Juan Mora Fernández, Primer Jefe de Estado (1824-1833)

Juan Mora Fernández.

Costa Rica presenta un cuadro, aunque pequeño y sencillo, ileso y agradable e iluminado en todo su círculo por el iris de la paz.
Juan Mora Fernández. Mensaje al Congreso, 1829

Una vez concluida la guerra de Ochomogo, el poder fue asumido por Gregorio José Ramírez por un corto periodo de tiempo, luego de lo cual lo entregó a la Tercera Junta Superior Gubernativa, encabezada por José María de Peralta y La Vega.

La Junta presidió el país hasta septiembre de 1824, y le correspondió llevar a cabo la organización de la incorporación de Costa Rica a la República Federal. Además, supervisó la elección del nuevo Congreso, compuesto por doce diputados titulares y cuatro suplentes.

Este fue el primer escudo del Estado Libre de Costa Rica, promulgado por Juan Mora Fernández en 1824.

Finalmente, fue la encargada de supervisar la elección del primer Jefe de Estado, puesto que recayó en Juan Mora Fernández (1794-1854), josefino liberal que contaba con amplia experiencia administrativa. Gobernó Costa Rica en dos periodos consecutivos: 1825-1829 y 1829-1833. De su tino como gobernante responde el periodo de ocho años de tranquilidad y progreso que caracterizaron a Costa Rica, en una época en que la guerra arreciaba en el resto de América Central. En parte, se ha atribuido a este periodo de la historia de Costa Rica algunos elementos base para la formación de la identidad costarricense, cuyo pueblo se percibía diferente del resto de los centroamericanos debido a la convulsa realidad política de la República Federal. Sin embargo, en Costa Rica también existían ámbitos de fuerzas, actores y clases sociales dadas al conflicto, que fueron manejadas con acierto por la sabiduría y experiencia del primer Jefe de Estado.

Correspondió a Juan Mora Fernández el establecimiento de las primeras instituciones del país. Decretó el primer escudo del Estado Libre de Costa Rica. El 10 de noviembre de 1824, ascendió al rango de ciudades a las villas de Concepción de Heredia y San Juan Nepomuceno de Alajuela, y al rango de villas a las aldeas de Escazú, Bagaces y Barva. El 25 de ese mismo mes, emitió un decreto en el que invitaba a los ciudadanos que estableciesen en cualquier pueblo del Estado un periódico en forma manuscrita. Poco después, se importó la primera imprenta (1830), circulando el primer periódico impreso, El noticioso universal, obra de Joaquín Bernardo Calvo.

El 25 de julio de 1824, los pueblos de Santa Cruz y Nicoya, pertenecientes al Partido de Nicoya, se anexaron libremente a Costa Rica, hecho que posteriormente fue ratificado por decreto del Congreso Federal de Centroamérica el 18 de marzo de 1825, incluyéndose también a la villa de Guanacaste (hoy Liberia).

Mora Fernández, maestro de escuela, dio a la enseñanza pública gran importancia práctica y declaró obligación del Estado propagarla, fomentando la creación de escuelas primarias en todos los centros de población del país. El 10 de diciembre de 1824, decretó la creación de la Casa de Enseñanza de Santo Tomás, que impartía lenguas, lectura, escritura, Filosofía, Derecho civil y canónigo y Teología. En lo político, para evitar las ausencias de los diputados al Congreso, decretó que a la tercera ausencia, se multase al diputado con un cargo de entre 50 y 500 pesos, y se le destituyese y declarase indigno de la confianza pública.

Con la anexión del Partido de Nicoya (actual Guanacaste), Costa Rica obtuvo la máxima extensión territorial de su historia, entre 1824 y 1836, antes de la usurpación granadina, en la cual perdió el territorio de Bocas del Toro, hoy perteneciente a Panamá.

El 26 de enero de 1825, emitió la Ley Fundamental del Estado Libre de Costa Rica, donde declaraba al país independiente de España, México o cualquier otro estado, a la vez que se decretaba la unión a la República Federal de Centro América; además, establecía que el gobierno sería popular representativo y dividido en cuatro poderes (Legislativo, Ejecutivo, Judicial y Conservador); determinaba que para ser elector, se debía ser ciudadano mayor de edad en ejercicio de sus derechos, con una fortuna personal de 100 pesos; y que en cada pueblo debía existir una municipalidad elegida popularmente. Finalmente, se decretaba que la religión oficial era la católica, además de declarar a la Virgen de los Ángeles, patrona de Costa Rica, estableciéndose en Costa Rica un obispado independiente del de Nicaragua, convirtiéndose la iglesia de San José en catedral.

El 28 de enero de 1826, estalló en la ciudad de Alajuela una rebelión encabezada por el español José Zamora, con el objeto de someter al país de nuevo a la dominación española; Juan Mora Fernández debió sofocar la rebelión y mandar a fusilar al cabecilla. El 7 de junio de 1826, decretó la creación de un hospital general bajo el nombre de San Juan de Dios. En 1828, mientras la República Federal se debatía en la guerra civil centroamericana, Juan Mora Fernández decretó la Ley Aprilia, en la que Costa Rica, sin separarse de la Federación, declaraba su autonomía.

En lo económico, Juan Mora Fernández apoyó la explotación minera en los Montes del Aguacate y el palo brasil (Caesalpinia echinata) en la costa del Océano Pacífico, pero principalmente al café como futuro económico y social de Costa Rica. En 1828, al calor de la actividad minera (1821-1843), creó una Casa de Moneda para aliviar las necesidades económicas del país, acuñando 200 000 pesos en cobre, de tres valores y pesos distintos, en monedas de un real, un medio y un cuartillo. Esto permitió monetizar la economía nacional y dinamizar el mercado interno. La extracción de palo Brasil alcanzó su esplendor en 1830, vendiéndose a Inglaterra, pero el cultivo era escaso y se agotó rápidamente. En 1825 el gobierno eximió al café del pago del diezmo, y en 1831 la Asamblea Nacional decretó que cualquiera que cultivara café por 5 años en “tierra baldía” podría reclamarla como propiedad suya. A partir de 1830, el cultivo del café se expandió decididamente en el Valle Central.

Finalizado su segundo gobierno, la Asamblea Legislativa y el Concejo del Estado decretaron, el 11 de marzo de 1833, la colocación del retrato de Juan Mora Fernández en el Salón del Congreso, con la indicación de que dicho sitio lo ocuparían, en lo sucesivo, los que “en el mismo destino se hagan dignos de él”.

Referencias:

Botey Sobrado, Ana María (2002). Costa Rica: desde las sociedades autóctonas hasta 1914. Editorial de la Universidad de Costa Rica.

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