Carlos Gagini Chavarría, 1865-1925.

Narrador, dramaturgo, ensayista, pedagogo y filólogo costarricense, nacido en San José en 1865 y fallecido en su ciudad natal en 1925.

Sus padres, Pietro Gagini Traversa y Francisca Chavarría Diez-Dobles. Su esposa, Ana María Mora Cañas.

Considerado como uno de los intelectuales centroamericanos más relevantes de su tiempo, formó parte de esa brillante generación de escritores que forjaron los primeros peldaños de la literatura nacional de Costa Rica (entre los que se contaban, además del propio Carlos Gagini, el poeta Aquileo J. Echeverría y su primo, el narrador costumbrista Manuel González Zeledón, junto a otros autores tan relevantes como José María Alfaro Cooper, Jenaro Cardona y Ricardo Fernández Guardia).

Hombre de acusada inclinación humanística, Carlos Gagini compaginó a lo largo de toda su vida la creación literaria con la dedicación a la docencia y la actividad investigadora dentro del ámbito lingüístico, en el que se consagró como uno de los filólogos más relevantes de su joven nación. Fue, en efecto, dentro de este importante ámbito de estudio el primer investigador costarricense que se preocupó por las lenguas indígenas y el lenguaje vernáculo del pequeño país centroamericano, y, desde esta labor de pionero, dio a la imprenta a finales del siglo XIX un valioso e interesante Diccionario de barbarismos y provincialismos de la República de Costa Rica (San José: Tipografía Nacional, 1892), obra monumental que, al cabo de casi treinta años, constató su riqueza y vigencia por medio de una segunda edición corregida y aumentada por el propio autor, prologada por un estudio del gran filólogo colombiano Rufino José Cuervo, y publicada ahora bajo el elocuente título de Diccionario de costarriqueñismos (San José: Imprenta Nacional, 1919).

Si importante fue esta dedicación de Carlos Gagini a la investigación lingüística, no menos relevante y destacada fue su labor como polemista y animador cultural, que le llevó a distinguirse por su vehemencia en uno de los debates culturales más ricos y enconados de la historia de su nación. En efecto, hacia 1894 surgió en Costa Rica la polémica entre quienes propugnaban la necesidad de forjar una literatura específicamente costarriqueña (es decir, de sumarse desde la parcela literaria a esa consolidación -que por entonces comenzaba a fraguar- de la identidad nacional costarricense), y quienes defendían la apertura de las Letras de la pequeña república centroamericana hacia otros horizontes mucho más lejanos (y situados casi siempre en Europa). Entre los primeros, sobresalió por su entusiasmo Carlos Gagini, quien creyó ver la especificidad de lo costarriqueño en un alejamiento de los modelos extranjeros y, en consecuencia, una indagación profunda en los temas y asuntos propios del país; entre los segundos, destacó Ricardo Fernández Guardia, quien sostuvo lo contrario en una agria polémica mantenida con Gagini en las páginas de los medios de comunicación más difundidos del momento.

Pero, por encima de su obra filológica y de su papel de animador cultural, el autor de San José brilló con singular fulgor por sus escritos de creación literaria, en los que puso en práctica las ideas que había defendido contra el aperturismo europeizante de Fernández Guardia. Hombre de acusada vocación literaria, Carlos Gagini cultivó con acierto casi todos los géneros que estaban en boga en su tiempo, y pronto se alzó con un merecido reconocimiento literario dispensado, a partes iguales, por los lectores y la crítica de su país.

En su faceta de dramaturgo, en 1900 estrenó con notable éxito el drama titulado El marqués de Talamanca, una curiosa pieza teatral en la que partía de las informaciones brindadas por antiguos cronistas coloniales para adentrarse en una brillante intriga política traspasada por un asunto de honor que desencadena toda la acción dramática. Considerado uno de los iniciadores de la escritura teatral costarricense, Gagini fue autor también de algunas comedias de notable interés, muy aplaudidas por el público centroamericano de los últimos años del siglo XIX y el comienzo de la siguiente centuria. En estas piezas, coherente con su propuesta de elaborar una literatura nacional a partir de la tradición autóctona, Carlos Gagini se orientó decisivamente hacia el costumbrismo, en una dirección paralela a la adoptada, dentro de la prosa de ficción, por el ya citado Manuel González Zeledón (“Magón”). Estas obras teatrales fueron llevadas a la imprenta cuando estaba a punto de cumplirse el centenario del nacimiento del Gagini (Teatro [San José: Ed. Costa Rica, 1963]).

También fue prosista de éxito, con una amplia colección de cuentos y relatos en los que, junto a esa vertiente costumbrista, frecuentó además otras corrientes estilísticas y temáticas, desde un romanticismo ya ciertamente trasnochado hasta el relato realista de honda preocupación social, pasando por una veta de misterio y aventura que recuerda, en ocasiones, los escritos de algunos de esos autores europeos cuya influencia pretendía negar el escritor de San José, como el francés Julio Verne y el británico Arthur Conan Doyle.

La mayor parte de estos relatos de Carlos Gagini vieron la luz entre las páginas de dos volúmenes recopilatorios, publicados con más de veinte años de distancia: Chamarascas (San José: Imprenta María V. de Linares, 1898) y Cuentos grises (San José: Imprenta Falcó y Borraé, 1918). Muchos años después de su muerte vio la luz una edición de todos estos escritos suyos comprendidos dentro del campo de la narrativa breve, publicada bajo el título genérico de Cuentos (San José: Ed. Costa Rica, 1963).

Pero no sólo cultivó la narrativa breve dentro del género de la prosa de ficción, ya que también realizó tres meritorias incursiones en el complejo ámbito de la novela: El árbol enfermo (San José: Imprenta Trejos, 1918), La caída del águila (Id. Id., 1920) y La sirena (Id. Id., 1918). Como novelista, Carlos Gagini se distinguió por su discurso nacionalista y antiimperialista, firmemente comprometido con la política de los gobiernos más refractarios a la constante injerencia norteamericana en todo el territorio centroamericano.

En su condición de poeta, el escritor de San José dio a la imprenta un volumen de versos titulado Vagamunderías (Id. Id., 1925).

Obras:
1890 Los pretendientes, con música de Eduardo Cuevas, teatro1918 “La ciencia y la metafísica”.

1890-1891 Poemas en Lira costarricense 1918 Cuentos grises.

1892 Diccionario de barbarismo y provincialismos, lingüística, 2a. edición aumentada en 19191918 Diccionario de costarriqueñismos.

1892 Ensayo lexicográfico sobre la lengua de Térraba1918 El árbol enfermo, novela.

1893-1894 “Cuentos”, en Guatemala ilustrada 1918 Programas de enseñanza primaria, programas rurales.

1897 “Ejercicios de lengua castellana”, premio medalla de oro de la exposición de Guatemala de 18971920 La caída del águila, novela.

1897 “El vocabulario de las escuelas”1920 La sirena, novela
1898 Chamarasca, cuento1921 Documentos para la historia de Costa Rica.

1900 El marqués de Talamanca, teatro1922 El erizo (novelita histórica, publicada con la segunda edición de El árbol enfermo).

1902 (estreno) Los obreros, himno con música de J. J. Vargas Calvo1922 Latino, fantasía, publicada con la segunda edición de El árbol enfermo, cuento.

1902 Don Concepción, teatro1925 Vagamunderías, poemas.

1904 “El vocabulario de los niños”, dos volúmenes1961Trocitos de carbón. Apud Luz y bambalinas, antología de teatro para niños, Imprenta Tormo.

1907 “Elementos de gramática castellana”s.f. El lector costarricense, manual escolar.

909 “A París”, cuentos.f. Cartilla de esperanto, inédita.

1909 Programas oficiales de instrucción primaria de la República de Costa Rica, s.m.i.s.f. El reino de Flora, música de Ismael Cardona.

1911 “Nociones de psicología”s.f. Juguete cómico, en verso, inédita
1917 A través de mi vida, autobiografía, póstumas.f. Las dos tinajas. Juguete cómico en verso, inédita.

1917 Los aborígenes de Costa Ricas.f. Madre modelo, teatro
1918 “Espiritismo”, publicado en Cuentos grises.

A continuación algunas de sus publicaciones literarias en versión PDF:

El Arbol Enfermo y El Erizo.

Referencias:

ACUÑA, María Eugenia: “Carlos Gagini y el romanticismo en Costa Rica”, en Revista Iberoamericana (Pittsburgh [U.S.A.]), LIII, 138-139 (1987), pp. 121-138.

“La influencia del costumbrismo en los primeros relatos y el teatro de Carlos Gagini”, en Káñina (San José de Costa Rica), XII, 1 (1988), pp. 11-18.

QUESADA PACHECO, Miguel A.: “La trayectoria lingüística de Carlos Gagini”, en Revista de Filología y Lingüística de la Universidad de Costa Rica (San José de Costa Rica), XV, 1 (1989), pp.127-144.

QUESADA SOTO, Álvaro: La voz desgarrada (San José de Costa Rica: Ed. Universidad de Costa Rica, 1988).

RAMOS, Lilia-SILVA, Mariana de: Carlos Gagini (San José de Costa Rica: Ministerio de Cultura, 1972).

SINABI, Obras de Carlos Gagini.

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