una tradición de ebanistería que dejó huella en San José, 1906.
A comienzos del siglo XX, cuando San José experimentaba una importante transformación urbana y comercial, un ebanista procedente de Cataluña inició un pequeño taller que con el paso de los años llegaría a convertirse en uno de los nombres más reconocidos de la fabricación de muebles finos en Costa Rica: Urgellés.

Su historia comenzó con José Urgellés Ricart un artesano formado en Barcelona que hizo de la madera no solamente un oficio, sino un verdadero arte.
Don José Urgellés Ricart y sus primeros años.

Una valiosa reseña publicada en El Libro Azul de Costa Rica nos permite conocer al fundador directamente a través de una fuente de su época.
Según esta publicación, José Urgellés nació en España en 1874, hijo de Sebastián Urgellés y María Ricart. Se educó en Barcelona y allí contrajo matrimonio con Antonia —o Antonieta— Ferrer, con quien tuvo dos hijos: Rosita y José Antonio.
La documentación patrimonial costarricense señala que el matrimonio llegó procedente de Cataluña en 1906, año en que Urgellés comenzó su actividad mueblera en San José.
La familia Ferrer, además, establecería interesantes vínculos familiares en Costa Rica. Antonieta pertenecía a la misma familia Ferrer Minguella de la que posteriormente surgirían otros personajes conocidos de nuestra historia.
Pero la verdadera carta de presentación de don José estaba en sus manos.

Era ebanista, oficio que exige mucho más que saber trabajar la madera: selección de maderas finas, diseño, talla, ensambles, acabados y una enorme precisión artesanal.
El Libro Azul lo calificó como un verdadero maestro de la ebanistería y destacó la calidad de las maderas, la solidez y el gusto artístico de sus muebles.
La Ebanistería de Don José Urgellés Riart.

José Urgellés.
Una de las fotografías más hermosas que se conserva muestra aquella primitiva casa comercial con sus trabajadores posando sobre la acera.
Sobre la fachada podía leerse:
“Ebanistería, Carpintería Moderna de José Urgellés”.
El establecimiento no se limitaba a producir mesas y sillas. Sus anuncios ofrecían muebles por encargo, marcos, cuadros, cortinajes y trabajos especializados de carpintería y ebanistería.
Hacia 1916 encontramos perfectamente documentada una de sus ubicaciones:
Avenida 1.ª Este, frente al Ministerio de Fomento, San José.
El Archivo Nacional conserva fotografías del exterior de aquella fábrica, del interior del taller y de los depósitos de muebles. La propia ficha archivística las fecha aproximadamente en 1916.

Las imágenes interiores son extraordinarias: permiten observar a los artesanos trabajando entre bancos, herramientas, piezas de madera y muebles en proceso de elaboración. Otra fotografía muestra el depósito o sala de exhibición, repleto de mesas, sillas, armarios, cuadros y objetos decorativos.
Son verdaderos testimonios de una época en que buena parte del mobiliario se hacía pieza por pieza y prácticamente a la medida del cliente.
Una mueblería que recorrió San José.
Urgellés ocupó distintas instalaciones a través de su larga existencia.
Las fuentes patrimoniales mencionan una etapa en el Edificio Steinvorth, posteriormente un establecimiento al costado sur del Teatro Nacional y, finalmente, instalaciones en las inmediaciones de La Sabana.
La expansión era consecuencia de una reputación que ya trascendía el pequeño taller original.
Muebles producidos por Urgellés llegaron a espacios tan importantes como el Teatro Nacional, Casa Presidencial, Asamblea Legislativa, Nunciatura y Casa Amarilla, además de embajadas, hoteles y teatros de Centroamérica.
Por ello, hablar de Urgellés no es solamente hablar de un antiguo comercio josefino. Parte de su trabajo quedó incorporado al patrimonio arquitectónico e institucional costarricense.
De Urgellés a Urgellés & Penón.
Aquí comienza la segunda etapa de nuestra historia.
José Urgellés falleció en 1939 y su hijo José Antonio Urgellés Ferrer, quien había aprendido el oficio en el taller familiar, continuó la tradición.
En ese período entró en escena otra familia catalana vinculada igualmente con la ebanistería: los Penón.
Agustín Penón era también ebanista y existía además un vínculo familiar entre los Urgellés y los Penón a través de la familia Ferrer. La investigación del Centro de Patrimonio Cultural confirma ese parentesco y señala que la asociación dio origen a la conocida Mueblería Urgellés y Penón.
Este punto merece una aclaración histórica. Algunas fuentes sitúan la sociedad desde 1939, mientras que la publicación de Patrimonio coloca la llegada y asociación de Agustín Penón a comienzos de los años cuarenta. Por esa discrepancia, resulta más prudente hablar de la etapa iniciada alrededor de 1939 y los primeros años de la década de 1940, sin adjudicar por ahora una fecha exacta de constitución.
Desde entonces, dos apellidos quedarían unidos durante décadas:
URGELLÉS & PENÓN
Eugenio Penón Ferrer: ebanista y artista
La segunda generación de los Penón tuvo como una de sus figuras a Eugenio Penón Ferrer, nacido en 1914, hijo de Agustín Penón Barrau y Casilda Ferrer Minguella.

Eugenio continuó relacionado con el oficio familiar, pero tuvo también una importante faceta artística.
Contrajo matrimonio en 1944 con Margarita Góngora Hernández. De esta familia nació Margarita Penón Góngora, quien décadas después sería primera dama de Costa Rica durante el período 1986-1990.
De manera que detrás del rótulo Urgellés & Penón encontramos no solamente una asociación empresarial, sino dos familias catalanas relacionadas entre sí y vinculadas por la ebanistería, el diseño y las artes.
Una casa asociada con calidad.
La reputación que José Urgellés había construido artesanalmente logró sobrevivir a varias generaciones.
La Nación recogió el testimonio de sus descendientes: cuando José Antonio Urgellés Ferrer asumió las riendas del negocio familiar en un momento crítico de 1939, marcado por el fallecimiento de su padre (el fundador José Urgellés Riart) y los estallidos globales previos a la Segunda Guerra Mundial. Este procuró conservar los mismos estándares de calidad establecidos por el fundador.
La firma evolucionó, modernizó sus instalaciones y amplió su producción. Durante los años cincuenta se produjo el traslado hacia Sabana Sur.
Décadas después todavía encontramos publicidad de Urgellés & Penón S.A. con establecimientos en San José y Paseo Colón y ofreciendo muebles, marcos y puertas de madera maciza.
La antigua ebanistería artesanal se había convertido en una industria moderna, pero seguía utilizando como carta de presentación aquello que había distinguido a don José desde principios del siglo XX: la calidad del trabajo en madera.
Una curiosidad presidencial.
Existe incluso una simpática historia relacionada con la visita del presidente estadounidense John F. Kennedy a Costa Rica en 1963.
Debido a sus conocidos problemas de espalda, durante su estancia se necesitó un asiento apropiado para él. Según la historia recogida por La Nación, trabajadores de Urgellés confeccionaron un sillón-mecedora especial que Kennedy utilizó durante su permanencia en el Gran Hotel Costa Rica.
Una pequeña pieza de ebanistería costarricense terminó así vinculada a uno de los acontecimientos internacionales más recordados del San José de aquellos años.
De aquel pequeño taller a la fábrica moderna.
La historia de Mueblería Urgellés no terminó con aquellos antiguos talleres del centro de San José. La empresa evolucionó, creció y logró atravesar generaciones, manteniendo vivo un apellido ligado a la ebanistería costarricense desde comienzos del siglo XX.

En la actualidad, su fábrica principal se encuentra en Lagunilla de Alajuela, mientras sus tiendas y salas de exhibición se localizan en Sabana Sur y Escazú.

La fotografía aérea que acompaña esta publicación permite apreciar la magnitud alcanzada por aquella empresa que comenzó en 1906 como la modesta “Ebanistería y Carpintería Moderna de José Urgellés”. Sobre el enorme techo de la planta todavía destaca un nombre que atravesó más de un siglo de historia: Urgellés.
El legado de don José.
Resulta difícil imaginar que aquel taller instalado en el San José de comienzos del siglo XX llegaría a escribir una historia de tantas décadas.
José Urgellés trajo consigo un oficio aprendido en Cataluña. Sus hijos lo continuaron. Los Penón aportaron otra tradición familiar de ebanistas y artistas. Nuevas generaciones transformaron aquel pequeño taller en una empresa capaz de adaptarse a los cambios del país.
Pero las viejas fotografías siguen siendo quizá el mejor testimonio.
Allí están los trabajadores frente a la sencilla fachada josefina; los artesanos inclinados sobre sus bancos; las herramientas, las maderas y aquellos salones repletos de muebles esperando comprador.
Más de un siglo después, esas imágenes nos recuerdan una época en que detrás de cada mueble había muchas horas de trabajo y detrás de cada taller había nombres, familias y manos artesanas.
Mueblería Urgellés fue una de ellas.
Y su historia forma parte de aquella ciudad de San José que poco a poco se fue transformando, pero que todavía podemos volver a recorrer a través de las fotografías y recuerdos de nuestra Costa Rica de antaño.
Fuentes consultadas:
El Libro Azul de Costa Rica.
Archivo Nacional de Costa Rica, colección fotográfica de la Ebanistería de José Urgellés.
Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural, Circuito de Turismo Cultural del Distrito Catedral.
La Nación, “Un siglo tallado a mano”; documentación y publicidad histórica de Urgellés & Penón; material genealógico e investigación de Christian González aportados para esta investigación.
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