El Laguito, Guadalupe

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Ubicado cuatrocientos metros al sur de la esquina suroeste de la Iglesia de Guadalupe, se encontraba, a orillas de la finca de los Campos, río abajo y rodeada de exuberante vegetación, una de las pozas del Río Torres, la que llamaban “La Presa”, denominada así por lo grande que era, y debido a una presa que había construido don Abel Vargas, para su negocio de curtiembre. Para llegar hasta ella, había que atravesar varias fincas, porque en aquel momento no existía calle que le llegara al sitio, y ésta era frecuentada mayoritariamente por hombres.

Sin embargo, las mujeres también tenían su poza, ésta se encontraba río arriba, pasaba por la finca de los Zeledón, e igual que la de “La Presa”, para llegar a ésta, no había calle y había que atravesar fincas hasta llegar a la finca de los Zeledón.

Como desde tiempos remotos, las pozas del Río Torres, fueron sitio de atracción para los guadalupanos y vecinos de otras localidades, a don Moisés Cerdas Morales, se le ocurrió la idea de hacer “El Laguito”, para lo que, en 1940, entró en sociedad con don Nen Jiménez, Fabián Burgos y José Campos Montero. Así dieron inicio a la obra y a punta de pico y pala, ampliaron la poza de “La Presa” unos veinticinco metros, en la finca de los Campos, pero en el primer invierno, la corriente se llevó la presa. Ante ello, don Moisés Cerdas, diseñó y levantó una represa de cemento, dotada de compuertas de hierro (actual paso entre Barrio El Jardín y Betania y límite natural entre Guadalupe y Montes de Oca).

El área del sitio se extendía alrededor de unos trescientos metros cuadrados y unos setenta centímetros de profundidad.

Al principio, compraron diez botes, luego los duplicaron. Todas de color rojo.
Sin embargo, tal era la cantidad de gente que visitaba el sitio los fines de semana, que los botes no daban a basto.
Cobraban a ₡1.50 la hora, anotaban la placa del bote y se daban los remos, y para quienes no sabían remar, un grupo de jóvenes prestaban el servicio.

En verano, especialmente en noches de luna llena, el sitio era muy frecuentado. Cuentan, que como en la provincia de San José, y aledañas, como Heredia, Alajuela y Cartago, no existía un lugar de diversión de ésta índole, “El Laguito” resultaba una novedad, y por ello, todos los días de la semana era visitado por miles de personas que, sin gastar mucho, disfrutan a gusto, paseando en las lanchitas, bañándose o bailando. Algunas familias que viajaban de lejos al sitio, llevaban su comida y almorzaban en los potreros adyacentes al río.

Empero, el lugar que era tan atractivo, duró pocos años, pues se clausuró debido a una crecida del río, que destruyó las compuertas, y parte de las lanchas.

Hoy día, debido a la expansión demográfica, se sepultó el famoso lugar, y “El Laguito”, terminó entubado y bajo un puente.

Información tomada Costa Rica y su historia.

 

Abolición del Ejército en C.R.

Cada primero de diciembre Costa Rica celebra uno de los acontecimientos más significativos de su historia, uno de los hitos más importante de su vida civilista en la búsqueda y consecución de la paz y la democracia: la abolición del ejército como institución permanente.

El ejército hasta 1948 continúa manteniendo su presencia dentro de la organización del estado como una institución con fundamentos jurídicos y recursos económicos, que aunque escasos, siempre representaron una carga para el presupuesto nacional.

 

Acto de abolición del ejército, en el antiguo cuartel Bellavista. El orador es Uladislao Gámez, Ministro de Educación Pública. 1º de diciembre de 1948.

Acto de abolición del ejército, en el antiguo cuartel Bellavista. El orador es Uladislao Gámez, Ministro de Educación Pública. 1º de diciembre de 1948.

El 1º de diciembre de 1948, el General Figueres, victorioso en la guerra civil de ese año, disolvió el ejército en Costa Rica. En una emotiva ceremonia efectuada en lo que hoy es el Museo Nacional, de la cual fueron testigos, estudiantes, miembros del cuerpo diplomático y personalidades nacionales, el presidente de la Junta de Gobierno, José Figueres Ferrer, derribó de un mazazo unas piedras de un torreón del Cuartel Bellavista. Simboliza este hecho el fin de una era castrense y se iniciaba otra en la que la seguridad y la educación serían prioridades del gobierno.

En 1949, no sin antes haber enfrentado un intento de golpe de Estado, la eliminación del ejército fue incorporada en la constitución de 1949. Esto permitió utilizar los presupuestos antes asignados al ejército en el desarrollo del aparato educativo principalmente.

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José Figueres Ferrer en el acto simbólico de abolición del ejército, dando un golpe con mazo a un muro del cuartel Bellavista, 1º de diciembre de 1948. Fotógrafo, Mario Roa.

En el acta Nº 178, del 31 de octubre de 1949, aparece la aprobación del artículo constitucional que suprime el ejército como una institución permanente y crea la policía civil, para el resguardo del orden público.

El 11 de ese mismo mes y año por decreto Nº 749, la Junta Fundadora de la Segunda República, traspasó el Cuartel Bellavista a la Universidad de Costa Rica para que allí se instalara el Museo Nacional.

“El primero de diciembre de 1948, dí unos mazasos sobre un muro del Cuartel Bellavista, para simbolizar así la eliminación del vestigio del espíritu militar de Costa Rica en otro tiempo. Entregué el edificio para sede de un museo de antropología que hoy sigue irradiando cultura”.

Disolución del Ejército Nacional

Cuartel Bellavista, 1º de dic. de 1948

“El Ejército regular de Costa Rica, digno sucesor del Ejército de Liberación Nacional, entrega hoy la llave de este Cuartel a las escuelas, para que sea convertido en un centro cultural.

La Junta Fundadora de la Segunda República declara oficialmente disuelto el Ejército Nacional, por considerar suficiente para la seguridad de nuestro país la existencia de un buen cuerpo de policía.

Los hombres que ensangrentamos recientemente a un país de paz, comprendemos la gravedad que pueden asumir estas heridas en la América Latina, y la urgencia de que dejen de sangrar. No esgrimimos el puñal del asesino sino el bisturí del cirujano. Como cirujanos nos interesa ahora, mas que la operación practicada, la futura salud de la Nación, que exige que esa herida cierre pronto, y que sobre ella se forme cicatriz más sana y más fuerte que el tejido original.

Somos sostenedores definidos del ideal de un nuevo mundo en América. A esa patria de Washington, Lincoln, Bolívar y Martí, queremos hoy decirle: ¡Oh, América! Otros pueblos, hijos tuyos también, te ofrendan sus grandezas. La pequeña Costa Rica desea ofrecerte siempre, como ahora, junto con su corazón, su amor a la civilidad, a la democracia.”

Tomado de Guías de C.R.