describe a la población afrodescendiente con criterios racistas y discriminadores, apuntando que:

“Estos hombres… son indios tostados y oscuros… Su idioma es el castellano, pero tan corrompido con la lengua del país, que hace fastidiosa la conversación. En sus tratos son falsos, contestan con risa sospechosa, y en los precios procuran engañar, llevando por lo que venden el doble del valor corriente en la Provincia. Son tan vanos como miserables, y aunque profesan la Religión Católica, dan pocas señales de cristianos con restos extravagantes de idolatría, muriendo también sin auxilio espiritual” (Carlos Meléndez, “Viajeros por Guanacaste”, 1974, p.122). Esta visión denigrante y prejuiciada de la población afrodescendiente no ha sido muy superada desde en los últimos 200 años por cierto sector racista predominante.

El mencionado crecimiento sostenido de la población afrodescendiente ha sido confirmado con un estudio de los bautismos de la época en las principales Parroquias ubicadas en lo que hoy es el territorio de Guanacaste y Esparza, que indican que entre 1712 y 1714 el 60% de los bautizados fueron mulatos y sesenta años después entre 1776 y 1779 el número de los bautizados había subido a un 90%. En otro estudio de los matrimonios encontramos que en 1771 un 63% fueron de mulatos. En Cañas el 100% de los matrimonios fue de mulatos. Y en 1779 en Bagaces, 24 matrimonios registrados fueron de mulatos y sólo uno de mestizos, lo que coincide con otros datos que señalan que un 95% de la población de Bagaces era mulata y negra.

La población afrodescendiente mayoritaria, aparecida el siglo XVII en Guanacaste en forma de milicias llamadas a defender la región de los ataques de piratas, y como mano de obra para las labores en las haciendas, fue convirtiéndose de alguna manera en la población de reemplazo a los originarios indígenas del lugar.

Según el último aporte de la genética la población de ‪Guanacaste tiene la siguiente configuración:

  • el aporte indígena 33.1%,
  • el componente africano 20.7% y
  • el de origen blanco europeo 42.2%.

Si el componente afrodescendiente de ‪Guanacaste (20.7%) es muy similar al de la región Atlántica (21.8%) ¿por qué La Defensoría de los Habitantes, y arrastrados por ella todas las demás instituciones públicas, le sigue dando el monopolio de la ‪afrodescendencia a Limón e ignora totalmente la negritud históricamaente comprobada en Guanacaste, que fue la primera de Costa Rica y sigue siendo dominante en algunos cantones como ‪SantaCruz?

La narrativa histórica de Guanacaste ha sido conservadora y tradicionalmente no coincide con esta realidad genética ni demográfica, invisibilizando los genes dominantes de la población afrodescendiente en aras de favorecer la romántica e idealista folklorización indígena de la provincia, muy apropiada para el negocio folclorista de quienes continúan negando el pluralismo étnico (contrario a lo que manifiesta el artículo 1 reformado de la Constitución Política), que es la verdadera riqueza cultural chorotega-africana hasta hoy marginada. Aunque los mulatos y los pardos –es decir los afromestizos- se lograron asentar a lo largo de la región de una forma progresiva, su innegable presencia ha sido tradicionalmente relegada en la historia.

Un claro ejemplo al respecto es la letra del “Himno a la Anexión del Partido de Nicoya”, escrito en la primera mitad del siglo XX, que al igual que gran número de historiadores niega cualquier referencia a la población afrodescendiente cuando apunta en su primera estrofa: “Tienes tú toda el alma de Iberia y el altivo valor chorotega”. Este encruzamiento español-indígena que apunta dicho himno no posee el sustento histórico-genético que pretende, por lo que no debería cantarse en actos oficiales.

La mezcla entre africanos e indígenas a veces es llamada “zambos” (término también usado para referirse a los negros que lograron huir de la esclavitud); mismo que en Guanacaste se le conoce como “cholos”. “Este grupo fue lo suficientemente importante, como para dejar la huella de su cultura y su sangre, en regiones como la del Pacífico Norte”, apunta Carlos Meléndez. Por ello, no es de extrañar la presencia de múltiples vocablos africanos y de toponimias africanas en Guanacaste, en particular aquellas que hacen referencia al Reino del Congo:

  • La sopa de mondongo,
  • el quejarse por tener la timba (panza) llena,
  • el miedo a que nos lleve candanga (el diablo),
  • el angú (puré de plátano o guineo),
  • ñame (tubérculo),
  • cumbo (jícara grande),
  • matamba (especie de palmera),
  • morongo (morcilla),
  • ñanjú (planta del Guanacaste),
  • la panga (especie de bote),
  • timón (especie de balsa),
  • bogo (especie de bote),
  • la cachimba (pipa de fumar), son solo algunos términos de nuestras expresiones guanacastecas que tienen profundas raíces africanas y muchas de ellas, que hoy son parte de nuestro lenguaje cotidiano, se diseminaron desde Guanacaste hacia el resto del país. De la negritud heredada de esas primeras generaciones tenemos:
  • la marimba, símbolo actual del alma guanacasteca,Resultado de imagen para marimba
  • y también el llamado quijongo, que no es sino el berimbau de los angoleses de Bahía (Brasil).
  • El mismo consumo del vino de coyol (de la palma) obedece a tradiciones africanas. Hasta el héroe principal en los cuentos de la maestra santacruceña afrodescendiente María Leal y en todas las aventuras maliciosas que narra es siempre el conejo africano, posteriormente inmortalizado por Carmen Lyra.

La coincidencia entre varias toponimias de Guanacaste y de la zona de influencia del antiguo Reino del Congo no deja lugar a dudas sobre las conexiones. Hasta el día de hoy, Matina es el nombre de un poblado de Mozambique, África y a la vez, un caserío entre los cantones de Nicoya y Hojancha, y qué decir de Cananga un barrio de la ciudad de Nicoya; y de Malambo, un cerro en el cantón de Santa Cruz.

En conclusión, queda claro que nuestro país, y particularmente Guanacaste, es una de las provincias más multiétnica y pluricultural. En cuanto a la implementación de las obligaciones internacionales de Derechos Humanos, contraída por el Estado costarricense, en las que se determina la eliminación del racismo y todas las formas de discriminación, aunque estamos con una gran deuda histórica, como ha quedado demostrado, pareciera que en la provincia de Guanacaste el recorrido de la integración ha sido diferente, ya que la población afrodescendiente ha sido copartícipe del desarrollo de las comunidades y del protagonismo político, social, religioso, artístico y deportivo. Al diferenciarnos esta situación del trato discriminatorio a la población afrodescendiente ubicada en el Caribe, la población afrodescendiente del Pacífico Norte, la más antigua del país, continúa siendo invisibilizada en su aporte histórico y así continuará en el discurso oficial hasta que se asuma un compromiso con los datos irrefutables de nuestra investigación.

Referencias:

  • (1) González Chaves, Daniel (2017). «Migración e identidad cultural en Costa Rica (1840 a 1940)». Revista de Ciencias Sociales (155): 131-144. Consultado el 26 de agosto de 2017.
  • (2) Costa Rica Way.
  • (3) Mujeres esclavas en la Costa Rica del siglo XVIII: Estrategias frente a la Esclavitud. Archivado el 5 de junio de 2010 en la Wayback Machine.
  • (4) Molina, Iván Afrocostarricense y comunista; Harold Nichols y su actividad política en Costa Rica Revista de Estudios Latinoamericanos, núm. 46, 2008, pp. 141-168 Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe. Distrito Federal, México.
  • (5) Hutchinson, Francis América Latina en Movimiento. La comunidad negra en Costa Rica.
  • Profesor: Vargas Araya, Ronald.  Diario Digital El Independiente.
  • Meléndez, Carlos. Historiador y Autor de Varios Libros en C.R.

Calle Real, Liberia, Guanacaste.

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Una calle en el corazón de Liberia es uno de los pocos sitios arquitectónicos de Costa Rica donde los edificios de bahareque y adobe aún sobreviven para contar historias.

Aquí les dejo un precioso reportaje de lo que ha sido y es Calle Real en Libería…un lugar que nos traslada al tiempo de nuestra Costa Rica de antaño. Espero que la disfruten.

Presione el siguiente enlace:

https://vozdeguanacaste.atavist.com/untitled-project-fk931

 

Referencias:

  • Por María Fernanda Cruz-mariafernanda@vozdeguanacaste

Ermita del Señor de la Agonía, Liberia

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Fotografía Municipalidad de Liberia

Construida a mediados del siglo XIX.

Ubicada 700 m. sur del Templo Católico en el Cantón de Liberia, Distrito, Liberia y en la ciudad de Liberia. Es una edificación con paredes de adobe y techos de tejas de barro, reflejo de los sistemas constructivos tradicionales utilizados por nuestros antepasados.

Fue una de las primeras iglesias en tocar las campanas al concluir la campaña de 1856.

Ha sido objeto de varias intervenciones para su restauración y conservación en los últimos años.

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Fotografía Ermitadelaagonia.blogspot.com

 

Para profundizar en la historia de la Ermita favor presionar el siguiente enlace:

historia de la ermita del señor de la agonía

Antigua Escuela Rafael Yglesias Castro…hoy Casa de la Cultura Bagaces.

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La antigua Escuela Rafael Iglesias de la ciudad de Bagaces, Guanacaste, es una obra arquitectónica representativa de la infraestructura escolar rural, propia de la arquitectura de la década de los años treinta. El inmueble es una obra del arquitecto José María Barrantes, insigne profesional que diseñó y dirigió la construcción de la mayor parte de las escuelas rurales y urbanas del país. El edificio construido en madera destaca por su fachada de planos volumétricos en que la simetría recuerda ejemplos de orden neoclásico y es muestra del desarrollo infraestructural rural en el plano educativo de los últimos cincuenta años. El inmueble llevó el nombre del ilustre ex presidente don Rafael Iglesias Castro (1894-1902) y jugó un destacado papel en la consolidación y difusión de la educación en la provincia de Guanacaste. Declarada de Interés Histórico Arquitectónico, según Decreto Ejecutivo Nº 17988-C, publicado en el Alcance Nº 7 a La Gaceta Nº 33 del 17 de febrero de 1988, de carácter estatal.

El edificio de la Casa de la Cultura de Bagaces fue declarado de Interés Histórico Arquitectónico, según Decreto Ejecutivo Nº 17988-C, publicado en el Alcance Nº 7 a La Gaceta Nº 33 del 17 de febrero de 1988, de carácter estatal.

Referencias:

  • Sitio web del Centro de Conservación del Patrimonio Cultural.

Casa de Gobernación de Guanacaste

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El inmueble se encuentra inscrito en el Registro Público Partido de Guanacaste al folio real 3.128 a nombre de la Municipalidad de Liberia cumpliendo así con la ley # 5138 de 24 de noviembre de 1972 en donde se traspasa el inmueble a dicha municipalidad de Liberia la cual ha estado en posesión del mismo hasta la fecha. La naturaleza del inmueble es “terreno de casa y solar destinado a construcción de museo”. Es una casa esquinera o forma tradicional de ocupación de la manzana en la colonia a fin de dejar el solar para la familia. Consta de 2 salones con piso de madera, uno de mediano y otro grande, 2 salas, corredores y pasillos de mosaicos de iglesia; levantada sobre un nivel de acera con zócalo. La edificación es un sincretismo de técnicas y materiales. Tiene un corredor con columnata que es el espacio social por excelencia, ventanería y puertas con guarnición y clásica puerta del sol.

La Gobernación fue declarada “reliquia de interés histórico y arquitectónico” por Decreto Nº 14590 de 21 de junio de 1983 cuyo mantenimiento corresponde a la Municipalidad de Liberia y la restauración deberá hacerse bajo la asesoría del Departamento de Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura, Juventud y Deporte.

La casa fue valorada como CASA HISTÓRICA, con categoría de excepcional por el arquitecto Erick Chaves en el inventario general de bienes inmuebles del Centro Histórico de Liberia en 1989.

Colecciones alusivas a diferentes manifestaciones culturales de Guanacaste y Costa Rica se han exhibido en la sala de esa casa en las tradicionales semanas culturales con la ocasión de la fundación del poblado del Guanacaste, hoy Liberia; los 4 de setiembre:

-La Gobernación esta ubicada en la Calle Real de Liberia concretamente en la intersección con la avenida 25 de julio.

Año a año, las tradiciones más queridas del pueblo liberiano se han dado cita en este edificio en donde el pueblo apostado en sus corredores participa de las tradiciones más queridas a saber: “LA BURRA” los últimos días de las tradicionales fiestas populares montando a los “tacaños”; “LA PASADA DEL NIÑO” todos los 24 de diciembre a las 7 de la noche, cuando el pueblo acompaña al NIÑO DIOS en su única salida anual a la Ermita del Señor de la Agonía, pero no con villancicos sino con “parranderas” o música tradicional de Guanacaste; y por supuesto “EL TOPE DE TOROS” que por su espontaneidad es la máxima expresión del folklore liberiano, el cual se desarrolla los mediodías de las fiestas de febrero cuando la comunidad acompañada con parranderas y mascaradas van a “topar” los toros que se montarán en las tardes de fiesta. Ese día la casa parece mas que nunca tener alma. La tradición ha sido adoptada por todo el país con el ya conocido “TOPE” concebido hoy como desfile de caballistas que alegran las fiestas de los pueblos de nuestra querida Costa Rica.

Este inmueble, conocido como “Edificio de la Gobernación”, no fue construido por el Gobierno de la República. Originalmente, fue una casa de habitación y posteriormente propiedad del Estado.

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Aproximadamente en 1850, la construyó don Indalecio Maleaño y Midence, rico hacendado rivense. En 1865 don Indalecio se la vendió no inscrita a doña Guadalupe Marín Sandoval.

En 1882, la citada doña Guadalupe, ante el Juzgado de Liberia, siendo Juez Civil el Lic. don Federico Faerron, solicita la inscripción de este inmueble, y se inscribe en el Registro Público, Partido de Guanacaste al tomo 14, folio 54, número 3128, asiento 1. Este asiento describe textualmente así la obra: “… Casa y solar, sito en la esquina sureste de la plaza principal, de la ciudad de Liberia, distrito y cantón primeros de la Provincia de Guanacaste. Linderos: Norte, calle en medio, con la Iglesia Parroquial; Este: casa y solar de Santos Urbina; Sur: Linderos de la petente, y Oeste: calle en medio casa de José García. Medida superficial de la casa, treinta y seis y media varas de frente por dieciocho de fondo, y el solar, treinta y seis y media de frente por cincuenta y dos y media de fondo. La casa está dividida en tres piezas grandes de habitación, dos ídem pequeñas, una cocina, un corredor por dentro y dos por fuera”.

Referencias:

 

Escena campesina de nuestros antepasados guanacastecos.

Remembranza

Ésta es una escena típica de los guanacastecos de antaño, cuando nuestros abuelos vivían en los campos rodeados del transporte de aquella época.

Tiempos que en la actualidad cuesta observarlos en la pampa guanacasteca, porque nuestras tradiciones y cultura han ido desapareciendo poco a poco…

Lo que queda en estos tiempos es recordar de cómo vivieron nuestros abuelos, era una época dorada.

Diario Digital El Independiente. Edgar Cantón 

Hacienda La Pacífica

La casona de Doña Pacífica Fernández Guardia
Bella estampa de la Casona rústica.

Para edificarla, los constructores utilizaron cedro y pochote. La levantaron cerca de almendros, tamarindos, higuerones y guanacastes para disfrutar de espacios frescos.  La casona tiene amplios ventanales en forma de arcos labrados para darle a la construcción cierto aire europeo.

El voladizo (un corredor de cedro) es custodiado por barandales de tablones. Un arco de pequeñas tablillas sirve como entrada principal.  Elaborar semejante pieza, sin duda alguna, fue laborioso. La clave (pieza de madera que le da firmeza al arco) tiene tallada una cruz, distintivo muy usual en esa época para librarse de malos augurios.

La casa tiene tres amplios cuartos y un techo piramidal cubierto por tejas.  En el fondo, todavía en pie, el fogón de doña Pacífica parece que fue utilizado apenas ayer.  Lo montaron sobre una mesa de madera y para que el fuego no lo consumiera, lo cubrieron con bahareque, piedras y arena.  Esos elementos servían de aislante.

Ubicada al Norte de la ciudad de Cañas

Las historias de las viejas haciendas guanacastecas siempre tienen un encanto particular. Podríamos sentarnos en una inmensa piedra debajo de árbol frondoso, cerrar los ojos en medio de la quietud del campo e imaginar la vida allí 80 años atrás, sin mayor ruido que el de los animales pastando y el correr del río a pocos metros. Un ambiente limpio, una quietud envidiable, una vida pacífica.

Pacífica Fernández Guardia, nacida en San José en 1864, era hija del presidente de la república Próspero Fernández Oreamuno y esposa del también presidente Bernardo Soto Alfaro. En 1888, su marido le regaló una hacienda en Guanacaste donde ella encontró refugio y descanso. Mandó construir una casona donde pasar largas temporadas y a su nueva propiedad la bautizaron “La Pacífica” en honor a la dueña.

La hacienda cuenta con más de 2000 hectáreas de extensión y se encuentra dentro de una de las pocas reservas privadas en el bosque tropical seco de Guanacaste, único en el mundo. Allí, entre los ríos Corobicí y Tenorio, sobre la carretera interamericana norte, entre las ciudades de Cañas y Bagaces, justo a cinco kilómetros de Cañas está el Hotel Hacienda La Pacífica, un lugar cuya arquitectura y ambiente rescatan ese legado centenario y lleno de historia de la hacienda. Hotel, restaurante, centro de eventos, hacienda productiva: La Pacífica lo tiene todo.

Referencias: