
Cuando hoy pensamos en el teatro costarricense, solemos imaginar grandes salas, compañías consolidadas y una tradición artística bien definida. Sin embargo, los orígenes del teatro en Costa Rica fueron humildes, entusiastas y profundamente ligados al esfuerzo de aficionados, en una sociedad que apenas comenzaba a organizar su vida cultural.
El contexto: Costa Rica a mediados del siglo XIX
Hacia 1850, Costa Rica era una república joven. San José empezaba a consolidarse como centro político y urbano, impulsada por el auge del café y una creciente influencia cultural europea, especialmente española. En este ambiente surgió el deseo de contar con espacios de recreación y expresión artística, entre ellos, el teatro.
1850: aficionados y los primeros espacios teatrales
Ese año marca un hito importante. Un grupo de josefinos aficionados al teatro, bajo la guía de un actor español veterano conocido como Larriva, comenzó a realizar representaciones dramáticas en un espacio improvisado dentro de la Universidad de Santo Tomás.

de Este a Oeste (Foto Otto Simeon)
Estas funciones no eran profesionales en el sentido moderno, pero sí revelaban un interés genuino por el arte dramático y un esfuerzo colectivo por llevar cultura al público.
Paralelamente, en agosto de 1850 se inició la construcción del Teatro Mora, el primer edificio formal destinado a representaciones teatrales en el país. La obra se concluyó rápidamente y el teatro fue inaugurado en diciembre de ese mismo año.

La función inaugural estuvo a cargo de aficionados locales, quienes presentaron una comedia del dramaturgo español Manuel Bretón de los Herreros, acompañada de números de variedades, algo muy común en la época.
¿Teatro o variedades? Los espectáculos de 1850
Las fuentes históricas señalan que también en 1850 llegó a San José la primera empresa de espectáculos organizada. Sin embargo, esta agrupación incluía acróbatas, gimnastas y artistas de circo, por lo que no puede considerarse una compañía teatral estrictamente dicha.
Este dato es importante porque muestra cómo, en sus inicios, el teatro en Costa Rica convivió y se mezcló con otros tipos de entretenimiento escénico, una práctica habitual en el siglo XIX.
1851: la llegada del primer elenco profesional
El verdadero punto de inflexión ocurrió en diciembre de 1851, cuando llegó al país la compañía del actor español Mateo Fournier, considerada por la mayoría de los historiadores como el primer elenco teatral profesional que actuó en Costa Rica.

Invitado oficialmente a visitar el país y a trabajar en el Teatro Municipal Mora, el 1 de diciembre de 1851, ingresó a San José el empresario y primer actor don Mateo Fournier Illot (padre) con un regular conjunto de artistas, debutando en aquel teatro el domingo 21 del mismo mes con el drama, Matilde de Antonio Guzarate, con un reparto en el que figuraban además del señor Fournier, la primera actriz doña Ramona del propio apellido, don Asunción García, don Emilio Segura, don B. Figueroa, don B. Capeozo, don M. Laustein y don S. Espinach, siendo delirantemente aclamados los artistas al terminar la función.

Un triunfo mayor tuvo en la segunda representación con Otelo de Shakespeare, consagrándoles el público como actores de mérito. Esa noche el Jefe de Estado señor Mora, hizo llegar al palco de honor al señor Fournier, felicitándole por su resonante triunfo artístico. Esa compañía actuó hasta el mes de mayo de 1852.
En 1852 reanudó labores la Compañía Dramática de Aficionados. Obsérvese la constante continuidad en esta clase de espectáculos a los que el público no faltaba. Los josefinos gustaban del drama y la comedia, seguramente porque aún no conocían el arte lírico.
La compañía presentó obras dramáticas de autores reconocidos y marcó un antes y un después en la escena cultural josefina. Por primera vez, el público costarricense pudo presenciar actuaciones profesionales, con repertorio europeo, en un teatro formalmente establecido.
La Compañía Teatral de don Tiburcio Estrada:
En el mes de julio arribó a Puntarenas la Compañía de Comedias de don Tiburcio Estrada (hermano de don Francisco), actuando en aquel puerto y en la ciudad de Esparza, reembarcando en setiembre para Guatemala de donde procedía. Con noticias al Gobierno de que, artísticamente, ese conjunto no valía la pena, se le negó el Teatro Mora para trabajar. Por eso no vino a San José.
1853: costarricenses sobre el escenario
Otro dato significativo es que para 1853, gracias al estímulo de Mateo Fournier, varios costarricenses participaron como actores en una obra teatral, lo que representa uno de los primeros pasos hacia la formación de
actores nacionales.
Este hecho simboliza el tránsito del teatro en Costa Rica desde una actividad exclusivamente importada hacia una expresión cultural con participación local.
Conclusión: un teatro que nació del entusiasmo
Los orígenes del teatro en Costa Rica no surgieron de grandes instituciones, sino del entusiasmo de aficionados, del contacto con artistas extranjeros y del deseo de una sociedad joven por integrarse a la vida cultural del mundo occidental.
Entre 1850 y 1853, se sembraron las bases de una tradición teatral que, con el tiempo, se consolidaría y daría identidad propia a las artes escénicas del país.
Conocer estos inicios es también reconocer el valor de quienes, con recursos limitados pero gran pasión, abrieron el telón por primera vez en Costa Rica.
Referencias:
Elías Zeledón Cartín, Del Viejo San José.
SINABI, Periódicos y Revistas antiguas de C.R.
