Ubicada 700 m. sur del Templo Católico en el Cantón de Liberia, Distrito, Liberia y en la ciudad de Liberia.
La ermita la Agonía es una de las construcciones más antiguas de Libería, erigida a mediados del siglo XIX como edificio religioso complementario al templo parroquial.
Un viajecito a la bellísima tierra de Llano Grande de Cartago. Cómo vivo en Guadalupe de Goicoechea decidimos mi esposo y yo hacer el viaje subiendo hacia Rancho Redondo y así hacer un viaje diferente. Hermoso paisaje y la carretera en muy buen estado.
Pasamos almorzar a un pequeño pero bello restaurante llamado Flores y Café, por cierto deliciosa comida y atención.
Ubicado en Toledo, Distrito de Guaitil, Cantón Acosta, Provincia San José.
En 1947 se construyó en Toledo de Guaitil de Acosta, una pequeña ermita de valor patrimonial la cual fue dedicada a la Virgen de Guadalupe.
La misma posee una estructura de madera con recubrimiento externo en metal. De características arquitectónicas muy sencillas, es propia de una tipología vernácula religiosa para un medio rural.
Materiales empleados:
-Cubierta: Hierro Galvanizado.
-Piso: Mosaico
-Columnas: Tablilla
-Pared: Chapa metálica
La edificación posee un alto valor simbólico para los habitantes del poblado y representa el esfuerzo colectivo para satisfacer sus necesidades espirituales.
Decreto de Patrimonio Arquitectónico en La Gaceta Nº 124 — Miércoles 28 de junio del 2000. Nº 28723-C
La vida económica de la Costa Rica colonial se caracterizó por una falta constante de mano de obra indígena, poca población española y gran aislamiento comercial.
Todo esto configura un panorama en que la arquitectura religiosa no puede sino ser escasa y sencilla. No hubo grandes congregaciones doctrineras, por lo tanto escasean los conventos; no hubo grandes masas indígenas, por lo tanto hubo contadas iglesias; no hubo mano de obra entrenada, por lo tanto no hubo el despliegue decorativo de los imafrontes mexicanos y antigüenos.
Sólo se produjeron cuatro iglesias que llegaron en pie hasta nuestros días:
Templo de Nicoya (1644):
Templo San Blás de Nicoya (Fotografía Maritza Cartín)
Ubicada en territorio entonces nicaragüense, su fachada es plana, sin torres y con espadaña central de curvatura barroca. Recuerda las iglesias nicaragüenses de Subtiava, Masaya y Rivas. Tiene hornacinas abiertas que cobijan las campanas. Decoración muy simple.
Templo de Ujarrás (1681):
Templo de Ujarrás (Wikipedia)
Ujarrás fue un pueblo de indios y su iglesia misionera fue tan sencilla como la de Nicoya. La fachada está dividida verticalmente en tres secciones, sin ornamentos; tiene tres hornacinas abiertas y dos óculos. La espadaña presenta curvatura barroca; hay remates piramidales.
Orosi (1753-66):
Templo de Orosi (Fotografía Sicultura)
San Francisco de Orosi es un convento misionero erigido simultáneamente a las misiones californianas que Junipero Sierra sembró a lo largo de la costa.
Su estructura es básica: un galerón de tejas con una torre externa y, adosado, un pequeño convento en L.
Su fachada es blanca y casi sin ornamentos. La torre es baja con dos campanas y pináculos piramidales en las esquinas. La iglesia tiene tres naves separadas por horcones de guachipelín. Ramón Gutiérrez le llama “buen ejemplo de arquitectura maderera popular”.
Parroquia de Heredia:
Fue construida en la segunda mitad del siglo XVIII, por eso La Orden le llama “parroquia borbónica”; debió tener una fachada barroca que un sismo destruyó. La que vemos hoy es neoclásica y la construyó Kurtze adelantada de las torres.
Tiene más cuerpo y volumetría que las otras iglesias coloniales. Sus dos torres son achaparradas coronadas con pirámides octogonales, sus muros cuentan con pesados arriostres; el Baptisterio está cubierto con una cúpula; al apoyarse en el tambor su perfil propone una sutil contracurva de origen barroco.
Como conclusión podemos afirmar que la arquitectura eclesiástica costarricense sigue en lineamientos generales el estilo barroco elaborado en Antigua Guatemala, donde se generó el llamado “barroco sísmico»: Volúmenes bajos, grandes masas estáticas, torres a veces más pequeñas que la fachada; todo con el afán de bajar el centro de gravedad de las masas para hacerlas menos vulnerables a los terremotos.
Referencias:
Algunas características de la arquitectura costarricense. Juan Bernal Ponce (*) Suplemento 30
La iglesia de Copey de Dota, construida en 1928, era una edificación sencilla, que como otras del área fue construida con estructura de madera y forro exterior de chapa metálica, con un trabajo interior artesanal en tablilla de madera que cubre los paños y también separa sus tres naves con dos muy logradas arquerías en ese mismo material. Esas y otras características apuntan a clasificarla dentro de esa arquitectura victoriana criolla, tan propia de nuestras áreas rurales.
Así, de clara tipología eclesial, su nave central ostenta al frente una sencilla torreta de campanario de base cuadrangular y cubierta piramidal rematada por un campanil, que posee tres óculos circulares y destaca sobre la cubierta a dos aguas.
Posee además un modesto pórtico de arcos rebajados, mientras en el resto del edificio, las puertas y ventanas son de arco de medio punto. Más antiguos, a juzgar por sus materiales rollizos, son dos sencillos cuerpos posteriores que completan el contenedor y cumplen el papel de sacristía y confesionario.
Fue declarada patrimonio histórico arquitectónico mediante Decreto N° 28296-C de La Gaceta N° 239 del 9 de diciembre de 1999, lo que constituye un intangible legado cultural.
Lamentablemente dicha iglesia fue destruida por un incendio, que la consumió en la madrugada del 06 de agosto de 2017.
Frente de la Iglesia. Fotografía de Maritza Cartín Estrada.
El templo es un edificio de impronta neorománica, de pórtico sencillo en su arcada, y un frontón triangular apenas decorado con un gran rosetón y otros rasgos neogóticos que le brindan un carácter ecléctico. Su acceso está flanqueado por dos torres.
Fotografía de Maritza Cartín Estrada.
En su interior posee tres naves de elegante proporción y considerable altura, iluminadas por ventanas laterales y un modesto clerestorio superior. El edificio remata con un sólido ábside.
Fotografía La Nación
La obra fue dirigida por el ingeniero Jacinto Rodríguez, quien se encargó también de las obras del templo de San Isidro de Coronado, del arquitecto Teodorico Quirós.Aunque construido de concreto armado, el templo de Santiago Apóstol lamentablemente se ubica sobre una falla sísmica local, la cual no solo ha provocado su hundimiento y deterioro desde hace años, sino que ha llevado a que sea clausurado y sustituido por otro.
El templo parroquial, hecho de madera, que existió a principios del siglo XX. (Fotografía de fotos antiguas de Puriscal, Facebook)
La erección de esta iglesia estuvo precedida por varias construcciones, las cuales evolucionaron a partir de una primera ermita de troncos y paja. En esta se celebró la primera misa el 20 de diciembre de 1820. Posteriormente transcurrió un siglo de construcciones y remodelaciones, que los sismos fueron socavando, hasta que en 1910 el padre Andrés Vilá, probablemente impulsado por los severos daños que el terremoto de ese año había ocasionado en las torres de la iglesia, concretó la idea de construir un templo totalmente nuevo, para lo cual empezó a recoger fondos en la comunidad.
Antigua Iglesia de Desamparados antes de 1910 (Fotografía Forcos)
Sin embargo, el sacerdote se fue sin lograr su objetivo, y el proyecto quedó en manos del padre José Gregorio de Jesús Benavides. Este sacerdote contrató los planos al famoso arquitecto barcelonés Luis Llach, de quien se conocen muchos edificios que forman parte del patrimonio nacional. Pero lo pretencioso del proyecto impidió que las obras comenzaran y retardó los planes durante 20 años. Finalmente el cura Elías Valenciano, de mucho empuje y perseverancia, contrató al arquitecto José María Barrantes los nuevos planos de la iglesia, acordes con la situación socioeconómica del cantón. No fue sino hasta el 17 de febrero de 1930 cuando se inició la ansiada obra y debieron esperarse 15 años más para verla terminada.
Esta obra se consagró el 15 de agosto de 1945, pero todavía en los años posteriores se le integraron objetos valiosos: en 1947 el altar mayor, procedente de Italia; el altar de la capilla del Santísimo, obra del escultor Fernidand Stuflecer; y en 1957 los vitrales traídos de la fábrica Innsbruck Tirol Glasmalerli Sell y Co., de Austria.
Fotografía Wikipedia
Esta obra, de planta cruciforme y coqueta volumetría, lamentablemente carece de singularidad en su género, ya que el autor plagió los elementos barrocos que predominan en la Basílica de San Pablo, en Londres, a partir del entablamento: remate de los campaniles con planta cruciforme y cúpula de gajos de base circular que remata con una linterna cruciforme. Por otra parte, el diseño del espacio interno no concuerda con las sensaciones creadas antes de ingresar. El interior resulta exageradamente masivo, con una cantidad tal de columnas que dificulta la visibilidad hacia el presbiterio. Además, el manejo de la luz resulta poco asertivo.
A continuación les dejo un hermoso video aéreo de mi amigo Josué Artavia a quien felicito por su gran dedicación a la fotografía terrestre y aérea. Disfrútenlo amigos:
Actualmente el Cantón de Coronado tiene una magnífica Iglesia, una obra de arte de estilo neogótico, que es realmente un monumento histórico arquitectónico de las generaciones pasadas.
Iglesia anterior a la actual.
Antes de que se construyera este imponente templo existía una pequeña iglesia en el mismo sitio donde se edificó la actual, ya que se consideraba como un lugar apropiado por ser una llanura y por tener una hermosa vista al valle de San José.
Arquitecto Teodorico Quirós Alvarado
El padre Rubén Fernández llamó al Arq. Teodorico Quirós Alvarado y le encargó la confección de los planos de la nueva iglesia por los que cobró 4 mil colones, pero se le pagaron 3 mil 600 por un atraso que hubo.
En l870, se inició la construcción del templo católico. Fue don Ezequiel de Jesús Morales quien sintió la necesidad del pueblo de Santa Ana de levantar un templo y cimentar el pensamiento religioso como rector moral. Pasando a la acción don Matías Robles regala la tierra. Don Ramón Pérez diseño y dirigió la construcción que a partir del 19 de marzo de 1870 creció hasta terminarse el 1880. En 1884 llegan las primeras imágenes, y por encargo de don Ezequiel de Jesús Morales.
Ubicada sobre Calle 3A, Avenidad 9 y 11, Barrio Amón, San José.
Esta Casa ha sido la primera obra en Costa Rica. Fue erigida el 22 de abril de 1944, con la aprobación del Excmo. Mons. Víctor Sanabria Martínez, Arzobispo de San José. Dicha Casa fue donada por la Srta. Carolina Dent.
La construcción de la actual Capilla se realizó el 18 de junio de 1971, con la aprobación del Excmo. Mons. Carlos Humberto Rodríguez Quirós, Arzobispo de San José.
1871 se aprecia el antiguo Sagrario de la Catedral Metropolitana, al costado Norte de esta. La fotografía fue tomada de Oeste a Este y se observa la calle estrecha que existía en ese entonces.
En 1854, el gobierno de Juan Rafael Mora Porras (1849- 1859) dispuso la construcción de una Capilla al Santísimo Sacramento (Sagrario), ubicada al costado Norte de la Catedral. El diseño, de influencia neoclásica, se le encomendó al Arq. Francisco Kurtze. Fue levantada en ladrillo y piedra de lava. Poseía tres naves, veintiséis columnas, frontis con columnas salomónicas, cornisas con molduras y una entrada coronada con frontones. En 1860 se concluyó y unos años después se la agregaron ocho vitrales importados de Alemania.
A inicios de enero de 1816, en la Sala del Cabildo josefino, se tomó una importante decisión para la que entonces no pasaba de ser una aldea: se acordó construir el primer edificio destinado a la educación de su juventud. Previamente habíase levantado la lista de donantes para realizar la obra, entre quienes estaba el destacado presbítero Félix Velarde Umaña. Él había sido párroco de San José y era propietario del primer cafetal documentado en el país, cultivo que también había promovido entre los vecinos.
Además de ser uno de los principales contribuyentes, anota monseñor Sanabria: “En poder del padre Velarde estaba el dinero donado por el obispo, una imagen de Nuestra Señora del Carmen y un retablo para el oratorio” ( Datos cronológicos para la Historia Eclesiástica de Costa Rica ).
La Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad se localiza en la ciudad de San José, al centro de Costa Rica. Fue construida a mediados del siglo XIX e incorporada al Patrimonio Histórico y Arquitectónico del país el 8 de diciembre de 1999.