La Plaza de Toros de Zapote, de terrenos abiertos al corazón de las fiestas costarricenses, 1969.

Hablar de la Plaza de Toros de Zapote es hablar de recuerdos. Para generaciones de costarricenses, este lugar ha sido sinónimo de corridas de toros, chinamos, juegos mecánicos, música y reuniones familiares durante las celebraciones de fin y principio de año.

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Sin embargo, antes de convertirse en el escenario de una de las tradiciones más queridas del país, los terrenos donde hoy se encuentra el Campo Ferial de Zapote eran espacios abiertos que conservaban el carácter semirrural que distinguía a esta zona al este de San José.

Antes de Zapote

Las tradicionales fiestas populares de la capital no siempre se realizaron en Zapote. A lo largo de los años tuvieron distintas sedes dentro de San José, entre ellas el Parque Central, sectores cercanos a los parques Morazán y Nacional, La Sabana y la Plaza Cleto González Víquez.

Precisamente fue en la Plaza González Víquez donde muchos josefinos disfrutaron durante años de corridas de toros, chinamos y actividades populares. Sin embargo, el crecimiento de la ciudad y la necesidad de contar con un espacio más amplio llevaron a las autoridades a buscar una nueva ubicación para los festejos.

La llegada de las fiestas a Zapote

En 1969 la Municipalidad de San José trasladó oficialmente las fiestas a unos terrenos ubicados en el distrito de Zapote.

Las siguientes imágenes muestran la construcción de la Plaza de toros en 1969 y un anuncio de la misma:

Aquella primera experiencia fue modesta en comparación con lo que conocemos hoy. Las corridas de toros se realizaron en un redondel portátil y abierto, instalado de manera provisional para evaluar la viabilidad del nuevo campo ferial.

En 1969 se comenzaron a realizar los trabajos para acondicionar el terreno y convertirlo en el campo ferial que quería el gobierno local; lo cual requería una inversión de aproximadamente ¢90.000. (La Nación).

La respuesta del público fue extraordinaria. Miles de personas acudieron al lugar, confirmando que Zapote tenía las condiciones necesarias para convertirse en la sede permanente de las celebraciones populares de la capital.

El nacimiento del redondel histórico

Tras el éxito de 1969, la Municipalidad de San José tomó la decisión de construir una plaza permanente.

La obra se convirtió en una verdadera hazaña para la época. El nuevo redondel fue construido en apenas 29 días, con una inversión aproximada de ₡150.000.

La inauguración oficial tuvo lugar el 25 de diciembre de 1970, fecha que marcó el inicio de una nueva etapa en la historia de las fiestas josefinas.

Desde entonces, aquella plaza se convirtió en uno de los escenarios más emblemáticos de Costa Rica.

Más de tres décadas de historia

Durante más de treinta años, el antiguo redondel de Zapote fue testigo de innumerables corridas de toros, presentaciones artísticas, actividades culturales y encuentros familiares.

Para muchos costarricenses, visitar Zapote durante diciembre y enero se convirtió en una tradición tan importante como las reuniones navideñas o las celebraciones de Año Nuevo.

Sus graderías recibieron a varias generaciones que aún recuerdan la emoción de las corridas, el aroma de las comidas típicas, las luces de los juegos mecánicos y el ambiente festivo que caracterizaba aquellos días.

El cambio hacia la plaza moderna

Con el paso de los años, el desgaste natural de la estructura hizo evidente la necesidad de una renovación.

En el año 2003 el histórico redondel fue demolido, poniendo fin a una etapa que había marcado la memoria colectiva de miles de costarricenses.

Posteriormente, la Municipalidad de San José impulsó la construcción de una nueva plaza de toros, inaugurada en 2007, con mejores condiciones de seguridad, capacidad y servicios para el público.

Un símbolo de la cultura popular costarricense

Aunque todavía quedan aspectos por investigar sobre los antiguos propietarios de los terrenos y el proceso mediante el cual fueron adquiridos para el campo ferial, la historia de la Plaza de Zapote demuestra cómo un espacio que alguna vez estuvo rodeado de fincas y terrenos abiertos llegó a convertirse en uno de los lugares más representativos de las tradiciones costarricenses.

Hoy, más de medio siglo después de la llegada de las fiestas a Zapote, este lugar continúa siendo escenario de encuentros, recuerdos y celebraciones que forman parte de la identidad nacional.

Porque más allá de las corridas de toros y los festejos, la Plaza de Zapote es un lugar donde varias generaciones de costarricenses han construido recuerdos que siguen vivos en el corazón de nuestro país.

¿Recuerda usted el antiguo redondel de Zapote? Cuéntenos sus recuerdos y anécdotas. Entre todos seguimos preservando la memoria de nuestra querida Costa Rica.

Referencias:

-Sinabi, Periódicos antiguos de C.R.

-Periódico La Nación.

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