La Casa de Adobe

 

Casas en Santo Domingo de Heredia (Fotografías de Maritza Cartín)

 

A continuación un excelente trabajo sobre la Casa de Adobe en Costa Rica:

La enseñanza de la cultura propicia el acercamiento con el “otro”, el extranjero que me descubre y desde donde me redescubro; por esto, los referentes culturales como la casa de adobe, la comida o las direcciones, entre otros, se vinculan con la verdad que yace en la memoria de un pueblo. Aquella verdad es lo trascendental, toda imagen, visible o no, “…que se convierte en un mecanismo ideológico” (Gustafsson; 2004: p. 137) cuya función es reafirmar nuestra propia identidad. La casa de adobe es exactamente eso para el costarricense, una imagen de elementos visibles e invisibles. Por lo tanto, para reconocerla como un referente de identidad es imprescindible desarrollar la comprensión cultural, así el docente cuyo rol será determinante requiere implementar estrategias didácticas que potencien el acercamiento con aquellos referentes donde se han depositado los recuerdos de las verdades renacidas como rasgos identitarios. Los referentes reflejan parte de la construcción del ser nacional y su identidad, así la casa de adobe es una imagen de lo tradicional, de su hogar, su terruño, ahí donde surge y yace lo trascendental…Seguir leyendo…presione el siguiente enlace:

Casa de Adobe

 

Referencias:

  • Revista Herencia Vol. 28 (2), 07-14, 2015 Recibido 29-06-2015 Aprobado 02-09-2015
  • Gabriela Campos Murillo. Académica de la UNA y la UNED. Egresada de Maestría en Español como Segunda Lengua, UCR, Licenciada en Docencia, UNED, Bachiller en Filología Española, UCR gabriela.cmurillo@gmail. com

El gobernador que empinaba el codo.

 

Un día de agosto del año 1606 caminaba hacia el pueblo de Aserrí, procedente de la ciudad de Cartago, un indio güetar con una botija a las espaldas, metida en una red de cabuya. Este indio era noble, de estirpe de caciques, circunstancia que conforme a las leyes de Indias le permitía anteponer a su nombre de Diego Piagua el título de Don, que no tuvo el conquistador Juan Vázquez de Coronado, no obstante la ranciedad y el brillo de su linaje.

Aserrí era en aquel tiempo uno de los lugares más importantes de la provincia de Costa Rica. Formaba un corregimiento y había en él varias encomiendas pertenecientes a viejos conquistadores, como el capitán Juan Solano y Alonso de Bonilla. Su patrón era y sigue siéndolo San Luis de Tolosa, cuya fiesta celebra la Iglesia Católica el 19 de agosto, y la botija de vino de España que D. Diego Piagua llevaba a cuestas debía servir para festejar la memoria del santo hijo de Carlos II, rey de Napóles y de Sicilia. D. Francisco Hernández, otro noble indio, gobernador de Aserrí, la había pedido con tan piadoso designio al capitán Francisco de Ocampo Golfín, alcalde ordinario de Cartago y yerno del encomendero Juan Solano. Seguir leyendo El gobernador que empinaba el codo.

Templo Nuestra Señora de Guadalupe de Toledo de Guaitil de Acosta, San José, 1901-1950.

Templo Toledo Acosta1
Templo Toledo Acosta2

Ubicado en Toledo, Distrito de Guaitil, Cantón Acosta, Provincia San José.

En 1947 se construyó en Toledo de Guaitil de Acosta, una pequeña ermita de valor patrimonial la cual fue dedicada a la Virgen de Guadalupe.

La misma posee una estructura de madera con recubrimiento externo en metal. De características arquitectónicas muy sencillas, es propia de una tipología vernácula religiosa para un medio rural.

Materiales empleados:

-Cubierta: Hierro Galvanizado.

-Piso: Mosaico

-Columnas: Tablilla

-Pared:  Chapa metálica

La edificación posee un alto valor simbólico para los habitantes del poblado y representa el esfuerzo colectivo para satisfacer sus necesidades espirituales.

Decreto de Patrimonio Arquitectónico en La Gaceta Nº 124 — Miércoles 28 de junio del 2000. Nº 28723-C

Referencias:

  1. ICOMOS

Fuentes victorianas en Costa Rica

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Fuente de los Delfines-Cartago-Enero 2012 by Reyleomessi

Durante la época colonial, los labriegos sencillos de Costa Rica solo conocieron el hierro en el pico, la pala, las herraduras y los frenos de caballo. El hierro provenía del exterior; era caro y escaso, y su dominio artesanal le pertenecía a los herreros (Payne, 1986, pp. 49-50). A diferencia de los virreinatos de América (i.e. México, Perú), acá nunca hubo fontanas ni pilas públicas para abasto del agua. Lo más cercano a una fuente eran las pilas de bautismo, los pozos de mampostería y las acequias. El hierro industrial entró en escena con los postes de queroseno importados de Inglaterra, a mediados de la década de 1850, cuando aún faltaban décadas para la aparición de la electricidad. Justamente, un año después, se realizó, en Londres, la Gran Exposición de los Trabajos de la Industria de Todas las Naciones (1851), que vino a ser el pináculo propagandístico de la era victoriana y del siglo imperial británico. El dominio de la producción del hierro (utilitario y suntuario) y la mecanización de la industria textil, convirtieron a Inglaterra en un imperio que comerciaba con muchos países, incluida Costa Rica. Carecíamos de dinero para comprar bienes a Inglaterra, pero ya teníamos el “grano de oro”, y gracias a él se facilitó el intercambio comercial. Pudimos, por primera vez en nuestra historia, disfrutar, democráticamente, de los goces de Europa.

En pleno auge económico de la época liberal en Costa Rica, la prosperidad ya se advertía en los parajes y edificios públicos, así como en la construcción de obras de infraestructura (carreteras, muelles, cañerías, red ferroviaria); pero también se apreciaba en las propiedades de personas acaudaladas (cafetaleros, comerciantes, y profesionales).

Todo ello, más la moda y la posibilidad de tener acceso a objetos preciosos europeos, a relativo bajo costo, posibilitó la aparición de fuentes, cráteras, bancas, farolas y otros notables objetos de hierro, en muchos sitios del país. Por ejemplo, algunas municipalidades dispusieron colocar fuentes en sus parques y plazas, lo mismo hicieron instituciones religiosas, educativas, hoteles, etc. El hierro sedujo por la facilidad y eficiencia en la construcción de edificios, puentes, mercados, kioscos, etc., así como en la aparición de herramientas, mecanismos para la producción agrícola, y posteriormente, bienes del hogar como las máquinas de coser, estufas, planchas, comales, ollas, etc.

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Fuentes Victorianas en C.R.

 

Referencias:

  • Revista Herencia Vol. 29 (1), 95-140, 2016

Nómina de los Primeros Pobladores de la Boca del Monte…hoy ciudad de San José.

Monseñor don Domingo Zataraín, cuando vino de Nicaragua a Costa Rica, para confirmar, levantó la siguiente nómina de familias que radicaban en la Boca del Monte 1739(1) Promesa es deuda. Ofrecimos publicar la primera NOMINA de familias que formaban la modesta población de la BOCA DEL MONTE, más tarde VILLITA DE SAN JOSE, o VILLA NUEVA, en mayo del año 1739, o sea las que pueden tenerse como fundadoras de la capital de Costa Rica. Este padrón, el primero que se levantara en la Boca del Monte, fue ordenado por el ilustrísimo señor Obispo de Nicaragua y Costa Rica, Monseñor don Domingo Zatarain, quien llegó el cuatro de mayo del año 1739. Seguir leyendo Nómina de los Primeros Pobladores de la Boca del Monte…hoy ciudad de San José.

Caminos de carretas antes del Ferrocarril

carreta y caminos

En Costa Rica, el desarrollo de caminos viene sumamente ligado al desarrollo económico del país, por ende a la hora de realizar un análisis de los caminos es importante saber el contexto económico en el que estaba inmersa. Aunque el periodo de la colonia no es parte de la delimitación espacial de la investigación es de suma importancia tomarlo en cuenta ya que fue la base para la creación de los caminos y posteriormente la elección en las rutas de comercio. Las rutas de indígenas, que a su vez fueron empleadas por los colonos, fueron posteriormente heredadas a la Costa Rica republicana que las convirtió en rutas de comercio.

Antes de la colonia los indígenas tenían sus propias rutas de comunicación entre cacicazgos, las cuales fueron empleados por los españoles emplearon durante la colonia. A esta red de rutas se le fueron incorporando más como el Camino Real, que comunicaba el Valle del Guarco con Pacaca, atravesaba sectores como Aserrí. También existía el Camino de las Mulas el cual permitía el traslado de Cartago hasta Panamá. Pero aunque estos fueran llamados caminos no eran más que simples trillos, los cuales se encontraban en un estado bastante deplorable. Muchos de los caminos empleados durante la colonia, e incluso después de ésta, eran como los ya mencionados, simples trillos que en realidad no permitían el óptimo traslado en una economía agroexportadora.

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Caminos de carretas antes del Ferrocarril

 

Referencias:

Marco Antonio Reyes Jara, Estudiante de Pregrado y Licenciatura en la Escuela de Geografía, Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica. 2017. Contacto: marco.reyes@ucr.ac.cr ; marar_92@hotmail.com.

Nicolás Carrillo y Aguirre…segundo Jefe Político de Costa Rica

Sacerdote y político costarricense, Presidente de la Junta de Legados de los Pueblos que gobernó Costa Rica del 12 de noviembre al 1 de diciembre de 1821.

Datos personales

Fue bautizado en Cartago, Costa Rica, el 26 de mayo de 1764, con el nombre de José Nicolás. Sus padres fueron José Cayetano Carrillo y Cascante, maestro herrero, y María Josefa Aguirre y Rodríguez. Tuvo seis hermanos: José Francisco del Rosario (casado con María Fernández y Tenorio, hermana de Félix Fernández y Tenorio), José Antonio (casado con Manuela Valverde y Castro), José Miguel, Ana Catalina (casada en primeras nupcias con Ramón de Céspedes y en segundas con Miguel Cárdenas) y María Josefa Carrillo y Aguirre. Seguir leyendo Nicolás Carrillo y Aguirre…segundo Jefe Político de Costa Rica

Arquitectura Eclesiástica de C.R.

La vida económica de la Costa Rica colonial se caracterizó por una falta constante de mano de obra indígena, poca población española y gran aislamiento comercial.

Todo esto configura un panorama en que la arquitectura religiosa no puede sino ser escasa y sencilla. No hubo grandes congregaciones doctrineras, por lo tanto escasean los conventos; no hubo grandes masas indígenas, por lo tanto hubo contadas iglesias; no hubo mano de obra entrenada, por lo tanto no hubo el despliegue decorativo de los imafrontes mexicanos y antigüenos.

Sólo se produjeron cuatro iglesias que llegaron en pie hasta nuestros días:

Templo de Nicoya (1644):

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Templo San Blás de Nicoya (Fotografía Maritza Cartín)

Ubicada en territorio entonces nicaragüense, su fachada es plana, sin torres y con espadaña central de curvatura barroca. Recuerda las iglesias nicaragüenses de Subtiava, Masaya y Rivas. Tiene hornacinas abiertas que cobijan las campanas. Decoración muy simple.

Templo de Ujarrás (1681):

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Templo de Ujarrás (Wikipedia)

Ujarrás fue un pueblo de indios y su iglesia misionera fue tan sencilla como la de Nicoya. La fachada está dividida verticalmente en tres secciones, sin ornamentos; tiene tres hornacinas abiertas y dos óculos. La espadaña presenta curvatura barroca; hay remates piramidales.

Orosi (1753-66):

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Templo de Orosi (Fotografía Sicultura)

San Francisco de Orosi es un convento misionero erigido simultáneamente a las misiones californianas que Junipero Sierra sembró a lo largo de la costa.

Su estructura es básica: un galerón de tejas con una torre externa y, adosado, un pequeño convento en L.

Su fachada es blanca y casi sin ornamentos. La torre es baja con dos campanas y pináculos piramidales en las esquinas. La iglesia tiene tres naves separadas por horcones de guachipelín. Ramón Gutiérrez le llama “buen ejemplo de arquitectura maderera popular”.

Parroquia de Heredia:

Fue construida en la segunda mitad del siglo XVIII, por eso La Orden le llama “parroquia borbónica”; debió tener una fachada barroca que un sismo destruyó. La que vemos hoy es neoclásica y la construyó Kurtze adelantada de las torres.

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Tiene más cuerpo y volumetría que las otras iglesias coloniales. Sus dos torres son achaparradas coronadas con pirámides octogonales, sus muros cuentan con pesados arriostres; el Baptisterio está cubierto con una cúpula; al apoyarse en el tambor su perfil propone una sutil contracurva de origen barroco.

Como conclusión podemos afirmar que la arquitectura eclesiástica costarricense sigue en lineamientos generales el estilo barroco elaborado en Antigua Guatemala, donde se generó el llamado “barroco sísmico»: Volúmenes bajos, grandes masas estáticas, torres a veces más pequeñas que la fachada; todo con el afán de bajar el centro de gravedad de las masas para hacerlas menos vulnerables a los terremotos.

Referencias:

  • Algunas características de la arquitectura costarricense. Juan Bernal Ponce (*) Suplemento 30

Art Decó Galería de fotografías

Galería de fotografías del Estilo Victoriano en Costa Rica

Estilo Art Nouveau

¿Cuándo y cómo nacieron?

El Art Nouveau (literalmente, “arte nuevo” en francés) surgió en la última década del siglo XIX, y su influencia se extendió hasta finalizada la primera del XX. Sus raíces pueden encontrarse en el Reino Unido, en el movimiento Arts & Crafts liderado por el artista y diseñador William Morris. Los primeros ejemplos arquitectónicos aparecen en Bélgica, aunque París fue el gran foco de un movimiento que se extendió con cierta rapidez, básicamente por Europa. Ha recibido distintos nombres según los países que lo adoptaron: así, en Italia se lo conoce como stile Liberty o stile floreale, en Alemania y Escandinavia Jugendstil, en Austria Sezessionstil y en España “modernismo”, lo que crea cierta confusión con el movimiento moderno de arquitectura y, en general con el arte y el pensamiento de la sociedad moderna, conocido en inglés como modernism.(1)

Características del estilo Art Nouveau:

El estilo de decoración Art Nouveau se caracterizó desde sus inicios por utilizar motivos y formas derivados de la naturaleza. A fines del siglo XIX, y con el auge de la industrialización, los artistas temían que las formas duras llegaran al arte.

El movimiento ( The Arts and Craft) o ‘las artes y oficios’ trató de mostrar a través de la decoración y la arquitectura, el valor de las formas naturales y el valor artesanal de los objetos.

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Las líneas son curvas imitando a las plantas e incopora formas de animales como mariposas, dragones, aves, plumas de pavo real y plantas como enredaderas.

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Muebles Art-Nouveau

Los patrones de diseño florales y curvos eran la característica principal del Art Nouveau.

Los colores de la decoración Art Nouveau son sutiles y apagados, incluidos los pasteles, oliva, mostaza, marrón, lila, salvia, blanco, blanco opaco, azul eléctrico y color oro. Las paredes se decoran con papeles florales o patrones de plantas. Los materiales utilizados son los vitrales, la madera y el hierro.Image result for Estilo Art Nouveau

Los vitrales se usan en ventanales, que transforman el interior por los colores y la iluminación que ofrece al ambiente. Los trabajos en hierro tienen formas sinuosas o curvas.

Los arcos y los marcos de las puertas también son curvos y excéntricos. La lámpara multicolor de Tiffany’s es un símbolo de la decoración Art Nouveau.

El Art Nouveau, a diferencia de otros estilos decorativos, está inspirado en la naturaleza y es eco-friendly, ya que permite el uso de madera y papel tapiz pintado orgánicamente.
El Art Nouveau con pocos elementos en un espacio y fondos simples, hace que cada objeto se vuelva significante.

Art Nouveau en Costa Rica:

En palabras del historiador Bill Risebero, todos ellos parecían “preocupados con la misma nueva estética, basada en las curvas fluidas y blandas que se asemejaban a los zarcillos de las plantas en crecimiento; y en formas retorcidas como impulsadas por el viento que se asemejan a llamas, en fuerte contraste con la ordenada geometría del neoclásico y la rigidez del neogótico” (Historia dibujada de la arquitectura occidental).

En la ciudad de San José, donde la conclusión del ferrocarril al Atlántico había facilitado y acentuado la asimilación de lo europeo, el Art Nouveau tuvo un pronto efecto en la decoración interior y exterior de la arquitectura, mas no en la integralidad de las obras.

Por lo complejo de los diseños modernistas, la mano de obra necesaria para lograrlo –o acercársele siquiera– era tan especializada como costosa. Además, por su misma cercanía temporal y el espíritu de novedad que la embargaba, la estética aquella solo estaba en posesión de los técnicos europeos que por entonces llegaban aquí a modelar el gusto urbano y burgués.

El más destacado de ellos, precisamente, era el ingeniero-arquitecto italiano Francesco Tenca Pedrazzini (1861-1908). Este había arribado a la ciudad a fines del siglo XIX para dedicarse al “arte de las construcciones, que hasta cierto punto él sacó del molde colonial en que vegetaba”, como apuntó Justo A. Facio con ocasión de su óbito.

 

Casa Jiménez de la Guardia, construida en 1905
Casa Jiménez de la Guardia,  Calle 5, Ave. 1 y 3 San José

En ese ambiente, Tenca recibió el encargo de diseñar y construir una casa en la calle 5, entre las avenidas 1 y 3. Así, como un cisne solitario en los alrededores de lo que antaño fue una laguna y ya entonces era el parque Morazán, apareció la que sería la única mansión Art Nouveau de nuestro país. Ver también Casa Jiménez de la Guardia

Esa casa, de varios cientos de metros cuadrados de construcción, sería la obra en la que las pretensiones integrales del Art Nouveau llegarían más lejos en la carrera del artista italiano y en nuestra ciudad capital.

 

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Edificio Steinvorth, San José

El Edificio Steinvorth, San José, como obra del arquitecto milanés Francesco Tenca, evidencia el compromiso del italiano con la corriente estética francesa del art nouveau, predominante a finales del siglo XIX y principios del XX. Este estilo es evidente en la decoración externa del inmueble, donde pueden encontrarse figuras de inspiración animal y vegetal esculpidas en bajorrelieve. Estas decoraciones se caracterizan por la presencia de animales como camellos, chompipes, gatos, mariposas, conejos, abundante fauna rodeada de plantas y flores, además de mascarones, todas características del stile floreale, como se conoció en Italia al art nouveau.

 

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Antigua casa del Señor Velázquez. (Fotografía Maritza Cartín)

Ver Casa Familia Velásquez

Referencias:

  • 1. AD Artchitectural Digest.
  • 2. Fotografías Internet

El Art Decó en Costa Rica

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El Art Decó en San José

 

El Art Decó en la historia:

El Art Decó fue un movimiento de diseño popular a partir de 1920 hasta 1939 (cuya influencia se extiende hasta los ’50 en algunos países), afectando las artes decorativas tales como arquitectura, diseño interior, y diseño gráfico e industrial, también a las artes visuales tales como la moda, pintura, grabado, escultura, y cinematografía. Seguir leyendo El Art Decó en Costa Rica

Estilo Victoriano

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Casa en Santo Domingo de Heredia.

En la segunda mitad del siglo XIX, una vez agotados los recursos estilísticos del neoclasicismo, y bajo el impulso de las tendencias románticas que buscaban una mayor libertad de inspiración fuera de las raigambres grecorromanas, aparece un mosaico de tendencias de transición. Son los diversos eclecticismos: neogótico, neorrenacimiento, neorrománico. También se despliegan las formas arbóreas del Art Nouveau. En el estentóreo panorama de “fin de siecle” destaca el llamado Estilo Victoriano, que a su vez es también un abanico de subtendencias: Queen Anne, Italianate, Stick.

El romanticismo europeo fue una huida del prosaico mundo industrial hacia la naturaleza y la originalidad primitiva. Se rechazó la geometría del clasicismo simétrico, junto a todo orden de racionalidad que aludiera a la vida cotidiana. El estilo Victoriano esta intrínsecamente unido a ese espíritu romántico. Su máxima expresión son las residencias Queen Anne, de plantas asimétricas y volúmenes que parodian los castillos medievales por medio de torrecillas.

El desarrollo industrial de los países del hemisferio norte se impone en la actividad constructiva. Comienza la producción seriada de revestimientos de todas clases especialmente metálicos, estructuras de hierro, columnas, frontones, balaustres, pilastras, ventanera, puertas y adornos de madera recortada, labrada y torneada por medio de maquinarias.

Esta oferta permitió a los propietarios de nuevas viviendas adquirir a su gusto el repertorio de terminaciones interiores y exteriores, aplicándolo a una sencilla estructura de tabiques de madera (ballom frame).

La influencia de esta arquitectura residencial se extendió por los Estados Unidos cuyos núcleos urbanos estaban creciendo rápidamente, y por las islas del Caribe pertenecientes al Imperio Británico. En todos los países en donde los británicos mantuvieron una fuerte influencia comercial, y donde penetraron sus capitales la influencia victoriana se aclimató profundamente.

Esta influencia se plasmó a través de los mismos negociantes e industriales británicos que construyeron sus residencias en esos países, así como por los técnicos y empleados locales que viajaron a Gran Bretaña, o que sencillamente imitaron a sus patrones extranjeros al escoger el estilo de sus casas.

Centroamérica recibió la influencia victoriana directamente de los Estados Unidos, preferentemente de la cuenca del Mississippi, cuyo flujo comercial estaba ligado a las repúblicas del istmo.

Arquitectura victoriana en Costa Rica

Según el seminario “Ambientes Victorianos”, las primeras viviendas victorianas en Costa Rica aparecieron en las fincas de café en los alrededores de Cartago por los años 80 del siglo XIX.

Tres razones sustentan esta aseveración:

El auge del cultivo del café en esa zona, con la aparición de asentamientos tardíos por Tres Ríos y San Pedro de Montes de Oca. En el desarrollo de los nucleoides urbanos proliferó la nueva estilística victoriana. El 60% de las casas son urbanas, el 40% rurales.

-La maduración de una industria maderera que podía proveer piezas elaboradas con sierra, tupi, caladoras.

El abandono de las formas del adobe se incrementó a raíz del terremoto de 1910; se buscaron modos de construir más livianos: allí se impuso el -ballom frame- Victoriano, revestido de madera o chapas metálicas estampadas. Si el modelo Victoriano está caracterizado por el énfasis en los hastíales, la presencia de volumetría agregada (bay windows), techos complejos, plantas asimétricas, énfasis en la verticalidad y en las texturas, no todas las viviendas de “espíritu industrial Victoriano” presentan todos esos elementos.

Muchas conservan elementos costarricenses tradicionales del adobe y del bahareque.

La característica compacta de la vivienda se mantiene; se mantiene, en algunas “Victorianas ticas”, el volumen unitario de planta cuadrada y zaguán. Siguen utilizándose los techos a dos aguas de pendiente moderada.

La casa victoriana de entre siglos, oponiéndose a sus antecesoras de origen colonial y republicano, presenta gran riqueza textural y ornamental. En efecto, los muros están revestidos de tablas de madera, puertas y ventanas están enmarcadas de pilastras ricamente molduradas, los balastros tienen diseños atractivos y las columnas finas de madera están coquetamente torneadas.

El clima tropical impone otra variación al modelo europeo americano muy cerrado e introvertido para protegerse del frío. En efecto, la casa victoriana local se abre al exterior generosamente por medio del corredor que, a veces, rodea tres lados de la construcción.

La planta tica da hacia el zaguán presentaba aposentos de tamaño normalizado y cuya función era fijada por los ocupantes, mientras que el modelo Victoriano, respondiendo a una ética familiar sajona, impone una vocación precisa a los espacios; así surgen aposentos para el señor y la señora, para los niños, se impone una sala de costura y otra de juegos.

Ver también:  Casas victorianas en Costa Rica

Referencias:

  • Juan Bernal Ponce. Algunas características de la arquitectura costarricense. Suplemento  30.

Estilo Neomudéjar

 

El neomudéjar es un estilo artístico y arquitectónico que se desarrolló principalmente en la península ibérica a finales del siglo XIX y principios del XX. Se enmarca dentro de las corrientes orientalistas de la arquitectura historicista imperante en Europa por aquella época.1​ El nuevo estilo se asoció especialmente a construcciones de carácter festivo y de ocio, como salones de fumar, casinos, estaciones de tren, plazas de toros o saunas.

En España el estilo neomudéjar fue reivindicado como estilo nacional, por estar basado en un estilo propiamente hispánico. Arquitectos como Emilio Rodríguez Ayuso o Agustín Ortiz de Villajos vieron en el arte mudéjar algo únicamente español y empezaron a diseñar edificios utilizando rasgos del antiguo estilo, entre ellos las formas abstractas de ladrillo y los arcos de herradura.

Sin embargo, lo que la historiografía ha considerado tradicionalmente como neomudéjar, son en muchos casos obras de estilo neoárabe, puesto que utilizan elementos califales, almohades y nazaríes, siendo el único aspecto mudéjar el uso del ladrillo visto.2​

Frecuentemente se ha considerado a la plaza de toros de Madrid de Rodríguez Ayuso y Álvarez Capra de 1874 como el inicio del neomudéjar, que sería seguido por otros arquitectos como Enrique María Repullés y Vargas, Joaquín Rucoba, Augusto Font Carreras, José Espelius Anduaga, Felipe Arbazuza o Aníbal González.1​

 

Plaza de Toros de Madrid

Sus características inmutables serían: la utilización del ladrillo como elemento principal constructivo, y el uso decorativo de motivos islámicos como lazos, rombos, arcos de herradura, etc. Todo ello concebido como herencia de ese gusto por lo exótico propio del romanticismo, y que ya desde el siglo XVIII se dejaba notar en la arquitectura europea, fruto del pintoresquismo.

El Estilo Neo-mudéjar en Costa Rica:

Así, con los nombres de “morisco”, “andaluz” o “español”, el neomudéjar pasó pronto a América de la mano de arquitectos y artesanos peninsulares, o como parte de la oferta del eclecticismo entonces en boga.

De ese modo, por ejemplo, apareció en San José hacia 1893. Se trata del implante que de un balcón morisco se le hizo en Bélgica –su lugar de origen– al prefabricado edificio de estampa neoclásica del que sería precisamente el Edificio la Alhambra San José, llamado el primer rascacielos de S.J.de la firma J. R. R. Troyo, en la calle 2 y las avenidas Central y 2.

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Almacén La Alhambra en San José.

Cosmética y arquitectura.

En la ciudad hay varias aplicaciones superficiales como aquella, casi todas con seguridad de inicios del siglo XX: así, las que adornan la puerta principal y la ventana derecha de la casa que por décadas ha ocupado la Sociedad Teosófica, al pie de la Cuesta de Núñez.

Otras aplicaciones engalanan el vestíbulo del inmueble de la Edificio de la Librería Católica, San José, en la esquina suroeste de la avenida 4 y la calle 1, donde, además del exquisito trabajo de las maderas labradas en los zócalos, luce una delicada pintura de llamativos colores e islámicos motivos en el cielo raso.

Lo impostado de tal decoración –en una casa criolla como esa o en una victoriana como la anterior– no es de extrañar pues, en San José, los lenguajes historicistas se adoptaron muchas veces en las fachadas, mientras que la distribución interior de las viviendas seguía siendo la tradicional.

Tal es el caso de la vivienda que fue del español Mariano Álvarez Melgar. Muy activo entre sus compatriotas, hacia 1912, Álvarez fue vicecónsul de España en nuestra capital, por lo que en el antejardín de su residencia llegó incluso a ondear un pabellón de su país, como muestra una fotografía de época.

 

Ubicada en la esquina suroeste de la avenida 9 y la calle 3 bis, fue construida en ladrillo en 1910 siguiendo una planta, una distribución y una volumetría netamente criollas, mas decoradas por entero en una estética neomudéjar que da a entender su referente.

En el mismo barrio, sobre la calle Central, entre las avenidas 7 y 9, parapetada sobre una terraza y con estrecho acceso de fortín, se encuentra una vieja casa neomudéjar donde por años funcionó un night-club llamado –no en balde– El Alcázar. Arriba se aprecia su simétrica disposición de mezquita, sus volúmenes apenas horadados al frente por tres arcos lobulados, y, en su fachada, las huellas de lo que pudo ser una decoración aplicada, hoy desaparecida.

De castillos a patios. No obstante, en el cruce de la avenida 11 con la calle 3, se ubica nuestra más importante construcción neomudéjar: el llamado Castillo del Moro, San José. Se levantó en ladrillo según un diseño atribuido al ingeniero constructor catalán Gerardo Rovira, y data de 1930.

Encargo del comerciante español Anastasio Herrero Vitoria, la singular vivienda, en efecto, posee una concepción espacial que responde al de una fortaleza morisca, emplazada en el bajo de Amón sobre una plataforma con cocheras como sótano, pedestal al que siguen tres niveles.

La vivienda se realizó con materiales y decoraciones interiores y exteriores traídos enteramente de España por su dueño, y se caracteriza por la profusión de arcos de herradura, ménsulas y almenas, encajes y filigranas, coloridos vidrios y mosaicos; y, rematando el conjunto, se ve una cúpula de bronce que evacúan las únicas gárgolas conocidas en San José: una obra para admirar.

Casi una década después, en 1939, se iniciaba en Cuesta de Moras lo que sería la Casa Presidencial, hoy la Asamblea Legislativa. Diseño del arquitecto José María Barrantes, era un gran edificio neocolonial al que la Segunda Guerra Mundial dejaría sin concluir.

 

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No obstante, todavía en 1943 se terminaría una de sus partes: el denominado originalmente “Jardín de la Madre Patria España”, patio interior que evoca al palacio de la Alhambra y que sería la última manifestación del neomudéjar en la ciudad.

Obra integral en concepción y diseño, se debe al arquitecto catalán Luis Llach, mientras que la excepcional calidad artesanal del modelado es del también español Mario Romero Fucigna. Ambos trabajaron para la empresa constructora Adela viuda de Jiménez e Hijos.

Evocándolo, el investigador Fernando González parece hacerlo también con las otras obras que dejó en la ciudad el arribo de lo moro:

“Allí quedó un oasis, un patio con su fresca fuente, la infaltable agua de los patios islámicos, las arcadas alrededor […], con sus arcos lobulados y sus delicadas y esbeltas columnas, la policromía de los mosaicos, los paños de sebka; es decir, con su intrincada red de rombos sin calados, primorosamente trabajados en yesería; todo forma un bello interior que, si no alcanza la exuberancia del período andaluz Nazarí, lo recuerda, lo recrea y le hace un bello homenaje” (Luis Llach: En busca de las ciudades y la arquitectura en América ).

Referencias:

  • Universidad de Barcelona (ed.). «Refuncionalizaciones polémicas, plazas de toros y arquitectura neomudéjar: algunos ejemplos en España». Consultado el 24 de noviembre de 2009.
  • UNED (ed.). «Neomudéjar versus neomusulmán: definición y concepción del medievalismo islámico en España.». Consultado el 23 de julio de 2012.
  • Reportaje de La Nación El neomudéjar. La estética historicista española que dejó su huella en San José. 17 nobiembre 2013.

Juan Manuel de Cañas-Trujillo y Sánchez de Madrid, primer Jefe Político de C.R.

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Nació en El Puerto de Santa María, (Cádiz, España), el 2 de julio de 1763 y fue bautizado en la parroquia de los Milagros de esa ciudad el 4 de julio. Sus padres fueron Nicolás Francisco de Cañas-Trujillo y García de Pastrana (nacido en 1735) y Magdalena Sánchez de Madrid y Bacaro, ambos nacidos en El Puerto de Santa María, que casaron el 4 de junio de 1758. Tanto por su línea paterna como por la materna descendía de prominentes familias hidalgas y su madre era sobrina del marqués de Casa Madrid. Seguir leyendo Juan Manuel de Cañas-Trujillo y Sánchez de Madrid, primer Jefe Político de C.R.

Un viaje a lo más recóndido de nuestras raíces…