La Carreta sin bueyes

 

«Por el camino sonaron chirrido de rueda y eje, tumbos de llantas sonoros flotados en desniveles. “¡Alguien, si no el boyero que por el camino viene!” Los ojos y los oídos eran clavos resistentes. En vilo por el asombro, ya que nada la sostiene, en la noche desolada, ¡vio la Carreta sin Bueyes!»
Carlos Luis Sáenz.
«La Carreta sin Bueyes».

la carreta sin bueyes

Se trata del fantasma de una carreta que deambula por las noches las callejuelas de alguna ciudad, especialmente aquellas dónde viven jóvenes libertinos o matrimonios que pelean constantemente. También se comenta que aparece cerca de la casa de alguna persona que se ha vuelto muy codiciosa o un avaro que acaba de morir. En ambos casos, la presencia del espectro es una advertencia a los pobladores que corrijan su forma de vivir y busquen el buen sendero. Seguir leyendo “La Carreta sin bueyes”

El Padre sin cabeza…

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Mito seguramente concebido en tiempos de la inquisición, durante la cual cortaban la cabeza a brujos, hechiceros, hombres y mujeres de mal vivir.

Dice la tradición que se le aparece a los hombres y mujeres que trasnochaban debajo de un árbol frondoso en el cual se puede ver una gran puerta de un templo.

La persona pasa la puerta y se encuentra una gran sala y al final un sacerdote cantando misa en latín.

Atraído y cargado de pecados la persona oye atentamente pero a la hora de la consagración al dar la cara el sacerdote se le ve sin cabeza y esta chorreando sangre entre sus manos.

Despavorido sale de aquel lugar y queda varias semanas sin habla, cambiando así su vida para siempre. Seguir leyendo “El Padre sin cabeza…”

El Cadejos

el cadejos

Vení temprano le decía Juan a su padre que por sus largas borracheras no paraba en su casa ni de día, ni de noche. A lo cual contestaba este “hijo de Dios en mi casa cuídame tu a mi familia, madre que te engendró y padre respeto por Dios quiero yo”.

 Aburrido de estas palabras que a diario escuchaba, decidió darle un escarmiento, consiguió un cuero negro, varias cadenas de perro y se escondió a su espera. Seguir leyendo “El Cadejos”