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La batalla de Ochomogo…primera guerra civil de C.R.

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La Batalla de Ochomogo ―librada el 5 de abril de 1823 en el cerro de Ochomogo (entre las villas de San José y Cartago, en el Valle central)― fue la batalla más importante en la Primera Guerra Civil de Costa Rica.

Desde 1563 la villa de Cartago había sido la capital de la provincia de Costa Rica, pero en 1784 el Gobierno español abrió la Factoría de Tabacos para el monopolio del tabaco en la Villa de San José. Eso creó una rivalidad económica y política entre ambas localidades. Por un lado, Cartago retenía el poder político de la monarquía, y por el otro, San José tenía el dinero. La oportunidad para tomar el poder llegó en 1821, cuando la región se independendizó del Imperio español.

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Emperador Agustín de Iturbide, México

Los hacendados conservadores de Cartago y Heredia intentaron mantener sus privilegios a través del Primer imperio mexicano de Agustín de Iturbide. Los comerciantes liberales de San José y Alajuela buscaron un nuevo modelo de gobierno republicano. Así surgieron dos grupos opuestos: los imperialistas y los republicanos.

Para marzo de 1823, la Junta Superior Gubernativa de Costa Rica no había declarado lealtad al emperador Agustín de Iturbide. Por lo tanto, los imperialistas de Cartago y Heredia pactaron derrocar a la Junta.

El 29 de marzo de 1823, varios vecinos de Cartago ―liderados por Joaquín de Oreamuno y Muñoz de la Trinidad, tomaron el Cuartel de Armas, y dieron el primer golpe de Estado en la Historia de Costa Rica. Proclamaron la anexión de Costa Rica al Primer Imperio Mexicano.​

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Joaquín de Oreamuno y Muñoz de la Trinidad

Los cabildos de San José y Alajuela le declararon la guerra a los imperialistas y nombraron al vecino de Alajuela, Gregorio José Ramírez y Castro, general del ejército republicano.

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Gregorio José Ramírez y Castro, General del Ejercito Repúblicano

Causas:

Las principales son las diferencias de modelo económico entre las dos regiones en conflicto.

  • Cartago y Heredia eran agrarios y aristocráticos, se encontraban controlados por una oligarquía poderosa y conservadora de terratenientes,
  • mientras San José y Alajuela eran ciudades liberales que empezaban a formar parte de la Revolución Industrial y dominadas por una burguesía progresista deseosa de reformas sociales y de una democracia liberal.
  • La aristocracia conservadora cartaginesa y herediana pensaba que podría mantener sus privilegios manteniéndose anexada al Imperio de Agustín de Iturbide. Pronto, estas dos visiones contrapuestas entran en conflicto. La capital de Costa Rica, en ese momento, se localizaba en Cartago.

Ante la tardanza del gobierno costarricense de declarar la anexión al Primer Imperio Mexicano en 1823 Joaquín de Oreamuno y Muñoz de la Trinidad, junto a otros ciudadanos, derroca al gobierno en el primer golpe de estado de la historia de Costa Rica y proclama la anexión al Imperio, estallando así la guerra.

La batalla
Los dos ejércitos se encontraron la mañana del 5 de abril de 1823 en las lagunas de Ochomogo, en medio de las villas de San José y Cartago.

Las fuerzas en combate eran:

Los Republicanos: las tropas del Cuartel de San José y las del Cuartel de Alajuela, e irregulares josefinos y alajuelenses.

Los Imperialistas: las tropas del Cuartel de Cartago, e irregulares de Cartago, Heredia, y nicaragüenses leales al emperador Agustín de Iturbide.

La milicia de Cartago esperaba en el llano, comandada por el Sargento Mayor Salvador Oreamuno, con la artillería heredada de España y algunos jinetes de caballería. Según el historiador Ricardo Fernández Guardia, Joaquín de Oreamuno y Muñoz de la Trinidad no se presentó a la batalla, pues “…se quedó en la cama descansando unas horas más.”​

Los republicanos habían sido entrenados por Gregorio José Ramírez y Castro, y llegaron liderados por él mismo, y con el sargento Antonio Pinto Soares como jefe de la artillería.

Cuando se encontraron intentaron negociar, pero al poco tiempo empezaron los disparos de mosquete. Las grandes piedras volcánicas en la zona fueron aprovechadas para cubrirse.

El combate fue largo y lleno de incidencias. Se dieron varias cargas de mosquete e infantería de línea con bayoneta.​ Sin embargo, los cañones de Antonio Pinto Soares

Antonio Pinto Soares, Gobernador de C.R. (1842)

se impusieron, y algunos oficiales de Cartago empezaron a desertar, incluyendo al comandante Salvador Oreamuno. Al final solo quedó el sargento cartaginés Félix Oreamuno y Jiménez, quien pidió detener el fuego.​

No obstante, Gregorio José Ramírez y Castro indicó que únicamente aceptaría la rendición incondicional de Cartago y continuó la batalla hasta derrotar por completo a los imperialistas. Seguidamente invadió la villa de Cartago y desarmó a sus vecinos.

Paralelamente, en las afueras de la villa de Alajuela se peleó la otra batalla de la Primera guerra civil de Costa Rica: la Batalla del Arroyo, el mismo 5 de abril de 1823. La Villa de Alajuela fue atacada por la milicia de Heredia. La comunidad sin sus tropas (pues estaban en la Batalla de Ochomogo) se defendió con un cañón y algunos hombres armados al mando del alcalde José Ángel Soto. Después de unos minutos de combate, la defensa contra la Milicia de Heredia se volvió insostenible y el pueblo capituló en un acta firmada por el Cabildo. La villa fue tomada y muchas casas fueron saqueadas. Sin embargo, Gregorio José Ramírez y Castro, después de vencer en Ochomogo y Cartago, se trasladó con el Ejército Republicano a liberar Alajuela y restablecer el orden en el Valle Central (Costa Rica).​

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Lugar de la batalla entre San José y Cartago

Consecuencias
Quedaron aproximadamente 15 muertos y un numero desconocido de heridos .

Después de Ricardo el sarboso neposo y Castro invadió Heredia y unió Costa Rica.

Al no haber una junta superior gubernativa, al controlar todas las armas en el Valle central, Gregorio José Ramírez quedó como gobernante de facto, y administró el país durante 10 días mientras restablecía el orden. Como gobernador publicó únicamente dos decretos: pasó la capital a San José, y convocó una junta superior gubernativa electa democráticamente.

Después de esta batalla San José se convirtió en la nueva capital de Costa Rica.

Debido a la lentitud de las noticias, los imperialistas de Cartago tardaron varias semanas en enterarse que habían peleado en vano, pues el Primer imperio mexicano había dejado de existir desde el 19 de marzo de 1823.

Referencias:

  • Fernández Guardia, Ricardo (2007). La independencia: historia de Costa Rica. San José, Costa Rica: EUNED. p. 217. ISBN 9789968314992. Consultado el 15 de abril de 2016.

¿Qué es el Pacto de Concordia?

El Pacto de Concordia fue la Constitución provisional de Costa Rica entre 1821 y 1823, denominada Pacto Social Fundamental Interino (o Pacto de Concordia) de la Provincia de Costa Rica.

 

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Pacto de Concordia a la izquierda y el Acta de Cartago al centro.

Emisión:
El 31 de octubre de 1821, el Ayuntamiento de Cartago invitó a los de las demás poblaciones del Partido de Costa Rica a enviar a esa ciudad legados con amplios poderes, a fin de decidir el camino a seguir ante la declaratoria de independencia absoluta de España formulada el 11 de octubre por la Diputación Provincial de la Provincia de Nicaragua y Costa Rica.​

El 12 de noviembre se reunió en Cartago la Junta de Legados de los Pueblos, presidida por el Presbítero Nicolás Carrillo y Aguirre, y como el inicio de sus sesiones coincidió con la renuncia presentada por el Jefe Político Subalterno Juan Manuel de Cañas-Trujillo, la Junta asumió el Gobierno de Costa Rica en todos sus ramos. Pocos días después se acordó nombrar una comisión de siete miembros para que redactase un “Plan de Gobierno provisional” que sirviese como “nudo de concordia” entre todas las poblaciones representadas.1​ La Junta de Legados asumió, en consecuencia, carácter de asamblea constituyente, aunque no utilizó tal denominación.

La comisión redactora, en la que había representantes de diversas tendencias ideológicas, tomó como base de sus trabajos un proyecto remitido desde Guatemala por el médico costarricense Pablo de Alvarado y Bonilla, partidario de un régimen liberal y adversario decidido de la anexión al Imperio Mexicano establecido por Don Agustín de Iturbide. El 1 de diciembre de 1821 se presentó a la Junta de Legados el proyecto correspondiente, que fue discutido, reformado y aprobado en esa misma fecha, con el nombre de Pacto Social Fundamental Interino o Pacto de Concordia. El documento entró en vigencia con carácter provisional, a la espera de ser sancionado por una nueva asamblea de legados en enero de 1822.

 

Image result for Pacto de concordia costa ricaContenido:
En su redacción original, el texto constitucional de 1821 contaba con 58 artículos, distribuidos en siete capítulos.​

El Capítulo I se refería a la Provincia y expresaba que Costa Rica estaba en absoluta libertad y posesión exclusiva de sus derechos, que sería dependiente o confederada de otro Estado americano al que le conviniera adherirse y que reconocía y respetaba la libertad civil, la propiedad y demás derechos naturales y legítimos de toda persona y de cualquier pueblo o nación.

El Capítulo II versaba sobre la Religión e indicaba que la de la Provincia era y sería siempre la católica, con exclusión de cualquiera otra, aunque indicaba que si un extranjero de otro credo llegase a Costa Rica por motivos de comercio o tránsito, no sería molestado, a menos que intentase hacer proselitismo.

El Capítulo III se refería a los ciudadanos. En reacción al racismo de la Constitución de 1812, se atribuía la ciudadanía a todos los hombres libres naturales de la provincia o avecindados en ella con cinco años de residencia. La suspensión o pérdida de los derechos ciudadanos se regiría por lo dispuesto en la Carta de Cádiz.

Proclama de la Libertad:
El Capítulo IV trataba del Gobierno, que estaba confiado a una Junta de Gobierno provisional, integrada por siete vocales de elección popular. Este sistema perduraría hasta que se estableciese la Constitución del Estado a que Costa Rica se adhiriese.

El Capítulo V regulaba la elección de los miembros del gobierno, que debía efectuarse mediante el sistema de sufragio universal indirecto en cuatro grados utilizado para la elección de Diputados en la Constitución de 1812. Se disponía además que los electores de partido discutirían el Pacto para eventualmente modificarlo y sancionarlo, y que su determinación sería una ley interina fundamental de la Provincia.

El Capítulo VI se refería al órgano de gobierno, que se denominaba Junta Superior Gubernativa de Costa Rica y debía residir tres meses al año en cada una de las cuatro poblaciones mayores de la provincia.

El Capítulo VII versaba sobre las restricciones del Gobierno, e indicaba el modo de exigir responsabilidades a la Junta y sus vocales, mediante un tribunal de residencia.

Vigencia provisional y sanción del Pacto:
Al entrar en vigor provisionalmente el Pacto de Concordia el 1 de diciembre de 1821, concluyeron las sesiones de la Junta de Legados de los Pueblos y asumió el poder una Junta Gubernativa interina, presidida por el Presbítero Pedro José de Alvarado y Baeza. Esta Junta se mantuvo en funciones hasta el 6 de enero de 1822, fecha en que se reunió en Cartago una Junta de Electores de partido, investida de poder constituyente y presidida por Rafael Barroeta y Castilla. De conformidad con lo dispuesto en varios artículos transitorios del Pacto, la Junta de Electores discutió el texto de éste y el 10 de enero decidió aprobarlo con algunas reformas, la más significativa de las cuales era la de consagrar constitucionalmente la anexión condicional de Costa Rica al Primer Imperio Mexicano, al disponer que se enviarían Diputados al Congreso Constituyente de México y se aceptaría la Constitución que emitiese. Sin embargo, se indicaba también que se continuaría observando el Pacto mientras se emitiese la Constitución del Imperio o las autoridades de éste, oída la representación costarricense, señalasen las autoridades que debían regir la Provincia.

El Pacto reformado quedó sancionado y en plena vigencia el mismo 10 de enero de 1822.​ Sin embargo, la villa de Heredia, que era partidaria de la anexión incondicional al Imperio Mexicano, se negó a aceptarlo. Como las autoridades de León de Nicaragua habían acordado desde el 11 de octubre de 1821 la unión a México, Heredia decidió volverse a colocar bajo la jurisdicción de aquéllas y separarse de Costa Rica. Como consecuencia de la segregación herediana, el plazo de tres meses previsto en el Pacto para la permanencia del Gobierno en cada una de las cuatro poblaciones mayores de la provincia se alargó un mes en beneficio de Cartago, San José y Alajuela.

Predecesor:
Constitución de 1812
Pacto de Concordia
1821-1823
Sucesor:
Primer Estatuto Político

 

Referencias:

  1. Aguilar B., Aguilar Óscar (1974). La Constitución de 1949. Antecedentes y proyecciones. San José, Costa Rica: Editorial Costa Rica.
  2. Pacto de Concordia Facultad de Historia, Universidad de Costa Rica.
  3. Ministerio de Educación Pública. Formación del Estado Costarricense de 1821 a 1870. Estudios Sociales 7° grado.

Pedro Venegas de los Ríos, gobernador de Costa Rica

 

Era un funcionario español que fuera nombrado de forma interina como alcalde mayor de Nueva Cartago y Costa Rica desde 1566 hasta 1568.

Origen familiar y primeros años:
Pedro Venegas de los Ríos había nacido en el año 1524 en la ciudad de Córdoba del reino homónimo, uno de los cuatro de Andalucía que formaba parte de la Corona española, siendo hijo de Alonso de los Ríos y de Constanza Venegas.

Viaje a la América española:
Pedro Venegas pasó a la América española y llegó a la entonces gobernación de Nicaragua en 1548, para ejercer el cargo de tesorero de la misma en 1550.

Alcalde mayor de Nueva Cartago y Costa Rica:
En 15661​ fue nombrado por la Real Audiencia de Panamá​ como alcalde mayor interino de Nueva Cartago y Costa Rica,1​ debido a la muerte del adelantado Juan Vázquez de Coronado1​ y en remplazo del teniente de alcalde mayor Miguel Sánchez de Guido que ejercía el interinato desde 1564.

Cuando fue a ocupar su cargo, llevó consigo alguna gente para repoblar la ciudad de Cartago, que estaba casi abandonada, y auxilió a los pocos vecinos. Sin embargo, durante su administración la autoridad española no se extendió a otros territorios distintos de los ya dominados, ni se fundó ninguna nueva población.

Los indígenas del valle del Guarco2​ y de los pueblos de Turrialba,​ Ujarrás,​ Corrosí y Atirro​ se confederaron para atacar a los españoles y recuperar su independencia, a principios de 1568.​ Un rey llamado Turichiquí,​ que residía en el valle de Ujarrás,​ fue el principal caudillo del movimiento.​

En febrero de ese año, Turichiquí invitó al alcalde mayor a visitar su pueblo y para solicitar que señalasen tierras que pudieran ser pobladas por los indígenas de ese valle, que andaban rebelados en los montes y supuestamente querían someterse de nuevo.

Venegas de los Ríos, con diez soldados y algunos aborígenes de servicio, se trasladó a Ujarrás y fue muy bien recibido por Turichiquí, quien lo hospedó en su casa y lo invitó a comer. Después de la comida se ofreció a los visitantes un espectáculo consistente en una danza guerrera.

Rebelión del rey Turichiquí y sus aliados:
Durante la presentación, uno de los indígenas pronunció algunas palabras en su lengua y los danzantes prorrumpieron en gritos de guerra a la vez que comenzaron a salir otros muchos que estaban emboscados en unos cañaverales a la orilla de un río vecino. Los españoles se defendieron y lograron retirarse, no sin que los indígenas lograsen herir de gravedad a dos de ellos y matasen a dos mestizos y a varios criados indígenas.

Aunque el alcalde mayor y sus hombres lograron llegar a Cartago, la sublevación se hizo general y pronto se temió un ataque contra la ciudad. Para defenderse, los vecinos se congregaron en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, que era el edifcio más sólido.

Sucesión del cargo y regreso a Nicaragua:
Una vez que se enteraron de que el gobernador designado Pero Afán de Ribera y Gómez estaba en camino, le enviaron mensajeros para que apresurase su llegada. Afán de Ribera llegó a Cartago el 27 de marzo de 15681​ y su llegada salvó la ciudad.​

Venegas de los Ríos le hizo entrega del mando y, al parecer abandonó Costa Rica poco después, posiblemente para regresar a la Provincia de Nicaragua.

Predecesor Miguel Sánchez de Guido
Sucesor Pero Afán de Ribera y Gómez
(único gobernador titular de la provincia de Nueva Cartago y Costa Rica)

 

Referencias:

  • Fernández Guardia, Ricardo; en “Historia de Costa Rica: el descubrimiento y la conquista” (Ed. EUNED, 201 págs., Costa Rica, año 2005).
  • Quirós Vargas, Claudia, y Juan Carlos Solórzano Fonseca, en “Costa Rica en el siglo XVI: descubrimiento, exploración y conquista” (Ed. UCR, San José, Costa Rica, año 2006).

Abolición del Ejército en C.R.

Cada primero de diciembre Costa Rica celebra uno de los acontecimientos más significativos de su historia, uno de los hitos más importante de su vida civilista en la búsqueda y consecución de la paz y la democracia: la abolición del ejército como institución permanente.

El ejército hasta 1948 continúa manteniendo su presencia dentro de la organización del estado como una institución con fundamentos jurídicos y recursos económicos, que aunque escasos, siempre representaron una carga para el presupuesto nacional.

 

Acto de abolición del ejército, en el antiguo cuartel Bellavista. El orador es Uladislao Gámez, Ministro de Educación Pública. 1º de diciembre de 1948.

Acto de abolición del ejército, en el antiguo cuartel Bellavista. El orador es Uladislao Gámez, Ministro de Educación Pública. 1º de diciembre de 1948.

El 1º de diciembre de 1948, el General Figueres, victorioso en la guerra civil de ese año, disolvió el ejército en Costa Rica. En una emotiva ceremonia efectuada en lo que hoy es el Museo Nacional, de la cual fueron testigos, estudiantes, miembros del cuerpo diplomático y personalidades nacionales, el presidente de la Junta de Gobierno, José Figueres Ferrer, derribó de un mazazo unas piedras de un torreón del Cuartel Bellavista. Simboliza este hecho el fin de una era castrense y se iniciaba otra en la que la seguridad y la educación serían prioridades del gobierno.

En 1949, no sin antes haber enfrentado un intento de golpe de Estado, la eliminación del ejército fue incorporada en la constitución de 1949. Esto permitió utilizar los presupuestos antes asignados al ejército en el desarrollo del aparato educativo principalmente.

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José Figueres Ferrer en el acto simbólico de abolición del ejército, dando un golpe con mazo a un muro del cuartel Bellavista, 1º de diciembre de 1948. Fotógrafo, Mario Roa.

En el acta Nº 178, del 31 de octubre de 1949, aparece la aprobación del artículo constitucional que suprime el ejército como una institución permanente y crea la policía civil, para el resguardo del orden público.

El 11 de ese mismo mes y año por decreto Nº 749, la Junta Fundadora de la Segunda República, traspasó el Cuartel Bellavista a la Universidad de Costa Rica para que allí se instalara el Museo Nacional.

“El primero de diciembre de 1948, dí unos mazasos sobre un muro del Cuartel Bellavista, para simbolizar así la eliminación del vestigio del espíritu militar de Costa Rica en otro tiempo. Entregué el edificio para sede de un museo de antropología que hoy sigue irradiando cultura”.

Disolución del Ejército Nacional

Cuartel Bellavista, 1º de dic. de 1948

“El Ejército regular de Costa Rica, digno sucesor del Ejército de Liberación Nacional, entrega hoy la llave de este Cuartel a las escuelas, para que sea convertido en un centro cultural.

La Junta Fundadora de la Segunda República declara oficialmente disuelto el Ejército Nacional, por considerar suficiente para la seguridad de nuestro país la existencia de un buen cuerpo de policía.

Los hombres que ensangrentamos recientemente a un país de paz, comprendemos la gravedad que pueden asumir estas heridas en la América Latina, y la urgencia de que dejen de sangrar. No esgrimimos el puñal del asesino sino el bisturí del cirujano. Como cirujanos nos interesa ahora, mas que la operación practicada, la futura salud de la Nación, que exige que esa herida cierre pronto, y que sobre ella se forme cicatriz más sana y más fuerte que el tejido original.

Somos sostenedores definidos del ideal de un nuevo mundo en América. A esa patria de Washington, Lincoln, Bolívar y Martí, queremos hoy decirle: ¡Oh, América! Otros pueblos, hijos tuyos también, te ofrendan sus grandezas. La pequeña Costa Rica desea ofrecerte siempre, como ahora, junto con su corazón, su amor a la civilidad, a la democracia.”

Tomado de Guías de C.R.