La Gallera de Villafranca y los domingos del San José de antaño, Siglo XIX.

Una antigua fotografía, atribuida a 1875 y procedente del álbum del Banco Nacional según su pie, conserva la imagen de la Gallera de Villafranca, uno de los establecimientos de entretenimiento del San José del siglo XIX.

Data aproximadamente de 1875 (durante el gobierno del General Tomás Guardia). Fotografía de BNCR.

La descripción sitúa la casa en el sector noreste que hoy ocupa el Parque Nacional. Se ubicaba en la esquina noreste de la Avenida 3 y Calle 19, frente a la antigua Estación del Ferrocarril al Atlántico y contiguo al Parque Nacional en San José

En primer plano se distingue la vía férrea, que se prolongaba hacia el lugar donde actualmente se encuentra el Parque Morazán. Estas referencias nos ayudan a reconocer una esquina de la capital cuyo aspecto ha cambiado profundamente.

Según los relatos consultados, el propietario era de apellido Villafranca, aunque su nombre de pila sigue pendiente de confirmar. La gallera quedó recordada por ese apellido y por el numeroso público que atraía los domingos.

Las galleras en Costa Rica

Las galleras tenían antecedentes anteriores al siglo XIX. La historiadora Patricia Fumero, en su artículo Gallos y galleras, publicado en La Nación el 27 de mayo de 2012, explica que desde la época colonial eran espacios de reunión de hombres de distintas condiciones sociales. En ellas coincidían figuras públicas, comerciantes y sectores populares.

Su presencia está documentada en diferentes localidades del país. Además de San José, existen registros sobre galleras en Heredia, Alajuela y Liberia, en Guanacaste.

Las autoridades intervenían en su funcionamiento. Las actas municipales josefinas de 1825 mencionan un reglamento de gallera y el nombramiento de Juan Esquivel como juez de gallera, con una remuneración de cuatro reales diarios. Otros documentos registran remates del derecho a explotar esta actividad.

En Heredia, un aviso publicado en La Gaceta en febrero de 1871 convocaba a los interesados en arrendar el derecho de gallera pública de la ciudad por dos años. También se conserva un expediente de ese mismo año sobre el remate de la gallera de Liberia. Estos testimonios muestran que, durante ciertos períodos, las galleras eran establecimientos reconocidos y reglamentados.

Un domingo en la gallera

¿Cómo transcurría una jornada en aquellos lugares? El viajero irlandés Thomas Francis Meagher, cuya primera visita a Costa Rica se sitúa en 1858, dejó una descripción que permite acercarnos a ese ambiente.

Thomas Francis Meagher, viajero irlandés.

Su relato fue recogido en Costa Rica en el siglo XIX: antología de viajeros, compilado y traducido por Ricardo Fernández Guardia. Según la referencia del material consultado, también fue reproducido en la página 10 del suplemento de La República dedicado al sesquicentenario de San José, publicado en 1973.

Meagher describe una gallera llena de público un domingo de Pentecostés. Entre los asistentes había comerciantes, soldados, oficiales, médicos, abogados, empleados del Gobierno, padres de familia y jóvenes. La escena presenta un espacio donde coincidían personas de distintas ocupaciones y posiciones sociales.

Los bancos estaban dispuestos en graderías alrededor de una cancha delimitada por una barrera baja. Mientras se preparaban los animales, se pactaban las peleas y se hacían apuestas. Su narración también describe las navajas sujetas a las patas de los gallos y la violencia del enfrentamiento.

El viajero censuró la crueldad del espectáculo y observó que, según su percepción, comenzaba a perder popularidad entre algunos sectores de la sociedad.

Nuevas diversiones y cambios en las costumbres

Durante el siglo XIX, las ciudades del Valle Central ampliaron sus opciones de entretenimiento. Como señala Patricia Fumero, el teatro, las clases de dibujo, idiomas y baile contribuyeron a diversificar la vida cultural.

Desde la década de 1880, las galleras fueron perdiendo aceptación entre las élites, en medio de críticas a la crueldad de las peleas y a las apuestas. Ya en el siglo XX, los deportes y otras formas de entretenimiento ofrecieron nuevos espacios de reunión. La regulación cambió a lo largo del tiempo, hasta que la Ley de Juegos de 1922 estableció la prohibición de las peleas de gallos.

La fotografía de Villafranca conserva así una faceta de nuestra historia social. Nos recuerda que las esquinas de San José fueron escenario de costumbres, encuentros y diversiones que hoy contemplamos desde una mirada diferente, más consciente del bienestar de los animales.

Fuentes y referencias

  • Fotografía atribuida a 1875, identificada en su pie como procedente del álbum del Banco Nacional; reproducida por FORCOS Costa Rica.
  • Archivo Nacional de Costa Rica: registros municipales y expedientes sobre galleras en San José, Alajuela y Liberia.
  • La Gaceta, 25 de febrero de 1871: aviso de remate del derecho de gallera pública en Heredia.
  • Ricardo Fernández Guardia, Costa Rica en el siglo XIX: antología de viajeros.
  • La República, suplemento del sesquicentenario de San José, 1973, p. 10, según la referencia del material consultado. Colección Hernán González Paniagua.
  • Cristhian González, Fotos Antiguas de CR.
  • Patricia Fumero, Gallos y galleras, La Nación, 27 de mayo de 2012.
  • Investigación publicada por la Universidad de Costa Rica: Thomas Francis Meagher, el filibustero viajero.
  • Procuraduría General de la República, opinión jurídica OJ-064-2016, sobre los antecedentes de la regulación del juego de gallos.
  • Investigación de Mi CR de Antaño.

Nota sobre las imágenes: las versiones en sepia elaboradas para esta entrada son recreaciones visuales. El recorte fotográfico original se conserva como testimonio documental.

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