Parque Metropolitano la Sabana y su historia…

El antiguo Llano de Mata Redonda, hoy día convertido en el Parque Metropolitano de La Sabana, representa uno de los espacios públicos más importantes de la ciudad de San José.

Ha sido testigo y protagonista a lo largo de 150 años, de muchos de los sucesos más significativos en la historia de la capital. Logró sobrevivir en los inicios de la ciudad de San José, al proceso de parcelamiento de fines del siglo XVIII y principios del XIX, para irse consolidando como un espacio abierto y amplio, que debía cumplir una función social, aún cuando no se tenía clara conciencia del para que serviría. Con los albores del siglo XX se perfiló claramente, que su vocación no podría ser otra que la de un hermoso parque. No obstante, su proceso de consolidación no estuvo exento de logros y retrocesos.

El origen del nombre Mata Redonda:

Cavallon
Juan de Cavallón.

“Los españoles llamaban Mataredonda, a imitación de lo que se usaba en España, a ciertos valles extensos, cubiertos de baja vegetación, o sea a lo que nosotros llamamos Sabanas”. En Costa Rica el término, de origen andaluz, fue aplicado por los conquistadores a un extenso paraje localizado en la parte occidental del Valle Central. Era una sabana, una especie de pradera o llanura tropical poblada por arbustos dispersos y árboles de varios tamaños. este espacio fue descubierto por Juan de Cavallón en 1561, como parte de las expediciones que partieron de Nicaragua con el objetivo de conquistar nuestro territorio.

En 1563 Juan Vásquez de Coronado fundó la ciudad de Cartago dando inicio al período conocido como la colonia, pero en el año de 1572 y a consecuencia de las inundaciones, el gobernador Perafán de Rivera ordenó su traslado al Llano de Mataredonda. Tres años después el nuevo gobernador Alonso de Anguciana Gamboa dispuso el retorno definitivo de la ciudad al Valle del Guarco.

Con la posterior fundación de la ciudad de San José en 1737 la denominación de Mata Redonda se fue restringiendo a una pequeña fracción de tierra ubicada al oeste del naciente poblado. Hoy día este nombre designa a uno de los distritos centrales de la ciudad capital. Resulta por ello significativo apuntar que con el tiempo aquel vocablo perdió su carácter descriptivo (mataredonda) y adquirió una connotación propia llegando a identificar hasta el presente un punto geográfico específico Mata Redonda.

La Familia Chapui y la propiedad de Mataredonda:

De acuerdo con la legislación colonial, en lo tocante al otorgamiento de tierras, entre 1577 y 1590 el gobernador Diego de Artieda y Chirino decidió conceder el título de propiedad de la Mataredonda al capitán Pedro Alonso de las Alas, para que formara en el sitio un hato de ganado y cría de caballos y mulas. El otorgamiento de dicho territorio al capitán Alas se dio como parte de la desestimación para que en él continuara asentada la recién fundada ciudad de Cartago. En 1630 el capitán Juan de las Alas, hijo de Alonso de las Alas, fundó en el sitio una Capellanía a favor de la Cofradía de la Purísima, bautizando la estancia con el nombre de Nuestra Señora del Rosario. en ella aparecen ya dos casas de horcones techadas con paja, 200 reses y 40 caballos y yeguas mansas. Para ese entonces Juan de las Alas era un rico hacendado que poseía su casa principal en dos solares ubicados al costado oeste de la Plaza Mayor de Cartago, lo cual da una idea de su jerarquía en la sociedad colonial. En el transcurso del siglo la propiedad pasó sucesivamente a manos de Alfonso de Sojo (1640), Cristóbal Fernández Durán (1650) y Pedro Durán de Chaves (1689). 

A principios del siglo XX Octavio Quesada Vargas realizó una investigación sobre la Mataredonda de la época colonial en la que señaló que ya para el siglo XVIII, documentalmente, empiezan a aparecer miembros de la familia Torres como propietarios de parte de la zona conocida como Mataredonda. Entre ellos, Salvador de Torres que legaría su apellido al río que delimita hoy día la ciudad de San José por el lado Norte. Asimismo, en 1722 María Meléndez viuda del capitán Pedro de Torres (nieto de Salvador) heredó sus tierras a su hija Josefa de Torres, casada con Antonio Chapuly (Chapuí) y de cuya unión nacería Manuel Antonio Chapuí, el futuro cura. Doña Josefa, posteriormente, perdería a su marido y se casaría en segundas nupcias con el capitán Francisco de Bonilla naciendo dos niñas, María Antonia y Josefa Tomasa.

Resulta importante acotar que doña Josefa heredaría a su hijo Manuel Antonio Chapuí una enorme propiedad que va mucho más allá de lo que corrientemente se ha pensado, cuando se habla del Presbítero Chapuí y La Sabana. Las tierras comprendían más de veinte caballerías (más de 905 Hectáreas) que ocupaban buena parte de lo que hoy es la ciudad de San José; ya que las mismas se extendían desde la unión de los ríos Tiribí y María Aguilar por el Suroeste (zona de los Hatillos y Anonos), hacia el río Torres por el Norte (zona de la Uruca) y hasta el río Ocloro por el este (actual centro de la ciudad hasta proximidades del Zapote y Montes de Oca).

Para Cleto González Víquez la propiedad tenía “…por mojones la junta de los ríos Tiribí y María Aguilar, de ahí al Ocloro y camino del Zapote por una línea y al Río Torres por otra. Del Ocloro otra línea siguiendo el camino del teniente Miguel de Mora, a otro paso del Río Torres, y de ahí pasando a la otra banda de dicho río por el Camino Real de Cartago a una quebrada que estaba a la espalda del hermano Mauricio de Umaña y bajando aguas abajo hasta llegar a la casa del capitán Miguel Jiménez. Comprendía, pues todo lo que es San José”.

El Llano como espacio público
Durante todo el siglo XIX se dio un rápido crecimiento de la ciudad de San José, tal y como lo hubiera querido el Presbítero Manuel Antonio Chapuí. Por lo tanto en función de la nueva realidad el 10 de abril de 1840, se hizo necesario una nueva demarcación de los caseríos, conocidos en aquel entonces como “cuarteles”. En ella se habla entre otros de la Parroquia con 190 casas, el Carmen con 191 casas, Vilas o Pilas con 190 casas, Merced con 180 casas, La Laguna con 182 casas, Rincón de Cubillo con 180 casas y ya aparece Mata Redonda con 138 casas y los siguientes límites: al este el panteón, al oeste el Puente de los Anonos, al Norte el río Torres y al Sur el río María Aguilar.

Asimismo, el Llano empezó a cobrar poco a poco importancia como zona de esparcimiento y recreación. Las gentes acudían a él para practicar la equitación, pasar un día de campo o simplemente ir a caminar y disfrutar del placer de contemplar la naturaleza. esta vocación para el sitio fue la que buscó consolidar la Municipalidad de San José, mediante la constante vigilancia de que el sitio no sufriera mayores enajenaciones. Sólo en este sentido se pueden entender medidas tales como la aprobada el día 3 de diciembre de 1833; cuando ante la próxima llegada de la estación seca de 1834, se prohibió el encumbramiento de papalotes en las plazas de la ciudad y se dispuso que fueran elevados en el Llano. Se argumentaba que ésta práctica causaba desórdenes y perjuicios en las viviendas y solares. Y cinco años después, como parte de las festividades cívicas de la independencia se dispuso organizar una carrera de caballos para el domingo 16 de Septiembre de 1838. Si bien, estas actividades son de escasa relevancia si poseen gran significación, pues nos permiten tomar conciencia de que para esos años, el espacio del Llano había empezado a adquirir una connotación de área abierta y multiusos.

Además de un espacio público el Llano fue presentando a través del tiempo diferentes actividades:

  1. Campo de entrenamiento del ejército.
  2. Práctica de diferentes deportes como la equitación, el deporte del polo, el fútbol.
  3. Se construyó el primer hipódromo.
  4. Lago y bosque para niños.
  5. Construcción de un Estadio para la práctica del fútbol.
  6. La estación del inhalámbrico.
  7. El Aeropuerto.
  8. Fiestas populares y vuelos recreativos.
  9. El Gimnasio.

De este modo el Llano o Sabana ha sido un testigo fiel de la transformación de un campo que con el tiempo se ha convertido en un lugar bastante diferente al de sus inicios pero siempre con el deseo de fomentar la recreación del pueblo.

GALERÍA:

Referencias:

Zamora Hernández, Carlos Manuel. Historiador. Universidad de Costa Rica. La Sabana un Parque con Historia. Ministerio de Cultura.

Fotografías de Internet, Costa Rica Antigua.

3 comentarios en “Parque Metropolitano la Sabana y su historia…”

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