Archivos Nacionales, Zapote, San José, 1881.

El Archivo Nacional de Costa Rica es una institución desconcentrada del Ministerio de Cultura y Juventud. Es la entidad rectora del Sistema Nacional de Archivos la cual administra el patrimonio documental costarricense y colabora con el control del ejercicio notarial del país. Sus fines son preservar y difundir el acervo documental, garantizar el acceso a la información, favorecer la transparencia en la gestión administrativa y sustentar la toma de decisiones. El trabajo con el patrimonio documental es una parte de su quehacer, pero no la única. Igual importancia tienen la rectoría del Sistema Nacional de Archivos y la custodia y facilitación de los documentos notariales.

La institución alberga a tres archivos de carácter nacional: el Histórico, el Notarial y el Intermedio así como a la Comisión Nacional de Selección y Eliminación de Documentos. Destaca, además, el quehacer del Departamento de Conservación. Desde el año 1936 publica la Revista del Archivo Nacional.

La institución se creó en 1881. Trabajan en ella alrededor de 126 funcionarios y se ubica entre los cantones de Zapote y Curridabat, provincia de San José (ver fotografía superior).

La Comisión Nacional de Selección y Eliminación de Documentos es un órgano asesor de la Dirección Nacional del Archivo Nacional, creada por la Ley 7202 de 24 de octubre del año 1990, cuya base legal está expresada en el capítulo IV de dicha ley. Su función principal es dictar normas sobre selección y eliminación de documentos, de acuerdo con su valor científico-cultural, y resolver consultas sobre eliminación de documentos de los entes productores. Esto lo hace partiendo del insumo proporcionado por las entidades: tablas de plazos de conservación o solicitudes de eliminación parcial de documentos, además de los informes de valoración presentados por los profesionales del Departamento Servicios Archivísticos Externos.

Historia
Desde la época colonial existían directrices emitidas por las autoridades españolas para regular la conservación de los documentos oficiales, tales como cédulas y provisiones, de manera que se pueden documentar algunas normas establecidas durante ese período. Unas de ellas indicaba que los papeles se tenían que guardar bajo tres llaves, custodiados por personas diferentes y de renombre de la comunidad, con el fin de garantizar la conservación de los documentos.

Asimismo, en el año 1660, el alférez Juan López de Ortega inicia una campaña de recolección de documentos del cabildo bajo la amenaza de severos castigos para los ciudadanos que los retengan. Al sobrevenir la independencia en 1821, las nuevas autoridades dieron muestras de proseguir con la sana costumbre de conservar los documentos al dictar diversas leyes que aseguraron la permanencia de los documentos administrativos y judiciales.

La primera sede de los Archivos Nacionales se ubicó en una casa particular alquilada. (Imagen ilustrativa.)

Sin embargo, es en la segunda mitad del siglo XIX cuando se consolida el interés de los costarricenses por preservar su historia, en la figura de León Fernández Bonilla quien logra la creación de los Archivos Nacionales, el 23 de julio de 1881, bajo el gobierno de Salvador Lara.

León Fernández Bonilla, creador de los Archivos Nacionales, 1881.

La primera sede de los Archivos Nacionales se ubicó en una casa particular alquilada. Posteriormente, entre los años 1883 y 1889, permaneció en una oficina del Palacio Nacional, para luego trasladarse al edificio de la Universidad de Santo Tomás, donde tuvo su sede hasta el año 1957. En esta última fecha se movió al edificio María Cristina. Finalmente, en el año 1993, se traslada a Zapote a un moderno edificio rodeado de zonas verdes, libre de contaminación y con todas las condiciones que exige la Archivística actual.

Según un estudio realizado por José Francisco Murillo sobre el Archivo Nacional, se pueden distinguir tres etapas principales en el desarrollo de esa institución: la inicial, de asentamiento y de replanteamiento.

Entre 1883 y 1889 los Archivos Nacionales estuvieron en una oficina del Palacio Nacional., San José.

La primera etapa se ubica entre los años 1881 y 1888 y se caracteriza por la existencia de documentos desorganizados, incompletos y deteriorados, así como por el reducido número de personal y con instalaciones inadecuadas.

La segunda etapa corresponde de 1889 a 1957, cuando el Archivo Nacional se instala en el edificio de la Universidad de Santo Tomás. Durante este período se inicia la organización de los fondos documentales y la elaboración de ficheros para su consulta.

Entre los años 1890 a 1957 los Archivos Nacionales estuvieron en la Universidad de Santo Tomás, San José.

En 1902 se dicta el Primer Reglamento de los Archivos Nacionales, en el cual de dan lineamientos técnicos para la clasificación y la ordenación de los documentos.

De 1957 a 1993 los Archivos Nacionales se ubicaron en el Edificio María Cristina en San José.

En 1934 se crea un timbre de archivo con la finalidad de construir un edificio adecuado para los Archivos Nacionales, pero es hasta 50 después, en 1993, cuando se inaugura la primera etapa de su edificio. En 1936 se edita la Revista del Archivo Nacional, cuyo objetivo era difundir los fondos documentales en custodia, así como las investigaciones históricas.

Se edita Revista del Archivo Nacional en 1936.

El período de replanteamiento (1969 –1990) se caracteriza por un mayor respaldo de las autoridades gubernamentales y por una gran cooperación internacional, sobre todo de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés). Estas gestiones de apoyo permitieron la capacitación del personal del Archivo Nacional en el exterior, principalmente en Argentina y España, con lo cual su personal adquiere nuevos conocimientos que permiten obtener una nueva visión del quehacer archivístico.

Asimismo, por medio de la Ley 5574 del 17 de septiembre de 1974 se crea una Junta Administrativa con nuevas funciones, principalmente la de dotar al Archivo Nacional de un edificio propio. Además, se crea una fuente de financiamiento permanente mediante un impuesto a los cheques y los recursos obtenidos por el timbre de archivos.

1993 nueva sede de Arhivos Nacionales.

A las etapas anteriores se les debe agregar una cuarta fase que se podría llamar de consolidación, la cual inicia en 1990 con la creación de la Ley 7202 del Sistema Nacional de Archivos. Mediante esa Ley se dota a la institución de un marco jurídico que lo convierte en el Archivo Histórico más grande del país y, en el ente rector del Sistema Nacional de Archivos. Asimismo, se logra el sueño acariciado desde 1934, de dotarlo de un edificio moderno con las condiciones adecuadas para conservar el patrimonio documental de Costa Rica. Durante esta etapa, el Archivo Nacional ha logrado destacar tanto nacional como internacionalmente, principalmente en el Consejo Internacional de Archivos (CIA) y en la Asociación Latinoamericana de Archivos (ALA).

Referencias:

Archivos Nacionales de Costa Rica.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.