La Antigua Botica Solera y su historia!

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Se encuentra ubicado en Calle 8 y 10,
Avenida 11, Barrio México

 

En el siglo XlX en una cuña de tierra entre la Carretera Nacional a Provincias y la Carretera Antigua conocida hoy como la carreta hacia la Uruca y Barrio México en Calle 10, al extremo norte del cuadrante Paso de la Vaca; se ubicó el inmueble del Edificio Solera adquirido en ese momento por Francisco Peña Castro.

En abril de 1891 es descrito el inmueble como Casa del Solar, esta edificación de dos plantas es vendida en varias oportunidades, hasta que en 1924 es comprada por Manuel Solera Villegas.

Después del terremoto de 1910 y ante la necesidad de edificar nuevas viviendas, se segregaron algunas fincas donde se construyeron humildes residencias que conformaron un caserío; y es hasta 1923 que se le dio el nombre de Barrio México.

La Botica Solera en noviembre de 1932 es edificada con un diseño inspirado en el edificio Flatiron en Manhattan, Nueva York, EE. UU.

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Edificio Flatiron en Manhattan, N.Y.

Es en 1933 que el farmacéutico Otto Solera Valverde compra la propiedad a su padre Manuel Solera, para abrir las puertas de la Botica Solera como un dispensario de medicinas; siendo una zona apta para el comercio por su ubicación y entorno.

La Botica Solera opera comercialmente hasta la década de 1940, cuando el inmueble es legalmente segregado en 12 partes entre los hermanos Solera Valverde y sus descendientes.

El inmueble inicia un proceso de arrendamientos pocos años después a diferentes comercios, entre ellos la Nestlé y la Mueblería y Colchonería Alvarado, esta última llega a desarrollar esta actividad comercial por aproximadamente 35 años.

Después de esto, el edificio entra en un estado de abandono; como consecuencia es tomado por indigentes de la zona, los cuales aceleran el deterioro generando daños en la infraestructura, robo de las verjas, portones y el reloj externo del edificio.

El Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural presenta una investigación y propone la declaratoria del inmueble, el cual es avalado en el decreto No. 28245-C publicado en la Gaceta no. 233 el 1/12/1999, donde incorpora el inmueble conocido como Botica Solera al Patrimonio Histórico –Arquitectónico de Costa Rica.

Ante la necesidad apremiante de proceder con la restauración para evitar daños irreversibles, y a solicitud de la Municipalidad de San José, el Gobierno de la República en su decreto no. 36742-C publicado en la Gaceta el 9/09/2011, otorga la potestad de restaurar el inmueble a la Municipalidad de San José y al Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y Juventud.

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Tras denuncias de los vecinos y peticiones del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural, en setiembre del 2008 la Municipalidad intervino para sacar la basura y a los indigentes que dormían allí. Además cerró las instalaciones para evitar que se robaran partes y destruyeran el inmueble que les servía de refugio.

En el 2012 la Municipalidad de San José inicia con la compra de los derechos de la finca matricula 24148 correspondiente al edificio Botica Solera, mientras ejecuta la restauración del patrimonio con el apoyo del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y Juventud. Así mismo el Departamento de Servicios Culturales crea un proyecto para darle contenido cultural al inmueble con la asesoría de O.N.U. Hábitat y la Defensoría de los Habitantes como representante de las asociaciones de desarrollo del Distrito Merced.

La Municipalidad de San José conmemora la restauración del edificio patrimonial el 24 de junio del 2013, abriendo sus puertas con una exhibición de arte plástico del reconocido artista costarricense Isidro Con Wong, como una iniciativa detonante para la recuperación sociocultural del Distrito Merced y su impacto en las  relaciones del entorno y convivencia de ciudad.

En la actualidad la Municipalidad de San José desarrolla en este emblemático edificio el proyecto: Centro Multicultural Botica Solera.

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Arquitectura:

Construido en 1932   arquitectónicamente muestra rasgos de la tipología neoclásica con técnicas propias del modernismo debido a un momento de transición en la arquitectura costarricense; muestra de ello son sus paredes y cielo rasos elaborados en concreto armado y el predominio de las formas geométricas propios del Art Decó.

También puede ver:

LAS VIEJAS BOTICAS EN COSTA RICA

Barrio México…su historia!

Referencias:

  • Denia Sánchez Morera. Patrimonio Cultural Histórico de San José. Municipalidad de S.J. 22 setiembre, 2017.
  • Fotografías varias de Internet.

Ricardo Fernández Guardia, Biografía.

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Ricardo Fernández Guardia

Ricardo Fernández Guardia (Alajuela, Costa Rica, 4 de enero de 1867 – San José, 25 de febrero de 1950) fue un escritor, político y diplomático costarricense.

Fue hijo de Isabel Guardia Gutiérrez y del historiador León Fernández Bonilla. No sólo dio continuidad a los estudios de su padre y al desarrollo de nuevas investigaciones y textos claves de la historia patria; sino también, por sus capacidades innatas de escritor, elevó la historia costarricense a una categoría superior donde se funde lo científico con lo literario, como es el caso de sus crónicas.

Cultivador y seguidor de lo mejor de la tradición literaria española y francesa, Fernández Guardia se identifica hoy con el nacimiento del realismo literario y del teatro costarricense, con una obra merecedora del puesto de primer autor clásico de Costa Rica.

A pesar de su vasta obra escrita y de haber incursionado simultáneamente en varios campos de la expresión escrita, su preocupación por la pureza del idioma y la estructuración lógica de la expresión de sus ideas conforman una unidad de estilo sin precedentes en letras costarricenses.

  • Fue Secretario de Relaciones Exteriores y carteras anexas de 1909 a 1910.
  • Escribió numerosas y documentadas obras históricas, entre ellas:
    • El Descubrimiento y la conquista.
    • Cartilla histórica de Costa Rica.
    • Crónicas coloniales.
    • Reseña histórica de Talamanca.
    • Morazán en Costa Rica.
    • La Independencia.
    • Cosas y gentes de antaño.
    • La Guerra de la Liga y la invasión de Quijano.
    • Espigando en el pasado.
    • Don Florencio del Castillo en las Cortes de Cádiz.
  • También fue autor de varias obras literarias, y del ensayo político El mensaje de 1916, en el que se criticaban las políticas del Presidente Alfredo González Flores.
  • Fue Secretario de la Legación de Costa Rica en Europa (1885-1889).
  • Encargado de Negocios ad interim en España (1886-1887).
  • Primer Secretario de la Legación en Europa (1897-1901).
  • Ministro en misión especial en Italia (1900).
  • Ministro en misión especial en Honduras (1904).
  • Agente confidencial de Costa Rica en los Estados Unidos (1917).
  • Ministro en misión especial en Panamá (1920) y en México (1921).
  • Cónsul General en España (1929-1930).
  • Ministro Plenipotenciario de Costa Rica en Guatemala (1944-1945).
  • Declarado Benemérito de la Patria por el Poder legislativo costarricense en 1944.

Su hijo Ricardo Fernández Peralta también se distinguió como historiador y genealogista.​

Obras
Hojarasca, 1894
Cuentos Ticos, 1901
Magdalena (novela)|Magdalena, 1902
Historia de Costa Rica. El descubrimiento y la Conquista, 1905
Cartilla Histórica de Costa Rica, 1905
El mensaje de 1916, 1916
Don Florencio del Castillo en las Cortes de Cádiz, 1918
Reseña histórica de Talamanca, 1918
La Miniatura, 1920
Crónicas Coloniales, 1921
La Independencia, 1928
La Guerra de la Liga y la Invasión de Quijano, 1934
Cosas y Gentes de Antaño, 1935
Morazán en Costa Rica, 1943
Espigando en el pasado, 1946

Referencias:

  • Sáenz Carbonell, Jorge, y otros (1986). Los Cancilleres de Costa Rica. Imprenta Nacional.
  • Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas

La visita de Kennedy a Costa Rica!

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El Presidente John F. Kennedy aterrizó en la Sabana el 18 de marzo de 1963

 

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Discurso en la Universidad de Costa Rica, San Pedro.
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Recorre el Paseo Colón.

El presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy llegó a Costa Rica el 18 de marzo de 1963. Aterrizó en un helicóptero en la Sabana y unos días después del inicio de las erupciones del volcán Irazú. El propósito de su viaje era participar en un encuentro con mandatarios de Centroamérica y Panamá en el Teatro Nacional.

A su llegada, recorrió el paseo Colón, asistió a la reunión y compartió con jóvenes de la Universidad de Costa Rica.

En ese momento el presidente de Costa Rica era Francisco J. Orlich y el Embajador de Estados Unidos en Costa Rica era Raymond Telles. El día que Kennedy llegó los patrones de viento habían cambiado y la ceniza del Irazú afectó directamente a San José, el presidente Kennedy y los demás invitados conocieron los efectos de un volcán en erupción.

Fue su última visita a Costa Rica. La tragedia golpeó a Estados Unidos cuando el Presidente Kennedy fue asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963.

La imagen del Presidente Kennedy ingresando al Teatro Nacional fue tomada por Francisco Coto, un costarricense dedicado al arte de la fotografía, su trabajo excepcional nos permite asomarnos al pasado. Agradecemos a la Fundación Francisco Coto por facilitarnos la fotografía.

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El Presidente Kennedy entrando al Teatro Nacional (Fotografía de Fundación Francisco Coto)

Referencias:

  • Fotografías varias de Internet y Embajada Americana.
  • Fotografías gettyimages.

 

Afrodescendientes en la Cultura Costarricense.

Los primeros pobladores negros llegaron a Costa Rica al igual que en el resto del subcontinente durante la conquista española deportados como esclavos desde el África y fueron ubicados mayormente en el área de Guanacaste.1​ Provenían mayormente de África Occidental y Ecuatorial; Mandingas de Gambia, Wolofe de Guinea, Ashanti de Ghana, Ije de Benín, Puras de Sudán, Bariba, Yoruba y Congoleños de Costa de Marfil.2​ Se desempeñaron como esclavos en los ranchos ganaderos de Guanacaste y las plantaciones de Cacao de Matina en donde hubo mestizaje con los dueños blancos que a menudo tomaban esclavas negras como concubinas.2​

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En los campos de cacao.

La mayoría de los hijos mulatos producto de estas uniones eran liberados lo que hizo que la cantidad de esclavos menguara gradualmente.3​-2​ La esclavitud fue abolida en 1823 junto al resto de Latinoamérica, excepto Cuba y Puerto Rico.

La segunda ola migratoria sobrevino a finales del siglo XIX con la construcción del Ferrocarril al Atlántico en donde cientos de trabajadores jamaiquinos (así como italianos y chinos) fueron importados al país.1​ El primer barco cargado de trabajadores jamaiquinos que emigraban ante la crisis económica de Jamaica, el Lizzie, llegó al Puerto Limón el 20 de diciembre de 1870 trayendo 123 personas.2​ En poco tiempo habría miles de nuevos emigrantes jamaiquinos, algunos de los cuales se dedicarían también a trabajar en las bananeras cuando no había trabajo en el ferrocarril. Resultado de imagen para negros en la construcción del ferrocarril al atlantico, costa ricaLa mayoría de estos permanecieron en el área de Limón y su movilidad por el resto del país era restringida.2​ Durante estos años los pobladores negros de origen jamaquino fueron formando una identidad propia, manteniendo sus costumbres, religión anglicana, comidas, música, folklor e idiomas, especialmente por el aislamiento que tenían respecto al resto del país, tanto porque las plantaciones bananeras estaban Imagen relacionadaadministradas por empresas extranjeras como la United Fruit Company y en fincas alejadas del resto,4​ y porque las leyes del momento limitaban su posibilidad de salir de la provincia caribeña.2​ Esto derivó en la existencia de una rica cultura afrocaribeña que aún hoy perdura.Imagen relacionada

Después de la revolución de 1948 liderada por José Figueres Ferrer la segregación racial fue abolida y a la totalidad de la población afrocostarricense se le dotó del voto y del derecho a ser electos.5​ En 1953 Alex Curling Delisser es Resultado de imagen para Alex Curlingelegido el primer diputado negro de Costa Rica, en 2018 Epsy Campbell llega a ser la primera mujer afro descendiente en ser vice-presidenta del país. El aporte de los afro-descendientes se percibe en todos aspectos de la nación.

El Afrodescendiente en Guanacaste:

A lo largo del siglo XVI Guanacaste exportó gran cantidad de su población indígena para que trabajaran en la minería del Perú, provocando una verdadera catástrofe demográfica que un siglo después redujo al mínimo la población nativa chorotega y dio auge a otra población que vino para quedarse para siempre: los afrodescendientes.

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Tomada de Costa Rica Way.

Una relación más estrecha entre nuestro país y la región central del continente africano se inicia en el siglo XVII con el arribo de oleadas de africanos, originalmente del Congo, la mayoría, y de Angola. Con el pasar de los años fue constante el aumento de la presencia de agrupaciones de mulatos y de pardos en la península de Nicoya y poblaciones aledañas con el fin específico de la defensa militar contra las constantes invasiones piratas. Estas nuevas poblaciones recibieron tierras por parte del Estado, como era costumbre en la época, ubicándose generalmente fuera de los centros de población. Ya para finales del siglo en Nicoya se habla de una población total compuesta por una minoría indígena y una mayoría afrodescendiente.

 

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El obispo Morel de Santa Cruz, en su célebre visita a Costa Rica del año 1751, indicaba que prácticamente toda la península estaba habitada por mulatos, y que el mayor grupo de población indígena, que se consideraba así misma pura, “maltrataba” a los mulatos cuando se acercaban al pueblo de Nicoya, lo que hacía que estas poblaciones por un lado no pudiesen recibir los servicios religiosos, y que por otra se mantuvieran en asentamientos dispersos en las haciendas. Frente a esta situación el Obispo propuso la creación de un pueblo en el cual estas poblaciones pudieran asentarse. Tal petición fue atendida y se concretó en 1772 en lo que será la ciudad folclórica de Santa Cruz (bautizada así en honor de tal Obispo), junto al río Diriá. No cualquier imagen de Jesús es el que tiene más devotos en esta población, nos referimos al Cristo Negro de Esquipulas, venerado más que por los “indios promesanos”, por la mayoritaria población afrodescendiente de entonces.Resultado de imagen para cristo negro de esquipulas

En la Carta Pastoral de otro Obispo de apellido Garret, que abogaba contra la esclavitud de los indígenas, y publicada el 9 mayo de 1711, descubrimos el primer grito contra la esclavitud que se escuchó en la región, a pesar que no se menciona a la población afrodescendiente, pues sólo se pensaba en contra de la esclavitud indígena (no negra). Aunque en Costa Rica la esclavitud oficialmente fue abolida en 1823, nunca fue muy significativa, debido a la pobreza, la dispersión de la población, la ausencia de minería como fuente de ingresos y su distancia de la capital centroamericana, Guatemala.

Un español “puro” que viajaba por Guanacaste en esta época describe a la población afrodescendiente con criterios racistas y discriminadores, apuntando que:

“Estos hombres… son indios tostados y oscuros… Su idioma es el castellano, pero tan corrompido con la lengua del país, que hace fastidiosa la conversación. En sus tratos son falsos, contestan con risa sospechosa, y en los precios procuran engañar, llevando por lo que venden el doble del valor corriente en la Provincia. Son tan vanos como miserables, y aunque profesan la Religión Católica, dan pocas señales de cristianos con restos extravagantes de idolatría, muriendo también sin auxilio espiritual” (Carlos Meléndez, “Viajeros por Guanacaste”, 1974, p.122). Esta visión denigrante y prejuiciada de la población afrodescendiente no ha sido muy superada desde en los últimos 200 años por cierto sector racista predominante.

El mencionado crecimiento sostenido de la población afrodescendiente ha sido confirmado con un estudio de los bautismos de la época en las principales Parroquias ubicadas en lo que hoy es el territorio de Guanacaste y Esparza, que indican que entre 1712 y 1714 el 60% de los bautizados fueron mulatos y sesenta años después entre 1776 y 1779 el número de los bautizados había subido a un 90%. En otro estudio de los matrimonios encontramos que en 1771 un 63% fueron de mulatos. En Cañas el 100% de los matrimonios fue de mulatos. Y en 1779 en Bagaces, 24 matrimonios registrados fueron de mulatos y sólo uno de mestizos, lo que coincide con otros datos que señalan que un 95% de la población de Bagaces era mulata y negra.

La población afrodescendiente mayoritaria, aparecida el siglo XVII en Guanacaste en forma de milicias llamadas a defender la región de los ataques de piratas, y como mano de obra para las labores en las haciendas, fue convirtiéndose de alguna manera en la población de reemplazo a los originarios indígenas del lugar.

Según el último aporte de la genética la población de ‪Guanacaste tiene la siguiente configuración:

  • el aporte indígena 33.1%,
  • el componente africano 20.7% y
  • el de origen blanco europeo 42.2%.

Si el componente afrodescendiente de ‪Guanacaste (20.7%) es muy similar al de la región Atlántica (21.8%) ¿por qué La Defensoría de los Habitantes, y arrastrados por ella todas las demás instituciones públicas, le sigue dando el monopolio de la ‪afrodescendencia a Limón e ignora totalmente la negritud históricamaente comprobada en Guanacaste, que fue la primera de Costa Rica y sigue siendo dominante en algunos cantones como ‪SantaCruz?

La narrativa histórica de Guanacaste ha sido conservadora y tradicionalmente no coincide con esta realidad genética ni demográfica, invisibilizando los genes dominantes de la población afrodescendiente en aras de favorecer la romántica e idealista folklorización indígena de la provincia, muy apropiada para el negocio folclorista de quienes continúan negando el pluralismo étnico (contrario a lo que manifiesta el artículo 1 reformado de la Constitución Política), que es la verdadera riqueza cultural chorotega-africana hasta hoy marginada. Aunque los mulatos y los pardos –es decir los afromestizos- se lograron asentar a lo largo de la región de una forma progresiva, su innegable presencia ha sido tradicionalmente relegada en la historia.

Un claro ejemplo al respecto es la letra del “Himno a la Anexión del Partido de Nicoya”, escrito en la primera mitad del siglo XX, que al igual que gran número de historiadores niega cualquier referencia a la población afrodescendiente cuando apunta en su primera estrofa: “Tienes tú toda el alma de Iberia y el altivo valor chorotega”. Este encruzamiento español-indígena que apunta dicho himno no posee el sustento histórico-genético que pretende, por lo que no debería cantarse en actos oficiales.

La mezcla entre africanos e indígenas a veces es llamada “zambos” (término también usado para referirse a los negros que lograron huir de la esclavitud); mismo que en Guanacaste se le conoce como “cholos”. “Este grupo fue lo suficientemente importante, como para dejar la huella de su cultura y su sangre, en regiones como la del Pacífico Norte”, apunta Carlos Meléndez. Por ello, no es de extrañar la presencia de múltiples vocablos africanos y de toponimias africanas en Guanacaste, en particular aquellas que hacen referencia al Reino del Congo:

  • La sopa de mondongo,
  • el quejarse por tener la timba (panza) llena,
  • el miedo a que nos lleve candanga (el diablo),
  • el angú (puré de plátano o guineo),
  • ñame (tubérculo),
  • cumbo (jícara grande),
  • matamba (especie de palmera),
  • morongo (morcilla),
  • ñanjú (planta del Guanacaste),
  • la panga (especie de bote),
  • timón (especie de balsa),
  • bogo (especie de bote),
  • la cachimba (pipa de fumar), son solo algunos términos de nuestras expresiones guanacastecas que tienen profundas raíces africanas y muchas de ellas, que hoy son parte de nuestro lenguaje cotidiano, se diseminaron desde Guanacaste hacia el resto del país. De la negritud heredada de esas primeras generaciones tenemos:
  • la marimba, símbolo actual del alma guanacasteca,Resultado de imagen para marimba
  • y también el llamado quijongo, que no es sino el berimbau de los angoleses de Bahía (Brasil).
  • El mismo consumo del vino de coyol (de la palma) obedece a tradiciones africanas. Hasta el héroe principal en los cuentos de la maestra santacruceña afrodescendiente María Leal y en todas las aventuras maliciosas que narra es siempre el conejo africano, posteriormente inmortalizado por Carmen Lyra.

La coincidencia entre varias toponimias de Guanacaste y de la zona de influencia del antiguo Reino del Congo no deja lugar a dudas sobre las conexiones. Hasta el día de hoy, Matina es el nombre de un poblado de Mozambique, África y a la vez, un caserío entre los cantones de Nicoya y Hojancha, y qué decir de Cananga un barrio de la ciudad de Nicoya; y de Malambo, un cerro en el cantón de Santa Cruz.

En conclusión, queda claro que nuestro país, y particularmente Guanacaste, es una de las provincias más multiétnica y pluricultural. En cuanto a la implementación de las obligaciones internacionales de Derechos Humanos, contraída por el Estado costarricense, en las que se determina la eliminación del racismo y todas las formas de discriminación, aunque estamos con una gran deuda histórica, como ha quedado demostrado, pareciera que en la provincia de Guanacaste el recorrido de la integración ha sido diferente, ya que la población afrodescendiente ha sido copartícipe del desarrollo de las comunidades y del protagonismo político, social, religioso, artístico y deportivo. Al diferenciarnos esta situación del trato discriminatorio a la población afrodescendiente ubicada en el Caribe, la población afrodescendiente del Pacífico Norte, la más antigua del país, continúa siendo invisibilizada en su aporte histórico y así continuará en el discurso oficial hasta que se asuma un compromiso con los datos irrefutables de nuestra investigación.

Referencias:

  • (1) González Chaves, Daniel (2017). «Migración e identidad cultural en Costa Rica (1840 a 1940)». Revista de Ciencias Sociales (155): 131-144. Consultado el 26 de agosto de 2017.
  • (2) Costa Rica Way.
  • (3) Mujeres esclavas en la Costa Rica del siglo XVIII: Estrategias frente a la Esclavitud. Archivado el 5 de junio de 2010 en la Wayback Machine.
  • (4) Molina, Iván Afrocostarricense y comunista; Harold Nichols y su actividad política en Costa Rica Revista de Estudios Latinoamericanos, núm. 46, 2008, pp. 141-168 Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe. Distrito Federal, México.
  • (5) Hutchinson, Francis América Latina en Movimiento. La comunidad negra en Costa Rica.
  • Profesor: Vargas Araya, Ronald.  Diario Digital El Independiente.
  • Meléndez, Carlos. Historiador y Autor de Varios Libros en C.R.

Ah Cosas las de don Pepe!

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La primera mitad del presente siglo la ocupó sin duda don Ricardo, y la segunda, sin duda también, don Pepe. Fueron dueños y señores de la opinión pública, y tanto lo fueron, que al Licenciado Ricardo Jiménez Oreamuno, tres veces Presidente de la República, y a don José Figueres Ferrer, que por iguales períodos también ocupó la Primera Magistratura del país, el pueblo les conoce simplemente como don Ricardo y como don Pepe. Del primero son muchas las anécdotas que se cuentan, y tantas son que en rueda de amigos, se repite siempre la frase:
-«Como decía don Ricardo», sin recabar ningún contertulio la certeza de su afirmación. Del segundo también se refiere lo mismo. Es común en cualquier reunión informal escuchar a alguien emplear la misma frase: «como decía don Pepe», cuando, tal vez, ninguno de los dos ilustres exmandatarios, nada tuvieron que ver con la afirmación que en su nombre se hace.

Esta ha sido la tradición verbal. En el caso de don Ricardo, muchas de sus sentencias famosas han sido recogidas en varias publicaciones, pero en cuanto a don Pepe, hasta ahora se han limitado a las publicadas por algunos medios de comunicación. A lo anterior se debe que nos hayamos atrevido a emprender esta tarea, que posteriormente habrá de completarse con muchas otras publicaciones, ya que la figura de don José Figueres trasciende fronteras no alcanzadas jamás por ninguno de nuestros próceres.

El título por nosotros escogido para este trabajo responde también a una expresión popular. Cuando aquel inolvidable caudillo, «se salía con alguna de las suyas» (*), las gentes sencillas del pueblo, no obstante lo polémica que hubiese sido su actitud o manifestación pública que hubiese hecho, la justificaban con la siguiente expresión:
¡AH COSAS LAS DE DON PEPE!, con lo que le patentizaban -además- la enorme fe que le tenían.

Por todas estas razones don Ricardo y don Pepe nunca podrán morir, porque son esencia y reflejo de nuestro pueblo, de un pueblo que como al costarricense, nadie mejor que ellos, supieron comprender y amar.

Para seguir leyendo presione el siguiente enlace:

a cosas la de don pepe

 

Referencias:

  • A cosas las de Don Pepe. Cordero Croceri, José Rafael

El Turno en Costa Rica

Presentamos una pincelada del significado de la fiesta popular en Costa Rica y sus actividades más tradicionales, tomando como referencia las actividades desarrolladas predominantemente en el Valle Central. Desde la óptica de fiesta tradicional, la misma se caracteriza por ser un espacio comunitario que propicia la participación, la convivencia social, la expresión cultural y gastronómica. Se promueve la identidad local, regional y nacional, se fortalece el sentido de pertenencia que tienen las personas con las costumbres y tradiciones, y se contrapone con la globalización que ha desdibujado las fronteras y ha impactado de múltiples formas a la sociedad.

Presione el siguiente enlace:

Turnos, una fiesta muy tica con olor a pueblo

 

Referencias:

  • Este documento presenta los resultados parciales de la investigación “El turno como vivencia colectiva y expresión sociocultural y gastronómica en las comunidades del Valle Central de Costa Rica” inscrito por la Escuela de Nutrición de la Universidad de Costa Rica en la Sección de Extensión Cultural de la Vicerrectoría de Acción Social, EC-317, período 2012-2013.
    Investigación y edición de contenidos: Patricia Sedó Masís.
    Diagramación y diseño: Alejandra Arrieta Alfaro (Estudiante del proyecto TCU-486)
    Enero, 2014.