Ubicada en el segundo distrito del cantón de Goicoechea, San Francisco, luce un pequeño y singular templo católico construido en la segunda mitad del siglo XIX.
Inició su construcción alrededor de 1865, no se conoce el nombre de su diseñador. En el altar mayor existe una fecha inscrita respecto al primer oficio religioso celebrado en este templo, que data del 4 de octubre de 1884. Fue edificada enteramente con mampostería de ladrillo expuesto. Posteriormente, secciones del interior del templo fueron repellados con mortero.
Presenta un lenguaje arquitectónico de influencia románica. De planta rectangular, posee una nave central, que posee un cielo falso abovedado, y dos naves laterales, de menor altura, cierran con un cielo raso plano, confeccionado con tablilla de madera machihembrada.
El volumen de la sacristía fue construido posteriormente, al igual que el enchape de terrazo del presbiterio, y de mosaicos en otras secciones del espacio interno del templo. La fachada principal posee un único acceso conformado por una puerta de doble hoja coronada por un arco de medio punto.
La influencia románica del exterior se reconoce en la mampostería de sus gruesos muros, los cuales, conjuntamente con los contrafuertes y arcos de medio punto, le dan unidad a la expresión total del edificio. En su interior predomina la sencillez, y la ausencia casi total de ornamentación agregada. El frontispicio está configurado por un pórtico de baja altura, a modo de torreón, coronado por una faja de merlones. En un segundo plano, un paño rectangular soporta un frontón truncado, el cual, a su vez, sustenta una prominente espadaña a tres vanos. El templo se destaca por ser una obra eclesiástica de técnica y estilo singulares sin comparación en el país.
El carácter románico del exterior se puede reconocer gracias a la mampostería de sus gruesos muros, los cuales, conjuntamente con los contrafuertes y arcos de medio punto, le dan unidad a la expresión.
Destaca su austero estilo evocando al románico, en algunos rasgos lombardo, y en otros asturiano.
Es de planta rectangular, con dos ejes de esbeltas columnas.
La nave central está ligeramente acentuada por medio de un cielo falso abovedado, mientras que las naves laterales, de menor altura, se cierran con un sencillo cielo raso horizontal, confeccionado con tablilla “machimbrada”.
En su interior predomina la sencillez, tanto en la textura, el color y la forma, como en la ausencia casi total de ornamentación.
El frontispicio está configurado por un pórtico de baja altura, a modo de torreón, coronado por una faja de merlones.
En un segundo plano, un paño rectangular soporta un frontón truncado, el cual, a su vez, sustenta y luce orgulloso una prominente espadaña a tres vanos, que en los extremos hacen repicar dos campanas.
En la cima, el cielo sirve de fondo al símbolo del cristianismo.
Constantes sismos, además del paso de los años y de algunas desacertadas intervenciones, hicieron necesario un sistemático proceso de restauración que la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura, conjuntamente con la Dirección de Urbanismo, emprendieron en 1980.
Fue declarado Patrimonio Histórico Arquitectónico mediante el decreto N°27495-C del 4 de Noviembre de 1998.
Referencias:
–Sitio del Yerbario.
-Sinabi.
-Investigación de Mi CR de Antaño.
-Fotografías de Internet y de Maritza Cartín.








