La Lepra en Costa Rica.

La lepra es una enfermedad crónica, transmisible, poco contagiosa, causada por el bacilo Mycobactcrium leprae. Actualmente se acepta que este bacilo posee poca capacidad de invasión, escasa virulencia, y que se necesitan varios años de exposición íntima, para que se transmita de un hombre a otro.

La lepra se caracteriza por lesiones cutáneas, en mucosas y nervios periféricos que provocan consecuentemente anestesia, debilidad muscular y parálisis.

También alteraciones tróficas de la piel, los músculos y los huesos. La enfermedad es de largo período de incubación, de muy prolongada evolución y se requieren muchos años de tratamiento regular para lograr la cura definitiva.

1908 Vista del Lazareto Las Mercedes.

Una impresionante vista del Lazareto Las Mercedes, también conocido como Sanatorio Las Mercedes, estubo localizado entre San José y Cartago. Se trataba de un asilo para Leprosos o como también se les llamaba Lazarinos. Estaba donde hoy está el Colegio Técnico Uladislao Gámez y ACERPA (Lucha contra l alcoholismo y otras drogas. (Tirrases)

La Palabra Lepra:

La palabra lepra proviene del griego Ieprós, que significa escamoso. En
hebreo se designaba con la palabra Tsara’at, derivado de Tsará, que significa ser castigado por Dios. Era considerada como la plaga que por excelencia utilizaba Dios para castigar a los pecadores, ya que privaba al hombre de la compañía de sus semejantes y era repugnante a la vista.

Historia:

La lepra ha existido en la humanidad desde hace 6000 años. La enfermedad no existía en el indio americano hasta que fue traída a América por los españoles y los portugueses.

En Costa Rica, la lepra se manifestó por primera vez, en una criada de una familia española afincada en la ciudad de Cartago, por los años de 1734.

Para el año 1784, precisamente el 9 de setiembre, el gobernador de Cartago, don Juan Flores, presenta el primer proyecto en el que propone al Cabildo de Cartago la creación de un pueblo lazarino o de San Lázaro para aislar a los enfermos con este padecimiento . No se realizó, debido a las limitaciones económicas que se sufrían en la época. Lo que se construyo fueron unas “casillas”, en un Jugar que no era apto, de por si, para un Lazareto; pero consta en documentos del Archivo Nacional que se gastaron, en enfermos de gravedad, varias cantidades de alimentos en el “Hospital de San Lázaro” en Cartago, el 31 de enero de 1800.

Don Tomas de Acosta, quien desde 1798 se preocupo par el mal de Lázaro en la provincia de Costa Rica, especialmente en la ciudad de Cartago, en 1800 dirigió nota a la Camara Real de Guatemala, solicitando para que declarara por “racional disenso” u oposición en los matrimonios enfermos del mal de Lázaro, en cualquier grado en que se hallase y en el caso de que alguno de los contrayentes descendiera de padres enfermos.” Esto, por cuanto creía él que el mal era hereditario y no solo contagioso.

Para 1820 ya no solo había lepra en Cartago, sino también en las villas y pueblos de Ujarraz, Escazú, San José, Heredia y Alajuela, por lo que el Procurador Síndico de la ciudad de Cartago, don Santiago Bonilla, exhorta al pueblo de Cartago y Costa Rica para que, por medio de limosnas, objetos o animales, se ayude a brindar un mejor trato a los lazarinos, no siendo muy efectiva su solicitud a nivel nacional: las contribuciones fueron raquíticas, a pesar de los sermones que se dictaban.

En 1821 ya existía el Hospital de San Juan de Dios en Cartago, que tenia una hacienda de ganado donde se cuidaban los animales que donaban para el consumo de los lazarinos.

El primer Lazareto:

EI decreto 212, del 12 de mayo de 1830, suprime el decreto del 7 de junio de 1826, que había creado el Hospital de San luan de Dios, y establece el Lazareto General del Estado. EI 23 de noviembre de 1830 se reunieron los delegados de cada municipalidad para escoger el terreno donde debía edificarse el Lazareto.

Quedo ubicado en el extremo oeste del potrero Sangre de Cristo, en las inmediaciones del río Virilla (en la confluencia de los Ríos Virilla y Tiribí).

EI traslado de los lazarinos de Cartago a la ciudad de San José fue muy doloroso para ellos, pues abandonaban sus familias y amistades.

EI 27 de febrero de 1833 fue inaugurado el Lazareto, haciendo a los leprosos prometer que tendrían conformidad y paciencia ante los decretos de la Providencia, y les prometió el jefe Político que el Estado no omitiría ningún esfuerzo para ayudarles a ellos y a sus familias.

Como enviaron enfermos de otros padecimientos al Leprosario Nacional (muchos eran reumáticos) fueron enviados a las costas para su restablecimiento. AI venir sanos, otros enfermos se fugaban del Lazareto en busca del clima caliente, siendo castigados por eso, por infracción de la Ley, y creando la pena capital para los leprosos que se fugaban del Lazareto. EI 18 de setiembre de 1833 se condenaba de muerte a los fugados del Lazareto por medio de un decreto. EI 22 de febrero de 1841 fueron fusilados Miguel Moya y los hermanos Maria y jose Antonio Brenes. La pena de muerte es eliminada gracias al insigne Dr. José María Castro Madriz, legalmente ya no se busco eliminar la lepra fulminando al enfermo; pero la gente seguía reprochándole su culpabilidad y el daño que causaban.

Dos pacientes costarricenses con la enfermedad (Publicado en una revista Alemana

A finales 1858, el leprosario fue trasladado a una jurisdicción de la Uruca y posteriormente a una calle de la Sabana, donde permaneció desde 1877 hasta finales de 1907.

Finalmente fue creado el Asilo las Mercedes en 1909, situado en Tirrases de Curridabat, el mismo que funge en la actualidad con el nombre de Sanatorio Nacional de las Mercedes.

En 1945, se dio un paso trascendental en la lucha contra la lepra al aplicarse por primera vez en Costa Rica la sulfonoterapia. Dos años después, en 1947, se reportó el primer caso curado en nuestro país. Al aparecer las sulfonas en el tratamiento de la lepra, se cambió el nombre de Asilo por el de Sanatorio, lo que significaba que ya el paciente no iba a ingresar permanentemente, sino por un tiempo determinado mientras se curaba. En 1948, fue creado el Departamento de Lucha Contra la Lepra, para el control de la enfermedad.

En 1952, se inició la profilaxis activa con la creación del control de contactos, que operó muy irregularmente, pero confeccionó el primer censo de los mismos. En 1954 se trató de reorganizar la vigilancia periódica de los contactos. efectuada por un visitador familiar y un microscopista. El primero recogía la mayor información de datos, y el segundo recolectaba linfa cutánea de las personas que convivían con los pacientes, para efectuar baciloscopías; el diagnóstico final lo hacía el laboratorio, En 1962 se dio por fin un paso importante, al nombrarse el primer médico encargado del control de contactos.

A partir de esta fecha, a todo conviviente visitado se le practica un examen dermato-neurológico; así el diagnóstico de esta enfermedad se empezó a hacer con base a la clínica.

En agosto de 1974, se inicia bajo una nueva Dirección, una reorganización total del Departamento de Lepra, con la creación de un “Nuevo programa para el control de la lepra en Costa Rica”.

Se prohíbe el internamiento de pacientes al Sanatorio Nacional de las Mercedes, bajo la idea fundamental de que el paciente debe ser manejado en hospitales generales como cualquier otro paciente. y quitando la idea anacrónica de que la “lepra era una enfermedad aparte”, haciendo ver que es una enfermedad más como cualquier otra. Se intensifica en forma importante la búsqueda de contactos. Se trabaja interinstitucionalmente entre el Ministerio de Salud y la Caja Costarricense de Seguro Social, aprovechando el personal médico, paramédico y planta física de esta última Institución y se inicia un programa de rehabilitación en el sentido médico, físico, psíquico y social del enfermo hanseniano en forma integral y humana, abriéndose para este paciente, antes relegado un horizonte de esperanza dentro de nuestra sociedad.

El leprosario fue testigo del paso del tiempo. En el año 1976, ya erradicada totalmente la enfermedad, la doctora Irma Morales y el doctor psiquiatra Carlos Chassoul fundaron el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA), siendo los alcohólicos la mayoría de los pacientes. Luego cambió el nombre a Acerpa, una clínica de rehabilitación para alcohólicos y adictos, que funcionó por algún tiempo. Posteriormente, los estragos de los años hicieron que el edificio se erosionara y, por ende, no se utilizara durante un tiempo.

Se hacía imperativo retomarlo y fue entonces cuando, en el año 2006, la Municipalidad de Curridabat adquirió el terreno con sus instalaciones, que en estos momentos pertenecen al Ministerio de Educación Pública.

Estas instalaciones, incluida la capilla, han sido sometidas a una restauración profunda. Todavía se ven algunos vestigios de lo que fueron las paredes del leprosario y algunas paredes quedarán expuestas como recuerdo de ese doloroso pasado.

Esta reconstrucción albergará el Colegio Profesional y Técnico Uladislao Gámez, que contará con 900 estudiantes. Una de las funciones de este colegio será también el brindar cursos libres y apoyo académico como ayuda a la preparación de los jóvenes para el bachillerato.

Hoy en día, cercano a lo que será el colegio, se encuentra el edificio que albergaba a las monjas de la Caridad que cuidaban a los leprosos, tal como se mencionó. Ahora, en esta “Casona” existe un proyecto conocido como “La Cometa”, que brinda asistencia social a mujeres y jóvenes.

Referencias:

DR. ORLANDO JARAMILlO A., DR. RAFAEL DE LA CRUZ M., La Lepra en Costa Rica.

Eugenia María Hernández Alfaro, Junta de Protección, 155 Aniversario, 1845-2000.

2 comentarios en “La Lepra en Costa Rica.”

  1. Hola , Todavía existe la casona donde se instalaban las monjas. Tengo una foto de ese lugar hace 100 aproximadamente. Mi bisabuela y su esposo trabajaban en ese lugar para ese tiempo . Así que toda la familia incluyendo mi abuelo que entonces tenía unos ocho años, vivían ahí. En la foto sale toda la familia frente a la fachada de esa casa. Me gustaría conocer la si es que existen aún. Gracias

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    1. Estas instalaciones, incluida la capilla, han sido sometidas a una restauración profunda. Todavía se ven algunos vestigios de lo que fueron las paredes del leprosario y algunas paredes quedarán expuestas como recuerdo de ese doloroso pasado. Todavía existe la casona donde vivían las monjas. En la publicación habla sobre esto. Saludos y gracias por visitarnos!!

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