Recuerdo que vivía en un pequeño Barrio al norte de San José. Allí en una pequeña casita de madera con puerta de ventana (como la de aquellos tiempos) vivía mi gran familia. Bellos recuerdos de una casa de madera, con su saguan y cuartos al lado de este, techos altos. Cada tablita tenía un sonido y un recuerdo inolvidable.
Les dejo a continuación un interesante enlace que nos habla de nuestras casas de madera de antaño, aquellas en la que pasamos nuestra infancia:
Hacia 1851, el cuadrante de la ciudad capital de Costa Rica se extendía de norte a sur, de la avenida 7 a la avenida 10, y de este a oeste, de la calle 9 a la calle 12. En dicha área, se encontraban los principales edificios de la República y se desarrollaban también las más importantes actividades políticas, sociales, económicas y culturales para el futuro del país; por esa razón es que a dicho sector urbano puede denominársele con toda propiedad el “Centro Histórico” de la ciudad de San José. De ahí han partido desde entonces los igualmente históricos ensanches urbanos que la conformarían hasta un siglo después.
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Ubicado en Avenida Central entre Calles 5 y 7. Fotografía tomada de Este a Oeste.
Desde finales del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX varios edificios fueron muestra de la corriente ecléctica que mezclaba diferentes estilos arquitectónicos.
El edificio Singer de estilo neoclásico con detalles modernistas en sus ventanas era el lugar donde se podían comprar las emblemáticas máquinas de coser de la misma marca. También vendía repuestos y todo tipo de accesorios para sastrerías.
Estaba ubicada en la Avenida Central entre Calles 5 y 7. Justo sobre esa calle contigua al edificio estaba el estudio fotográfico de Manuel Gómez Miralles, maestro fotógrafo muy distinguido, por lo que fue un punto de referencia obligado. Actualmente en este mismo lugar se ubica el centro de oficinas La Llacuna.
Referencias:
Fotografía del Edificio Singer de la Colección Castro-Harrigan
1921- Cruce avenida 4ª y calle 2ª, o esquina sur-oeste del Parque Central, lugar que ocupo la Botica Francesa y hoy se levanta el Banco Crédito Agrícola de Cartago. A la izquierda el Parque Central el cual mantuvo una verja de hierro forjado por 60 años. ( Foto Tico Club).
Tobías Bolaños Palma (Domingo Tobías de Jesús Bolaños Palma) nació el 2 de noviembre de 1892 en el distrito de San Miguel Sur de Santo Domingo de Heredia, Costa Rica. Sus padres Francisco Bolaños y Luisa Palma, ambos campesinos, fue el segundo de diez hijos.
A pesar de su humilde descendencia, sus padres procuraron que sus hijos recibieran educación escolar, Tobías asistió a la Escuela de Santo Domingo, donde fue un destacado alumno, por ello a Tobías se le concedió una beca para estudiar en el Liceo de Costa Rica, apoyado por don Roberto Brenes Mesén, gran prócer de la cultura en Costa Rica.
Fue el primer aviador graduado costarricense. Estudió aviación en Francia, luchó en la Primera Guerra Mundial, condecorado en varias ocasiones, primer tico que vuela en cielo costarricense el 19 de diciembre de 1929, sentó las bases de la aviación en Costa Rica, reconocido por su valentía, servicio y patriotismo. Seguir leyendo Tobías Bolaños Palma, primer aviador en Costa Rica.→
La llamada Casa Rosada, ubicada al oeste del antiguo colegio Sión (Calle 17, Ave. 1), es una construcción de adobes que data de la década de 1850 y es casi la única de su tipo que queda en San José y desde hace años es parte del conjunto legislativo. Colindante con ella, se encuentra el llamado Castillo Azul.
Fue sede del Asilo de Ancianos Los Incurables y a fines del siglo pasado, pasó a manos de una familia de apellido Keith y posteriormente la adquirió don Carlos Salazar, quien se la heredó a sus hijos.
La familia Salazar Jiménez habitó la Casa Rosada por 79 años hasta el 17 de agosto de 1989, cuando falleció don Carlos Salazar.
Al ser ocupada por oficinas de la Asamblea Legislativa, se le hicieron algunas remodelaciones con la idea de conservarla y rescatar el techo, las guarniciones de las ventanas, los rodapiés y las paredes de adobe.
El repello de calicanto que cubría las paredes está pulverizado, el piso fue reemplazado y algunas piezas de madera que estaban carcomidas por el comején.
La Casa Rosada no guarda armonía arquitectónica con el resto de los edificios legislativos, pero se mantendrá tal y como está, sobre todo por el patio español.
Situado en la ciudad de Alajuela, a 18 km de la ciudad de San José.
1988 la fachada principal tenía un parque.
Se inició su construcción en 1952 llevando primeramente el nombre de Aeropuerto Internacional El Coco, pues la zona donde se encontraba se conocía como El Coco. Luego en 1970 se cambia el nombre por Aeropuerto InternacionalJuan Santamaría, en honor al héroe nacional, Juan Santamaría, debido al valiente niño tamborilero, quien perdió la vida en la Batalla de Rivas en 1856 defendiendo su país en contra de las fuerzas invasoras Americanas de William Walter.
Antiguo Edificio Terminal
Historia:
El 30 de abril de 1937, el Gobierno resolvió construir el Aeropuerto Internacional de La Sabana. El 7 de abril de 1940, al final de la Administración de don León Cortés, este aeropuerto quedó inaugurado oficialmente.
Debido a las deficiencias que presentaban las instalaciones del aeropuerto de La Sabana, principalmente para la operación de las nuevas generaciones de aviones que servían las rutas internacionales, obligaron al Gobierno en 1949 a crear una comisión, mediante Decreto No.88 del 18 de abril de ese año, que se encargaría de la ubicación y planificación de las mejoras requeridas. Seguir leyendo Aeropuerto Internacional Juan Santamaría…el Coco→
Ubicada en Calle 13 entre Avenidas 2 y 6, San José. (Fotografía de Maritza Cartín, Dic. 2018)
La Fleur de Lys es un pequeño, encantador y distinto hotel ubicado en la zona cultural de San José, Costa Rica. Se destaca por ser una antigua casa victoriana de principios del siglo XX.
Fotografías del Hotel Fleur de Lys:
Su historia:
La vivienda se construyó en 1917, era de una sola planta, pero un año después se amplió a tres niveles. Perteneció a la familia de Rogelio Odio Escalante y Julia Tamayo Araya.Posee un estilo de influencia victoriana y se utilizó madera para su estructura y forros. Todos los trabajos de construcción fueron dirigidos por un hábil maestro de obras conocido como Don Pincho. Era una vivienda muy grande que servía de alojamiento para los familiares que los visitaban del interior del país.
Años después, la casa fue heredada por María Elena Odio Tamayo y en 1992 la adquirió el francés Daniel Cereziere, para convertirla en el Hotel Flor de Liz. Originalmente el inmueble contaba en su primer nivel con una gran sala, cuatro dormitorios, oficina, cocina, comedor, lavandería y jardín. Mientras que en los otros dos niveles se ubicaban nueve habitaciones más. Cuando se convirtió en hotel, se reacondicionaron los espacios y hoy día cuenta con diecinueve habitaciones. En los jardines se aprecia una balaustrada con decoraciones en flor de lis, muy propio del art noveau.
Daisy Arroyo, encargada de relaciones públicas del hotel Fleur de Lys, cuenta que la inversión en mantenimiento es constante, pero que la combinación de elementos antiguos y modernos gusta a los turistas europeos, especialmente franceses.
El encanto de estas casas victorianas está en las historias que encierran. Algunos hablan de fantasmas, otros de recuerdos, lo cierto es que la sensación de entrar en otro tiempo es un respiro que valoran los turistas.
Como parte de las necesidades que generó la construcción del ferrocarril, en 1883 se construyó una bodega al lado de la nave principal de la Aduana. A partir de 1917 y hasta 1949, fue utilizada como la Casa del Cuño, pues ahí se acuñaban las monedas. Posteriormente esta tarea fue asumida por el Banco Central, y la Casa del Cuño siguió funcionando como bodega. A partir de 1987 sufrió una serie de transformaciones, en las que predominan sus paredes de vidrio que forman un cubo, los marcos de metal internos y una parte del piso de piedra.
Ubicación:
Casa del Cuño. Barrio Escalante. Costado Norte de la Antigua Aduana.
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El Sistema monetario español estaba basado en la utilización de dos metales: el oro y la plata. Para el oro, la unidad monetaria se llamaba escudo y para la plata, real. Cada unidad monetaria se dividía en ocho partes.
Nombre de las monedas
Metal
Valores Emitidos
Equivalencias
Fraccionaria
Plata (silver)
½ Real
1 Real
2 Real
4 Real
8 Real
Llamada popularmente “peso”
Escudo
Oro (gold)
½ Escudo
1 Escudo
2 Escudo
4 Escudo
8 Escudo
1 escudo equivalía a 2 “pesos”, o sea, 16 reales.
Onza
Oro (gold)
¼ Onza
½ Onza
1 Onza
1 onza equivalía a 8 escudos de oro o 128 reales de plata (16 “pesos”).
La llegada de los españoles al actual territorio de Costa Rica, y la posterior conquista y colonización implicaron la introducción del sistema monetario español y el uso de monedas metálicas para las transacciones de bienes y servicios. La colección del BCCR contiene dos monedas que datan de la época en que Cristóbal Colón llegó a Costa Rica en 1502. La primera es «un excelente» -moneda de oro de 23 3/4 quilates, que llevan la efinges de los Monarcas católicos Fernando de Aragón y Isabel de Castilla y la segunda moneda es «un real de plata» del período 1469-1504. Muy probablemente estas monedas fueron traídas por algunos de los primeros conquistadores a América.
Referencias:
Visita al Museos del Banco Central de C.R., Agosto, 2018
Recoge el Instituto .de Alajuela en este libro y las ofrece a la juventud costarricense, algunas de las manifestaciones de alto civismo que se produjeron con ocasión del Centenario de Juan Santamaría, 29 de agosto de 1931. En esa fecha nuestro colegio se convirtió en centro de la ciudadanía costarricense y llevó a cabo, mediante la colaboración del Gobierno y de las mejores intelectualidades del país, una brillante serie ele actos patrióticos que tuvieron verdadero carácter de apoteosis. Cumplió así una de sus fundamentales exigencias sociales el colegio y vio sus esfuerzos coronados por el mejor de los éxitos. Nunca se habían visto en Alajuela festejos tan hermosos y constructivos ni nunca antes de entonces la ciudad había vivido. gracias a la labor de su Instituto, horas de más intenso fervor ni de tan exquisita espiritualidad.
Desgraciadamente no podemos incluir en el libro todo lo que se escribió y dijo; dificultades editoriales y de recopilación del material nos obligan, muy a nuestro pesar, a dejar fuera, páginas que hubiéramos querido insertar pero que no hemos tenido a mano; pedimos cumplidos perdones y esperamos que las deficiencias se excusarán en vista de lo difícil que resulta recoger todo lo que se produce en una oportunidad como la dicha. En cierto modo este libro es una continuación del bellísimo tomo publicado en 1926 por don Luis Dobles Segreda con el sugestivo título de «El Libro del Héroe». Como aquél, éste también es un libro de amor que prueba la devoción de Alajuela y de Costa Rica por sus héroes y por sus tradiciones, y su manera de entender la patria.