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Anécdota del lic. don victor guardia quirós…

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UNO DE LOS VARONES que más brillo dio a la República en los campos de la jurisprudencia y de la literatura, fue sin duda alguna ei siempre recordado amigo, el Licenciado don Víctor Guardia Quirós.

Nos contaba el Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, el caballero don Máximo Acosta Soto, que en cierta oportunidad en que se encontraba de visita en el bufete del Licenciado Guardia Quirós, le intrigó sobremanera que este gran señor tenía en sus manos un legajo de cuentas que leía y releía quedándose por momentos pensativo y meditabundo.

El Magistrado Acosta Soto, que le profesaba a don Víctor un profundo cariño y una admiración sincera, sin poderse contener por la curiosidad, le dijo a su amigo:

—”Don Víctor: ¿Por qué hoy lo encuentro tan preocupado y pensativo?”.

Y aquella gran figura del Foro, con una sonrisa a flor de labio, le responde a su amigo Acosta:

—”Este legajo que tengo en mis manos, son cuentas del médico. Le digo que en Costa Rica cuesta más morirse que vivir!!”…

Tomado del Anecdotario Nacional de Carlos Fernández Mora. Dibujantes: Noé Solano V., Alvaro García (Garlo) y Juan Manuel Sánchez.

Estadio de Beisbol Big Boy, Limón, 1851-1900.

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Fotografía Mapio.net.

Ubicado en la Provincia de Limón entre avenidas 1 y 2, Calles 6 y 7.

Al instalarse en Limón el enclave bananero, se observa en cualquier actividad comercial, urbana o cultural la participación de la Compañía Bananera. En Limón al igual que en otros países donde por uno u otro motivo hubo permanencia de sectores de población estadounidense, se incentivó el béisbol como actividad deportiva.
Así en 1897 en un terreno donado por dicha Compañía a la Municipalidad de Limón, se juega el primer partido de béisbol en Costa Rica, entre los trabajadores de la United Fruit Company y la compañía ferrocarrilera Northen Railway Co.

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Antiguo Cine-Teatro Apolo, Cartago, 1901-1950.

La imagen puede contener: casa, cielo, exterior y texto
Ubicado al costado Noroeste del Parque Central de Cartago. (Fotos Antiguas de C.R.)
Hoy día el Teatro Apolo. (La Nación).

El edificio se construyó entre los años 1913 y 1914. Entre los miembros de la sociedad que impulsaron este proyecto estuvieron el doctor Max Peralta, filántropo y Alberto Echandi, quien fue un destacado abogado y servidor público.

El antiguo Cine Teatro Apolo, es un hito referencial dentro de la trama urbana de la ciudad de Cartago.

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Mercando Leña

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-¡Hola, ñor José María! Traiga la leña pa bela. ¿Cuánto cobra?

-Sinco pesos.

-¡Abe María grasia plena! ¡Los tres dulsísimos nombres!
-Deje la jesuseadera; yo pido lo que yo quiero y uste ofrese lo que ofresca, que uste manija su plata y yo manijo mi leña, y no hemos de disgustalos por
cuestiones de pesetas. Eso sí, quiero disirle que repare en la carreta, y que espí si está cargada

Con consensia o sin consensia. Si le cabe un palo más me lo raja en la cabesa. Yo soy un hombre legal, feo desilo; pero bea, a yo naide me asariao hasta
l’ ora por mi leña. Esta es quisarra amariyo, laurel y madera negra: de jierro pa consumise, y pa prendese de yesca. Con una leñita asina, se lusen las
cosineras.

-Sí, pero está muy menuda; tres pesos le doy por ella.
-Por cuatro se la baseo.

-Si quiere los tres, basela.

-Se la pongo en tres con seis, nada más que pa que bea que yo si quiero tratar.

-No mejoro la propuesta. Acuérdese ques berano y que anda dunda la leña. ¿Sabe en cuanto compró dos carretadas tía Manuela, la mujer que bibe ayí onde
está echada la perra? ¡En sinco pesos!

-¡Caramba!, de fijo que era de serca. ¿Tal vez jocote o güitite?
-¡Que va pa güitite!… Buena: juaquiñiquil y targuá…
-Puede ser que asina sea. Mas volviendo a nuestro trato se la largo en tres cuarenta.
-Los tres pesos que le dije.

-Arrímeles la peseta y tratamos.

-Ni un sentavo.

-¿Donde le boto la leña?

-¡Abrite el portón, jacinta!

-¡Esta con yabe, tía Chepa!

-Aspérese, boy’abrile,

-¡Gui! ¡Güey biejo sinvergüensa! ¡Confisgao tan pachorrudo! Guí, guí. ¡Jesa, jesa, jesa!
-Éntrela en brasaos pequeños pa librar la chayotera. Coja por este saguan y d’ay crusa a la derecha, y en el rincón de l’esquina me l’acomoda en estebas

de modo que deje paso al común,

-¿Si? ¿De Deberas? ¿Con que quiere de remache que le meta yo la leña y que d’iay se la acomode, y que ha de ser de manera que de paso a la letrina? Dígame,
señora Chepa: ¿no le gusta más pelada y olorosa a yerbagüena, y con lasos en las puntas, y aspergiada de canela, y que además le regale como a moda de
una feria, el chonete, los güeisillos, los calsones, la carreta, y este chuso, y esta faja, y a la sonta de miagüela?

-¡Que hombresiyo tan malcriado!

-¡Cargue pronto con su leña!…

-¡No! Si la boy a dejar pa que la queme de muestra!… ¡Que me alse el Patas el día que güelba a tratar con biejas!

Aquileo Echeverría, Concherías.