El camino de mulas en C.R. y Panamá.

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La primera aparición del burro en el nuevo mundo se produjo en 1495, cuando Colón llevó en su expedición cuatro machos y dos hembras. En 1502 los españoles ponen el pie en territorio costarricense. Y revisando las páginas del libro “Y las mulas no durmieron” de Carlos Molina Montes de Oca, se nos revela como los hombres arrieros y las mulas fueron sin duda los primeros impulsores del desarrollo económico costarricense. Claro, en esos tiempos para transitar rodeando cerros, por viejos caminos indígenas, laderas, que mejor que la mula y el arriero, como nos dice el autor: “La humilde acémila o mula, incansable, tenaz, viajera del día y de la noche, siempre con la pesada carga en el endurecido lomo;…” Por ejemplo Vásquez de Coronado fue impulsor del “Camino de Mulas de Cartago a Panamá” pasando por Aserrí, Coris, Patarrá y otros sitios, según Franco Fernández (2008).

Esta ruta se denominó Camino Real o Camino de Mulas en la Costa Rica colonial.

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Antigua Casa Presidencial

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1955

El asentamiento de la élite se asentó en los alrededores de esta calle, comenzó a fines de 1870 con la construcción de la vivienda del dictador liberal Tomás Guardia (promotor del ferrocarril al mar Caribe).

Su casa se usó después para albergar las oficinas centrales de la yUnited Fruit Company, y por algunos años fue la Casa Presidencial.

Hoy en este lugar se encuentra el Tribunal Supremo de elecciones.

Tribunal Supremo de Elecciones2
Tribunal Supremo de Elecciones, Paseo Las Damas.

José María Castro Madriz, primer Presidente de C.R.

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Retrato de José María Castro, pintado por Tomás Povedano

 

Datos Personales:

José María Castro Madriz nació en San José, el primero de setiembre de 1818 (tres años antes de la Independencia). Fue hijo único de Ramón Castro y Ramírez y Lorenza Madriz y Cervantes, hermana del presbítero y doctor Juan de los Santos Madriz y Cervantes.

Contrajo nupcias en San José el 29 de junio de 1843 con Pacífica Fernández Oreamuno, hija del jefe de Estado Manuel Fernández Chacón y María Dolores Oreamuno y Muñoz de la Trinidad, y hermana de Próspero Fernández Oreamuno, presidente de la República de 1882 a 1885.

Estudios:
Cursó estudios elementales en San José con Rafael Ramírez Hidalgo y después estudió con el médico y abogado nicaragüense don Rosalío Cortés y el médico guatemalteco Nazario Toledo. Posteriormente fue enviado a estudiar a la Universidad de León, Nicaragua, donde se graduó de bachiller en Filosofía (23 de diciembre de 1838) y de doctor en Leyes (1° de noviembre de 1841) y en Filosofía (22 de mayo de 1842). Seguir leyendo José María Castro Madriz, primer Presidente de C.R.

La Educación Costarricense desde la Independencia hasta hoy (II Parte)

 

1821. Año de la independencia de los pueblos centroamericanos.Resultado de imagen para independencia de centroamerica

Situar el fenómeno educativo a partir del contexto de la vida independiente de los pueblos centroamericanos es de suma importancia. Esto significa que con la Independencia, las distintas provincias centroamericanas constituidas ya en países libres y nacientes estados soberanos, toman así las riendas de su vida política y cultural, de modo que tienen la potestad de decidir y construir sus propios destinos desligados de una autoridad imperial, que además de intransigente, era muy lejana a los intereses y necesidades de los habitantes de estas pobres y abandonadas tierras. Seguir leyendo La Educación Costarricense desde la Independencia hasta hoy (II Parte)

La Educación en Costa Rica desde la Era Precolombina hasta la independencia (I Parte)

La Educación antes de la Conquista:

La educación en las sociedades autóctonas costarricenses respondía, como se observó, a la vivencia del hombre como individuo y como grupo social, que de manera espontánea buscaba mejores formas para vivir en armonía con la Madre Tierra, Resultado de imagen para epoca precolombina costa ricaen un intento por sobrevivir y dar sentido a lo que los seres humanos llamamos Vida. Por eso, qué mejor forma de concluir que, afirmando con Jorge Luis Acevedo, lo siguiente:

“A ti hermano costarricense a quien todos llaman ‘indio’… en ti he aprendido a
ser valiente en el silencio. En ti he aprendido que para vivir se necesita solamente
respirar el aire y sembrar la tierra”. (Acevedo, p. 11).

La educación en el Siglo XVI (1500 a 1600)

1502. El 18 de Septiembre de este año, llegó Cristóbal Colón al territorio que más adelante se conocerá como Costa Rica. En su Cuarto y último Viaje, el Almirante de origen italiano (Cristóforo Colombo) arribó a la costa atlántica, más concretamente a Cariay o Cariarí, más tarde Limón.Resultado de imagen para epoca precolombina costa rica A partir de ese momento, y una vez que dieran inicio las primeras expediciones a lo interno de la región recién descubierta, da comienzo el proceso de conquista. No podemos hablar en estos primeros años de educación, pero sí cabe señalar que los primeros educadores fueron los clérigos europeos que acompañaban a los conquistadores. La catequesis se convirtió al mismo tiempo en adoctrinamiento e instrucción, y los religiosos los primeros maestros. Desde el descubrimiento y la conquista, la instrucción y la evangelización caminarían de la mano en ese proceso de sometimiento que experimentaron los aborígenes por parte de “los visitantes” europeos. La espada y la cruz fueron sin duda amalgama perfecta de la conquista. Seguir leyendo La Educación en Costa Rica desde la Era Precolombina hasta la independencia (I Parte)

El telégrafo en Costa Rica

Él [el telegrafista] desde su caseta,
observa y siente las palpitaciones del
mundo. Sus dedos siempre dóciles
envían frases de amor o de odio, anuncian
la vida o la muerte, la paz o la
guerra, las conquistas de la ciencia, los
triunfos de la civilización …. y su alma
sometida a esas bruscas emociones,
que su aparato recibe o envía acaba
por imprimir a su semblante una fisonomía
propia, de hombre indiferente,
cosmopolita, abierto á todas las ideas,
amigo de todas las razas.3
Manuel Sáenz Cordero, San José,

setiembre de 1911.

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Edificio de Correos y Telégrafos de C.R.

La comunicación por telégrafos irrumpe como proyecto de Estado entre 1857 y 1866. En esa década se emitieron decretos que autorizaron concesiones muy ventajosas a la Sociedad Internacional del Telégrafo Eléctrico, con sede en París; y al empresario norteamericano  Juan E. Noblea Los convenios no se ejecutaron.

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Lic. Aniceto Esquivel

La telegrafía en Costa Rica se había iniciado en 1868 con el contrato firmado entre el Lic. Aniceto Esquivel (1824-1898), representante del gobierno costarricense, con el empresario estadounidense Lyman Reynolds, quien también fue pionero de la enseñanza de esta ocupación y con el cual dio inicio el servicio telegráfico entre Cartago y Puntarenas. Al año siguiente el gobierno compró las instalaciones por la suma de 12.500. Resultado de imagen para el telegrafo en costa rica

El 7 de mayo de 1869 nombró a 14 personas para la operación y mantenimiento y se emitió un decreto que penaba con seis meses de trabajos en obras públicas a quienes dañaran los postes o líneas del telégrafo. Reynolds se dedicó a la enseñanza de la telegrafía.Resultado de imagen de postes del telegrafo en costa rica"

El tendido de línea pasó de 128.5 kilómetros en 1873 a 480 en 1879, con cobertura adicional desde Puntarenas a San Juan del Sur. El tendido telegráfico entre San José y Limón lo contrató y administró Minor Keith desde 1882. La oficina nacional de telégrafo se abrió el 29 de abril de 1891.

 

 

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Ver Edificio de Correos y Telégrafos de C.R.

 

Referencias:

Historia de las comunicaciones en Costa Rica (1868-1962). ICE, Oficina de Patrimonio Histórico y Tecnológico, San José, 1993-1994, pp. 24-29 y Tristán, Federico. “Historia del Telégrafo».

El San José de antaño con sus iconos arquitectónicos.

El símbolo arquitectónico de San José por excelencia, desde que fue inaugurado en 1897, ya no fue la Catedral o el Palacio Nacional sino el Teatro Nacional, orgullo también “nacional” —aunque para ese entonces pocos lo conocían en otras partes del país—. Según algunos viajeros, a la mitad del precio (todos especularon entre un millón de colones, francos, libras esterlinas, dólares su costo) hubiera cumplido las mismas funciones, ya que permanecía la mayor parte del año cerrado, demasiado rico para una capital periférica y para el deleite de una microscópica élite.Resultado de imagen para teatro nacional, foto antigua

Como opinaba Frank Carpenter en 1925: “Fue para los ricos y las clases pudientes de San José que este teatro fue construido. Ni un décimo de la población del país vive en la capital, y de estos no más que un décimo son los que pueden pagar para ir al teatro.”

George Palmer Putnam, azorado de la “suprema extravagancia” del Teatro, para un pueblo aislado de 40, 000 habitantes, entrevistó al político más popular entre los viajeros y pidió su opinión al respecto: Cleto González Víquez. Aunque éste, indudablemente estaba orgulloso del progresismo del teatro, en su opinión: “la mitad del dinero nos hubiera dado un amplio y buen teatro para San José. Y piense en los caminos que el otro medio millón nos hubiera dado.” González explicó al Putnam que un coche no podía avanzar más de una docena de millas desde el Teatro Nacional en dirección a los alrededores de la ciudad por la falta de buenos caminos. A pesar de las críticas, en lo que todos coincidieron fue que el lujo y la arquitectura interior y exterior del Teatro Nacional, lo situaban entre los mejores de la América Latina y era digno de cualquier ciudad en Europa (el mayor halago que podían hacer los extranjeros a las élites). Aunque el Teatro abría sus puertas cuando llegaba alguna compañía extranjera, también fue utilizado para los eventos sociales de la burguesía, como los bailes a los cuales se refirió la inglesa Lilian Elwyn Elliott en 1925: “El baile anual que ofrece el Presidente es la función social por excelencia en San José, donde las verdaderas hermosas josefinas (mujeres de la élite de San José) hacen su entré e en sociedad.”

En orden de importancia mencionaron el Asilo Chapuí

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Asilo Chapuí

(en la Calle a la Sabana), que más parecía a la residencia de un multimillonario rodeada de fuentes y jardines en las afueras de la ciudad, que a un hospital. Equipado con todas las facilidades modernas, al asilo los viajeros iban en “visita guiada”, conducidos por las personalidades médicas del hospital que se enorgullecían de mostrar los últimos avances en materia de salud, higiene e infraestructura moderna que se financiaba con la Lotería Nacional. La australiana Winifred James que estuvo en San José en 1912 quedó tan gratamente sorprendida del asilo que manifestó: “Si yo estuviera loca, escogiera estar loca en San José, ya que jamás he visto o escuchado o incluso soñado con un Asilo para dementes como el que hay ahí.”

Y Frank Carpenter rememoró de manera jocosa la anécdota que un compatriota suyo le contó acerca del asilo: “fácilmente comprendo porque los costarricenses necesitan un asilo para dementes. Será para internar a los hombres que convencieron al pueblo de construir el teatro.” Por supuesto, que estas no fueron más que fachadas “guiadas y jocosas” que no patentizaron las duras realidades cotidianas que vivían las y los internos del asilo. Los comentarios sobre el teatro y el asilo así como otros edificios modelo en San José, también revelan el fuerte prejuicio del extranjero occidental que por un lado criticaba la uniformidad de la ciudad como una prueba del atraso en la ciudad, y por otro, cuando conocían algunos nuevos edificios públicos que sí reunían esos requisitos modernos y eran “prototipos de la modernidad arquitectónica y de la higiene”, se mofaban como una pequeña capital podía pretender tal aspiración que no iba acorde con sus posibilidades económicas, ni con su escasa población y posición periférica.

En la década de 1900 según los viajeros, además del Teatro y el Asilo, los edificios más representativos en la ciudad fueron el Palacio de Gobierno, la Catedral y el Palacio Episcopal, el Museo Nacional, el Liceo de Costa Rica, el Colegio Superior de Señoritas, el Edificio Metálico, el Colegio Seminario, la Penitenciaría, el Hospital San Juan de Dios, el Banco de Costa Rica, el Matadero Municipal, entre otros. A medida que se construyeron nuevos edificios cobraron también relevancia como la Biblioteca Nacional o el Edificio de Correos. El Museo Nacional, no por su edificio, sino por sus ricas colecciones de arqueología y de la flora y fauna del país fueron altamente valorados por su la diversidad y el tamaño de las colecciones. Elliott señalaba que la excepción en Centroamérica era Costa Rica que tenía en un museo los tesoros artísticos, históricos y etnográficos del país, contrario a Guatemala o México cuyas grandes ciudades mayas o aztecas en el exterior no necesitaban de museos. A pesar de ello, Elliott resaltó que: “en cuanto a la habilidad y precisión en trabajos en piedra y a la perfección del arte cerámico, Costa Rica no tiene comparación. Iré más largo y afirmo que hay ciertos ejemplos de cerámica al sur de Costa Rica, del tipo Chiriquí, que son los especímenes de cerámica más finos producidos sin el uso de la rueda, que el mundo haya visto.”

Es evidente, que la diferencia, al menos de la fachada de la ciudad, con respecto al siglo anterior fue una mayor complejidad en el espacio urbano. La capital, sede de la “nación”, con nueva infraestructura, servicios públicos y arquitectura, que además de convertirse en símbolos arquitectónicos y puntos de referencia en la ciudad fueron también la expresión material del proyecto liberal que incluyó diversos ámbitos como la educación y la salud, entre otros.

En el siglo XIX, resaltaban sobre la cuadrícula de adobe y teja las torres de la Catedral y el Palacio Nacional en el corazón originario de la ciudad colonial. La polvorienta Plaza Central, rectora del espacio público en la mayor parte del siglo XIX y sede del activo intercambio comercial del Valle Central reflejado en el mercado de los sábados, definía la jerarquía urbana y social.

Pero en el siglo XX, aunque la ciudad de un piso de adobes y tejas perduraba en la impronta urbana, San José a vista de pájaro, aparece ahora más extendida, con un espacio urbano más especializado, comunicada por un tranvía eléctrico y el ferrocarril. Una ciudad, con nuevos espacios públicos, parques arborizados y enzacatados, con nueva infraestructura y nuevas reglas sociales para su uso, en cuyos jardines se instalaron los nuevos monumentos de campañas y héroes nacionales, pilar ideológico del proyecto liberal y de la creación de un nuevo espacio cívico en la ciudad. Las entradas a San José, fueron desde finales del siglo XIX dos paseos arborizados que conectaban a la ciudad con los suburbios. Y las élites se segregaban en barrios exclusivos, al mismo tiempo, comenzaban a consolidarse al sur y noroeste de la ciudad los primeros barrios populares (aunque los viajeros escasamente lo señalaron).

Referencias:

  • Quesada Avendaño, Florencia. Modernización entre Cafetales.

Lo que me dijo el mar!

Rogelio Sotela en 1925 fue Gobernador de la Provincia de Puntarenas, en donde se motivó a escribir uno de sus versos más hermosos: .

«LO QUE ME DIJO EL MAR»

Todas las tardes he venido

a sentarme aquí, frente al mar…

Y así, cada tarde he podido

aprender una lección más.

Acerco no sólo el oído;

el alma también va a escuchar

lo que me ha dicho cada tarde

la enronquecida voz del mar:

Y habla el mar:

-Hombre que te preocupas tanto

por toda pena que te dan,

ve esta visión de lejanía

y esta amplitud horizontal

y aprende así a abrir tu alma

serenamente al Bien y al Mal.

Yo destejo como Penélope

lo que había tejido ya

y como si fuera mal hecho

siempre lo vuelvo a comenzar.

Así los artistas debieran

repujar la obra en que están,

y todos sabor que en la vida

la perfección cuesta encontrar.

Preciso es nacer muchas veces

y aun tantas veces llorar

y sentir que son los tropiezos

y las penas, un auxiliar,

pues va modelándole el alma

entre sollozos, como el mar.

Y mira: tú te ensoberbeces

porque no puedes alcanzar

lo que quieres, y te fatigas

y pronto matas tu ideal…

Fíjate en mí cómo hace siglos

vengo en esta lucha tenaz

por deshacerme de este cauce

que me limita sin cesar;

y doy mis tumbos a la playa

a ver si la puedo pasar

y la impotencia me devuelve

hacia donde mi sino está.

Ah!, pero yo siento que mi impulso

algún día conseguirá

lo que se propone. Ahora

se rompe en espumas no más…

Por último quiero decirte

lo que no han visto los demás:

fíjate qué distintos nombres

a mis aguas los suelen dar:

espuma, ola, fuente, río,

y en el fondo, todo es mar!

¿Pues no soy yo agua en la espuma

y soy en la fuente termal,

lo mismo en la laguna quieta

que en catarata torrencial?

Agua en la nieve que te enfría

y agua la lava del volcán,

agua de mis senos profundos,

toda, de mi regazo va.

Vosotros a todas las cosas

diferentes nombres les dais,

y ésa es la sola diferencia,

¡cuestión de nombres nada más!

El viento y la nube y el árbol,

el sol y tú mismo, serán

lo que sólo han sido de veras:

aguas de una fuente abismal…

Porque todo viene igualado

del mismo Seno Universal

y Dios es el mar insondable

a donde todos volverán…!

Juan de Cavallón y Arboleda…biografía

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Juan de Cavallón y Arboleda había nacido en el año 1524 en la localidad de Castillo de Garcimuñoz de La Mancha Alta, dentro del entonces Reino de Toledo de Castilla la Nueva que formaba parte de la Corona de España. Casó con Leonor de Barahona y Escobar, hija del conquistador Sancho de Barahona. Hija de este matrimonio fue Ángela de Cavallón y Barahona, quien casó con el licenciado Ramírez de Alarcón, hijo de uno de los oidores de la Real Audiencia de Nueva Galicia.

Se graduó como licenciado en Derecho en la Universidad de Alcalá de Henares.

Fue nombrado el 26 de octubre de 1553 como alcalde mayor de Nicaragua. En 1557 el rey don Felipe II lo nombró oidor de la Real Audiencia de Santo Domingo, pero no desempeñó el cargo.

En 1560 la Real Audiencia de Guatemala le encomendó la pacificación y poblamiento de Nueva Cartago y Costa Rica, territorio en el cual fuera nombrado alcalde mayor en 1561.

Para emprender la conquista de este territorio se asoció con fray Juan de Estrada Rávago y Añez, quien en octubre de 1560 fundó la villa del Castillo de Austria en la costa caribeña, pero esta población no subsistió.

Cavallón y Arboleda salió por tierra de Nicaragua en enero de 1561, pasó por Nicoya y llegó a Chomes, donde le esperaba alguna gente que le había precedido y emprendió la marcha tierra adentro, hasta un punto donde estableció un campamento llamado el Real de la Ceniza.Imagen relacionada

Desde allí despachó varios contingentes a diversos sitios, entre ellos uno al mando del sargento mayor Antonio Álvarez Pereyra, quien prendió al rey chorotega Coyoche en el valle de su nombre, al cual Cavallón dio el nombre de Landecho. Los súbditos de Coyoche vinieron al campamento a prestar servicios y con su ayuda se pudo continuar la marcha hacia el interior.

A finales de marzo de 1561 Cavallón fundó en el sector occidental del Valle Central de Costa Rica una ciudad a la cual dio el nombre de Castillo de Garcimuñoz, en recuerdo de su pueblo natal.

Posteriormente, después de haber sometido frágilmente los reinos huetares de Garabito, Pacaca, Corriravá (Curridabat), Tiribí y Yorustí, fundó la villa de Los Reyes, en las vecindades de la costa del Pacífico, con el puerto de Landecho en la ensenada de Tivives. Uno de sus tenientes, Ignacio de Cota, atravesó la Cordillera Central y llegó al Valle del Guarco.

Cavallón enfrentó la bravía resistencia del rey Garabito,

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Rey Garabito

al que no logró someter, y de otros monarcas y príncipes indígenas, a los que trató de modo despótico. Un príncipe llamado Quizarco, hermano del rey de Pacaca Coquiba, fue hecho prisionero por Álvarez Pereyra y llevado a Castillo de Garcimuñoz, donde Cavallón mandó azotarlo y encadenarlo, pero después logró fugarse.

Además, en Castillo de Garcimuñoz estuvieron presos una esposa y dos hijos del rey Garabito, también capturados por Álvarez Pereyra. Todo esto aumentó la resistencia de los indígenas.

El 28 de abril de 1561 el rey Felipe II nombró a Cavallón, fiscal de la Real Audiencia de Guatemala y en enero de 1562 el conquistador se marchó de Costa Rica, dejando el gobierno, en calidad de teniente de alcalde mayor, a fray Juan de Estrada Rávago y Añez.

El 25 de octubre de 1562 fue nombrado como fiscal de la Real Audiencia de México.

El licenciado Juan de Cavallón y Arboleda falleció en México en diciembre de 1565, en el desempeño de aquel cargo.

Monumento a Juan Santamaría

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El Gobierno del Lic. Bernardo Soto Alfaro (1886-1889) dispuso, mediante el Acuerdo N.º LXXXIII del 8 de junio de 1887, erigir en la ciudad de Alajuela un monumento a la memoria de Juan Santamaría, para perpetuar de ese modo el recuerdo glorioso de aquel héroe de la Campaña Nacional de 1856.
La decisión de la estatua reveló que el pueblo costarricense no fue un actor marginado como en los demás países centroamericanos, sino que supo levantar la bandera de la reivindicación de su propio héroe y darle su lugar aunque fuera de origen humilde.
El 28 de julio de 1887, el Congreso Constitucional de la República asignó la cantidad de cinco mil pesos del tesoro público para auxiliar la construcción del monumento referido (Decreto No. L). Finalmente, por Acuerdo N.º CXCI del 22 de agosto de 1888, se dispuso que el monumento de Juan Santamaría se erigiera en una nueva plaza que se haría al sur de la plaza principal de Alajuela. 
El diplomático costarricense Lic. Manuel María Peralta Alfaro encomendó al escultor francés Arístide Croisy, la elaboración de la estatua de Juan Santamaría. Arístide Croisy de origen campesino, nació en Ardennés, región fronteriza del norte de Francia. La guerra franco-alemana de 1870-1871 que le tocó vivir marcó con fuerza al artista en sus temas patrióticos con los cuales triunfó en su brillante carrera artística. 
La estatua la fundió Durenne y se hizo de bronce indestructible para simbolizar la inmortalidad. En la estatua, el soldado Juan, en sandalias y sin dejar el fusil-bayoneta, levanta la antorcha. En los dos bajorrelieves adyacentes, firmados por Gustave Deloy, se le ve salirse del rango al hacerse la pregunta ¿quién quiere quemar el Mesón? Y luego, en el segundo bajorrelieve tiene lugar el incendio del Mesón y la muerte de Juan.
El pedestal está rodeado de follajes de palmas,robles y laureles, símbolo de la gloria con el escudo de Costa Rica; las máscaras de leones representan la fuerza y la soberanía nacional. La inscripción reza así: Juan Santamaría, 11 de abril de 1856. Monumento erigido por suscripción pública, con el concurso del gobierno, al héroe muerto por la patria en la Batalla de Rivas de la guerra nacional contra los filibusteros”. 
Con dos cañones de 1886 —manufacturados en Francia— termina la configuración de un verdadero monumento democrático a los caídos, en donde sobresale la estatua de Juan Santamaría en su pedestal. Levanta la antorcha que fue real y también se vuelve símbolo de soberanía y libertad. 
El 15 de setiembre de 1891, durante la Administración del Lic. José Joaquín Rodríguez Zeledón (1890-1894), se inauguró la estatua de Juan Santamaría en la ciudad de Alajuela. Junto a la representación oficial exteriorizada en los discursos del secretario de Guerra, don Rafael Yglesias Castro; del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Lic. Ricardo Jiménez Oreamuno, y del representante de la Municipalidad, don Marcelino Pacheco, en un mar de banderas, el pueblo acudió de muchos lugares de la República. Testimoniaba que antes había contribuido recogiendo dinero para financiarla, ahora exteriorizaba su júbilo por el reconocimiento definitivo al héroe nacional.
Referencias:
  • Historiadora Laura María Rivera Figueroa.
    Departamento de Servicios Parlamentarios Asamblea Legislativa,2010.

Campaña Nacional…segunda Fase (1956-1957)

Entre diciembre de 1856 y mayo de 1857, Costa Rica tuvo dos frentes abiertos en el teatro de la guerra de la Campaña Nacional: uno en territorio nicaragüense, luchando en conjunto con el resto de los ejércitos centroamericanos, y otro en el río San Juan, con el objetivo de arrebatarle a los filibusteros el control de la ruta del tránsito. Los puntos sobre el río San Juan revestían gran importancia estratégica, dado que por ella recibían las fuerzas de Walker toda clase de refuerzos y pertrechos provenientes de los Estados Unidos, desde Nueva York y Nueva Orleáns. A esta segunda fase de la Campaña Nacional se le conoce como Campaña del Tránsito.

Combate naval de San Juan del Sur

Grabado de época que representa la batalla de San Juan del Sur.

El 1 de noviembre de 1856, mediante decreto, el presidente Juan Rafael Mora ordenó el bloqueo del puerto de San Juan del Sur y del río San Juan,​ con el objetivo de cortar la vía de comunicación por la que recibían refuerzos los filibusteros. Al día siguiente, un batallón de 400 soldados costarricenses al mando del general José María Cañas ingresó a Nicaragua proveniente de Liberia,​ ocupando San Juan del Sur, puerto vital para la vía del Tránsito. El 10 de noviembre, las tropas de Cañas rechazaron, cerca de Rivas, un ataque de 400 soldados filibusteros al mando de los oficiales Hornsby y Sanders, pero dos días después, William Walker, al mando de 600 hombres, derrotó a Cañas en Puente Grande, y lo obligó a replegarse hacia la ciudad de Rivas.

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Campaña Nacional…primera fase

Compatriotas:

¡A las armas! Ha llegado el momento que os anuncié. Marchemos a Nicaragua a destruir esa Falange impía que la ha reducido a la más oprobiosa esclavitud. Marchemos a combatir por la libertad de nuestros hermanos.

Ellos os llaman, ellos os esperan para alzarse contra sus tiranos. Su causa es nuestra causa. Los que hoy los vilipendian, roban y asesinan, nos desafían audazmente e intentan arrojar sobre nosotros las mismas ensangrentadas cadenas. Corramos a romper las de nuestros hermanos y a exterminar hasta el último de sus verdugos.

No vamos a lidiar por un pedazo de tierra: no por adquirir efímeros poderes; no por alcanzar misérrimas conquistas, ni mucho menos por sacrílegos partidos. No, vamos a luchar por redimir a nuestros hermanos de la más inicua tiranía: vamos a ayudarlos en la obra fecunda de su regeneración, vamos a decirles: Hermanos de Nicaragua, levantaos: aniquilad a vuestros opresores. Aquí venimos a pelear a vuestro lado por vuestra libertad, por vuestra patria. Unión, nicaragüenses, unión. Inmolad para siempre vuestros enconos; no más partidos, no más discordias fraticidas. Paz, justicia y libertad para todos. Guerra sólo a los filibusteros.

Segunda proclama de Juan Rafael Mora Porras. 28 de febrero de 1856.

El Ejército Expedicionario de Costa Rica marcha al frente de batalla. Diorama del Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, Alajuela, Costa Rica.

Confirmada la intención de William Walker de invadir Costa Rica, según las noticias que desde Washington D.C reportaba el embajador Luis Molina al presidente Juan Rafael Mora, éste convocó, el 25 de febrero de 1856, a una sesión extraordinaria del Congreso de la República, ante el cual expuso el peligro que significaba la amenaza filibustera para la integridad del país, por lo que solicitó la autorización de llevar la guerra a Nicaragua. Meses antes de la partida del Ejército Expedicionario de Costa Rica hacia Nicaragua, el presidente Mora había nombrado al general salvadoreño José María Cañas Escalante, cuñado suyo, Seguir leyendo Campaña Nacional…primera fase

Historia de Pacaca…hoy Cantón de Mora

Pacaca también llamado Pacacua es una localidad indígena de Costa Rica, cuyos habitantes pertenecían a la etnia y cultura huetares. Hay indicios que desde el decenio de 1520 existía un grupo indígena denominado con ese nombre, aunque no fue sino hasta 1561-1562 que quedó sujeto a la autoridad española, debido a la acción conquistadora de Juan de Cavallón y Arboleda y de su teniente Antonio Álvarez Pereyra. En esa época, el asentamiento de Pacaca se encontraba ubicado en el lugar que hoy ocupa la población de Tabarcia. Su rey se llamaba Coquiba y tenía un hermano, el príncipe Quizarco, al que Cavallón hizo encadenar y azotar. Otros dos personajes importantes de la corte de Coquiba eran dos nobles llamados Cho y Torapo, «que ha de ser heredero».

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Huetar

En la ilegal distribución de encomiendas efectuada en 1569 por el gobernador Pero Afán de Ribera y Gómez, la comunidad de Pacaca fue adjudicada a la Corona, motivo por el cual a fines del siglo XVI se erigió el Corregimiento de Pacaca, que subsistió hasta 1660. A principios del siglo XVII fue trasladado a otro sitio, a orillas del río Pacaca.

Aunque su población de cayó paulatinamente, durante los siglos XVII y XVIII Pacaca fue uno de los pueblos indígenas más numerosos e importantes de Costa Rica. A los pocos años de producirse la separación de España empezaron a avecindarse en la localidad personas no indígenas, lo que resultó en la pérdida definitiva de su identidad cultural autóctona, que hoy solo se conserva en las pequeñas comunidades de Quitirrisí y Zapatón.

Al efectuarse la división administrativa de la República (1848), Pacaca fue ubicada en la jurisdicción del cantón de Escazú, en calidad de distrito. En 1883 el territorio fue erigido en cantón, al que posteriormente se le dio el nombre de Mora. A principios del siglo XX, el nombre de la población cabecera fue cambiado por el de Villa Colón (hoy Ciudad Colón).

Referencias:

  • FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, El Descubrimeinto y la Conquista. Reseña histórica de Talamanca, San José, Editorial Costa Rica, 1a. ed., 1975.

Gobernadores Coloniales de Costa Rica

En los inicios de la dominación española, el actual territorio de Costa Rica estuvo dividido entre diversas jurisdicciones antes de formar una unidad administrativa aparte.

Inicialmente, la vertiente del Caribe perteneció a la provincia de Veragua, creada en 1508. Posteriormente, la vertiente del Pacífico fue asignada a la provincia de Castilla del Oro, y más tarde la región noroeste de esa vertiente pasó a depender de la provincia de Nicaragua. Seguir leyendo Gobernadores Coloniales de Costa Rica

William Walker…biografía.

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William Walker

Nacimiento:  Nashville, EEUU -8 de mayo de 1824 – Fallecido el 12 de septiembre de 1860 en Honduras.

Vida Personal:

  •  Aventurero  estadounidense que  llegó a  ser presidente  de  Nicaragua  (1856-1857).
  • Los padres de William Walker fueron el banquero escocés James Walker,​ y Mary Norvell, originaria de Kentucky.

  • Fue el mayor de los cuatro hijos de la pareja.

  • En sus años juveniles, siendo educado en un ambiente puritano y austero,​ se caracterizó por tener una personalidad tranquila y refinada, conducta que daba lugar a que se le catalogara como un afeminado en más de una ocasión.​

  • De niño fue buen estudiante y logró graduarse a la edad de catorce años de la Universidad de Nashville, ​donde la educación impartida era considerada humanista e integral. ​

  • A los dieciséis años, obtuvo un grado superior que comprendía el estudio de la Biblia y literatura clásica. También fue presidente de la Sociedad de Debates de ese mismo centro de estudios.​

     Universidad de Nashville en la segunda mitad del siglo XIX.
  • En esos años, uno de los deseos de sus padres era que William fuese ministro religioso.​ Por el contrario, el muchacho optó por estudiar Medicina, y logró culminar sus estudios en 1843 de la Universidad de Pensilvania. Posteriormente, continuó su formación en París, ciudad que no era de su agrado por tener —en su opinión— un ambiente pervertido.​ A pesar de todo, viajó por diferentes países y con el tiempo creció la convicción de que la Medicina no era lo suyo. Por otro lado, no se distinguía por ser adepto a algún vicio. ​En una de las cartas intercambiadas con un excompañero de la infancia y de la Universidad de Nashville, escribió algunas de sus incipientes inquietudes sobre la política:

    Por lo que a mí respecta, en mi infancia y mocedad había resuelto dedicarme a la política; a veces llegué a creer que había desaparecido en mí hasta el último vestigio de esa idea, pero con frecuencia vuelve cuando sueño despierto, dejándome en dudas si será un ángel de luz o un ángel de las tinieblas.

    En 1845, de regreso a Estados Unidos, practicó su profesión en Filadelfia. ​Sin embargo, decidió estudiar Derecho y logró ser autorizado como abogado en Nueva Orleans,​ aunque eligió el trabajo de periodista debido a su buena redacción.​ En este oficio laboró en el periódico Daily Crescent de esa misma ciudad, cuya línea editorial era considerada por sus críticos como apegada al gobierno del país, es decir, antiesclavista y liberal; opinión contraria al ambiente predominante en el sur de Estados Unidos. Para el caso, en este lugar se alentaba una eventual anexión de Cuba, tema rebatido por los editoriales del Daily Crescent en los que Walker más de alguna vez colaboró.

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    Ellen Galt Martin

    Durante su estadía conoció a Ellen Galt Martin de veintitrés años, una joven que se distinguía por su belleza, simpatía e inteligencia y quien, además, pertenecía a una familia reconocida de la ciudad. Sin embargo, tenía la peculiaridad de ser sordomuda. Ellen contrastaba en gran manera con el tímido, menudo y delgado William, quien en ese tiempo pesaba unas 120 libras (55 kg).  No obstante, es probable que lograra comprometerse con la joven,​ pero el matrimonio no llegó a realizarse porque Ellen murió de fiebre amarilla el 18 de abril de 1849.​ De hecho, la localidad entera estaba envuelta en una epidemia. La muerte de Martin marcaría profundamente la personalidad de Walker, al convertirse de ahí en adelante en un sujeto melancólico, a veces paranoico en su comportamiento, y propenso a decisiones atrevidas sin medir las consecuencias.

Su vida como filibustero:

En 1850 se trasladó a California con intención de colonizar su franja más meridional. Tres años después, organizó una pequeña expedición armada que zarpó de San Franciso y arribó al puerto de La Paz, tras lo cual declaró la independencia de la república de la Baja California y de Sonora, de la que se auto proclamó presidente. No obstante, a causa de la falta de suministros y de la oposición militar mexicana, se vio obligado a rendirse a las autoridades estadounidenses. Juzgado por infringir las leyes sobre neutralidad en 1854, fue sin embargo absuelto.

Al año siguiente, y en el transcurso de la Guerra Civil nicaragüense, la facción liberal le pidió ayuda y se unió a sus fuerzas. Walker dirigió la toma de Granada y, tras varios meses de lucha, se convirtió en el hombre fuerte del país. Nombrado presidente de Nicaragua en julio de 1856 y reconocido como tal por Estados Unidos, consiguió defender su cargo hasta mayo de 1857, a pesar de la férrea oposición de la coalición de Estados centroamericanos. Walker planeaba unificar las repúblicas de América Central bajo su gobierno, pero el industrial estadounidense Cornelius Vanderbilt, de cuya empresa de transportes se habían apropiado los partidarios de Walker, financió las fuerzas que lo derrotarían en 1857.

Con el fin de evitar su detención, Walker se entregó al ejército estadounidense y regresó a California. Tras otras varias intentonas frustradas de recuperar el poder en Nicaragua, en 1860 fue hecho prisionero por las tropas británicas y, tras su extradición a Honduras, fue sentenciado a muerte y ejecutado.

Se hace católico por razones políticas: Mientras Walker planeaba una cuarta expedición que sería la última, la Asamblea Nacional Constituyente de Nicaragua había promulgado una nueva Carta Magna el 19 de agosto de 1858, y en octubre la prensa norteamericana difundió su contenido. Los artículos más importantes para Walker fueron el 6 y el 9; si uno declaraba oficial la religión católica, el otro que sólo quienes profesaran la religión de la república podían ser ciudadanos y, en consecuencia, ejercer cargos públicos. Por esta razón, William Walker se hizo católico el 31 de enero de 1859 abjurando de su fe presbiteriana, en ceremonia solemne de la Catedral de Mobile. Su padre, el escocés James Walker, resintió esta decisión, ya que ambos estaban obligados por un pacto a guardar fidelidad a su iglesia.

A principios de 1860 el converso oportunista se hallaba en Nueva Orleáns con su compañero Callender Irving Fayssoux cuando éste le informó que Mr. Elwyn, comerciante inglés, vecino de las Islas de la Bahía -frente a las costas de Honduras- requería del auxilio de Walker para evitar que Honduras tomara posesión de las islas: Roatán, Guanaja y Utila. Las islas serían devueltas por Inglaterra, en virtud del convenio celebrado entre ambas naciones el 28 de noviembre de 1859. Tan pronto se arriara la bandera inglesa y se izara la hondureña, sus súbditos ingleses declararían su independencia y se enfrentarían a Honduras con la cooperación mercenaria de Walker; posteriormente, colaborarían con Walker en su empresa de Nicaragua.

Última expedición: 

El filibustero se entregó por completo a organizar la nueva expedición. Con el nombre supuesto de “Mr. Williams” y acompañado del coronel Thomas Henry -filibustero de casta- y de otros tres cofrades, se embarcó en la John A. Taylor a Roatán, donde el 16 de junio se enteró que sus habitantes, negros en su mayoría, eran hostiles: creían que los recién llegados intentaban esclavizarlos. Las autoridades inglesas detectaron la presencia de los filibusteros, averiguaron las actividades de Elwyn y reaccionaron de acuerdo. Walker partió en la Taylor a Cozumel, Yucatán, para esperar 49 filibusteros que desembarcaron el 23 de junio. Dos contingentes se le sumaron luego, de manera que el 5 de julio su fuerza era de 101 hombres (incluido él mismo).

El traspaso de las Islas de la Bahía a Honduras había quedado fijado para el 30 de julio. Pero el 7 del mismo mes el cónsul inglés en Comayagua, Edward Hall, informó al Gobierno hondureño de la presencia cercana de Walker. Por ello el ministro de Relaciones Exteriores del presidente Santos Guardiola pidió al gobernador de Jamaica que dichas islas siguieran en posesión de Inglaterra hasta que desapareciera el peligro filibustero. Al no ocurrir el traspaso, el tres de agosto Walker decidió invadir Honduras.

Walker se toma Trujillo

El 6 de agosto Walker desembarcó a cinco kilómetros del Puerto de Trujillo, cuya guarnición de su vetusto fuerte -cuarenta soldados al mando del comandante Norberto Martínez- no pudieron impedir su toma. En la acción, los invasores tuvieron 6 muertos y 3 heridos graves, mientras los locales 2 muertos y 4 heridos. Inmediatamente, la caja fuerte de la fortaleza fue forzada y saqueada, y de parte de la soldadesca filibustera hubo otros robos habituales.

Al día siguiente, Walker lanzó una “Proclama al pueblo de Honduras”, afirmando que su presencia en Trujillo constituía apenas un paso preliminar para volver a posesionarse de Nicaragua; primero, se proponía botar a Guardiola en beneficio de los pobres isleños de las Islas de la Bahía; y segundo, en su propio beneficio y en el de sus filibusteros, ansiosos de “retornar a su patria adoptiva”. Pero carecía de amigos en Centroamérica. “Es universalmente odiado y aborrecido, y si lo capturan de nuevo, le llegó su fin” -expresaba un estadounidense residente en Honduras en carta al editor del Nueva York Herald.

El cura nicaragüense Pedro Ramírez:Resultado de imagen para fusilamiento de william walker

El 12 de septiembre de 1860 un sacerdote católico (por cierto el nicaragüense de 45 años, nacido en León, Pedro Ramírez) asistió a Walker en sus últimos momentos. El filibustero se mantuvo erguido e impasible frente a los soldados andrajosos que iban a ejecutarlo frente al paredón de un abandonado cuartel a un cuarto de milla de la población. Había marchado con paso seguro con un crucifijo en la mano izquierda y su sombrero en la derecha, sin ver a nadie, sólo oyendo los salmos penintenciales del cura Ramírez.

Cuadrándose en el centro que formaba el pelotón de diez soldados en el patíbulo, dijo en voz baja, pidiéndole al sacerdote repetirlas: -Soy católico romano. Es injusta la guerra que he hecho a Honduras por sugestiones de algunos roataneños. Los que me han acompañado no tienen culpa, sino yo. Pido perdón al pueblo. Recibo con resignación la muerte. Quiera que sea un bien para la sociedad.

Diez balas atravesaron su cuerpo, y el oficial al mando le asestó en la sien el tiro de gracia. El cónsul de los Estados Unidos pagó diez dólares y con dos y medio reales por el rústico ataúd en que fueron introducidos sus despojos. Su entierro fue decoroso conforme el rito de la iglesia.

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Tumba de William Walker en Trujillo, Honduras.

 

Campaña Nacional de 1856

Referencias:

  • Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  • Rosengarten, Jr., Frederic (1976). Freebooters must die!. Haverford House, Publishers. ISBN 0-910702-01-2.
  • Scroggs, William O. (1974). Filibusteros y financieros, la historia de William Walker y sus asociados. Colección Cultural Banco de América

Un viaje a lo más recóndido de nuestras raíces…