Archivo de la etiqueta: Literatura Costarricense

Pío Jesús Víquez Chinchilla, 1848-1899.

Pío Víquez.

Pío Jesús Víquez Chinchilla, mejor conocido como Pío Víquez, (Cartago, 19 de julio de 1848 – San José, 10 de mayo de 1899) fue un periodista, político, educador, escritor y poeta costarricense.

Fundador del periódico El Heraldo de Costa Rica, es considerado uno de los personajes más influyentes durante el último tercio del siglo XIX, y uno de los principales impulsores del periodismo nacional.

Destacado poeta y prosista, sus escritos fueron recopilados en 1903 en un libro llamado Miscelánea, y posteriormente, la mayoría de su obra fue recogida por el historiador Carlos Meléndez Chaverri y publicada con el nombre Política, viajes y semblanzas, en 1990. Los premios nacionales de periodismo de Costa Rica llevan su nombre.

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Carlos Salazar Herrera, Artista y escritor Costarricense, 1906-1980.

Carlos Salazar Herrera (San José, 6 de setiembre de 1906 – 24 de julio de 1980) fue un escritor, escultor, dibujante, periodista y grabadista costarricense.

Biografía
Realizó sus estudios primarios y secundarios en San José. Luego ingresó a laborar en un taller mecánico. A los catorce años obtiene su primer galardón por su ensayo El café. Desde su adolescencia presentaba aptitudes para la literatura y el dibujo. Pasó luego al Banco de John M. Keith y cuando el banco cerró sus puertas, aprovechó sus habilidades con el crayón y decidió tener una oficina privada de dibujo. Con la publicación de su libro Dibujo práctico, se difundió la calidad de su trazo.

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Rogelio Sotela Bonilla, Escritor Costarricense.

Rogelio Sotela Bonilla (San José, 15 de mayo de 1894 – 13 de julio de 1943) fue un poeta y abogado costarricense.

Muy joven, siendo un estudiante, tuvo que dedicarse al comercio para ayudar a su madre viuda; sin embargo, nunca dejó de cultivar su inteligencia y en todo momento trató de hallar por sí solo una sólida cultura.

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El Sisimiqui, Leyenda Costarricense.

El Sisimiqui (también Sisimique o Sisimico) es un ogro con cara de hombre y cuerpo de mono, cubierto de espeso vello, que rapta a las mujeres en su noche de bodas. Tiene solo 4 dedos en las extremidades y los pies invertidos, por lo que deja huellas al revés, de modo que nadie puede seguirlo. Habita en las oscuras y profundas cavernas de las montañas. La leyenda oral sobre el Sisimiqui que se roba a las mujeres fue recogida en algunos cuentos costarricenses, como «El Sisimiqui», por María Isabel Ruiz de Sáenz, que pertenece al ciclo de Tío Conejo, donde el ogro es vencido por la astucia de este personaje; y «El gigante Sisimiqui», de Carlos Luis Sáenz, que aparece en su antología «El Abuelo Cuentacuentos».​ Existe una versión femenina del personaje, la Sisimica, que es la esposa del Viejo del Monte, y que se presenta como una mujer fea y desgreñada.

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Yolanda Oreamuno Unger, Escritora Costarricense, 1916-1956.

Yolanda Oreamuno Unger (San José, Costa Rica, 8 de abril de 1916 – Distrito Federal, México, 8 de julio de 1956)​ fue una escritora costarricense.

Biografía
Hija única del matrimonio de Carlos Oreamuno Pacheco y Margarita Unger Salazar. Tras el fallecimiento de su padre, cuando ella aún no había cumplido el año de edad, Yolanda fue criada principalmente por su abuela materna, Eudoxia Salazar Salazar viuda de Unger. Cursó la educación secundaria en el Colegio Superior de Señoritas, donde se graduó como Perito Contable; además, hizo estudios en Mecanografía y Secretariado.

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Max Jiménez Huete, Escritor y Artista Costarricense, 1900-1947.

Max Jiménez Huete (San José, Costa Rica, 6 de abril de 1900 – Buenos Aires, Argentina, 3 de mayo de 1947) fue un escritor, novelista, poeta, periodista, escultor y pintor costarricense.

Biografía
Hijo de Roberto Jiménez y Ana Huete, comenzó su carrera artística en el campo de la pintura y escultura en 1921. En París, hizo varias exposiciones de dibujos a pluma y esculturas en 1924 obteniendo buenas críticas.

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La Llorona, Leyenda costarricense.

Origen de la leyenda:

La Llorona es el alma en pena de una mujer que ahogó su hijo y, arrepentida hasta la desesperación, vaga buscándolo por la vera de los ríos, lamentándose y llorando desconsoladamente, espantando a todos los que la oyen o la ven. Se aparece a deshoras en las orillas de los ríos como una mujer vestida de blanco, pálida y con los ojos hinchados de llorar, con cabellos negros, largos y en desorden, lanzando ayes lastimeros por el hijo que perdió.

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El Cuijen y la Pelona, leyenda de C.R.

(del náhuatl, cuixin, gavilán),85​ Pisuicas o Chamuco, es el nombre coloquial que los costarricenses dan al Diablo, el cual es protagonista de algunas leyendas locales donde se mezclan las tradicionales creencias católicas con los espíritus astutos e ingeniosos de los cuentos indígenas. En estas leyendas, el folclor reviste al demonio con fisonomía campesina, pocas veces terrorífica, pero conservando las intenciones perversas y malintencionadas de este ser, buscando la corrupción de la humanidad, alejar al hombre de la divinidad y robar el alma de los incautos.​ La palabra cuijen significa gavilán, de allí la expresión «se lo llevó el cuijen», en alusión a los gavilanes que se roban a los pollos. Cuijen también hace alusión a las aves con plumajes de color blanco y ceniciento. La palabra «Pisuicas» proviene de la lengua huetar, y significa diablo o bruja.88​ En tanto, Chamuco proviene del verbo «chamuscar», en alusión al fuego.​ Otra forma de referirse al diablo son las palabras «Candanga» o «Mandinga», que son de origen africano y son de uso común en el Caribe antillano y centroamericano.

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Julián Marchena Valle-Riestra, escritor Costarricense, 1897-1985.

Julián Marchena Valle-Riestra (San José, 14 de marzo de 1897 – 5 de mayo de 1985) fue un destacado poeta costarricense. Muchas de las poesías de sus obras; como Vuelo supremo, Viajar, viajar; Lo efímero y Romance de la carretas; ya forman parte de la memoria colectiva de Costa Rica. Al igual que las Concherías de Aquileo J. Echeverría, Alas en fuga, su único libro, forma parte de del repertorio de textos clásicos que son de amplio conocimiento en su país.

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Jorge Volio Jiménez, 1882-1955.

Jorge Volio Jiménez (Cartago, 26 de agosto de 1882 – San José, 20 de octubre de 1955) fue un político, sacerdote, militar y filósofo costarricense. Formado intelectualmente en Europa, regresó a Costa Rica para convertirse en una de las principales voces que abogaron por una reforma del sistema político en favor de la clase obrera. Exiliado durante la dictadura de Federico Tinoco, encabezó junto a otros uno de los movimientos rebeldes contra el dictador. Hombre de verbo encendido y pasional, fue diputado en tres ocasiones y fundador del Partido Reformista (1923), por el que fue candidato a la presidencia de la República en las elecciones de 1923, y segundo designado a la Presidencia de la República. Sus ideas renovadoras en defensa de los trabajadores, los desposeídos y los campesinos en una Costa Rica dominada por la ideología liberal, lo convirtieron en una de las grandes figuras políticas e intelectuales de decisiva influencia en la vida nacional durante todo el siglo XX. Es Benemérito de la Patria desde 1989.

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La Cegua, Leyenda Costarricense.

Según la leyenda, la Cegua es un ser monstruoso que se aparece de noche por caminos solitarios a los hombres mujeriegos que viajan solos, generalmente a caballo (o en automóvil o motocicleta, en relatos más modernos), bajo la forma de una hermosa muchacha.

Es descrita como una joven muy linda, blanca (o morena, según la versión), de rostro ovalado, ojos negros y grandes, largo pelo rizado de color negro y boca preciosa, con labios rojos como sangre, con una voz divina que arrulla como canto de sirena, y de cuerpo con curvas pronunciadas, esbelto y tentador. Va vestida de negro completo o de blanco y en algunas ocasiones, con un vaporoso vestido de color rosado, y en otra versiones, con un lujoso vestido de época.

La Cegua (del náhuatl, cihuatl, mujer), también conocida como Segua o Tzegua, es un personaje de las leyendas mexicanas y centroamericanas.​ Es un ser espectral que se materializa por las noches en caminos solitarios, solicitando ayuda para que la lleven a algún poblado cercano. El espanto generalmente se aparece a los hombres mujeriegos en la forma de una mujer muy hermosa, la cual luego se transforma en un monstruo con la cabeza de un caballo. El mito de la Cegua es de origen mesoamericano y está relacionado con el mito de la Siguanaba, con algunas variantes, y en parte, con el de la Llorona. El término «cegua» utilizado para denominar a este monstruo se encuentra más difundido en Costa Rica y Nicaragua, y ha inspirado obras literarias, teatro, cine, música, cómics y otras manifestaciones culturales.

Versión Costarricense de la leyenda:

La versión costarricense de la leyenda narra que el origen del fantasma estaría en una hermosa mujer de la ciudad de Cartago, quien, sin embargo, no guardaba ninguna consideración a sus padres pues era muy orgullosa, a los que con frecuencia humillaba y desobedecía, pues se decía ser muy infeliz de ser pobre.

Un día, esta bellísima joven recibió una invitación de un acaudalado y buen mozo español para asistir a un baile, a lo cual su madre se opuso, pues el joven era reconocido por sus atributos de conquistador y poco formal con las muchachas. Ante la negativa de su mamá, la joven estalló en ira y blasfemó contra ella y llenó de improperios su humilde hogar; su madre la observaba y lloraba en silencio, ante la actitud de su hija, pero a la joven no le bastó con insultar, sino que en un momento dado levanto su mano para abofetearla, pero no había levantado completamente aún su mano, cuando de la nada salió una mano negra, con grandes uñas (o una bruja, según otras versiones) y sostuvo la mano de la hija ingrata, lanzándole una maldición:

«Te maldigo mala mujer, por ofender y pretender golpear a quien te dio la vida, desde hoy y para el resto de los siglos los hombres a ti se acercarán, pero por tu espantoso rostro de ti correrán».

Otra versión también cuenta que ésta una mujer, que fue muy vanidosa, se enamoró de aquel acaudalado hombre español, quien abusó de ella. Siendo así, ésta quedó condenada a vagar por la eternidad buscando a hombres infames.

Así es como desde entonces la Cegua se aparece de pronto en el camino, insinuante y provocadora, pidiendo a algún jinete que la lleve en su caballo, argumentando que va al pueblo más cercano y no hay hombre que se resista a tan hermoso cuerpo y dulce ruego, pero una vez que sube en ancas al caballo su cara se transforma en la de una horrible bestia similar a la de un caballo relinchando.

En la provincia de Guanacaste, también en Costa Rica, la Cegua, además de aparecerse a los hombres en los caminos, también podría aparecerse en los bailes y fiestas de los pueblos, en donde coquetea con cuanto hombre se le acerca. Aquel que logra conquistarla, la acompaña al descampado de la pampa guanacasteca, y bajo un frondoso árbol de guanacaste, entregarse a sus amoríos, hasta que bien avanzada la noche, cuando el hombre por fin intenta besarla, ocurre la metamorfosis. La manera de huir o escapar de ella es ponerle o mostrarles semillas de mostaza, a la Cegua le gusta mucho las semillas de mostaza; al llegarle el olor, la Cegua deja de perseguir a su víctima y pretende comer las semillas, pero como sus manos se convirtieron en cascos de caballo, vomita su alma al no poder hacerlo; así la víctima está salvada.

Referencias:

-Ferrero, Luis. Pensándolo bien. EUNED, 2001. ISBN 9968-31-195-2. p.220
-Ferrero, Luis (2002). Mil y tantos tiquismos: costarricensismos. EUNED. ISBN 9789968311816. Consultado el 10 de noviembre de 2019.
-«Tinta Fresca: Juro que vi a la Segua – AMP – La Nación». www-nacion-com.cdn.ampproject.org. Consultado el 20 de noviembre de 2019.
-Mántica, Carlos (1 de enero de 1989). El habla nicaragüense y otros ensayos. Libro Libre. ISBN 978-9977-901-88-6. Consultado el 14 de diciembre de 2019.
-La Cegua en el mundo prehispánico Archivado el 24 de octubre de 2019 en la Wayback Machine.. Consultado el 24 de octubre del 2019
La Llorona, la Cegua y la Banshee.

Joaquín Gutiérrez Mangel, Escritor Costarricense, 1918-2000.

Joaquín Gutiérrez Mangel (Limón, 30 de marzo de 1918 – San José, 16 de octubre de 2000) fue un escritor costarricense, creador del famoso personaje infantil Cocorí, miembro de la Academia Costarricense de la Lengua y Premio Nacional de Cultura Magón 1975. Hombre multifacético, fue ajedrecista, periodista, cronista de guerra, novelista, cuentista, poeta, traductor, editor, profesor universitario y político. Trotamundos, de sus muchos recorridos escribió diarios, crónicas y memorias.

En el año 1999, el diario costarricense La Nación lo consideró la figura literaria nacional más importante del siglo XX.

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El Mico Malo, Leyenda Costarricense.

El Mico malo (escrito también Mico Malo) es un animal fantástico del folclor costarricense, que el pueblo imaginaba como un mono enorme y horrible, de ojos color de fuego y pelo negro y erizado, que deja huellas incandescentes como quemaduras.1​ En otras fuentes se le describe como un «león de falda», una especie de león infernal desnudo de pelo, de color negro y ojos encendidos.2​ Otras descripciones lo caracterizan como un monito pequeño, de color blanco, con cuernos y cola en forma de flecha, ojos rojos y uñas grandes y filosas.3​

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