
En la década de 1920, existía en la Avenida Central, en San José (capital de Costa Rica), un taller de zapatería con más de 100 operarios. Cada operario tenía su aprendiz, a quien apodaban “perico”. La principal tarea del perico era majar (pisar) las suelas sobre una plancha de hierro para estirarlas. Para divertirse a costa de los pericos nuevos, los ponían a martillar un tacón de hule y se pasaban todo el día “maje que te maje” y nada que se estiraba. Al final del día la burla no se hacía esperar y les decían: “A aquel perico nuevo lo cogieron de maje y maje”. Así se popularizó el “maje”, como sinónimo de tonto, y con el tiempo fue derivando en mae. Que hoy en día es utilizado como sinónimo de amigo, dude, compañero, etc.
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