Casa Familia Carvahlo Feuillebois en Barrio Amón, San José, 1940-2022, Ayer y Hoy!

Esta hermosa casa la encontramos sobre Avenida 9, Calle 7 en Barrio Amón; sin embargo hoy día solo queda la fachada de la misma, siendo un parqueo.

Entre estas cuatro paredes hay mucha bella historia que me gustaría compartir. Don Carlos Carvahlo y doña Mélida Feuillebois vinieron de Panamá junto con sus hijas a visitar nuestro país y la visita se volvió en días, meses y años, pues decidieron quedarse permanentemente en Costa Rica. Es así como esta familia toma por residencia el Barrio Amón e inician un viaje lleno de anecdotas y vivencias que nos motivan a seguir adelante apesar de todos los obstáculos que pudieran pasar.

Cuatro hermanas que se lanzaron a la aventura de un nuevo país donde vivir y crecer como personas y empresarias, Nora, Berta, Olga y Mélida,

Dos de las hermanas, Nora y Berta se convirtieron en una marca registrada en el mundo empresarial costarricense, y quienes sobresalen como modelo de trabajo y ante todo como pioneras. Entre muchos otros negocios, están ligadas al nombre de Compañía Mercantil, una empresa creada por su padre en la primera mitad del siglo pasado, cuya administración heredaron al morir él.

Junto con su madre, las hermanas hicieron crecer esa corporación hasta niveles insospechados. De forma repentina, se encontraron dirigiendo un negocio tradicionalmente masculino de venta de llantas, fajas y baterías.

Muy jóvenes ambas hermanas, Nora, recién casada y Berta con tan solo 16 años.

Costado Oeste de la Casa (Fotografía de Mauricio Blanco).

Su juventud e inexperiencia no las amilanaron, a pesar de crecer en una época en la cual las mujeres eran criadas para estar en la casa cocinando, cosiendo, limpiando, etc. Para ellas fue al contrario, la tragedia por la prematura muerte de don Carlos las inspiró y las hizo fuertes.

En la actualidad Nora vive sola en San Rafael de Escazú, en una casa en condominio con vista a los cerros de uno de los cantones más prósperos del país, Tiene tres hijas, Mary Anne, Norita y Patty, seis nietos y dos bisnietos. Berta también vive sola en los Yoses, en San Pedro de Montes de Oca, junto a su música y sus recuerdos. Tiene dos hijos, Jorge y José Carlos, quienes ya están casados. Entre ambos, le dieron a Berta cuatro nietos.

Fotografía de Mauricio Blanco.

Rompiendo moldes

En uno de los cuartos de su casa, Nora todavía guarda decenas de trofeos de campeonatos de pesca deportiva ganados aquí y en muchos otros países.

En las fotos, es la única mujer que practicaba este deporte entre muchos hombres. Ganando torneos y marcando récords, le abrió un espacio a las mujeres.

“Recuerdo haber pescado un marlin de 600 libras”, comentó, como si aquel animal marino se pareciera en peso y talla a una trucha de río. Todo esto lo aprendio gracias a su papá.

Las limitaciones que van imponiendo los años le dificultan ahora salir muy seguido al mar, a jugar tenis o a nadar, como lo hacía con frecuencia de joven junto a amigas de toda la vida.

La pesca es, sin embargo, solo una de sus múltiples conquistas. Nora también fue la primera mujer en llegar en carro a la provincia de Limón, atravesando ríos caudalosos y de gran peligro.

Lo hizo en 1969 a bordo de un Land Rover, la marca inglesa de carros que ella y su exmarido, John Schofield, representaron en el país por muchos años a través del Grupo Electra.

En su libro Mis memorias, Nora aparece en una fotografía en la cual celebran el ensamblaje del Land Rover 20.000 en el país, en otra empresa dirigida por ella, Ensambladora Automotriz. Sonriendo junto al vehículo, es la única mujer entre unos 60 hombres.

Estas actividades las combinó por más de cuatro décadas con la presidencia de Compañía Mercantil, cargo que ocupó por dos decenios. A los 72 años, se retiró del trajín, algo que le hace “una falta terrible”. Su aceite para enfrentar y sacar adelante toda esta gran aventura ha sido su carácter, que le ayudó a ganar espacio y respeto como mujer.

En el atardecer de su vida, esta empresaria formada a punta de experiencia, pasa sus días saboreando recuerdos y éxitos de tiempos idos; algunas veces, lo hace con esa nostalgia inevitable descrita en un poema de Octavio Paz como “un inusual laberinto de abandonos”.

Ejecutiva y empresaria

Berta luce la misma elegancia que la caracterizó años atrás. Nos recibió vestida de blanco impecable y maquillada con gusto.

Sobre ella se han escrito muchas páginas en periódicos locales. Se le atribuye, junto a Nora, gran parte del éxito que en su momento tuvo la Compañía Mercantil, la cual, en sus orígenes, empezó como una microempresa de importación de llantas.

Berta tuvo el mérito de ser la primera mujer en la directiva de la Coalición Costarricense de Iniciativas para el Desarrollo (Cinde). Ha sido, además, fundadora de la Asociación Costarricense de Desarrollo (Acorde), directora de la Fundación Ayúdenos a Ayudar, y colaboradora asidua del Museo de los Niños.

Su participación en todas estas organizaciones evidencia su espíritu solidario. Ella es de quienes ven como una obligación ayudar a los que menos tienen.

Todavía recuerda el día en que su mamá les dijo, así, sin anestesia: “Hemos llorado suficiente; ahora, ¡a trabajar!”.

“No me quedó otro remedio que ponerme a vender llantas y baterías”, comentó en la oficina que acondicionó en su residencia, donde pasa conectada a su computadora, su teléfono y fax.

Se casó muy joven, a los 16 años, cuando estaba empezando con Compañía Mercantil.

Esto no fue impedimiento para que terminara su bachillerato y estudiara economía, filosofía y psicología.

“Le he dado la vuelta al mundo dos veces”, contó, mientras mostraba una de las últimas fotos tomadas en esos periplos: aparece sonriente en uno de los tramos de la gran muralla china.

“Lo tengo todo: mis hijos, a la gente que más quiero”, asegura.

Las paredes y estantes están llenos de fotos: desde los retratos en sepia de Carlos y Mélida, hasta varias de las cuatro hermanas.

Sí, el tiempo ha pasado. Quizá ya no es aquella misma chiquilla de la foto en blanco y negro a quien, un día de tantos, compararon con la actriz Penélope Cruz.

Los títulos académicos, los diplomas de agradecimiento, cientos de libros almacenados en todos los rincones, e infinidad de discos con su música predilecta –especialmente, la del mexicano Agustín Lara–, resumen parte de su vida y de sus gustos artísticos.

Como Nora, tampoco se siente una mujer poderosa aunque posee suficientes influencias y dinero para alardear de serlo. “Simplemente, soy una mujer libre que ha vivido plenamente”.

Referencias:

La fuerzas de las Carvahlo, La Nación, 6 de marzo del 2011.

Fotografías de Mariza Cartín E. para Mi C.R. de Antaño (Mayo, 2022).

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