Edificio de Correos de Guadalupe…ayer y hoy!

Antigua Municip y Correo hoy
De la Iglesia Católica de Guadalupe 100 m Oeste, sobre calle principal. 

 

El edificio que vemos a la izquierda es el actual Correo de Guadalupe. Anterior a ese vemos a la derecha el edificio de la antigua Municipalidad de Guadalupe o Jefatura Política.  Esta fotografía está tomada de norte a sur.

Ese antiguo edificio se quemó en un incendio de la Fabrica Madre Selva que estaba contiguo a este. Una verdadera lastima haber perdido tan valiosa estructura arquitectónica.

Referencias:

  • Ensamblaje de fotografías de Maritza Cartín.
  • Fotografía actual del Correo de Guadalupe de Maritza Cartín.
  • Fotografía antigua de la Municipalidad de Guadalupe (Página Facebook)

La Cartilla Histórica de Costa Rica.

 

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Ricardo Fernández Guardia

Ricardo Fernández Guardia muestra su peculiar y fino estilo de historiador en este libro. Desde los arboles de nuestra historia hasta el clima de la segunda Guerra Mundial en nuestro país, el autor interpreta, describe y analiza con el tono del gran escritor que fue en vida.

Presione el siguiente enlace:

Cartilla Histórica de Ricardo Fernandez

Referencias:

  • Fernández Guardia, Ricardo. Cartilla Histórica de C.R. Imprenta de Avelino Alsina.

Historia de Costa Rica, el descubrimiento y la conquista. (Libro)

historia de cr ricardo fernandez guardia

Prólogo

Es muy corriente todavía la opinión de que el descubrimiento y la conquista de América fue una serie de expoliaciones y de crímenes cometidos por aventureros soeces y malhechores sedientos de oro, que solo dejaron en pos de sí el recuerdo nefando de sus iniquidades. Tal es el cargo tremendo que ha venido pesando sobre España, la leyenda negra creada por los enemigos encarnizados de esta gran nación en la época de su hegemonía, a la cual contribuyeron algunos españoles movidos por un altruismo admirable, pero no siempre acompañado de justicia, y que exageraron aún más loe hispanoamericanos durante las luchas por la independencia y posteriormente a éstas. No es posible negar que en este cargo, en esta leyenda negra hay una parte de verdad; pero sostener que todo lo hecho por España en América fue malo, resulta tan absurdo como afirmar lo contrario. De todo hubo, y para pronunciar un fallo justiciero es preciso hacer antes el balance del bien y del mal. ¿Se ha hecho este balance con pleno conocimiento de causa? Sin temor de errar puede afirmarse que no. Hace apenas algunos años que se vienen aplicando al estudio de la obra de España en América los métodos modernos de investigación documental, crítica y análisis mediante los cuales se consigue llegar tan cerca como ea posible de la verdad histórica, y sin embargo ya se han rectificado muchos errores y desmentido no pocas falsedades. La revisión del proceso de la conducta de España en América está en curso. Ha sido emprendida no sólo por investigadores españoles, cuyo testimonio pudiera tacharse de parcial, sino también por extranjeros concienzudos que siguiendo el ejemplo del barón de Humboldt buscan la verdad en sus fuentes…

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Don Ricardo Fernández Guardia.

historia de costa rica el descubrimiento y la conquista

Referencias:

Ricardo Fernández Guardia. Historia de Costa Rica, el Descubrimiento y la Conquista. Cuarta Edición, 1941.

El Tranvía de Cartago

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A  finales del siglo pasado, muchas ciudades se modernizaban con el sistema de trenes de corta duración. Fue tan extraordinario que de los trenes grandes que conectaban las ciudades se pasaron a los pasajes cortos dentro de la ciudad que se llamaban tranvías.

En 1886 el inglés Hastings gana la licitación para construir la línea en la ciudad de Cartago. En el año 1888 se inaugura la primera línea de trenes interurbano de Costa Rica. Estos vagones eran operados por una pequeña locomotora de vapor.

Para el año 1887 el empresario Hastings importó desde Inglaterra un nuevo tren que incorporaba en una sola unidad el motor de vapor y los asientos para los pasajeros. Esta unidad de motor y sillas se llamaría un tranvía.

itinerario

El tranvía apareció en Cartago con motivo de la construcción del Ferrocarril al Atlántico.

Era la época en que solo familias de abolengo poseían volantas, calesas o coches, para salir a pasear o visitar fincas. Otros viajaban en lentas carretas tiradas por bueyes. La mayoría lo hacía a pie.

 A finales del siglo pasado la ciudad de Cartago estaba formada por 9 calles. De este a oeste: Calle del Ferrocarril, Calle Real, Calle de La Soledad, Calle de San Francisco y Calle del Hospital. De norte a sur: Calle del Señor Deán, Calle los Estanques, Calle del Cuartel y Calle Punta Diamante.

Ruta del Tranvía en Cartago:

Las dos rutas eran del cementerio general siguiendo la avenida 2 siguiendo hasta la basílica de los Ángeles y luego al noreste hasta el parque de San Rafael de Oreamuno. Un pequeño ramal salía por la calle 3.ª de la estación de trenes de la Northern hacia el sur a conectarse frente al ahora Banco Nacional. La segunda ruta bajaba por la avenida 10.ª, al este de los Tribunales de Justicia y por la calle de los Cerrillos. Al llegar cerca de Agua Caliente entraba por la ruta antigua por la Iglesia y la plaza de Agua Caliente hasta terminar en el hotel de los baños termales en Hervidero.

Pronto, ingleses y funcionarios municipales notaron que dicho negocio, en vez de crecer, disminuía. En un principio, por pura curiosidad, los cartagineses abordaron aquella máquina de hierro y madera. Pero, pronto, recelosos, decidieron bajarse, pues estaban acostumbrados a caminar hacia cualquier lugar de la ciudad.

Parados en esquinas, de lejos veían pasar el tranvía sin pasajeros. A unos les daba miedo viajar en esa máquina, cuya velocidad les causaba mareos, vómitos, dolores de oído. Otros, definitivamente, no subían por no tener dinero para el pasaje.

Mientras muchas ciudades apuestan al transporte colectivo, en Costa Rica el asunto sigue siendo un reto.

Ante ese rechazo, la situación económica de la empresa de tranvías comenzó a caer, precipitadamente. El servicio cada día fue más deficiente. En consecuencia, los ingleses trataron de rescindir el contrato.

Mr. Walter Ford en un informe presentado ante la Municipalidad, ocho años después de transitar el primer tranvía, aseguró que la empresa estaba dejando fuertes pérdidas a los dueños, pues “los tranvías corrían absolutamente sin pasajeros”.

Diez años duró aquella indiferencia. Los tradicionalmente flemáticos ingleses habían dado tiempo al tiempo.

Después de una década de pleitos judiciales, las autoridades municipales rescindieron el contrato. Los ingleses, tras recibir 10.000 pesos de indemnización, levantaron los rieles y una mañana de tantas, el tranvía no amaneció más en la Vieja Metrópoli. Se esfumó…

¡Para siempre!

Referencias:

  • Huber Solano. crhoy.com. Publicación del 8 de agosto del 2016.
  • La Nación, 1 de diciembre del 2008.

El terremoto de Santa Mónica, Cartago, año 1910

Terremoto del 13 de abril, 1910:

El terremoto del 13 de abril se originó a las 12:37 a.m. El sismo tuvo una magnitud 5,9 grados de la escala de magnitud de momento y causó graves daños en San José, donde edificios como el Liceo de Costa Rica y el Matadero Municipal quedaron parcialmente destruidos.​

Los pueblos de San Nicolás, Agua Caliente, Paraíso, Tres Ríos, Patarrá, Zapote, San Pedro, San Vicente y Guadalupe quedaron seriamente dañados luego del primer terremoto.​

El saldo fue de 115 casas destruidas y 23 edificios con daños severos.​

El Museo Nacional de Costa Rica registró al menos 183 réplicas en los primeros días después del terremoto.​ Seguir leyendo “El terremoto de Santa Mónica, Cartago, año 1910”

El Terremoto de San Antolín en la ciudad de Cartago, año 1841.

El voluminoso documento 7364, resguardado en el Archivo Nacional de Costa Rica, describe los efectos ocasionados por el terremoto que arruinó la Muy Noble y Leal ciudad de Cartago en 1841: “Es la más tremenda catástrofe que registra nuestra historia…Doce casas apenas quedaron en pie y libres de daños irreparables…cuatrocientos edificios totalmente destruidos, murieron solo dieciséis personas entre párvulos y adultos…” Tal como afirma el historiador Arnaldo Moya Gutiérrez, una pizca de imaginación histórica nos ayudaría a reconstruir los parámetros en los que se movió la vetusta ciudad antes de la catástrofe del 2 de septiembre de 1841: “Ni tan señorial, como La Antigua de Guatemala, ni tan noble como León de Nicaragua, pero quizá el perfil se aproximaba al de la ciudad de Granada en la misma Nicaragua”.

La tierra se enfurece en el día de San Antolín. Era costumbre que los sismos llevasen el nombre del santo del día, y a aquel temblor se lo llamó ” terremoto de San Antolín”. La intensidad del espasmo fue superior a VII, con una magnitud estimada Ms. 6,0 – 6,5, profundidad de 10 kilómetros, y epicentro aproximado a 20 kilómetros de la ciudad de Cartago, y ha sido asociado a la llamada falla de Aguacaliente. El eminentísimo expresidente, abogado e historiador Cleto González Víquez (1858 – 1937) en su libro titulado: Temblores, terremotos, inundaciones y erupciones volcánicas en CostaRica, 1608-1910, transcribe un documento en donde se hace una descripción bastante vívida del sismo:

“El día 2 de setiembre de este presente año, a las 6 1/2 de la mañana se sintió un fuerte terremoto, que en menos tiempo de un minuto arruinó completamente los edificios de la ciudad y barrios, causando aún mayor estrago en el cuartel de San Antonio de Cot, situado en las inmediaciones del volcán llamado Irazú…. y el día 2 amaneció muy sereno y despejado; y tan luego se sintió el fuerte temblor sobrevino un viento del Levante que evitó la muerte que indispensablemente hubieran sufrido estos moradores con el polvo que de las ruinas de las casas salía…”

Y en su celebérrimo Álbum, José María Figueroa Oreamuno (1820 – 1900), narra con diestra pluma, el pánico vivido por los cartagineses:

“Sacaron el Sacramento a media plaza junto con la Virgen de los Ángeles…El pueblo se abocó pidiendo misericordia. Se hincaban para recibir la absolución, se decían plegarias a gritos por todas partes…En fin, aquello fue un horror de horrores. Las calles quedaron intransitables. Se ocuparon de desenterrar gente y construir ranchos con cueros y manteados para meterse…”

La Noble Cartago se derrumba y luego se levanta. El terremoto de San Antolín del 2 de septiembre de 1841, detonó la remodelación de Cartago, ya que la antigua capital colonial quedó reducida a una informe mole de escombros.

En esta coyuntura, el Jefe de Estado Braulio Carrillo (1835 – 1837 y 1838 – 1842) emitió sendos decretos que permitieron reconstruir, normar los sistemas de construcción del momento y proyectar el desarrollo urbano y organización espacial, particularmente en la ciudad de Cartago. De ello fue testigo, el médico y naturalista alemán Karl Hoffmann Brehmer (1823 – 1859), quien en 1855 dijo que Cartago era “…la más antigua ciudad, a la cual no puede vérsela la edad porque después de su destrucción total causada por el espantoso terremoto…de 1841…ha sido de nuevo completamente reconstruida”.

Según lo afirma el historiador Franco Fernández, de 600 viviendas más edificios públicos del centro de la ciudad de Cartago, 291 se derrumbaron totalmente en el momento de la sacudida telúrica; el resto presentaron daños estructurales tan graves que quedaron por ser demolidos, y solo doce casas quedaron en condiciones de ser reparadas. Mas, hay que advertir –como lo indica el investigador Carlos Ugalde- lo que se cambió el sistema de construcción de viviendas, iglesias principales y edificios públicos, pero no los materiales utilizados, pues la brumosa y empedrada Cartago decimonónica fue reconstruida utilizando calicantos y tierra (adobes), como en la etapa colonial.

Referencias: