La Segunda Guerra Mundial y la participación de Costa Rica, 1939-1945.

Publicación el el Diario El Universo el 8 de octubre de 1942

Al día siguiente del ataque de los japoneses a la base naval estadounidense de Pearl Harbor, sucedido el 7 de diciembre de 1941, el gobierno de Costa Rica, bajo el mando de Calderón Guardia, declaró la guerra a Japón.

El texto de la declaración de guerra decía textualmente:

El Congreso Constitucional de la República de Costa Rica: de conformidad con la fracción 6 del artículo 73 de la Constitución Política y el inciso 5 del mismo y en vista de la exposición que dirige a la Cámara el Secretario de Estado en el departamento de Relaciones Exteriores, acuerda:

Artículo Único.—Autorizar al Poder Ejecutivo para que declare la Guerra al Japón y a cualquier otra potencia no americana que cometa actos de agresión o declare la guerra a una de las repúblicas americanas y prestar el consentimiento del caso para el ingreso o permanencia de fuerzas terrestres, marítimas y aéreas de dichas naciones en los puertos y zonas marítimas del país.

Como los japoneses habían atacado territorio de Estados Unidos, les afectaba el acuerdo tomado por los países del continente americano para romper las relaciones diplomáticas con aquel país que agrediese a alguno de los aliados en la región.

Lo que más sorprendió fue la posterior declaración de guerra de Costa Rica a Alemania, pues Hitler aún no había declarado la guerra a Estados Unidos. Mientras muchos países latinoamericanos mostraban simpatías con los gobiernos fascistas europeos, Costa Rica fue una excepción. Era la SEGUNDA vez que Costa Rica hacía semejante declaración a los alemanes. La vez anterior fue en 1918, durante la Primera Guerra Mundial, pero nunca se hicieron presentes físicamente en batalla.

El gobierno costarricense permitió a Estados Unidos establecer un aeródromo en la Isla del Coco. No fue sino hasta el 2 de julio de 1942, cuando Costa Rica se dio cuenta que estaba en guerra con Alemania.

En la bahía de Puerto Limón, el mercante San Pablo resultó hundido a consecuencia de una fulminante explosión. Resultaron muertos 23 miembros de la tripulación y otros veinte fueron heridos. El estallido resultó ser tan fuerte que el puerto quedó sin fluido eléctrico por varios minutos.

La Prensa Libre, 8 de julio de 1942.

Casi de inmediato, corrió el rumor de que la nave había sido blanco de un torpedo lazando por un submarino nazi. En San José se levantó una protesta popular, y esto fue aprovechado por varios sectores para cometer saqueos y tropelías contra los ciudadanos alemanes.

Se desconoce la naturaleza de la explosión sufrida por el mercante y no se puede afirmar o descartar que fuera atacado por un submarino. Pero la realidad es que a partir de ese momento los alemanes que residían en Costa Rica vieron conculcados todos sus derechos. Hubo expropiaciones, confiscándose las plantaciones de café y los bienes bancarios.

Campo de Concentración en C.R.:

Pero lo más grave fue el establecimiento de un campo de concentración para aislar y controlar a los ciudadanos alemanes. Rafael Ángel Calderón Guardia creó ese campo de concentración en las cercanías donde hoy se ubica el Estadio Nacional en La Sabana.

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El campo estaría rodeado de tres alambradas eléctricas con el propósito de evitar fugas y las barracas serían construidas de madera con capacidad para albergar 400 personas.


Ante la proclama de guerra a Alemania, Italia y Japón por parte del gobierno de Rafael Angel Calderón Guardia, el Poder Ejecutivo mandó a construir un campo de concentración al lado este del cementerio obrero. Jaime Soley y Alfonso Peralta diseñaron los planos. Francisco Calderón Guardia, Secretario de Seguridad Pública, supervisó la obra dando instrucciones de que se ampliara el patio central.


En la fotografía superior se aprecia el Ing. Peralta junto a algunos colaboradores, en el centro, el terreno donde sería construido el campo, y por último, el Ing. Soley junto a un grupo de obreros que trabajarían en la obra.

El recinto tenía una extensión de casi dos manzanas. Ahí, y solo por el hecho de ser alemanes, fueron recluidas decenas de familias enteras que residían en el país. También fueron internadas familias italianas y japonesas.

Ante tal amenaza para los alemanes residentes en Costa Rica, quienes en su mayoría tenían negocios de diferentes índoles, algunos publicaron en los principales diarios del país, solicitando ayuda para no ser deportados o enviados a campos de concentración. A continuación algunas de las publicaciones en los diarios:

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Publicación de la Lista Negra o Proclama para Costa Rica.

Testigos de la época han señalado que esas personas estuvieron recluidas en condiciones infrahumanas. No hay una cifra precisa de cuántas personas soportaron ese encierro que se prolongó a lo largo de cuatro años. En los últimos meses, ante los graves problemas de salud e higiene que suponía esa concentración de personas, algunos fueron enviados a Estados Unidos. Al final de la guerra, todos fueron liberados y muchos huyeron, grandes figuras del país se exiliaron. A muchos no se les devolvieron sus propiedades confiscadas. Un ejemplo de ello es la Librería Lehmann.

Referencias:

-El Bunker de VegaDark, blog.

-Periódico La Nación.

-Canal 7. Programa Siete Días.

-Diario de C.R.

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