Teatro Mora, construcción.

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Teatro Mora, Ave. 2, Calle 6, San José (Fotografía La Nación)

Construcción del Teatro Mora

El 11 de abril de 1850 se dio principio a la construcción del Teatro Mora en un lote de la manzana al sur de la del Mercado o sea, frente al Palacio de Justicia. El plano del edificio fue trazado por el coronel don Alejandro Escalante, calcado de un diseño de un teatro de Lima, Perú, país visitado por aquel señor años antes. El presidente Mora (don Juan Rafael), puso al cuidado del señor Escalante la dirección de aquella obra quien se asesoró del maestro-carpintero don Manuel Conejo al que dio el puesto de capataz de trabajadores. Esos señores trabajaron con tanto ahínco que en nueve meses levantaron el edificio que fue oficialmente inaugurado por el prestidigitador alemán Herr Alexander y su esposa una soprano italiana de prestigio, el 1 de diciembre, en función de gala. En el diario oficial “La Gaceta”, de la misma fecha y en la del siguiente día, -No. 105 y 106-, se editorializó, resaltando la labor cultural del Jefe del Estado al dotar a la ciudad de San José de un teatro de la importancia del Mora que en un todo correspondía al grado avanzado de progreso y civilización alcanzado por los capitalinos, al par que encomiado el altruismo y patriotismo empeño del coronel Escalante, ejecutando a la perfección, en tan breve tiempo, una obra tan gigantesca como la de aquel teatro. He de advertir, que, el ultramontanismo sofocado espiritualmente por los clérigos, se opuso tenazmente al propósito del Jefe del Estado, señor Mora, por estimar que el Teatro de acción libre, constituía un peligro para la moral social y era aliciente estimulador de la conquista de ideas antirreligiosas y disociadoras, tesis que combatieron desde las columnas del propio diario oficial, los señores Antonio A. Marie, Emilio Segura y don Francisco María Iglesias. Aunque en su exterior o fachada el nuevo teatro no presentaba ninguna novedad, por la sencillez de su estilo arquitectónico, interiormente ofrecía condiciones de comodidad acústica y hasta de elegancia con su platea en forma de herradura, con dos filas de palcos, sección de butacas, amplias galerías y amplio escenario. Para estrenar el Mora un veterano actor del teatro español, el señor Larriva, agente comercial, formó un cuadro de aficionados al drama con elementos nacionales, figurando como primeras partes un joven Barbosa, don Bartolomé Calsamiglia (el padre del siempre bien recordado intelectual coronel don Eduardo Calsamiglia), un señor Castro y Eloy Gudiño, regular poeta hondureño. Cuando esos nobles actores se estimaron aventajados en retórica y declamación, ardieron en entusiasmo por actuar en las tablas y anteponiendose a la terminación del teatro, debutaron en el salón de la Universidad de Santo Tomás con el drama de fuerza “El Pelayo”, con el que triunfaron. A esto hubo de ausentarse del país Larriva y tomó la dirección de la compañía el señor López Aldama, otro actor peninsular retirado de las actividades artísticas, que fue el que presentó a aquel grupo de aficionados en el Mora, terminaba la temporada de inauguración del prestidigitador Alexander llevando a escena con buen desempeño obras del corte de “Caín pirata”; “El campanero de San Pablo” y “El caballo del Rey don Sancho”. Ellos se hicieron pagar bien el trabajo, cobrando por entrada: a palco tres pesos, a luneta y butaca dos y a galería un peso. Hicieron una magnífica temporada abundante en dinero y aplausos. Alrededor de estos acontecimientos que indudablemente marcan una época de evolución en el primitivo desarrollo de la cultura nacional, hay una circunstancia digna de señalar. Tres años antes de disponer el presidente Mora la construcción del teatro que llevara su nombre, esto es en 1847, el doctor don José María Castro Madriz, se empeñó en realizar un propósito análogo formando una compañía por acciones para financiar le ejecución de la obra, fracasando en su iniciativa por no encontrar apoyo en el capital nacional, aun en caso de que “esas inversiones lleven fines de provecho y por ende sirvan a la civilización: progreso y cultura nacionales.”

La Corte Suprema de Justicia, en 1910. Avenida segunda hacia el oeste, donde se cruza con la calle sexta, frente al Bar Imperial. A la derecha por mucho tiempo estuvo el Teatro Mora, precursor del Teatro Nacional. (Fotojuntin)

Referencias:

Zeledón Cartín, Elías, Libro Del Viejo San José. Editorial UCR. Costa Rica

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