
Una fachada sencilla, carteles de películas junto a la entrada y un rótulo que anunciaba Cine Lafayette. La fotografía conserva el recuerdo de uno de los salones que formaron parte de los primeros años del espectáculo cinematográfico en Cartago.
Un salón dedicado al cine
La obra En el tinglado de la eterna comedia, dedicada a la historia del teatro costarricense, sitúa en 1912 la inauguración del Lafayette.


Señala que fue un salón destinado exclusivamente a la exhibición cinematográfica y que posteriormente pasó a manos del empresario Manuel Rodó. Esta especialización lo distinguía de otros locales donde se combinaban películas y espectáculos escénicos. (repositorio.una.ac.cr)

Localización del teatro:
Jesús Mata Gamboa, en su Monografía de Cartago, indica que el Salón Lafayette se estableció en las casas de doña Lidia Jurado, en la cuadra que el autor identificaba entre la cantina El Rialto y la Botica Moderna. Esas referencias corresponden a la época en que escribió su obra y todavía requieren una equivalencia con la nomenclatura actual.
Mata Gamboa menciona como administradores a Pablo y Valentín Moreau, de nacionalidad francesa, y señala que el salón tuvo un período breve de plena actividad debido a la construcción del Teatro de Cartago. (sinabi.go.cr)
La inauguración en la prensa
Un recorte periodístico conservado sobre el Lafayette relata que el salón se estrenó un sábado 22 de mayo de1915.

28 de mayo de 1915
Según la nota, la función inaugural presentó Los jugadores del Imperio. El domingo se proyectó La nave, basada en una obra de D’Annunzio, y el martes se exhibió La atracción de la muerte.
Para las funciones siguientes se anunciaban Tierra baja, con Enrique Borrás; Anna Karenine, basada en la novela de León Tolstói, y Omertá.
La cartelera muestra la presencia de adaptaciones literarias y producciones europeas en la programación del salón.
El artículo identifica al empresario como Manolo Rodó y elogia su cuidado al escoger las películas. También describe una recepción favorable del público cartaginés.
La fachada que quedó en la memoria
En la fotografía se observa un edificio de una planta, de marcada horizontalidad, con cubierta inclinada y un alero sostenido por postes delgados. Las ventanas y los accesos se distribuyen a lo largo de la acera, mientras los carteles concentran la atención alrededor de la entrada del cine.
Su apariencia era discreta: el atractivo principal estaba en las imágenes que aguardaban al espectador dentro del salón.
Un rastro en el Archivo Nacional
El Archivo Nacional conserva un registro fotográfico fechado en 1916, identificado con la signatura CR-AN-AH-FO-082958, sobre el Hotel Lafayette, descrito como propiedad de Anita viuda de Rodó. Su ficha enumera imágenes del hotel, del exterior del Cine Lafayette y de un interior teatral. Constituye otra pista documental para estudiar la historia del establecimiento. (archivodigital.go.cr)
Entre fotografías, carteleras y antiguas referencias comerciales, el nombre Lafayette nos devuelve una pequeña parte de la vida cultural cartaginesa: aquellos años en que entrar al cinematógrafo significaba descubrir historias y lugares lejanos desde una butaca de la Vieja Metrópoli.
Fuentes:
Jesús Mata Gamboa, -Monografía de Cartago, apartado «Salón Lafayette».
-En el tinglado de la eterna comedia, tomo I, página 47, nota 41.
-Archivo Nacional de Costa Rica, registro CR-AN-AH-FO-082958; recorte periodístico de inauguración, pendiente de identificación bibliográfica.
-Investigación de Mi C.R. de Antaño.