El Cuijen y la Pelona, leyenda de C.R.

(del náhuatl, cuixin, gavilán),85​ Pisuicas o Chamuco, es el nombre coloquial que los costarricenses dan al Diablo, el cual es protagonista de algunas leyendas locales donde se mezclan las tradicionales creencias católicas con los espíritus astutos e ingeniosos de los cuentos indígenas. En estas leyendas, el folclor reviste al demonio con fisonomía campesina, pocas veces terrorífica, pero conservando las intenciones perversas y malintencionadas de este ser, buscando la corrupción de la humanidad, alejar al hombre de la divinidad y robar el alma de los incautos.​ La palabra cuijen significa gavilán, de allí la expresión «se lo llevó el cuijen», en alusión a los gavilanes que se roban a los pollos. Cuijen también hace alusión a las aves con plumajes de color blanco y ceniciento. La palabra «Pisuicas» proviene de la lengua huetar, y significa diablo o bruja.88​ En tanto, Chamuco proviene del verbo «chamuscar», en alusión al fuego.​ Otra forma de referirse al diablo son las palabras «Candanga» o «Mandinga», que son de origen africano y son de uso común en el Caribe antillano y centroamericano.

Entre las leyendas más conocidas donde el Cuijen interviene directamente, están la del Puente de Piedra en Grecia, donde un indígena engaña al Pisuicas para que este construya un puente de piedra sobre un río. Otra leyenda, popular en Guanacaste, presenta al diablo como un jinete que se aparece en las encrucijadas de los caminos y reta a los más recios sabaneros (llanero o vaquero que cuida del ganado), a un duelo de machetes en un paraje solitario.​ Otra leyenda lo describe como un caballero muy apuesto que viste lujosamente, siempre de negro, con la particularidad de que tiene la dentadura enchapada en oro, el cual engaña a las muchachas libertinas que no hacen caso de sus padres, para luego llevárselas o dejarlas locas, enfermizas e inútiles para el resto de la vida.

La Pelona, también llamada la Ñata, es la personificación de la muerte. Al igual que al Cuijen, se le reviste con fisonomía campesina, solamente que con características femeninas. Se le dice la Pelona debido a que se le representa con la cabeza en forma de cráneo desnudo, y la Ñata, porque los cráneos carecen de nariz. Una forma coloquial de referirse a la muerte de una persona es el dicho «se lo llevó la Pelona».

Referencias:

-Sierra Quintero y Díaz Cabrera, 2011, p. 7
-Ferrero, 2002, p. 58
-Quesada Pacheco, Miguel Ángel (1992). «Posición del huetar entre las lenguas chibchas». Lingüística chibcha (Universidad de Costa Rica) (11): 71-100. Consultado el 18 de agosto de 2019.
-Kany, Charles Emil (1960). American-Spanish Euphemisms. Los Angeles, CA: University of California Press. p. 3.
-«Candanga». Diccionario de la Real Academia Española. Consultado el 18 de agosto de 2019.
-Zeledón Cartín, 1998, p. 66-68

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