Paseo las Damas

Esta imagen nos lleva hasta el Paseo de los Damas. Según la descripción, a la izquierda se ubica el Parque Nacional y a la derecha está hoy la Biblioteca Nacional. Hacia el oeste de la biblioteca se ve un portón negro, esa es la antigua Fábrica Nacional de Licores, convertida hoy en el Centro Nacional de la Cultura (CENAC). La casa a la izquierda pertenecía al Presidente Tomás Guardia y entre 1920 y 1978 fue la Casa Presidencial de Costa Rica. Hoy, en ese lugar, está el Tribunal Supremo de Elecciones.

Paseo de las Damas

Avenida las Damas 1890, foto Fotos antiguas de C.R.
La foto data de 1890, efectivamente cuando vivía en ella doña Emilia, viuda de don Tomás Guardia. El pie de foto dice “Calle de la Estación, ya que va justo a la Estación del Ferrocarril al Atlántico. La cerca a mano izquierda corresponde al Parque Nacional, fundado cinco años después de tomada esta foto, en 1895. (Comentario de Guido Álvarez González). Fotografía publicada en Fotos Antiguas de C.R. Facebook.

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Música Tradicional Costarricense

musica costarricense

La música costarricense, como es el caso de la mayoría de las manifestaciones culturales del país, es una mezcla de ritmos que llegaron de muchas partes. Dentro de los más antiguos, desde luego, están el vals, que adquirió, en la ciudad de Cartago sus propias características, lo mismo que la Mazurca y la Polka, ambos ritmos provenientes de Europa, vía España (Cataluña). Seguir leyendo “Música Tradicional Costarricense”

Barrio Aranjuez

 

El Barrio Aranjuez fue fundado en 1882 por el español Juan Aranjuez.

Su historia se inicia cuando a finales del siglo XIX, el español don Juan Aranjuez se radicó en este lugar, adquirió una finca que años después vendió a don Bernardo Soto quien decidió dividirla en lotes y ponerlos a la venta, en un principio estos fueron adquiridos por nacionales y extranjeros, principalmente de la clase burguesa.

La historia del Barrio Aranjuez está ligada al desarrollo socio-económico de la ciudad de San José, nuestra capital. En el siglo XIX, dentro de los  límites originales del Barrio Aranjuez, se fundaron la Estación del Ferrocarril al Atlántico, la Aduana Principal, la Casa de la Moneda, los tanques de captación de agua, el Hospital Calderón Guardia y la Iglesia Santa Teresita.  Actualmente, todas estas edificaciones forman parte esencial del patrimonio histórico de Costa Rica.

Un hecho histórico relevante, en la historia de Costa Rica y el mundo, tuvo lugar en el Barrio Aranjuez. La primera planta de energía eléctrica,  inaugurada el 9 de agosto de 1884, fue construida en el Barrio Aranjuez, en la esquina suroeste del Hospital Calderón Guardia. Con esta iluminación, que consistía en 25 postes de luz, San José se convirtió en la tercera ciudad en el mundo y la primera en Latinoamérica en tener electricidad, antecedida solamente por París y New York.

La actual iglesia de Santa Teresita se construyó en 1930, con ayuda de toda la comunidad mediante donaciones, turnos y rifas. Por su belleza y ubicación, la clase media y alta la escogió para realizar, bautizos, primeras comuniones, matrimonios y funerales.

En 1942 durante el Gobierno de Rafael Ángel Calderón Guardia se creó la CCSS, se construyó el Hospital Calderón Guardia; que años más tarde se amplía en el terreno donde operó en un principio el ICE hasta 1973. En 1956 abrió las puertas el cine Aranjuez, dándole una nueva vida al barrio, también por esos años se construyó el nuevo edificio de la Escuela República de México, luego el Polideportivo.

A principios de los años 60, llegó el padre Álvaro Solera a la iglesia Santa Teresita, quien tuvo la gran capacidad de unir a los jóvenes, no solo de Aranjuez, sino también de Escalante, La California, Amón, Otoya y de otros lugares circunvecinos. Se construyó el Ateneo Domus Dei con gran cooperación de los vecinos, donde se celebraron innumerables actividades sociales y bailes con Paco Navarrete, Los Alamos y Cyros Cabezas, el panameño Lucho Azcárraga, Alberto Vásquez y los Tres Reyes, para citar algunos. En esta época el Padre Solera junto con José María Junco, organizaban las actividades de Semana Santa, que eran un éxito por su elegancia y gran participación de feligreses que acudían a ver las famosas procesiones de Santa Teresita.

Con los años, el barrio se convirtió en una zona más comercial y de servicios, negocios que fueron desplazando a pequeñas empresas familiares como las pulperías La Estrella de Aranjuez, La Puerto Arturo y la de Chepito, la carnicería de Narciso y Beto, las verdulerías de Talí y Joseana, la Botica Aranjuez, el Bar Caracas, la Barbería de Juancito, la tiendita de Doña Flory, los salones de belleza de Bordallo y Doña Odilie, entre otros.

Referencias:

  • José Francisco Bolaños Arquín
    Administrador de negocios y profesor universitario
    Josebolarquin@yahoo.com
  • Fotografías de Maritza Cartín

Barrio Otoya

De origen peruano, Francisco Otoya Seminario llegó a Costa Rica en la década de 1870. Luego de adquirir una finca lindante con el río Torres, al noroeste de San José, decidió establecerse en la ciudad, en lo que por eso empezó a ser conocido como “el potrero de los Otoya”, sitio al que se entraba por la llamada callejuela de Puerto Escondido. Fallecido Otoya, en 1899, fue su hija Amalia quien junto a un par de empresarios vio las posibilidades de urbanización que se abrían para ese terreno, dada la reciente experiencia del emigrante francés Amon Fasileau-Duplantier.

Por eso, ubicado en el distrito Carmen de San José, el barrio Otoya es en gran medida una continuación hacia el este del barrio que Amón desarrollara en la zona, a partir de 1892. Así, desde 1907, se dio continuidad a las avenidas 7 y 9, así como a las calles 9, 11 y 13, confinadas todas por la ribera del río Torres; creando un sereno rincón josefino que, desde el principio, se distinguió por recibir en sus predios a familias provenientes de la burguesía comercial y a algunos adinerados de viejo cuño, pero todos singularizándose allí por la alta calidad de la arquitectura de sus señoriales viviendas. La ladera del río –que se convertiría en el Parque Zoológico Simón Bolívar– le brinda a las calles de este barrio una acogedora sinuosidad que no poseen otros ensanches urbanos.

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