Archivo de la etiqueta: Gobierno y Política

José María Montealegre Fernández, Cuarto Presidente de Costa Rica

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José María Montealegre Fernández cuarto Presidente de Costa Rica. Fue Presidente Provisorio del 14 de agosto de 1859 al 29 de abril de 1860 y Presidente constitucional del 29 de abril de 1860 al 8 de mayo de 1863.

Datos personales
Nació en San José de Costa Rica el 19 de marzo de 1815. Fue el hijo primogénito de Mariano Montealegre Bustamante y Gerónima Fernández Chacón. Su hermana fue Gerónima Montealegre de Carranza, quien se casó con Bruno Carranza, presidente provisional de Costa Rica.

Casó en primeras nupcias en San José en abril de 1840 con Ana María Mora Porras (1819-1854), hermana de los Presidentes Miguel Mora Porras y Juan Rafael Mora Porras. Hijos del matrimonio Montealegre Mora fueron Juan Gerardo, casado con Rafaela Mata Brenes, hija de Juan Rafael Mata Lafuente, canciller de Costa Rica en 1869 y 1876, Ana Benita, Ana Julia, Ana Sara (estas dos últimas fallecidas en la infancia), Rosa Ana María, Ricardo Montealegre Mora, Sara (casada con Rafael Gallegos Sáenz), José María, Manuel Ana (fallecido en la infancia), Manuel Joaquín, Dolores y Mercedes. Seguir leyendo José María Montealegre Fernández, Cuarto Presidente de Costa Rica

Ricardo Jiménez Oreamuno…20, 26 y 28 Presidente de C.R.

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Ricardo Jiménez Oreamuno, político liberal, Presidente de Costa Rica en tres ocasiones. Fue una de las figuras públicas más connotadas del país durante la primera mitad del siglo XX. Era una persona muy respetuosa de las libertades públicas y fiel creyente en el valor de la educación.

Fecha de nacimiento: 6 de febrero de 1859, Cartago, Costa Rica
Fallecimiento: 4 de enero de 1945, San José, Costa Rica
Padres: Jesús Jiménez Zamora
Partido: Partido Republicano
Hermanos: Manuel de Jesús Jiménez Oreamuno
Abuelo: Ramón Jiménez y Robredo

Nació en Cartago, Costa Rica, el 6 de febrero de 1859. Fue hijo del también Presidente Jesús Jiménez Zamora y de Esmeralda Oreamuno Gutiérrez, hija del también Jefe de Estado Francisco María Oreamuno Bonilla.

Se casó en primeras nupcias con Beatriz Zamora López y en segundas con María Eugenia Calvo Badia. De su segundo matrimonio tuvo una hija, Esmeralda Jiménez Calvo.

Cursó sus estudios en el Colegio de San Luis Gonzaga de Cartago y se graduó de Licenciado en Leyes en la Universidad de Santo Tomás, de la que fue Rector interino en 1888. Publicó un Curso de Instrucción Cívica y numerosos artículos y ensayos sobre temas públicos y jurídicos. Seguir leyendo Ricardo Jiménez Oreamuno…20, 26 y 28 Presidente de C.R.

Miguel Mora Porras, segundo Presidente de C.R.

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Miguel Mora Porrás

Datos personales:
Nació en San José, Costa Rica, el 29 de setiembre de 1816. Fue hijo de Camilo Mora Alvarado y Ana Benita Porras Ulloa y hermano del también Presidente Juan Rafael Mora Porras y del General José Joaquín Mora Porras.

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Felipa Montes de Oca y Gamero, esposa de Miguel Mora P.

Contrajo nupcias en San José en abril de 1840 con Felipa Montes de Oca y Gamero, de cuyo matrimonio nacieron doce hijos: Octavia, Esteban, María Agapita, José Abraham, Edelmira, Salomón, Micaela, Abraham, Miguel, Lucila, Ignacio y Juan Rafael Mora Montes de Oca.

Vida política:  fue un político costarricense, segundo Presidente de la República por 10 días, entre el 16 y el 26 de noviembre de 1849. Seguir leyendo Miguel Mora Porras, segundo Presidente de C.R.

José María Castro Madriz, primer Presidente de C.R.

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Retrato de José María Castro, pintado por Tomás Povedano

 

Datos Personales:

José María Castro Madriz nació en San José, el primero de setiembre de 1818 (tres años antes de la Independencia). Fue hijo único de Ramón Castro y Ramírez y Lorenza Madriz y Cervantes, hermana del presbítero y doctor Juan de los Santos Madriz y Cervantes.

Contrajo nupcias en San José el 29 de junio de 1843 con Pacífica Fernández Oreamuno, hija del jefe de Estado Manuel Fernández Chacón y María Dolores Oreamuno y Muñoz de la Trinidad, y hermana de Próspero Fernández Oreamuno, presidente de la República de 1882 a 1885.

Estudios:
Cursó estudios elementales en San José con Rafael Ramírez Hidalgo y después estudió con el médico y abogado nicaragüense don Rosalío Cortés y el médico guatemalteco Nazario Toledo. Posteriormente fue enviado a estudiar a la Universidad de León, Nicaragua, donde se graduó de bachiller en Filosofía (23 de diciembre de 1838) y de doctor en Leyes (1° de noviembre de 1841) y en Filosofía (22 de mayo de 1842). Seguir leyendo José María Castro Madriz, primer Presidente de C.R.

Campaña Nacional…primera fase

Compatriotas:

¡A las armas! Ha llegado el momento que os anuncié. Marchemos a Nicaragua a destruir esa Falange impía que la ha reducido a la más oprobiosa esclavitud. Marchemos a combatir por la libertad de nuestros hermanos.

Ellos os llaman, ellos os esperan para alzarse contra sus tiranos. Su causa es nuestra causa. Los que hoy los vilipendian, roban y asesinan, nos desafían audazmente e intentan arrojar sobre nosotros las mismas ensangrentadas cadenas. Corramos a romper las de nuestros hermanos y a exterminar hasta el último de sus verdugos.

No vamos a lidiar por un pedazo de tierra: no por adquirir efímeros poderes; no por alcanzar misérrimas conquistas, ni mucho menos por sacrílegos partidos. No, vamos a luchar por redimir a nuestros hermanos de la más inicua tiranía: vamos a ayudarlos en la obra fecunda de su regeneración, vamos a decirles: Hermanos de Nicaragua, levantaos: aniquilad a vuestros opresores. Aquí venimos a pelear a vuestro lado por vuestra libertad, por vuestra patria. Unión, nicaragüenses, unión. Inmolad para siempre vuestros enconos; no más partidos, no más discordias fraticidas. Paz, justicia y libertad para todos. Guerra sólo a los filibusteros.​

Segunda proclama de Juan Rafael Mora Porras. 28 de febrero de 1856.

El Ejército Expedicionario de Costa Rica marcha al frente de batalla. Diorama del Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, Alajuela, Costa Rica.

Confirmada la intención de William Walker de invadir Costa Rica, según las noticias que desde Washington D.C reportaba el embajador Luis Molina al presidente Juan Rafael Mora, éste convocó, el 25 de febrero de 1856, a una sesión extraordinaria del Congreso de la República, ante el cual expuso el peligro que significaba la amenaza filibustera para la integridad del país, por lo que solicitó la autorización de llevar la guerra a Nicaragua. Meses antes de la partida del Ejército Expedicionario de Costa Rica hacia Nicaragua, el presidente Mora había nombrado al general salvadoreño José María Cañas Escalante, cuñado suyo, Seguir leyendo Campaña Nacional…primera fase

Presidentes y Jefes Políticos de Costa Rica

 

Los Presidentes de Costa Rica han sido un total de 49 hasta la fecha contando al actual presidente Carlos Alvarado Quesada, pero en la historia del país o de la oficialmente llamada República de Costa Rica han habido muchísimos mas gobernantes ya que el país ha atravesado por algunas guerras y conflictos políticos antes de independizarse completamente.

En total Costa Rica ha tenido 78 gobernantes desde que el día 11 de octubre del año 1821 la anteriormente llamada provincia de Costa Rica proclamara su independencia absoluta de España.

A partir de esa fecha Costa Rica paso por un periodo de gobernantes que eran solo Jefes Políticos de la nación algunos como parte de una junta suprema o junta de gobierno que se encargaba de dirigir a la República de Costa Rica mientras se decidía el destino del país.

Lista de los presidentes de Costa Rica en orden cronológico

En la siguiente lista aparecen la línea de tiempo de los presidentes de Costa Rica en orden cronológico del más reciente al más antiguo.

 

Seguir leyendo Presidentes y Jefes Políticos de Costa Rica

Juan Rafael Mora Porras…Tercer Presidente de C.R. (biografía)

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Juan Rafael Mora Porras, llamado Don Juanito nace en San José el  8 de febrero de 1814 y  muere en Puntarenas el 30 de septiembre de 1860. Fue presidente de Costa Rica en tres ocasiones consecutivas. Se le reconoce especialmente el mérito de haber conducido al país a la victoria sobre los filibusteros encabezados por William Walker, en la Campaña Nacional de 1856-1857. Precisamente por esa campaña, la Asamblea Legislativa de Costa Rica le declaró «héroe y libertador nacional» el 16 de septiembre de 2010.​ Es uno de los personajes más reconocidos y más importantes de la historia costarricense.

Vida y familia
El matrimonio de Camilo Mora Alvarado y Ana Benita Porras Ulloa —familia liberal que figura entre las fundadoras de la actual capital costarricense—, tuvo cuatro hijos que pertenecieron a la élite política y social del país. No solo Juan llegaría a ser presidente; también lo sería, en 1849, Miguel y José Joaquín obtendría el grado de general. Sus hermanas Ana María y Guadalupe fueron esposas, respectivamente, de José María Montealegre Fernández, que gobernaría Costa Rica de 1859 a 1863, y de José María Cañas Escamilla, general de origen salvadoreño que se distinguió en la guerra contra William Walker.

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Esposa de Juanito Mora

Don Juanito se casó en San José el 24 de junio de 1847 con Inés Aguilar Coeto, hija de Manuel Aguilar Chacón, jefe de Estado de 1837 a 1838. La pareja tuvo ocho hijos: Elena, Teresa, Alberto, Amelia, Juan de Dios, Camilo, Juana y Antonio.

Fue alcalde de San José en 1837 y desempeñó otros cargos públicos, aunque sus principales actividades fueron el comercio, el cultivo del café, la caña de azúcar y los bienes raíces. En 1842, Juan Rafael Mora, que no tenía educación universitaria, formó una sociedad con Vicente Aguilar, que se convertiría pronto en una de las más poderosas firmas comerciales de la época.

Vida Política

​En 1847 fue elegido vicepresidente de la República,​ cargo al que renunció al año siguiente, para volver a ocupar ese puesto al subsiguiente. El golpe militar del general José Manuel Quirós, que obligó a renunciar al mandatario José María Castro, lo convirtió en gobernante del país hasta que se declarase la elección de su sucesor, que ganó el mismo don Juanito.

Entre los primeros éxitos logrados durante su gobierno estuvieron el reconocimiento de la independencia costarricense por España y la creación por Pío IX de la diócesis de Costa Rica (1 de marzo de 1850), cuyo primer obispo, Anselmo Llorente y Lafuente, fue consagrado al año siguiente en Guatemala.

En una época en que los militares tenían gran influencia en la política del país y en la que la existencia de un solo cuartel facilitaba a su comandante ponerse de acuerdo con las familias poderosas para cambiar al presidente, Mora decidió crear un segundo cuartel, lo que venía a significar un desconfianza hacia Quirós, el militar más poderoso de entonces. Este así lo comprendió y se levantó en armas el 3 de junio de 1850, pero las fuerzas que envió don Juanito a combatirlo lo derrotaron.​

El Congreso Constitucional le confirió el título de Benemérito de la Patria, por Decreto No. LXXXVI de 25 de junio de 1850.

A pesar del triunfo sobre Quirós, las cosas no se le dieron fáciles a Mora, que tenía en contra una inteligente oposición dirigida por Castro y un Congreso en gran parte adverso. Llegó incluso a presentar su renuncia, que no fue aceptada. Don Juanito optó entonces por disolver la cámara y llamar a nuevas elecciones para obtener un Parlamento fiel, cosa que consiguió.

En 1853 fue reelegido. Mejoró la carretera de Cartago al puerto de Puntarenas, vía que contribuyó a acelerar el desarrollo económico del país, y dictó otras disposiciones progresistas que se realizaron durante su mandato.

Intento de recuperar el poder y muerte

En el extranjero, don Juanito preparaba la invasión para recobrar el poder; viajó a Estados Unidos en busca de ayuda y armas. El 17 de septiembre de 1860 desembarcó en Puntarenas —acompañado de su hermano, el general José Joaquín, de su cuñado, José María Cañas y su sobrino Manuel Argüello—; los moristas tomaron la ciudad y se apoderaron de una franja de terreno que llegaba hasta el río Barranca. El gobierno de Montealegre reaccionó rápidamente enviando una fuerza militar que derrotó a Mora en la batalla de La Angostura. Don Juanito buscó asilo donde su amigo el cónsul británico Richard Farrer —con don Ricardo, como se le conocía en Costa Rica—, con quien él había tenido negocios; así, le había vendido una hacienda cafetalera ubicada en Guadalupe y en 1854 su gobierno le había dado la concesión para construir y explotar una vía férrea entre San José y Puntarenas—, pero terminó entregándose.

Fue fusilado en el lugar denominado Los Jobos el 30 de septiembre de aquel año junto al general Ignacio Arancibia (un chileno que había partido

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Fusilamiento de Juanito Mora

 

hacia California en la época de la fiebre del oro, pero que se había quedado en Costa Rica, radicándose en Esparza y que se había distinguido en la guerra contra los filibusteros). Dos días después, ejecutaron también a Cañas.

 

Sepultura de Mora
Un grupo de amigos —los cónsules británico, Farrer, y francés, Juan Bonnefil (Jean Jacques Bonnefil Hydemayra), los yernos de este, Santiago Costantine y Julio Rosat, más el capitán Francisco Roger— lograron que el cadáver no fuera arrojado a las aguas y le dieron sepultura el mismo día de su ejecución en el antiguo cementerio del estero en una fosa cavada por ellos mismos; dos días después enterraron también a Cañas. Casi seis años más tarde, el 20 de mayo de 1866, Bonnefil retorna al lugar junto con Constantine y cuatro marineros (Carlos Leonara, Enrique Ligoneff, Francisco Hervé y Guillermo Noubée) y exhuma los cadáveres, que mantiene brevemente en su residencia de Puntarenas para luego llevarlos su casa en San José, ubicada diagonal al Hospital San Juan de Dios, lugar en el que permanecen durante más de 20 años, hasta que el 13 de enero de 1885 son trasladados al Cementerio General de la capital costarricense.

Ver también:  Plaza Juan Rafael Mora PorrasLas dos Casas del Presidente Mora, Campaña Nacional

Referencias:

  • Vargas Araya, Armando (2007). El lado oculto del presidente Mora: resonancias de la Guerra Patria contra el filibusterismo de Estados Unidos (1850-1860) (1.ª edición). San José, Costa Rica: Eduvisión. p. 432

Campaña Nacional de 1856

La Campaña Nacional de 1856-1857 fue un conflicto bélico que se desarrolló entre marzo de 1856 y mayo de 1857, el cual enfrentó a la República de Costa Rica, encabezada por su presidente Juan Rafael Mora Porras, contra el ejército filibustero estadounidense al mando de William Walker, como consecuencia de la ocupación filibustera en la vecina Nicaragua desde 1855. Sus episodios más sobresalientes son la Batalla de Santa Rosa (20 de marzo de 1856), la Batalla de Rivas (11 de abril de 1856), y la Campaña del Tránsito (noviembre de 1856-mayo de 1857). En Costa Rica, se considera a la Campaña Nacional de 1856-1857 una importante etapa de la historia costarricense, dado que dio impulso al proceso de construcción del estado-nación en Costa Rica, y representa la consolidación de la independencia y el inicio del proceso de formación de la identidad nacional. Seguir leyendo Campaña Nacional de 1856

La ley de la ambulancia, 1833-1835.

José Rafael Gallegos Alvarado fue el Jefe de Estado que implantó la Ley de la Ambulancia en 1834.

La Ley de la Ambulancia fue una norma legal emitida en Costa Rica en 1834, durante la administración de José Rafael de Gallegos y Alvarado. Según esta Ley, el gobierno del Estado de Costa Rica (dentro de la República Federal de Centro América) debía ambular, rotar o errar cada cuatro años por las ciudades de Alajuela, Heredia, Cartago y San José.

Causas
Desde 1563 la Ciudad de Cartago había sido la capital de la Provincia de Costa Rica, pero en 1823 la capital fue pasada a la Ciudad de San José tras la Independencia con respecto a España y la Batalla de Ochomogo. Cartago fue capital de Costa Rica durante 260 años, y por supuesto sus vecinos no aceptaron dejar de ser la sede del gobierno.

José Rafael Gallegos Alvarado fue el Jefe de Estado que implantó la Ley de la Ambulancia en 1834.

Por otro lado, con base a los estudios del historiador Iván Molina Jiménez, en la primera mitad del Siglo XIX los habitantes de lo que hoy es la República de Costa Rica no se identificaban como costarricenses, sino como heredianos, alajuelenses, nicoyanos, etc. No había una clara identidad nacional como país independiente (Costa Rica era un Estado de la República Federal de Centro América). Esta política amateur era controlada por cabildos, lo cual favorecía una identidad más localista en oposición a una política centralizada. En ese contexto, ninguna ciudad quería ser gobernada por otra, y todas querían ser la capital. El localismo fue la principal causa de la Batalla de Ochomogo, la Ley de la Ambulancia, y la Guerra de la Liga.​

En 1833 los vecinos de Cartago pusieron al cartaginés José Rafael de Gallegos y Alvarado como Jefe de Estado de Costa Rica, y lo usaron para devolver la capital a Cartago. El plan era establecer la Ley de la Ambulancia para que la capital se pasara a Alajuela, luego Heredia, y cuando llegara a Cartago se quitaría la Ley de la Ambulancia.

 

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Tres antiguas capitales de Costa Rica, su ubicación geográfica.

Puesta en práctica:

La Asamblea Legislativa, marcada en esa época por el Localismo, aprobó esta Ley en marzo de 1834.

Los Poderes Legislativo, Ejecutivo, y Judicial se trasladaron en mayo de 1834 a la ciudad de Alajuela. Tanto el traslado como la instalación de las autoridades en esa ciudad originaron problemas y dificultades de variada índole.

Rápidamente se volvió obvio, que la villa colonial de Alajuela, con una economía de ganadería y caña de azúcar, con solo una escuela y una calle adoquinada, no tenía la infraestructura para ser la capital de un Estado.2​ En San José, la oposición al gobierno de José Rafael Gallegos Alvarado estableció un periódico llamado “La Tertulia” para burlarse del Jefe de Estado, la Ley de la Ambulancia, y los campesinos de Alajuela.

Según “La Tertulia”, en Alajuela solo sabían hablar “…de vacas, bueyes y caña de azúcar”. En el libro “Los años de la Ambulancia”, el historiador Jorge Sáenz Carbonell explica que casi nunca había Cuórum, pues “…a los diputados les daba pereza ir en mula hasta Alajuela”.1​ A inicios de 1835 los diputados de San José aprobaron una moción para que la próxima capital no fuera Heredia sino Esparza, por ser ciudad más antigua de Costa Rica, abriendo la posibilidad de que Nicoya llegara a ser capital del Estado. Por supuesto, esto era una burla más a la Ley de la Ambulancia.

 

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Cansado de las humillaciones y ataques contra su persona, José Rafael Gallegos Alvarado renunció en marzo de 1835. A los pocos días fue electo como Jefe de Estado el Licenciado Braulio Carrillo Colina de San José, quien tenía como prioridad quitar la Ley de la Ambulancia para establecer un gobierno más profesional.

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Braulio Carrillo Colina

Don Braulio Carrillo intentó devolver la capital a San José, así que derogó la Ley de la Ambulancia en agosto de 1835, y estableció la capital en un pueblo llamado San Juan del Murciélago (actual Tibás), entre San José y Heredia. Mientras allá se construían los edificios necesarios, los poderes Ejecutivo y Judicial residirían en San José, y la Asamblea Legislativa en Heredia.

Esto provocó una insurrección en Cartago y Alajuela, a la cual se sumó después Heredia. Las ciudades sublevadas designaron como Dictador a Nicolás Ulloa Soto. Esta rebelión originó la Segunda Guerra Civil de Costa Rica, que se conoce como la Guerra de la Liga.

Después de varias batallas en dos semanas de combate, la Milicia de San José se impuso a las demás ciudades y ganó la guerra civil. De esta manera San José se consolidó como capital de Costa Rica.

Consecuencias:

  • La ciudad de Alajuela fue capital de Costa Rica por dos años.
  • La derogación de la Ley de la Ambulancia conllevó a la Segunda Guerra Civil de Costa Rica o Guerra de la Liga en 1835.
  • Después de la Guerra de la Liga, San José se consolidó como Capital de Costa Rica.

 

Referencias:

  • Sáenz Carbonell, Jorge. “Los años de la ambulancia”. EUNED, Costa Rica, 1989.
  • Villegas, Guillermo y Soto, Enrique. “Alajuela y la Ley de la Ambulancia”. APEHP, Costa Rica, 1989.

La Guerra de Ochomogo…primera guerra civil de C.R., 1823.

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La Batalla de Ochomogo ―librada el 5 de abril de 1823 en el cerro de Ochomogo (entre las villas de San José y Cartago, en el Valle central)― fue la batalla más importante en la Primera Guerra Civil de Costa Rica.

Desde 1563 la villa de Cartago había sido la capital de la provincia de Costa Rica, pero en 1784 el Gobierno español abrió la Factoría de Tabacos para el monopolio del tabaco en la Villa de San José. Eso creó una rivalidad económica y política entre ambas localidades. Por un lado, Cartago retenía el poder político de la monarquía, y por el otro, San José tenía el dinero. La oportunidad para tomar el poder llegó en 1821, cuando la región se independendizó del Imperio español.

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Emperador Agustín de Iturbide, México

Los hacendados conservadores de Cartago y Heredia intentaron mantener sus privilegios a través del Primer imperio mexicano de Agustín de Iturbide. Los comerciantes liberales de San José y Alajuela buscaron un nuevo modelo de gobierno republicano. Así surgieron dos grupos opuestos: los imperialistas y los republicanos.

Para marzo de 1823, la Junta Superior Gubernativa de Costa Rica no había declarado lealtad al emperador Agustín de Iturbide. Por lo tanto, los imperialistas de Cartago y Heredia pactaron derrocar a la Junta.

El 29 de marzo de 1823, varios vecinos de Cartago ―liderados por Joaquín de Oreamuno y Muñoz de la Trinidad, tomaron el Cuartel de Armas, y dieron el primer golpe de Estado en la Historia de Costa Rica. Proclamaron la anexión de Costa Rica al Primer Imperio Mexicano.​

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Joaquín de Oreamuno y Muñoz de la Trinidad

Los cabildos de San José y Alajuela le declararon la guerra a los imperialistas y nombraron al vecino de Alajuela, Gregorio José Ramírez y Castro, general del ejército republicano.

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Gregorio José Ramírez y Castro, General del Ejercito Repúblicano

Causas:

Las principales son las diferencias de modelo económico entre las dos regiones en conflicto.

  • Cartago y Heredia eran agrarios y aristocráticos, se encontraban controlados por una oligarquía poderosa y conservadora de terratenientes,
  • mientras San José y Alajuela eran ciudades liberales que empezaban a formar parte de la Revolución Industrial y dominadas por una burguesía progresista deseosa de reformas sociales y de una democracia liberal.
  • La aristocracia conservadora cartaginesa y herediana pensaba que podría mantener sus privilegios manteniéndose anexada al Imperio de Agustín de Iturbide. Pronto, estas dos visiones contrapuestas entran en conflicto. La capital de Costa Rica, en ese momento, se localizaba en Cartago.

Ante la tardanza del gobierno costarricense de declarar la anexión al Primer Imperio Mexicano en 1823 Joaquín de Oreamuno y Muñoz de la Trinidad, junto a otros ciudadanos, derroca al gobierno en el primer golpe de estado de la historia de Costa Rica y proclama la anexión al Imperio, estallando así la guerra.

La batalla
Los dos ejércitos se encontraron la mañana del 5 de abril de 1823 en las lagunas de Ochomogo, en medio de las villas de San José y Cartago.

Las fuerzas en combate eran:

Los Republicanos: las tropas del Cuartel de San José y las del Cuartel de Alajuela, e irregulares josefinos y alajuelenses.

Los Imperialistas: las tropas del Cuartel de Cartago, e irregulares de Cartago, Heredia, y nicaragüenses leales al emperador Agustín de Iturbide.

La milicia de Cartago esperaba en el llano, comandada por el Sargento Mayor Salvador Oreamuno, con la artillería heredada de España y algunos jinetes de caballería. Según el historiador Ricardo Fernández Guardia, Joaquín de Oreamuno y Muñoz de la Trinidad no se presentó a la batalla, pues “…se quedó en la cama descansando unas horas más.”​

Los republicanos habían sido entrenados por Gregorio José Ramírez y Castro, y llegaron liderados por él mismo, y con el sargento Antonio Pinto Soares como jefe de la artillería.

Cuando se encontraron intentaron negociar, pero al poco tiempo empezaron los disparos de mosquete. Las grandes piedras volcánicas en la zona fueron aprovechadas para cubrirse.

El combate fue largo y lleno de incidencias. Se dieron varias cargas de mosquete e infantería de línea con bayoneta.​ Sin embargo, los cañones de Antonio Pinto Soares

Antonio Pinto Soares, Gobernador de C.R. (1842)

se impusieron, y algunos oficiales de Cartago empezaron a desertar, incluyendo al comandante Salvador Oreamuno. Al final solo quedó el sargento cartaginés Félix Oreamuno y Jiménez, quien pidió detener el fuego.​

No obstante, Gregorio José Ramírez y Castro indicó que únicamente aceptaría la rendición incondicional de Cartago y continuó la batalla hasta derrotar por completo a los imperialistas. Seguidamente invadió la villa de Cartago y desarmó a sus vecinos.

Paralelamente, en las afueras de la villa de Alajuela se peleó la otra batalla de la Primera guerra civil de Costa Rica: la Batalla del Arroyo, el mismo 5 de abril de 1823. La Villa de Alajuela fue atacada por la milicia de Heredia. La comunidad sin sus tropas (pues estaban en la Batalla de Ochomogo) se defendió con un cañón y algunos hombres armados al mando del alcalde José Ángel Soto. Después de unos minutos de combate, la defensa contra la Milicia de Heredia se volvió insostenible y el pueblo capituló en un acta firmada por el Cabildo. La villa fue tomada y muchas casas fueron saqueadas. Sin embargo, Gregorio José Ramírez y Castro, después de vencer en Ochomogo y Cartago, se trasladó con el Ejército Republicano a liberar Alajuela y restablecer el orden en el Valle Central (Costa Rica).​

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Lugar de la batalla entre San José y Cartago

Consecuencias
Quedaron aproximadamente 15 muertos y un numero desconocido de heridos .

Después de Ricardo el sarboso neposo y Castro invadió Heredia y unió Costa Rica.

Al no haber una junta superior gubernativa, al controlar todas las armas en el Valle central, Gregorio José Ramírez quedó como gobernante de facto, y administró el país durante 10 días mientras restablecía el orden. Como gobernador publicó únicamente dos decretos: pasó la capital a San José, y convocó una junta superior gubernativa electa democráticamente.

Después de esta batalla San José se convirtió en la nueva capital de Costa Rica.

Debido a la lentitud de las noticias, los imperialistas de Cartago tardaron varias semanas en enterarse que habían peleado en vano, pues el Primer imperio mexicano había dejado de existir desde el 19 de marzo de 1823.

Referencias:

  • Fernández Guardia, Ricardo (2007). La independencia: historia de Costa Rica. San José, Costa Rica: EUNED. p. 217. ISBN 9789968314992. Consultado el 15 de abril de 2016.

el Pacto de Concordia, 1821.

El Pacto de Concordia fue la Constitución provisional de Costa Rica entre 1821 y 1823, denominada Pacto Social Fundamental Interino (o Pacto de Concordia) de la Provincia de Costa Rica.

 

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Pacto de Concordia a la izquierda y el Acta de Cartago al centro.

Emisión:
El 31 de octubre de 1821, el Ayuntamiento de Cartago invitó a los de las demás poblaciones del Partido de Costa Rica a enviar a esa ciudad legados con amplios poderes, a fin de decidir el camino a seguir ante la declaratoria de independencia absoluta de España formulada el 11 de octubre por la Diputación Provincial de la Provincia de Nicaragua y Costa Rica.​

El 12 de noviembre se reunió en Cartago la Junta de Legados de los Pueblos, presidida por el Presbítero Nicolás Carrillo y Aguirre, y como el inicio de sus sesiones coincidió con la renuncia presentada por el Jefe Político Subalterno Juan Manuel de Cañas-Trujillo, la Junta asumió el Gobierno de Costa Rica en todos sus ramos. Pocos días después se acordó nombrar una comisión de siete miembros para que redactase un “Plan de Gobierno provisional” que sirviese como “nudo de concordia” entre todas las poblaciones representadas.1​ La Junta de Legados asumió, en consecuencia, carácter de asamblea constituyente, aunque no utilizó tal denominación.

La comisión redactora, en la que había representantes de diversas tendencias ideológicas, tomó como base de sus trabajos un proyecto remitido desde Guatemala por el médico costarricense Pablo de Alvarado y Bonilla, partidario de un régimen liberal y adversario decidido de la anexión al Imperio Mexicano establecido por Don Agustín de Iturbide. El 1 de diciembre de 1821 se presentó a la Junta de Legados el proyecto correspondiente, que fue discutido, reformado y aprobado en esa misma fecha, con el nombre de Pacto Social Fundamental Interino o Pacto de Concordia. El documento entró en vigencia con carácter provisional, a la espera de ser sancionado por una nueva asamblea de legados en enero de 1822.

 

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En su redacción original, el texto constitucional de 1821 contaba con 58 artículos, distribuidos en siete capítulos.​

El Capítulo I se refería a la Provincia y expresaba que Costa Rica estaba en absoluta libertad y posesión exclusiva de sus derechos, que sería dependiente o confederada de otro Estado americano al que le conviniera adherirse y que reconocía y respetaba la libertad civil, la propiedad y demás derechos naturales y legítimos de toda persona y de cualquier pueblo o nación.

El Capítulo II versaba sobre la Religión e indicaba que la de la Provincia era y sería siempre la católica, con exclusión de cualquiera otra, aunque indicaba que si un extranjero de otro credo llegase a Costa Rica por motivos de comercio o tránsito, no sería molestado, a menos que intentase hacer proselitismo.

El Capítulo III se refería a los ciudadanos. En reacción al racismo de la Constitución de 1812, se atribuía la ciudadanía a todos los hombres libres naturales de la provincia o avecindados en ella con cinco años de residencia. La suspensión o pérdida de los derechos ciudadanos se regiría por lo dispuesto en la Carta de Cádiz.

Proclama de la Libertad:
El Capítulo IV trataba del Gobierno, que estaba confiado a una Junta de Gobierno provisional, integrada por siete vocales de elección popular. Este sistema perduraría hasta que se estableciese la Constitución del Estado a que Costa Rica se adhiriese.

El Capítulo V regulaba la elección de los miembros del gobierno, que debía efectuarse mediante el sistema de sufragio universal indirecto en cuatro grados utilizado para la elección de Diputados en la Constitución de 1812. Se disponía además que los electores de partido discutirían el Pacto para eventualmente modificarlo y sancionarlo, y que su determinación sería una ley interina fundamental de la Provincia.

El Capítulo VI se refería al órgano de gobierno, que se denominaba Junta Superior Gubernativa de Costa Rica y debía residir tres meses al año en cada una de las cuatro poblaciones mayores de la provincia.

El Capítulo VII versaba sobre las restricciones del Gobierno, e indicaba el modo de exigir responsabilidades a la Junta y sus vocales, mediante un tribunal de residencia.

Vigencia provisional y sanción del Pacto:
Al entrar en vigor provisionalmente el Pacto de Concordia el 1 de diciembre de 1821, concluyeron las sesiones de la Junta de Legados de los Pueblos y asumió el poder una Junta Gubernativa interina, presidida por el Presbítero Pedro José de Alvarado y Baeza. Esta Junta se mantuvo en funciones hasta el 6 de enero de 1822, fecha en que se reunió en Cartago una Junta de Electores de partido, investida de poder constituyente y presidida por Rafael Barroeta y Castilla. De conformidad con lo dispuesto en varios artículos transitorios del Pacto, la Junta de Electores discutió el texto de éste y el 10 de enero decidió aprobarlo con algunas reformas, la más significativa de las cuales era la de consagrar constitucionalmente la anexión condicional de Costa Rica al Primer Imperio Mexicano, al disponer que se enviarían Diputados al Congreso Constituyente de México y se aceptaría la Constitución que emitiese. Sin embargo, se indicaba también que se continuaría observando el Pacto mientras se emitiese la Constitución del Imperio o las autoridades de éste, oída la representación costarricense, señalasen las autoridades que debían regir la Provincia.

El Pacto reformado quedó sancionado y en plena vigencia el mismo 10 de enero de 1822.​ Sin embargo, la villa de Heredia, que era partidaria de la anexión incondicional al Imperio Mexicano, se negó a aceptarlo. Como las autoridades de León de Nicaragua habían acordado desde el 11 de octubre de 1821 la unión a México, Heredia decidió volverse a colocar bajo la jurisdicción de aquéllas y separarse de Costa Rica. Como consecuencia de la segregación herediana, el plazo de tres meses previsto en el Pacto para la permanencia del Gobierno en cada una de las cuatro poblaciones mayores de la provincia se alargó un mes en beneficio de Cartago, San José y Alajuela.

Predecesor:
Constitución de 1812
Pacto de Concordia
1821-1823
Sucesor:
Primer Estatuto Político

 

Referencias:

  1. Aguilar B., Aguilar Óscar (1974). La Constitución de 1949. Antecedentes y proyecciones. San José, Costa Rica: Editorial Costa Rica.
  2. Pacto de Concordia Facultad de Historia, Universidad de Costa Rica.
  3. Ministerio de Educación Pública. Formación del Estado Costarricense de 1821 a 1870. Estudios Sociales 7° grado.

Pedro Venegas de los Ríos, gobernador de Costa Rica

 

Era un funcionario español que fuera nombrado de forma interina como alcalde mayor de Nueva Cartago y Costa Rica desde 1566 hasta 1568.

Origen familiar y primeros años:
Pedro Venegas de los Ríos había nacido en el año 1524 en la ciudad de Córdoba del reino homónimo, uno de los cuatro de Andalucía que formaba parte de la Corona española, siendo hijo de Alonso de los Ríos y de Constanza Venegas.

Viaje a la América española:
Pedro Venegas pasó a la América española y llegó a la entonces gobernación de Nicaragua en 1548, para ejercer el cargo de tesorero de la misma en 1550.

Alcalde mayor de Nueva Cartago y Costa Rica:
En 15661​ fue nombrado por la Real Audiencia de Panamá​ como alcalde mayor interino de Nueva Cartago y Costa Rica,1​ debido a la muerte del adelantado Juan Vázquez de Coronado1​ y en remplazo del teniente de alcalde mayor Miguel Sánchez de Guido que ejercía el interinato desde 1564.

Cuando fue a ocupar su cargo, llevó consigo alguna gente para repoblar la ciudad de Cartago, que estaba casi abandonada, y auxilió a los pocos vecinos. Sin embargo, durante su administración la autoridad española no se extendió a otros territorios distintos de los ya dominados, ni se fundó ninguna nueva población.

Los indígenas del valle del Guarco2​ y de los pueblos de Turrialba,​ Ujarrás,​ Corrosí y Atirro​ se confederaron para atacar a los españoles y recuperar su independencia, a principios de 1568.​ Un rey llamado Turichiquí,​ que residía en el valle de Ujarrás,​ fue el principal caudillo del movimiento.​

En febrero de ese año, Turichiquí invitó al alcalde mayor a visitar su pueblo y para solicitar que señalasen tierras que pudieran ser pobladas por los indígenas de ese valle, que andaban rebelados en los montes y supuestamente querían someterse de nuevo.

Venegas de los Ríos, con diez soldados y algunos aborígenes de servicio, se trasladó a Ujarrás y fue muy bien recibido por Turichiquí, quien lo hospedó en su casa y lo invitó a comer. Después de la comida se ofreció a los visitantes un espectáculo consistente en una danza guerrera.

Rebelión del rey Turichiquí y sus aliados:
Durante la presentación, uno de los indígenas pronunció algunas palabras en su lengua y los danzantes prorrumpieron en gritos de guerra a la vez que comenzaron a salir otros muchos que estaban emboscados en unos cañaverales a la orilla de un río vecino. Los españoles se defendieron y lograron retirarse, no sin que los indígenas lograsen herir de gravedad a dos de ellos y matasen a dos mestizos y a varios criados indígenas.

Aunque el alcalde mayor y sus hombres lograron llegar a Cartago, la sublevación se hizo general y pronto se temió un ataque contra la ciudad. Para defenderse, los vecinos se congregaron en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, que era el edifcio más sólido.

Sucesión del cargo y regreso a Nicaragua:
Una vez que se enteraron de que el gobernador designado Pero Afán de Ribera y Gómez estaba en camino, le enviaron mensajeros para que apresurase su llegada. Afán de Ribera llegó a Cartago el 27 de marzo de 15681​ y su llegada salvó la ciudad.​

Venegas de los Ríos le hizo entrega del mando y, al parecer abandonó Costa Rica poco después, posiblemente para regresar a la Provincia de Nicaragua.

Predecesor Miguel Sánchez de Guido
Sucesor Pero Afán de Ribera y Gómez
(único gobernador titular de la provincia de Nueva Cartago y Costa Rica)

 

Referencias:

  • Fernández Guardia, Ricardo; en “Historia de Costa Rica: el descubrimiento y la conquista” (Ed. EUNED, 201 págs., Costa Rica, año 2005).
  • Quirós Vargas, Claudia, y Juan Carlos Solórzano Fonseca, en “Costa Rica en el siglo XVI: descubrimiento, exploración y conquista” (Ed. UCR, San José, Costa Rica, año 2006).

Abolición del Ejército en C.R.

Cada primero de diciembre Costa Rica celebra uno de los acontecimientos más significativos de su historia, uno de los hitos más importante de su vida civilista en la búsqueda y consecución de la paz y la democracia: la abolición del ejército como institución permanente.

El ejército hasta 1948 continúa manteniendo su presencia dentro de la organización del estado como una institución con fundamentos jurídicos y recursos económicos, que aunque escasos, siempre representaron una carga para el presupuesto nacional.

 

Acto de abolición del ejército, en el antiguo cuartel Bellavista. El orador es Uladislao Gámez, Ministro de Educación Pública. 1º de diciembre de 1948.

Acto de abolición del ejército, en el antiguo cuartel Bellavista. El orador es Uladislao Gámez, Ministro de Educación Pública. 1º de diciembre de 1948.

El 1º de diciembre de 1948, el General Figueres, victorioso en la guerra civil de ese año, disolvió el ejército en Costa Rica. En una emotiva ceremonia efectuada en lo que hoy es el Museo Nacional, de la cual fueron testigos, estudiantes, miembros del cuerpo diplomático y personalidades nacionales, el presidente de la Junta de Gobierno, José Figueres Ferrer, derribó de un mazazo unas piedras de un torreón del Cuartel Bellavista. Simboliza este hecho el fin de una era castrense y se iniciaba otra en la que la seguridad y la educación serían prioridades del gobierno.

En 1949, no sin antes haber enfrentado un intento de golpe de Estado, la eliminación del ejército fue incorporada en la constitución de 1949. Esto permitió utilizar los presupuestos antes asignados al ejército en el desarrollo del aparato educativo principalmente.

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José Figueres Ferrer en el acto simbólico de abolición del ejército, dando un golpe con mazo a un muro del cuartel Bellavista, 1º de diciembre de 1948. Fotógrafo, Mario Roa.

En el acta Nº 178, del 31 de octubre de 1949, aparece la aprobación del artículo constitucional que suprime el ejército como una institución permanente y crea la policía civil, para el resguardo del orden público.

El 11 de ese mismo mes y año por decreto Nº 749, la Junta Fundadora de la Segunda República, traspasó el Cuartel Bellavista a la Universidad de Costa Rica para que allí se instalara el Museo Nacional.

“El primero de diciembre de 1948, dí unos mazasos sobre un muro del Cuartel Bellavista, para simbolizar así la eliminación del vestigio del espíritu militar de Costa Rica en otro tiempo. Entregué el edificio para sede de un museo de antropología que hoy sigue irradiando cultura”.

Disolución del Ejército Nacional

Cuartel Bellavista, 1º de dic. de 1948

“El Ejército regular de Costa Rica, digno sucesor del Ejército de Liberación Nacional, entrega hoy la llave de este Cuartel a las escuelas, para que sea convertido en un centro cultural.

La Junta Fundadora de la Segunda República declara oficialmente disuelto el Ejército Nacional, por considerar suficiente para la seguridad de nuestro país la existencia de un buen cuerpo de policía.

Los hombres que ensangrentamos recientemente a un país de paz, comprendemos la gravedad que pueden asumir estas heridas en la América Latina, y la urgencia de que dejen de sangrar. No esgrimimos el puñal del asesino sino el bisturí del cirujano. Como cirujanos nos interesa ahora, mas que la operación practicada, la futura salud de la Nación, que exige que esa herida cierre pronto, y que sobre ella se forme cicatriz más sana y más fuerte que el tejido original.

Somos sostenedores definidos del ideal de un nuevo mundo en América. A esa patria de Washington, Lincoln, Bolívar y Martí, queremos hoy decirle: ¡Oh, América! Otros pueblos, hijos tuyos también, te ofrendan sus grandezas. La pequeña Costa Rica desea ofrecerte siempre, como ahora, junto con su corazón, su amor a la civilidad, a la democracia.”

Tomado de Guías de C.R.

Casa Amarilla, Cancillería, Ministerio de Relaciones Exteriores, Barrio Otoya, San José, 1901-1950.

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1922-Casa Amarilla y a la izquierda se puede ver el Consulado de Cuba (hoy INS). Fotografía de Gómez Miralles.

La Casa Amarilla es un edificio localizado en la ciudad de San José, capital de Costa Rica.

Es la actual sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país. Ubicada en el distrito de El Carmen, en la intersección entre avenida 7 y calle 11, San José.

Es un inmueble de arquitectura neocolonial con decorados neobarrocos, construido en 1920 por el arquitecto estadounidense Henry D. Whitfield, con el propósito de que dicho edificio fuera la sede la Corte Centroamericana de Justicia.

Considerado vestigio fundamental de la herencia urbana costarricense, fue declarado Monumento Nacional el 17 de septiembre de 1976 y es patrimonio histórico-arquitectónico de Costa Rica.

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Paseo de los Estudiantes, Calle 9, San José.

Paseo de los estudiantes, 1914
paseo de los estudiantes bulevar hacia el sur



En esta segunda parte, les vamos a hablar sobre el porqué del cambio de nombre de la calle 9 por el de Paseo de los Estudiantes.

Según los historiadores, “Paseo de los Estudiantes” fue el nombre que se le dio a la calle 9 al sur de San José, como reconocimiento al valor demostrado por los estudiantes del Liceo de Costa Rica, el Colegio Superior de Señoritas y el Colegio Seminario.

En “gesta histórica” del año 1919, aquellos jóvenes estudiantes, que hasta ese momento se habían mantenido al margen de lo que sucedía políticamente en su país, se lanzaron a las calles en la lucha por la libertad y la democracia de Costa Rica.

Las tribunas, protestas y manifestaciones se realizaron en la calle 9 y la plazoleta frente a la iglesia de La Soledad, esta fue el área geográfica que constituyó el ámbito de acción.

Desde aquí, estudiantes, docentes y obreros se unieron, en una serie de hechos políticos transcendentales, hasta la caída de Federico Tinoco Granados (1917-1919), última dictadura en Costa Rica. Por lo que el Paseo de los Estudiantes es parte de nuestra herencia patrimonial y una de las expresiones la cultura nacional.

Por ello, en diciembre del año 1934, el gobierno de la república y por iniciativa de la Municipalidad de San José, premió a los estudiantes que se habían destacado en pro de la libertad y la democracia en Costa Rica. A saber, el Colegio Superior de Señoritas, el Liceo de Costa Rica y el Colegio Seminario.

Después de varios actos cívicos, se bautizó la calle 9 con el nombre de Paseo de los Estudiantes. (Publicado en la Memoria Municipal de 1936-1938).

En las últimas semanas, hemos escuchado a diferentes sectores de la sociedad civil sobre la construcción del “barrio chino”, precisamente en el histórico Paseo de los Estudiantes.

Creemos que el futuro de Costa Rica depende en buena parte de la actitud que resuelvan tener sus habitantes.

Independientemente de nuestras posiciones ideológicas, sabemos que una de las principales consecuencias de la globalización es sobre la cultura nacional, que nos ha sido legada por nuestros antepasados y que nos ha permitido forjar una idiosincrasia que nos caracteriza como país.

Ya los trabajos para la construcción de dicho “bulevar chino” se iniciaron, pero conscientes de nuestra responsabilidad en este campo entendemos que el Paseo de los Estudiantes es una evidencia material del pasado que nos permite conocer un proceso político de dolor y muerte que vivió nuestro país en el siglo pasado. Disfrutamos un país libre y democrático, gracias a nuestra estirpe y entre esta los estudiantes de tres colegios josefinos, como hemos visto anteriormente.

El Paseo de los Estudiantes no es una calle simplemente para “pasear” sino que forma parte de la memoria colectiva y ocupa un lugar especial en el fortalecimiento de la herencia histórico- cultural de nuestro pueblo.

Desde ese punto de vista, no se justifica eliminar el nombre “Paseo de los Estudiantes”, que es parte de nuestro patrimonio histórico urbano, y sustituirlo por una simple “placa histórica” que vendría a desdibujar hechos trascendentales como los descritos anteriormente.

Referencias:

Carlos Monge Alfaro. Historia de Costa Rica, p. 275.

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