Los primeros panteones en Costa Rica

Deseo compartir con ustedes este interesante reportaje que publicó la Nación en su Revista Viva. La autora, la investigadora Ana Isabel Herrera Sotillo nos da una explicación al respecto. 

Secretos de panteón:

• Aunque hay poca información, algunos documentos y anécdotas permiten hilar la historia de los cuatro primeros cementerios capitalinos

¿Se ha puesto a pensar dónde estarán enterrados los restos de sus antepasados, como los de sus tatarabuelos? Probablemente usted ni se imagina dónde pueden hallarse. Y es que para los costarricenses cuyos ancestros del siglo 18 y 19 vivieron en San José, puede ser difícil concebir que el terreno en donde hoy hay una tienda, el jardín de una iglesia, una soda o un play ground, se utilizó hace cientos de años como panteón.

Las memorias de los primeros cementerios de nuestra ciudad capital ocupan uno de esos capítulos de la historia costarricense que por diversas circunstancias (como pérdida de documentos) han sido poco investigados, equivocados y hasta olvidados.

Sin embargo, documentos como los archivos de la Curia Metropolitana y diarios escritos del puño y letra por personas de siglos pasados, así como el interés de cierta gente por desentrañar la historia, han permitido hilar la existencia de los primeros panteones.

Ana Isabel Herrera Sotillo, investigadora que ha dedicado varios años a la historia de la Catedral Metropolitana, es también una de las personas más conocedoras de los primeros sitios en dónde depositaban a los muertos metropolitanos.

Los primeros entierros
En una pared externa de la tienda Scaglietti (frente al costado este del Banco Central en calle 4, avenidas central y primera) hay una placa con una inscripción que dice que ahí estuvo la primera ermita de San José. En ese mismo sitio se ubicó el primer cementerio.

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“Desde la época colonial, en cada pueblo o ciudad el cementerio estuvo situado a uno u otro lado de la iglesia, San José no fue la excepción”, explica Herrera.

Según ella, este primer panteón se debió haber utilizado a partir de 1738, cuando se terminó la ermita (San José se fundó dos años antes), y hasta 1776. Ese año se construyó una iglesia de adobe para la Parroquia del Señor San José (hoy Catedral Metropolitana) y en el jardín del norte se ubicó lo que fue el segundo cementerio. Seguir leyendo “Los primeros panteones en Costa Rica”

EL DÍA QUE NACIERON LOS “SOBALEVAS” EN COSTA RICA 

Amigos, me encontré esta hermosa historia y simplemente me encantó y decidí compartirla con ustedes.  Aquí les dejo!!!

¿Qué tiene que ver el conocido apellido Luján con todo el contingente de aduladores que hay en Costa Rica? Aparentemente, nada. Sin embargo, tiene mucha relación, pues en este vínculo nace un tipo de gente muy común en el país, que encanta a unos y que otros aborrecen: “Los sobalevas”.

Difícilmente existe algún costarricense que no conozca a uno de estos zalameros, expertos en decir lo necesario para agradar a otra persona, con frases como las siguientes: ¡Qué bien te ves!, ¡Estás como el vino, entre más viejo mejor! No me digás nada… ¡te sacaste la lotería!, ¡Qué bárbara, ese tinte está perfecto!, ¡Nadie tiene un bebé tan lindo como el tuyo! ¡Tu muchacho…debería estar en Harvard!, etcétera.

En Costa Rica existe un sector de la población que adora toda esta lisonja, se deleitan con el halago. Estas personas son muy receptivas de cierta clase de políticos, es por ello, que en los más escondidos lugares del país, la gente a sabiendas que viene el “señor Diputado”, se prepara para “pasarle la brocha”, con la intención de sacar alguna partida para obras comunales que están en espera de ejecución desde los “tiempos de Upa”.

ASÍ NACIÓ LA COSA

Aunque el pueblo conoce a la perfección ese ardid, ignora los detalles ocultos de la historia patria que se ligan a los orígenes de los “chupamedias” en Costa Rica.

“Echando chispas” de la cólera, una preciosa mañana de marzo, el dos veces gobernador de San José (1919-24 y 1935-36), salió en carrera de su despacho, en el edificio de la Municipalidad de San José, rumbo al cercano barrio de Turrujal, en el sureste de la capital. Iba a encararse con un grupo de vecinos que había cometido una falta mayor: hurto a las propiedades de la comuna.

Entonces, al igual que hoy, las comunidades tenían que ingeniar métodos – algunas veces hasta ilegales – para poder satisfacer las necesidades de sus vecindarios, porque las autoridades de gobierno ponían oídos de cera a las reiteradas peticiones de los vecinos.

En el siglo XIX, Turrujal -planta mirtácea propia del Valle Central-, era un trillo que partía de la actual esquina noreste de Plaza Víquez, cruzaba detrás de la iglesia de La Soledad y La Corte, hasta salir a la Estación del Ferrocarril al Atlántico. En el este de La Soledad donde están actualmente los edificios de los Tribunales de Justicia, no había nada, eran puros charrales.

Conforme la ciudad capital se extendía hacia el Este en el siglo XX, ese sector se pobló y se conoció popularmente como Barrio Turrujal. Sus pobladores, muy pobres, clamaron ante el gobierno por los servicios de electricidad y cañería de agua potable.

En ese entones, el sistema de cuadrantes de la capital se expandió y los terrenos en las inmediaciones de Turru – así conocidos popularmente- se vendieron muy baratos. La vara cuadrada costaba 2 colones. Esa “ganga” provocó que otras personas con mayores recursos económicos compraran espaciosos lotes para construir casas cómodas y modernas, mientras, los pobres vecinos seguían viviendo en modestos “ranchos”.

Por ser transversal, la calle de Turrujal desfiguraba el trazo regular de los cuadrantes de la ciudad, entre la intersección de la calle 19, conocida como “José Martí” y la avenida 18 (“Cleto González Víquez”), conectaba en el Este de la Avenida Central (“Fernández Güell”) con acceso a la mencionada Estación al Atlántico.

Como eran tierras húmedas y arcillosas, nadie quería ir a vivir a ese arrabal. Era tan aislado ese sector que en la última década del siglo XIX, los vecinos protestaron porque se planeó instalar allí la Plaza de Ganado y Maderas, que estaba en el actual Parque Braulio Carrillo, al costado Este del Hospital San Juan de Dios. Finalmente las actividades ganaderas las pasaron a La Sabana y las de madera al Parque España, frente a la Cancillería.

Otros factores que vinieron a consolidar Barrio Turrujal fue la instalación de la más grande empresa de floricultura del país: La Mil Flores, del Sr. N.W. Clausen. También, demandó mucha mano de obra la fábrica de cigarros que fundó ahí María Antillón, donde laboraban solo mujeres, conocidas como “Las Pureras”.

AHORA SÍ, ASI FUE

La zona anteriormente descrita fue el origen de los conocidos zalameros en Costa Rica.

Furioso había partido don José para Turru a ejercer todo el peso de la ley y su autoridad como Gobernador. Pero…

Extraño, muy extraño, regresó a su despacho poco después con una sonrisa de “Oreja a Oreja”, expresándose muy bien de “los cultos, inteligentes y diligentes turrujaleños” y hablando toda clase de maravillas de ellos.

¿Qué sucedió con el señor Gobernador para que diera ese viraje de 180 grados?

En 1911, Turru que contaba con solo 9 cuadrantes, seguía creciendo hacia el sureste y noreste. Pero la Municipalidad de San José no les ponía las pajas de agua en los hogares. Los vecinos cansados de rogar a todo el mundo por la cañería. Solo recibían las conocidas promesas y más promesas de los políticos, como siempre.

Un buen día, alguien corrió a informar a los desesperados vecinos de Turru que frente al edificio de la Municipalidad había tirada una cañería, luego que los regidores ordenaran extraerla de un lugar donde ya no se necesitaba.

Los Turrus se confabularon y al unísono dijeron: ¡O ésta o ninguna! Y aprovechando las primeras horas de la noche de aquel viernes bendito y a sabiendas que en ese tiempo la Muni no tenía guardas, porque nadie robaba, los vecinos se apoderaron de los tubos en un decir amén. Trabajaron toda la noche del viernes y el día y la noche del sábado y el domingo, abriendo las zanjas para colocar las tuberías y cerrar los trechos abiertos.

De ese modo, cuando don José Luján llegó el lunes a su despacho a las 7 a.m. y se enteró de la desaparición de la cañería, en Turru ya todo estaba consumado y las gentes se encontraban felices a la espera solo de que les conectaran el agua.

Aquel viernes, a las 3 p.m., el gobernador se había puesto su saco y se despidió de sus empleados, disponiéndose a disfrutar de un agradable fin de semana con su familia. Lo que menos imaginaba era que el lunes se llevaría el colerón de su vida, pero que lo iba a inmortalizar en la historia.

El lunes no faltó un vecino “vina” que se apresuró hasta el despacho de su señoría para contarle que habían sido vecinos de Turru los que se habían cargado los tubos. Enojado, el gobernador ordenó de inmediato una diligencia en persona y en “situ” para aclarar el caso, el cual ya le estaba golpeando duro el hígado y lo tenía furioso, como un toro miura.

Pero, ¡Oh sorpresa! Cuando tornó a la oficina venía sin un solo tubo. Regresó, eso sí, jovial y muy contento, sin sospechar que acababa de inaugurar, para siempre, la lisonjería en Costa Rica, porque, cuando don José fue a realizar la indagación en Turrujal, se había encontrado que la gente, a la pura entrada principal del barrio, había colocado un gran letrero que decía:

¡BIENVENIDO AL BARRIO LUJÁN!

Y así se escribe la historia. Desde entonces nunca más se volvió a hablar del autóctono Turrujal y solo se ha escuchado el nombre de Barrio Luján, más lujoso, más alisador.

Así como nadie quiso volver a mentar al Barrio Turrujal, tampoco en este importante sector de San José, nadie sabe que los Luján pueden proceder de España del siglo XVI, de los amores clandestinos de la comediante española, Micaela Luján, amante de Lope de Vega, que tuvo varios hijos con el famoso dramaturgo, quien la celebró con el nombre poético de ¡Camila Lucinda!

¡Alabado sea!

Referencias:

  • Hubert Solano
    hubertsolano@yahoo.com

          Semanario Primera Plana

  • “San José de Antaño 1890-1940”, de Yandry Álvarez Masís y Dennys Gómez Duarte, tesis para optar por el grado de licenciatura en historia, experiencia que adquirieron durante los años que laboraron en el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural, del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes. 

 

Calendario ICOMOS 2018

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El pasado miércoles 29 de noviembre del presente fue la presentación del Calendario de ICOMOS del próximo año 2018.

Les cuento que la presentación fue muy enriquecedora pues tanto el señor Guillermo Barzuna como David Boza, ambos miembros de la Comisión Editorial  hablaron sobre los estilos  arquitectónicos que se se destacan en este bellísimo calendario.

Para los que desconocen que es ICOMOS les diré que es un organismo internacional no gubernamental (ONG), cuya misión en Costa Rica es velar por la preservación del patrimonio histórico-arquitectónico, cultural y natural de Costa Rica, así como por el estudio y la conservación de los monumentos, conjuntos, sitios, historia arquitectónica y cultural del país.

Si te encanta está bella tierra, puedes cooperar con está institución, comprando este calendario. Está de venta en las oficinas de ICOMOS (Calle 9, Avenida 4 bis y 6. Costado sur de la Iglesia La Soledad, Casa #914) Tel. 2256-7300/2233-6928.

Libro, Un viaje a Costa Rica de 1879 a 1881

A mis manos llegó este pequeño pero cautivador libro que nos lleva a un recorrido de un colombiano que estuvo con sus hijos por dos años en nuestra bella tierra de antaño.  Cien por ciento recomendado para todos los costarricenses y para los que quieren saber más de nuestras raíces.

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Un viaje a Costa Rica de 1879 a 1881 es el cuarto libro de esta colección. Con el trabajo compilatorio de Elías Zeledón Cartín, quien redescubre esta pequeña obra del viajero colombiano Manuel Sinisterra, La EUNED presenta un texto que describe la Costa Rica de inicios del gobierno de Tomás Guardia Gutiérrez, aspectos de la vida cotidiana de la San José de ese período, así como anécdotas en el Seminario Mayor de San José y algunos datos sobre la historia del “Himno Nacional de Costa Rica”. Sin lugar a dudas, un interesante texto para quienes disfrutan de la literatura de viajes.

 

 

Bomberos de Costa Rica de Antaño

Hoy quiero llevar hasta uds. la historia de cómo se formó esta institución y las labores que ha desempeñado por 151 años.

 

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Imagen relacionada

El siguiente es un reportaje del periódico La Nación, donde nos cuentan los inicios del cuerpo de bomberos en Costa Rica.

El fuego que dio luz al Cuerpo de Bomberos de Costa Rica

Mérito constante. Hoy, domingo, en la plaza de la Cultura, el Cuerpo de Bomberos celebrará sus “150 años sin bajar la guardia”

26 julio, 2015

En la madrugada del jueves 26 de enero de 1864, ocurrió un incendio que dio luz al nacimiento del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica. A la 1 a. m., el centro de San José permanecía silencioso y tranquilo, pero, de un momento a otro, el fuego interrumpió la calma de los habitantes de una casa ubicada en la avenida segunda, entre las calles 6 y 8.

 

La emergencia se vivió con especial atención pues el presidente de la República –Jesús Jiménez Zamora– y su familia habitaban la vivienda. El inmueble era uno de los más elegantes de la ciudad, y propiedad del político Francisco María Iglesias Llorente,quien se lo había ofrecido al mandatario luego de conocer que había ganado las elecciones de 1863. La edificación estaba construida de ladrillo y madera.

 

Todos en el vecindario ayudaron a combatir las llamas, pero fue poco lo que pudieron hacer porque el cedro y el roble con los que se había construido la casa, quedaron en cenizas. El origen del incendio fue atribuido a una “mano criminal”. Don Jesús y su familia resultaron e ilesos. Este incendio fue trascendental pues mostró la urgencia de disponer de un cuerpo de bomberos.

A la vez, el ayuntamiento presentó, al Poder Ejecutivo, el primer reglamento del Cuerpo de Bomberos. La norma se aprobó el 27 de julio de 1865, día en el que se creó el Cuerpo de Bomberos de Costa Rica, organización que recibió su benemeritazgo en 1965 al cumplir 100 años de fundado.

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Los primeros integrantes de la Junta Directiva fueron Alfredo García (capitán), Fernando Estreber (secretario) y Guillermo Nanne (primer teniente). Ellos pasaron de estar bajo las órdenes del Municipio a la Policía de Orden y Seguridad del Ministerio de Marina y Guerra.

 

Delitos. La época del incendiarismo empezó con el surgimiento de las agencias de seguros privadas en las primeras décadas del siglo XX. Algunas personas aseguraban las propiedades y las quemaban para cobrar el dinero de la cobertura. Estos delitos hicieron que se criticase la labor de los policías, pero les era difícil apagar incendios ya que también debían mantener el orden público.

1934. Bomberos permanentes en las unidades bomba Knox y carro de mangueras n. °1. Costado nordeste del parque Braulio Carrillo (San José).
1934. Bomberos permanentes en las unidades bomba Knox y carro de mangueras n. °1. Costado nordeste del parque Braulio Carrillo (San José).

Se decidió entonces modernizar el equipo de extinción con la compra de dos bombas de vapor y la primera unidad automotriz Knox, de 1910, que llegó en 1913.

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Primera unidad automotriz Knox, de 1910, que llegó en 1913. Fotografía Camiones Costa Rica
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primera unidad automotriz Knox, de 1910, que llegó en 1913. (Fotografía Camiones de Costa Rica)
Fotografía Camiones de C.R.
Correos de C.R. conmemoró los 150 años de servicio del Cuerpo de Bomberos de Costa Rica con el lanzamiento de una estampilla postal y matasellos. (Fotografía La Prensa Libre)

En 1924 se promulgó la Ley de monopolio de seguros en favor del Estado , a fin de acabar con el incendiarismo. El 29 de mayo de 1925, se creó el Banco Nacional de Seguros (hoy, Instituto Nacional de Seguros) y se dispuso que el Cuerpo de Bomberos pasara a depender de esa institución.

 

El Cuerpo de Bomberos comenzó una nueva era ya que el Banco le proporcionó los más modernos equipos y pudo crear estaciones en varias partes del país.

 

En 1927, los bomberos voluntarios se sumaron a la lucha y se constituyeron en grupo oficial el 25 de julio de ese año.

 

Notable evolución. El Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica continúa innovándose con el fin de hacer frente a las más de 55.000 emergencias que ocurren cada año y que aumentan en cantidad y en complejidad.

La institución ha pasado por tres etapas: 1) cuando fue administrada por el Municipio y la Policía; 2) cuando pasó a ser parte del Banco Nacional de Seguros; 3) la última y la más importante, cuando se convirtió en un órgano de desconcentración máxima del INS en el 2008.

Esa figura le brindó autonomía en su manejo y su financiamiento. Hoy, sus recursos provienen del 1,75 % de los recibos de electricidad y del 4 % de todas las primas de seguros. Entre otros aspectos, los fondos se destinan a la compra de equipo, a la apertura de estaciones, al mantenimiento de las edificaciones y al pago de los costos operativos de la atención de emergencias.

1954. Práctica de rescate de bomberos voluntarios de la estación del barrio Luján en el “Edificio Metálico” (centro de San José). El INS se levantó en el fondo.
1954. Práctica de rescate de bomberos voluntarios de la estación del barrio Luján en el “Edificio Metálico” (centro de San José). El INS se levantó en el fondo.

“En este siglo y medio de existencia ha habido personas visionarias que trabajan con abnegación y disciplina. Han construido una de las instituciones de primera respuesta más importantes del país, sólida en cuanto a sus finanzas y con una capacidad de atención operativa de primer nivel”, afirma Héctor Chaves León, director del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica.

Bomberos en practica
BOMBEROS EN PRÁCTICA, AL FONDO EL EDIFICIO METÁLICO,SAN JOSÉ,1930’S.

 

Sacrificio y ayuda. En 150 años de labor han fallecido 12 bomberos en el cumplimiento de su deber. Durante la atención de un incidente pueden ocurrir situaciones que causen daño o muerte a los bomberos, pero la institución se esfuerza en ofrecer equipos de protección y tecnología muy reciente que reduzcan los peligros.

 

El último bombero que falleció en acción fue el voluntario Andrés Cruz, el 27 de marzo de 2013, en un incendio forestal en Turrubares. Él se disponía a ir a un paseo, pero escogió ayudar y ejercer su vocación de servicio.

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La organización cuenta con 73 estaciones, ubicadas de forma estratégica para cubrir todo el país, y con un centro de operaciones, llamado F5: una de las estructuras más modernas de Hispanoamérica.

 

Los servicios no se limitan a la extinción de incendios pues también se brinda atención en accidentes de tránsito, inundaciones, deslizamientos de tierra, caída de árboles, sismos, cortos circuitos, ataques de abejas, y emergencias médicas y aéreas.

1929. El sargento Edmundo Vicariolli, de la sección médica.
1929. El sargento Edmundo Vicariolli, de la sección médica.

Las emergencias se atienden mediante la Unidad Operativa de Emergencias Médicas y Rescate, la Unidad Canina, la Unidad Operativa de Buceo, la Unidad de Materiales Peligrosos, la Estación Naval, las estaciones aeroportuarias y una flotilla de alto nivel.

Más de 800 funcionarios y mil voluntarios conforman la institución y reciben capacitación constante en la Academia Nacional de Bomberos.

 

Referencias:

  • La Nación, 26 de julio del 2015
  • Fotografías de Camiones de Costa Rica
  • Fotografías de Internet sin autor.

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Caé bello edificio del Templo Bíblico en manos de chinos.

Templo Bíblico pataleó como Patrimonio Nacional

Chinos se pasearon en declaratoria al meterle pico y pala a primera iglesia no católica en ChepeEduardo Vega.  La Teja. 21 mayo 2017

Esta foto es de julio del 2016 cuando le metieron mano al Templo Bíblico sin tener permisos municipales. MAYELA LÓPEZ.
Esta foto es de julio del 2016 cuando le metieron mano al Templo Bíblico sin tener permisos municipales. MAYELA LÓPEZ.

 

El edificio del Templo Bíblico (ubicado en calle 6, entre avenidas 2 y 4 de San José) cayó en una desgracia tal desde que el pastor Reynaldo Salazar se lo vendió a los chinos, quienes le metieron mano con remodelaciones sin tener permisos, que ya el trámite de declararlo Patrimonio Nacional fue tirado a la basura.

 

A principios del año pasado todavía iba viento en popa el trámite de Comisión Nacional de Patrimonio, del Ministerio de Cultura, para declarar el Templo Bíblico como Patrimonio Nacional, un edificio que se construyó en 1929 y que por su historia tenía todos los números de la rifa comprados para que se obtuviera el reconocimiento.

 

La declaratoria de Patrimonio Nacional a cualquier edificio o construcción, público o privada, significa que el ministerio de Cultura designa recursos para su restauración, y la obra  debe mantenerse fiel, sin alteraciones, tal como fue su construcción original.

Sin embargo, en junio del año pasado todo cambió. El pastor Reynaldo Salazar vendió el edificio y menos de 22 días después, a principios de julio del 2016, una gran cuadrilla de peones llegó de la noche a la mañana al Templo Bíblico y comenzó a despedazar sus paredes a mazazo limpio.

 

En ese mismo mes de julio  alertamos a las autoridades  con una nota que cuestionaba cómo era posible que a un edificio de 1929 le estuvieran tirando abajo sus paredes sin ningún permiso a la vista y cuando ya se escuchaban runrunes de que estaba listo para ser declarado Patrimonio.

 

El gran referente de la Iglesia Evangélica costarricense, el primer edificio de una iglesia no católica en el Valle Central, cerró sus puertas y comenzó a ver cómo le abrían tremendas ventanas a sus paredes del  frente. La intención era remodelarlo para el inicio de funciones en agosto del 2016 como un mercado chino.

 

A punta de mazazos los peones botaron las paredes y dejaron ventanas que se cubren con cortinas de hierro. EDUARDO VEGA ARGUIJO.
A punta de mazazos los peones botaron las paredes y dejaron ventanas que se cubren con cortinas de hierro. EDUARDO VEGA ARGUIJO.

El edificio de 87 años, que se inauguró el 5 de mayo de 1929, pertenecía a la Asociación de Iglesias Bíblicas Costarricenses, fue vendido, extraoficialmente, en  $2 millones (unos ¢1.108 millones).

 

Inmediatamente después de que conocimos el caso de este edificio, consultamos al arquitecto Andrés Fernández quien se fue de espaldas cuando le dijimos a mediados del 2016 que al Templo Bíblico lo estaban haciendo picadillo.

 

“Me han dejado con el pelo parado y eso que soy pelón. No lo puedo creer… ¿me está vacilando?”, fueron las primeras palabras del arquitecto, quien se ha dedicado a investigar la historia arquitectónica del país y en especial la de San José.

 

“¿Cómo le dieron valor a ese edificio? Eso me gustaría saberlo porque ese edificio es invaluable, es una pieza de la historia tica que a mi criterio no tiene precio.

 

“El Templo Bíblico no solo es una exquisita obra arquitectónica sino que también tiene riqueza histórica: fue el primer edificio que albergó una iglesia que no fuese católica en el Valle Central, por eso hablo de que es difícil ponerle un precio”, nos comentó con el corazón hecho un puño.

Ganaron los chinos perdió Costa Rica.

Nuestros cambiantes retratos

mapa 1754

  Primeros trazos Antiguos mapas de Costa Rica revelan inesperadas ideas políticas y culturales

SILVIA MELÉNDEZ Y CARLOS MORERA | silvia.melendez@ucr.ac.cr

 

Bartolomé Colón sentía tanta curiosidad viajera como su medio hermano Cristóbal, el Almirante de la Mar Océano; pero, además, Bartolomé tenía habilidad de pulso para “retratar”, en mapas, los nuevos lugares que fue conociendo en un mundo que aún no se llamaba América .

Así, lo que sería Costa Rica aparece en los primeros mapas esbozados por Cristóbal Colón, copiados por su hermano Bartolomé en 1503 y finalmente reproducidos por el veneciano Alejandro Zorzi en 1522. Estas últimas son las únicas que aún existen, resguardadas en la Biblioteca Nacional de Florencia en Italia. En estos puede distinguirse el término Cariai (Cariari), nombre con el que nuestro país se incorporó a la cartografía americana que apenas nacía.

Esos croquis muestran ya una síntesis de los dos mundos: el conocido o imaginado por los europeos ( Asia ), y el que revelaban las costas exploradas en el cuarto viaje de Cristóbal Colón (mayo de 1502-noviembre de 1504). Estos fueron los primeros mapas que mencionan un nombre costarricense en un mapa europeo, pero no la primera vez que nuestro país era dibujado y delimitado.

Una larga historia. Mucho antes, los indígenas costarricenses habían empleado diferentes recursos para identificar y caracterizar los espacios que poblaban. Por ejemplo, trazaron petroglifos, que encontramos en diversos sitios del país.

A su modo, aquellos pobladores representaron características geográficas, como manglares, montañas, ríos, llanuras y nacientes de ríos. Estas representaciones fueron tan sofisticadas que llegaron a lo que se conoce como ditsö ke , similares a los actuales planes reguladores que utilizaron los bribris.

Los ditsö ke pueden considerarse mapas del territorio de nuestro país, hechos con un propósito utilitario, no solamente ilustrativo. Sin embargo, con la llegada de los españoles, estos antecedentes fueron despreciados. En todo el continente se los destruyó casi totalmente y se impuso una nueva visión del territorio, basada en la mentalidad europea.

El segundo mapa de nuestro país es del cronista Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, quien en 1523 transitó por lo que llamó las Indias Occidentales . A partir de su recorrido por la costa del Pacífico, este español realizó un levantamiento detallado del golfo de Nicaragua, de Guetares o de Orotiña (hoy golfo de Nicoya) y de sus áreas circundantes.

Sus mapas ya registran las diferentes islas, el puerto de Herradura, Cabo Blanco y el golfo de Papagayo; además, los cacicazgos de Orotina, Corobicí, Zapanti, Chira, Canjel, Huetar y Chorotega, entre otros. Un elemento innovador es que este mapa agrega los puntos cardinales, de modo que orientó el paso de los españoles por nuestro territorio.

Avances. El primer mapa que incluye todo el territorio actual costarricense fue realizado por el historiador de Indias Antonio de Herrera en 1601. Esta representación evidencia dos aspectos: 1) la visión del territorio como parte de la Audiencia de Guatemala, con la cual no muestra límites internos, aunque existían; 2) la temprana preocupación por identificar posibles rutas transístmicas, como la del río San Juan y el lago de Nicaragua.

Ya para entonces había asentamientos coloniales en sitios como Nicoya y Cartago, pero los cartógrafos desconocían el interior del territorio, compuesto –para ellos– de “tierras vacías”.

De los siguientes siglos se conservan pocos mapas, acaso por el escaso interés de la Corona española por el territorio costarricense. La mayoría son del siglo XVIII y muestran principalmente el centro del país y Suerre (en la boca del río Matina).

Un ejemplo muy ilustrativo y de alto valor estético es el mapa de la desembocadura del río Matina, de 1738. Durante la colonia, allí se desarrollaron plantaciones cacaoteras.

Ese mapa incorpora nueva información geográfica, como “montaña y palmares adnegadisos” y “montaña aspera” (sic). Además, en el mapa consta el detalle del patrón de drenaje y del uso agrícola del suelo; también incluye la localización y el plano del fuerte de San Fernando.

Márgenes de la colonia. La situación socioeconómica marginal de la provincia de Costa Rica derivó en un muy lento progreso en la cartografía colonial. Por ejemplo, los contornos costeros y la frontera del sur no recibieron suficiente atención. En el siglo XIX no se representaban de forma correcta la península de Osa ni Punta Burica.

Los mapas tampoco mostraban los sistemas montañosos ni se orientaban de manera correcta. Igualmente, los poblados no estaban bien ubicados o se mostraban otros cuya existencia fue efímera.

El mapa de mejor calidad en la época colonial fue el firmado por M. Bellin en 1754. Ese mapa ubica las montañas, identifica los ríos y elimina los pueblos inexistentes para la época, como Aranjuez y Castillo de Austria. Su representación de Nicoya y Cartago es más precisa. Sin embargo, no acierta con respecto a los límites de las provincias coloniales y localiza el río San Juan mucho más al norte que lo adecuado.

El escaso desarrollo de la cartografía en la época colonial, provocó que, con la independencia, las recién formadas naciones no contasen con claras líneas fronterizas. Por lo anterior, Costa Rica debió fijar sus fronteras a mediados del siglo XIX con Nicaragua, y a comienzos del XX con Panamá.

El rastro de la conformación de la cartografía nacional ha sido construido poco a poco, determinado por intereses políticos económicos y culturales. Así, viajeros audaces y curiosos, científicos y cartógrafos que nunca pisaron suelo americano nos legaron los mapas con que imaginamos nuestra nación.

MODOS DE DECIR ‘¡NUESTRO!’

La gente siempre ha dejado su huella en un territorio: formas primitivas como marcas en los árboles, surcos en los suelos, demarcación por medio de rocas, grabados en estas ( petroglifos ) o dibujos con tintes naturales en cuevas ( pictogramas ). Estas demarcaciones identifican áreas de caza o de pastoreo, y fuentes de agua y de alimentos. Una vez apropiado así el territorio, los individuos construyen mapas mentales . Cada individuo percibe su entorno de forma diferente, según su cultura, experiencia, sexo, edad, desarrollo tecnológico y muy especialmente su época. Toda sociedad ha tenido sus formas de representación territorial. Cuando alcanzan cierto cúmulo de conocimiento, generan mapas como los conocemos actualmente. Los mapas dependen de la visión del mundo. Sobre este proceso, Costa Rica no es la excepción: sus representaciones mentales y gráficas se remontan a las primeras sociedades que habitaron nuestro territorio.

SILVIA MELÉNDEZ DOBLES ES PROFESORA DE LA ESCUELA DE GEOGRAFÍA DE LA UCR. CARLOS MORERA BEITA ES PROFESOR DE LA ESCUELA DE CIENCIAS GEOGRÁFICAS DE LA UNA (cmorera@una.ac.cr).

Suplemento Áncora, La Nación. 21 de junio 2009