Barrio La california…testimonios urbanos de antaño…

Avenida Fernández Güell, entre calles 25 bis y 27, era la dirección de mi casa. Y tenía número, pues, en aquella época, todas las edificaciones tenían una placa pequeña, de más o menos unos 20cm x 9cm, blanca, de metal, bordeada por una raya azul y con los números del mismo color. En lo alto de la puerta de mi casa había una placa de cuatro dígitos, lástima que no recuerdo cuáles eran…Cualquiera preguntaría a cuál de las grandes ciudades latinoamericanas pertenecía esa dirección y, seguramente, se sorprendería si me oyera contestar que se trata de San José de Costa Rica, en la década de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, cuando era una ciudad ordenada, con calles y avenidas numeradas y, también, algunas de estas últimas ostentaban un nombre.Las placas de las calles y las avenidas eran colocadas en las paredes de las edificaciones esquineras, en alto, en donde nadie las tocaba… Porque en ese tiempo se respetaba “la calle”. ¿Alguna reminiscencia ha quedado? ¡No! Ni un rastro. Años idos. Solo para hacer referencia, recordemos que, en nuestro país, “El Niño Millón” nació en 1956. La capital empezaba a crecer y cuando apuró el paso lo hizo vertiginosamente, desordenadamente y, a diferencia de la mayoría de los países del mundo, que al pasar los años van adelantando, mejorando, manteniendo y aumentando las nomenclaturas viales para una mejor orientación y ordenamiento de la ciudad, San José se dio, y sigue dando el lujo de ser “diferente”: tomó la actitud de ir hacia atrás, contra corriente, descuidando calles, aceras y olvidando el uso de las nomenclaturas. Resultado: hoy vivimos en un caos. Reconstruyendo en palabras el mapa de una muy pequeña parte del barrio La California, nombraré las familias que, en esos años, eran nuestros vecinos de cuadra: al este, la familia Esquivel Yglesias. Años más tarde vendieron esta casa a don Manuel de Mendiola Zaldívar y familia; al oeste, don Manuel Gómez Miralles y familia; al sureste, frente a la calle 27, don Mariano Coronado y familia, y don Jaime Carranza y familia; y al suroeste, frente a la calle 25 bis, don Aquiles Bonilla y don Amado Naranjo y familia.

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Referencias:

-Revista Herencia Vol. 24 (1 y 2), 2011 . Maritza Castro Salazar. Filóloga costarricense. Estudió en la Universidad de Costa Rica.Ha sido embajadora de Costa Rica en Argentina y ha escrito diversos ensayos y artículos sobre literatura y cultura latinoamericana.maritza148@gmail.com.