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Un Santo Milagroso

En poco tiempo había cundido por una parte de la provincia de Alajuela, la fama de una imagen milagrosa de San Jerónimo, de la que se contaban cosas extraordinarias, por no decir milagros. Los vecinos de San Pedro de la Calabaza (Hoy San Pedro de Poás, cabecera del cantón de Poás, provincia de Alajuela) y de La Sabanilla (Distrito del cantón de Alajuela. Hoy Sabanilla) se mostraban particularmente entusiastas, y la reputación del santo llegaba ya hasta la propia capital de la provincia, donde, para decir verdad, tropezaba con bastante escepticismo; pero no se debe olvidar que los alajueleños (Nota 3: El autor usa el gentilicio alajueleño, pero el uso que ha prevalecido es el alajuelense para referirse a lo perteneciente o al natural de Alajuela. Fin de la nota 3) son incrédulos empedernidos. Tuvieran o no razón los conciudadanos de Juan Santamaría (Nota 4: El tambor alajuelense, héroe de la guerra de 1856 contra los filibusteros norteamericanos. Fin de la nota 4) en mostrar desconfianza respecto de San Jerónimo, es lo cierto, que ya no había rosario, vela de angelito (Nota 5: Como en Colombia, angelito se llama al niño muerto, siempre que tenga muy poca edad. Fin de la nota 5) ni otra fiesta alguna en que no hallara santo de imagen presente. Todos se disputaban la honra insigne de hospedarlo, aunque fuese más que algunas horas, y sus frecuentes viajes eran triunfales, en medio de lucido acompañamiento que no le escatimaba la música, ni los cohetes, ni las bombas.

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El gobernador que empinaba el codo.

 

Un día de agosto del año 1606 caminaba hacia el pueblo de Aserrí, procedente de la ciudad de Cartago, un indio güetar con una botija a las espaldas, metida en una red de cabuya. Este indio era noble, de estirpe de caciques, circunstancia que conforme a las leyes de Indias le permitía anteponer a su nombre de Diego Piagua el título de Don, que no tuvo el conquistador Juan Vázquez de Coronado, no obstante la ranciedad y el brillo de su linaje.

Aserrí era en aquel tiempo uno de los lugares más importantes de la provincia de Costa Rica. Formaba un corregimiento y había en él varias encomiendas pertenecientes a viejos conquistadores, como el capitán Juan Solano y Alonso de Bonilla. Su patrón era y sigue siéndolo San Luis de Tolosa, cuya fiesta celebra la Iglesia Católica el 19 de agosto, y la botija de vino de España que D. Diego Piagua llevaba a cuestas debía servir para festejar la memoria del santo hijo de Carlos II, rey de Napóles y de Sicilia. D. Francisco Hernández, otro noble indio, gobernador de Aserrí, la había pedido con tan piadoso designio al capitán Francisco de Ocampo Golfín, alcalde ordinario de Cartago y yerno del encomendero Juan Solano. Seguir leyendo El gobernador que empinaba el codo.

La Carreta sin bueyes

 

«Por el camino sonaron chirrido de rueda y eje, tumbos de llantas sonoros flotados en desniveles. “¡Alguien, si no el boyero que por el camino viene!” Los ojos y los oídos eran clavos resistentes. En vilo por el asombro, ya que nada la sostiene, en la noche desolada, ¡vio la Carreta sin Bueyes!»
Carlos Luis Sáenz.
«La Carreta sin Bueyes».

la carreta sin bueyes

Se trata del fantasma de una carreta que deambula por las noches las callejuelas de alguna ciudad, especialmente aquellas dónde viven jóvenes libertinos o matrimonios que pelean constantemente. También se comenta que aparece cerca de la casa de alguna persona que se ha vuelto muy codiciosa o un avaro que acaba de morir. En ambos casos, la presencia del espectro es una advertencia a los pobladores que corrijan su forma de vivir y busquen el buen sendero. Seguir leyendo La Carreta sin bueyes

El Padre sin cabeza…

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Mito seguramente concebido en tiempos de la inquisición, durante la cual cortaban la cabeza a brujos, hechiceros, hombres y mujeres de mal vivir.

Dice la tradición que se le aparece a los hombres y mujeres que trasnochaban debajo de un árbol frondoso en el cual se puede ver una gran puerta de un templo.

La persona pasa la puerta y se encuentra una gran sala y al final un sacerdote cantando misa en latín.

Atraído y cargado de pecados la persona oye atentamente pero a la hora de la consagración al dar la cara el sacerdote se le ve sin cabeza y esta chorreando sangre entre sus manos.

Despavorido sale de aquel lugar y queda varias semanas sin habla, cambiando así su vida para siempre. Seguir leyendo El Padre sin cabeza…

El Cadejos

el cadejos

Vení temprano le decía Juan a su padre que por sus largas borracheras no paraba en su casa ni de día, ni de noche. A lo cual contestaba este “hijo de Dios en mi casa cuídame tu a mi familia, madre que te engendró y padre respeto por Dios quiero yo”.

 Aburrido de estas palabras que a diario escuchaba, decidió darle un escarmiento, consiguió un cuero negro, varias cadenas de perro y se escondió a su espera. Seguir leyendo El Cadejos