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Antigua Casa Presidencial

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1955

El asentamiento de la élite se asentó en los alrededores de esta calle, comenzó a fines de 1870 con la construcción de la vivienda del dictador liberal Tomás Guardia (promotor del ferrocarril al mar Caribe).

Su casa se usó después para albergar las oficinas centrales de la yUnited Fruit Company, y por algunos años fue la Casa Presidencial.

Hoy en este lugar se encuentra el Tribunal Supremo de elecciones.

Tribunal Supremo de Elecciones2
Tribunal Supremo de Elecciones, Paseo Las Damas.

El San José de antaño con sus iconos arquitectónicos.

El símbolo arquitectónico de San José por excelencia, desde que fue inaugurado en 1897, ya no fue la Catedral o el Palacio Nacional sino el Teatro Nacional, orgullo también “nacional” —aunque para ese entonces pocos lo conocían en otras partes del país—. Según algunos viajeros, a la mitad del precio (todos especularon entre un millón de colones, francos, libras esterlinas, dólares su costo) hubiera cumplido las mismas funciones, ya que permanecía la mayor parte del año cerrado, demasiado rico para una capital periférica y para el deleite de una microscópica élite.Resultado de imagen para teatro nacional, foto antigua

Como opinaba Frank Carpenter en 1925: “Fue para los ricos y las clases pudientes de San José que este teatro fue construido. Ni un décimo de la población del país vive en la capital, y de estos no más que un décimo son los que pueden pagar para ir al teatro.”

George Palmer Putnam, azorado de la “suprema extravagancia” del Teatro, para un pueblo aislado de 40, 000 habitantes, entrevistó al político más popular entre los viajeros y pidió su opinión al respecto: Cleto González Víquez. Aunque éste, indudablemente estaba orgulloso del progresismo del teatro, en su opinión: “la mitad del dinero nos hubiera dado un amplio y buen teatro para San José. Y piense en los caminos que el otro medio millón nos hubiera dado.” González explicó al Putnam que un coche no podía avanzar más de una docena de millas desde el Teatro Nacional en dirección a los alrededores de la ciudad por la falta de buenos caminos. A pesar de las críticas, en lo que todos coincidieron fue que el lujo y la arquitectura interior y exterior del Teatro Nacional, lo situaban entre los mejores de la América Latina y era digno de cualquier ciudad en Europa (el mayor halago que podían hacer los extranjeros a las élites). Aunque el Teatro abría sus puertas cuando llegaba alguna compañía extranjera, también fue utilizado para los eventos sociales de la burguesía, como los bailes a los cuales se refirió la inglesa Lilian Elwyn Elliott en 1925: “El baile anual que ofrece el Presidente es la función social por excelencia en San José, donde las verdaderas hermosas josefinas (mujeres de la élite de San José) hacen su entré e en sociedad.”

En orden de importancia mencionaron el Asilo Chapuí

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Asilo Chapuí

(en la Calle a la Sabana), que más parecía a la residencia de un multimillonario rodeada de fuentes y jardines en las afueras de la ciudad, que a un hospital. Equipado con todas las facilidades modernas, al asilo los viajeros iban en “visita guiada”, conducidos por las personalidades médicas del hospital que se enorgullecían de mostrar los últimos avances en materia de salud, higiene e infraestructura moderna que se financiaba con la Lotería Nacional. La australiana Winifred James que estuvo en San José en 1912 quedó tan gratamente sorprendida del asilo que manifestó: “Si yo estuviera loca, escogiera estar loca en San José, ya que jamás he visto o escuchado o incluso soñado con un Asilo para dementes como el que hay ahí.”

Y Frank Carpenter rememoró de manera jocosa la anécdota que un compatriota suyo le contó acerca del asilo: “fácilmente comprendo porque los costarricenses necesitan un asilo para dementes. Será para internar a los hombres que convencieron al pueblo de construir el teatro.” Por supuesto, que estas no fueron más que fachadas “guiadas y jocosas” que no patentizaron las duras realidades cotidianas que vivían las y los internos del asilo. Los comentarios sobre el teatro y el asilo así como otros edificios modelo en San José, también revelan el fuerte prejuicio del extranjero occidental que por un lado criticaba la uniformidad de la ciudad como una prueba del atraso en la ciudad, y por otro, cuando conocían algunos nuevos edificios públicos que sí reunían esos requisitos modernos y eran “prototipos de la modernidad arquitectónica y de la higiene”, se mofaban como una pequeña capital podía pretender tal aspiración que no iba acorde con sus posibilidades económicas, ni con su escasa población y posición periférica.

En la década de 1900 según los viajeros, además del Teatro y el Asilo, los edificios más representativos en la ciudad fueron el Palacio de Gobierno, la Catedral y el Palacio Episcopal, el Museo Nacional, el Liceo de Costa Rica, el Colegio Superior de Señoritas, el Edificio Metálico, el Colegio Seminario, la Penitenciaría, el Hospital San Juan de Dios, el Banco de Costa Rica, el Matadero Municipal, entre otros. A medida que se construyeron nuevos edificios cobraron también relevancia como la Biblioteca Nacional o el Edificio de Correos. El Museo Nacional, no por su edificio, sino por sus ricas colecciones de arqueología y de la flora y fauna del país fueron altamente valorados por su la diversidad y el tamaño de las colecciones. Elliott señalaba que la excepción en Centroamérica era Costa Rica que tenía en un museo los tesoros artísticos, históricos y etnográficos del país, contrario a Guatemala o México cuyas grandes ciudades mayas o aztecas en el exterior no necesitaban de museos. A pesar de ello, Elliott resaltó que: “en cuanto a la habilidad y precisión en trabajos en piedra y a la perfección del arte cerámico, Costa Rica no tiene comparación. Iré más largo y afirmo que hay ciertos ejemplos de cerámica al sur de Costa Rica, del tipo Chiriquí, que son los especímenes de cerámica más finos producidos sin el uso de la rueda, que el mundo haya visto.”

Es evidente, que la diferencia, al menos de la fachada de la ciudad, con respecto al siglo anterior fue una mayor complejidad en el espacio urbano. La capital, sede de la “nación”, con nueva infraestructura, servicios públicos y arquitectura, que además de convertirse en símbolos arquitectónicos y puntos de referencia en la ciudad fueron también la expresión material del proyecto liberal que incluyó diversos ámbitos como la educación y la salud, entre otros.

En el siglo XIX, resaltaban sobre la cuadrícula de adobe y teja las torres de la Catedral y el Palacio Nacional en el corazón originario de la ciudad colonial. La polvorienta Plaza Central, rectora del espacio público en la mayor parte del siglo XIX y sede del activo intercambio comercial del Valle Central reflejado en el mercado de los sábados, definía la jerarquía urbana y social.

Pero en el siglo XX, aunque la ciudad de un piso de adobes y tejas perduraba en la impronta urbana, San José a vista de pájaro, aparece ahora más extendida, con un espacio urbano más especializado, comunicada por un tranvía eléctrico y el ferrocarril. Una ciudad, con nuevos espacios públicos, parques arborizados y enzacatados, con nueva infraestructura y nuevas reglas sociales para su uso, en cuyos jardines se instalaron los nuevos monumentos de campañas y héroes nacionales, pilar ideológico del proyecto liberal y de la creación de un nuevo espacio cívico en la ciudad. Las entradas a San José, fueron desde finales del siglo XIX dos paseos arborizados que conectaban a la ciudad con los suburbios. Y las élites se segregaban en barrios exclusivos, al mismo tiempo, comenzaban a consolidarse al sur y noroeste de la ciudad los primeros barrios populares (aunque los viajeros escasamente lo señalaron).

Referencias:

  • Quesada Avendaño, Florencia. Modernización entre Cafetales.

Monumento a Juan Santamaría

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El Gobierno del Lic. Bernardo Soto Alfaro (1886-1889) dispuso, mediante el Acuerdo N.º LXXXIII del 8 de junio de 1887, erigir en la ciudad de Alajuela un monumento a la memoria de Juan Santamaría, para perpetuar de ese modo el recuerdo glorioso de aquel héroe de la Campaña Nacional de 1856.
La decisión de la estatua reveló que el pueblo costarricense no fue un actor marginado como en los demás países centroamericanos, sino que supo levantar la bandera de la reivindicación de su propio héroe y darle su lugar aunque fuera de origen humilde.
El 28 de julio de 1887, el Congreso Constitucional de la República asignó la cantidad de cinco mil pesos del tesoro público para auxiliar la construcción del monumento referido (Decreto No. L). Finalmente, por Acuerdo N.º CXCI del 22 de agosto de 1888, se dispuso que el monumento de Juan Santamaría se erigiera en una nueva plaza que se haría al sur de la plaza principal de Alajuela. 
El diplomático costarricense Lic. Manuel María Peralta Alfaro encomendó al escultor francés Arístide Croisy, la elaboración de la estatua de Juan Santamaría. Arístide Croisy de origen campesino, nació en Ardennés, región fronteriza del norte de Francia. La guerra franco-alemana de 1870-1871 que le tocó vivir marcó con fuerza al artista en sus temas patrióticos con los cuales triunfó en su brillante carrera artística. 
La estatua la fundió Durenne y se hizo de bronce indestructible para simbolizar la inmortalidad. En la estatua, el soldado Juan, en sandalias y sin dejar el fusil-bayoneta, levanta la antorcha. En los dos bajorrelieves adyacentes, firmados por Gustave Deloy, se le ve salirse del rango al hacerse la pregunta ¿quién quiere quemar el Mesón? Y luego, en el segundo bajorrelieve tiene lugar el incendio del Mesón y la muerte de Juan.
El pedestal está rodeado de follajes de palmas,robles y laureles, símbolo de la gloria con el escudo de Costa Rica; las máscaras de leones representan la fuerza y la soberanía nacional. La inscripción reza así: Juan Santamaría, 11 de abril de 1856. Monumento erigido por suscripción pública, con el concurso del gobierno, al héroe muerto por la patria en la Batalla de Rivas de la guerra nacional contra los filibusteros”. 
Con dos cañones de 1886 —manufacturados en Francia— termina la configuración de un verdadero monumento democrático a los caídos, en donde sobresale la estatua de Juan Santamaría en su pedestal. Levanta la antorcha que fue real y también se vuelve símbolo de soberanía y libertad. 
El 15 de setiembre de 1891, durante la Administración del Lic. José Joaquín Rodríguez Zeledón (1890-1894), se inauguró la estatua de Juan Santamaría en la ciudad de Alajuela. Junto a la representación oficial exteriorizada en los discursos del secretario de Guerra, don Rafael Yglesias Castro; del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Lic. Ricardo Jiménez Oreamuno, y del representante de la Municipalidad, don Marcelino Pacheco, en un mar de banderas, el pueblo acudió de muchos lugares de la República. Testimoniaba que antes había contribuido recogiendo dinero para financiarla, ahora exteriorizaba su júbilo por el reconocimiento definitivo al héroe nacional.
Referencias:
  • Historiadora Laura María Rivera Figueroa.
    Departamento de Servicios Parlamentarios Asamblea Legislativa,2010.

Parque Nacional y el Monumento Nacional, San José, 1851-1900.

En 1873 se habilitó un espacio público como parte de los terrenos aledaños a la Terminal del Ferrocarril del Atlántico, convirtiéndose en un importante punto de desarrollo en la ciudad.

Dicho lugar adquirió el nombre de «Parque Nacional» en 1895, tras ser elegido para la instalación del Monumento Nacional, un homenaje a la Campaña Nacional de 1856-1857, un conflicto bélico contra el filibustero William Walker. 

1919-Fotografía de Manuel Gómez Miralles.

Este Parque emblemático se ubica en Avenida Las Damas, Ave. 3, Calles 15 y 19, San José.

Parque Nacional en San José 1929(M.G.Miralles)
1939 Costado Sur Parque Nacional, Fotografía de Gino Lacangero.

Constituye en uno de los espacios abiertos más relevantes de la capital que en sus inicios se conoció como la Plaza de la Estación, nombre dado en razón de su cercanía a la terminal del Ferrocarril al Atlántico.

1937. Fotografía Jorge Salazar

El Monumento Nacional; conjunto escultórico que incidió en el cambio de nombre al parque. El mismo ha sido escenario de importantes celebraciones patrias a lo largo de este siglo.

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Primera Iglesia Evangélica Centroamericana

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Situada en Avenidas 6 y 8, Calle 1

En Febrero de 1891, arribaron a Costa Rica Guillermo Mc Connel y Minne Mc Connel. Pareja de misioneros originarios de la ciudad de Dallas, Texas, Estados Unidos. Buscaban evangelizar en lengua castellana y para tal fin se establecieron en la ciudad de San José. Pronto adquirieron un terreno y luego lograron levantar un templo en ladrillo, con dos edificaciones adicionales en madera, a lo interno del solar. Las edificaciones de madera fueron utilizadas como casa del pastor y aulas para la escuela dominical. Ellos fundaron la Primera Iglesia Evangélica Centroamericana en habla castellana. Con el paso del tiempo, la congregación se proyectó a distintas comunidades del país con los más variados nombres.

A inicios de la década de 1950, la congregación tomó la decisión de levantar un nuevo templo, que fuera más grande y adecuado para la cantidad de fieles que asistían a los servicios religiosos. Posiblemente en 1955 se demolió la antigua iglesia y para el 31 de Diciembre de 1956, el Pastor David Lewis (estadounidense) inauguró en el mismo sitio la actual iglesia. En la década de 1960, la conducción del templo fue asumida por un pastor costarricense.

El inmueble fue construido con una estructura de concreto armado y paños de fachada en bloques de concreto, erigiéndose gracias al trabajo voluntario y el aporte económico de los fieles. Se dice que para la elaboración de los bloques de concreto se tuvo que importar una máquina de los Estados Unidos, por cuanto no había muchas de este tipo en el país. El templo posee un diseño arquitectónico muy sencillo, tanto en lo externo como en lo interno. Las paredes internas carecen de ornamentación y en ellas únicamente podemos apreciar los ventanales. Cada pared lateral cuenta con un juego de tres ventanales, que a su vez se dividen en tres secciones, poseen un estilo francés y los pequeños cristales que los conforman son trasparentes. Al fondo sobresale el espacio del escenario en donde se ubica un grupo musical los días de culto y en cuya pared se instaló un ventanal circular, similar a un rosetón y con vidrios de colores. Los pisos son de mosaico en tonos crema y gris, reservándose el gris para crear una alfombra central que conduce del pórtico de entrada hasta el escenario. Su capacidad es de trescientas personas que se distribuyen entre la planta baja y en el mezanine localizado en la parte frontal del inmueble. Al costado Sur del templo y adosado al mismo se ubica la Casa Pastoral, hoy día ocupada por unas oficinas. En la parte posterior del templo, se construyó un comedor con cocina y unas aulas para la escuela dominical.

Referencias:

  • Centro de Investigación y Conservación del  Patrimonio Cultural. Ministerio de Cultura. Carlos Ml. Zamora Hernández.
  • Fotografías varias de Internet.

Edificio de la Librería Católica, San José

Librería catolica sj
Fotografía Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural

 

Ubicada en Avenida 4, Calle 1 se levanta una enorme casona solariega, con patio central y de influencia colonial, que perteneció al comerciante e inmigrante cubano-español Francisco de Mendiola Boza. La vivienda se mantuvo dentro del ámbito de la familia durante la mayor parte del siglo XX y hacia mediados de ese siglo. Una de sus propietarias estableció en parte de la edificación, la Escuela de Comercio Isabel de Mendiola, para impartir clases de mecanografía. A mediados de la década de 1980, Isabel de Mendiola Zaldívar vivía sola en la casona y al morir  heredó el inmueble a las Temporalidades de la Iglesia Católica. En 1991, los nuevos dueños sometieron la vivienda a un proceso de remodelación y acondicionamiento para instalar la Librería Católica, que hasta ese momento se ubicaba en el sector del sótano de la Curia Metropolitana.

Entrada principal

Hoy día, también funcionan en el inmueble conocido como “anexo de la Curia”, algunas oficinas  administrativas,  la  pastoral familiar,  la  catequesis y Radio  Fides.

Descripción arquitectónica:

Las paredes externas de la vivienda son de ladrillo y las internas de tablilla biselada. El ingreso principal da al bulevar de la calle 1. Un amplio recibidor crea un espacio sumamente agradable con detalles de ornamentación muy elaborados en el cielorraso y de clara influencia morisca; mientras que los zócalos de las paredes de esta sección, presentan trabajos artesanales en madera sumamente detallados. Posee otro acceso sobre la avenida 4 y posiblemente por este sector entraban carretas y caballos, provenientes de sus fincas en Puriscal; pues todavía en la década de 1980 subsistían en la parte posterior de la vivienda, aperos, monturas, arneses y otros implementos empleados para los caballos y carruajes de su propiedad. El patio central es bastante amplio, de forma cuadrangular y está bordeado por un pasillo perimetral provisto de balaustrada de concreto. El patio, en tiempos de los Mendiola era enzacatado y con árboles de limón dulce. Los actuales dueños lo tapizaron en mosaico rústico y le instalaron en el centro una fuente. Las antiguas habitaciones fueron convertidas en oficinas y en algunos casos sus pisos de madera cambiados por terrazo.Los pisos de los corredores son de terrazo con decoraciones y posiblemente correspondan a una remodelación de la década de 1970 y los de la entrada principal son estéticamente los más valiosos por su diseño floral o de motivos geométricos. La cubierta es de láminas de hierro galvanizado y todo el sistema de cerchas es de metal, como producto de las remodelaciones implementadas por sus actuales dueños. El horario de atención de la librería es de 8 a.m. a 5 p.m.

Patio Principal

Referencias:

  • Carlos Manuel Zamora Hernández. Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural. Ministerio de Cultura.
  • Fotografías de Fuera del Aula. Blog

Ermita de Copey de Dota, San José, 1901-1950…ya extinguida por el fuego!

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Iglesia de Copey de Dota (Fotografía Andfer.com)
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Destruida por un incendio (La Nación)

La iglesia de Copey de Dota, construida en 1928, era una edificación sencilla, que como otras del área fue construida con estructura de madera y forro exterior de chapa metálica, con un trabajo interior artesanal en tablilla de madera que cubre los paños y también separa sus tres naves con dos muy logradas arquerías en ese mismo material. Esas y otras características apuntan a clasificarla dentro de esa arquitectura victoriana criolla, tan propia de nuestras áreas rurales.  

Así, de clara tipología eclesial, su nave central ostenta al frente una sencilla torreta de campanario de base cuadrangular y cubierta piramidal rematada por un campanil, que posee tres óculos circulares y destaca sobre la cubierta a dos aguas.

Posee además un modesto pórtico de arcos rebajados, mientras en el resto del edificio, las puertas y ventanas son de arco de medio punto. Más antiguos, a juzgar por sus materiales rollizos, son dos sencillos cuerpos posteriores que completan el contenedor y cumplen el papel de sacristía y confesionario.

Fue declarada patrimonio histórico arquitectónico mediante Decreto N° 28296-C de La Gaceta N° 239 del 9 de diciembre de 1999, lo que constituye un intangible legado cultural.

Lamentablemente dicha iglesia fue destruida por un incendio, que la consumió en la madrugada del 06 de agosto de 2017.

Referencias:

Edificio María Cristina (Antiguo Archivo Nacional), 1920, San José.

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Fotografía de Internet

Situado en Avenida 4, Calle 7

Hacia fines de la década de 1920, Julio Alberto Gurdian Rojas construyó la edificación para dedicarla a apartamentos y comercio. Fue bautizada con el nombre de “María Cristina”, como un homenaje a su esposa María Cristina Agüero Figueroa.

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Antiguo Templo de Santiago Apóstol, Puriscal, San José, 1901-1950.

1936-1949

Frente de la Iglesia. Fotografía de Maritza Cartín Estrada.

El templo es un edificio de impronta neorománica, de pórtico sencillo en su arcada, y un frontón triangular apenas decorado con un gran rosetón y otros rasgos neogóticos que le brindan un carácter ecléctico. Su acceso está flanqueado por dos torres.

Fotografía de Maritza Cartín Estrada.

En su interior posee tres naves de elegante proporción y considerable altura, iluminadas por ventanas laterales y un modesto clerestorio superior. El edificio remata con un sólido ábside.

 Un informe del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos, de 1991, confirmó los daños en la iglesia y recomendó la demolición. | ARCHIVO
Fotografía La Nación

La obra fue dirigida por el ingeniero Jacinto Rodríguez, quien se encargó también de las obras del templo de San Isidro de Coronado, del arquitecto Teodorico Quirós. Aunque construido de concreto armado, el templo de Santiago Apóstol lamentablemente se ubica sobre una falla sísmica local, la cual no solo ha provocado su hundimiento y deterioro desde hace años, sino que ha llevado a que sea clausurado y sustituido por otro.

El templo parroquial, hecho de madera, que existió a principios del siglo XX. (Fotografía de fotos antiguas de Puriscal, Facebook)

Referencias:

  1. C.R. Guía de Arquitectura y Paisaje.
  2. Fotografías de Maritza Cartín E., Enero, 2020.
  3. Fotos Antiguas de Puriscal, Facebook.
  4. Iglesias de San José

Antigua Gobernación de San José, 1901-1950.

Esta vivienda se ubica en Avenida 2-4, Calle 3 en el centro de San José.

Probablemente se construyó en las primeras décadas del siglo XX. Presenta un estilo de influencia neoclásica y se edificó en ladrillo. Es una de las pocas residencias que aún subsisten en el centro de la ciudad de San José.

Durante un tiempo perteneció a Carrillo Echeverría Ltda. y en la actualidad a Blanca Rosa Jiménez Pérez. Fue casa de habitación y también fue la sede de la extinta Gobernación de San José. Cuenta con un segundo piso de madera en su parte posterior. Conserva los pisos de mosaico original y provisto de diseños geométricos.

Fue declarada patrimonio histórico arquitectónico el 31 de Marzo de 1999.

Referencia:

  1. Carlos Manuel Zamora Hernández. Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural. Ministerio de Cultura.

Antigua Escuela Vitalia Madrigal hoy parte del Colegio Superior de Señoritas, San José, 1901-1950.

En la esquina Noroeste del actual edificio estuvo la casa de Manuel González Zeledón (Magón). El edificio fue construido en 1915 para alojar a la Escuela Superior de Señoritas #2. El diseño correspondió al Arq. Luis Llach Llagostera y la construyó la empresa The English  Construction  Company Ltd a., Wenceslao de la Guardia superviso las obras.

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Templo Católico San Isidro Labrador, Puriscal, Barbacoas, San José, 1901-1950.

Arquitecto Luis Rojas (1935-1949)
El poblado de Barbacoas, distrito tercero de Puriscal, está ubicado hacia el oeste de ese cantón josefino. Disperso en la quebrada topografía local, tiene como eje ordenador la vieja carretera que conduce al Pacífico y como centro la hermosa iglesia parroquial.
A partir de 1935 esta sustituyó a la antigua ermita dedicada a San Isidro Labrador. Como muchos otros templos y hermitas de la época, muestra fundamentalmente rasgos del neogótico. Su estructura está construida principalmente de madera. El forro exterior es de chapa metálica –que simula piedra–,con moldura de almohadillado –que semeja madera acanalada. En el interior el forro es de tablilla de madera machihembrada. Dos filas de columnas neogóticas también de madera dividen el templo en tres naves, las cuales se prolongan hacia el fondo en un solo y amplio ábside. Este forma el presbiterio en un plano elevado, al que se accede por tres escalones de granito. Los cielos de dichas naves forman bóvedas de crucería, en una lograda labor de carpintería de forma ojival.
Templo Barbacoas1
El sencillo edificio, de cubierta a dos aguas y una cúpula octogonal sobre el altar mayor, muestra al final dos aposentos para sacristía a ambos lados del presbiterio, y, hacia el frente, un pórtico principal con puertas y ventanas rematadas en arco apuntado y cubierto por un alero independiente. El acceso al templo está flanqueado a ambos lados por torres de pronunciada cubierta y un ojo de buey sobre cada ojiva.
Objeto de una cuidadosa restauración en el año 2001, el inmueble es de carácter privado, pues le pertenece a las Temporalidades de la Iglesia Católica.
Fue declarado Patrimonio Histórico Arquitectónico de Costa Rica según Decreto Ejecutivo Nº 28244-C, publicado en La Gaceta Nº 232 del 30 de noviembre de 1999.
Iglesias de San José.Iglesias de San José
Referencias:
  • C.R. Guía de Arquitectura y Paisaje.
  • Fotografía de Roberto Fernández Morales

La Casa Pirie

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La casa terminada y transformada circa 1900. Sus paredes cubiertas de mármol brillan al sol. Esta es la primera gran transformación de la casa. H.N. Rudd, 1900

La propiedad que hoy alberga la Casa de la Ciudad originalmente pertenecía a unos curas. Fue mandada a construir por el padre Fulgencio Bonilla entre 1879 y 1880. De arquitectura sólida este edificio está influenciado por el neo clásico francés y por su suntuosidad y es una excepción en la arquitectura urbana cartaginesa. En su construcción mixta intervinieron el calicanto, la tela metálica y la madera, así como detalles decorativos de granito labrado. Sus pisos, cielos y paredes de tablilla fueron dispuestos con un alto sentido decorativo. Los materiales de construcción eran sumamente novedosos en aquel tiempo, sobre todo porque la ciudad decimonónica había sido edificada con adobe y calicanto. La Casa Pirie hace gala de su fortaleza antisísmica con sus paredes de calicanto de 70 cm de espesor. El inmueble de dos pisos, presenta un claustro central cerrado por trabajo de herrería y columnatas y a la vez rodeado por dos corredores, uno inferior y otro superior.

 

Entre 1880 y 1900 el Dr. Pirie la adquirió y sobre sus gruesas paredes de casi un metro de ancho le hizo una segunda planta donde ubicaría su casa de habitación. En la planta de abajo tendría su consultorio y en la esquina sur este ubicaría a la recordada botica que durante muchos años administraría su sobrino Willy Pirie.

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En esa esquina de la casa actualmente se observa, tapado con mortero, lo que en ese tiempo fue un escudo que decía «Botica Pirie Hnos.» Tanto la botica como el consultorio eran muy famosos y concurridos porque en esa época casi no había médicos en Costa Rica. Las recetas, elaboradas por él, eran expendidas en la farmacia y los pacientes, ricos y pobres, niños y adultos aquejados por las enfermedades propias de la época acudían a él constantemente. Mi valiente abuelo, fue un hombre muy querido en a vieja ciudad de Cartago.

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Fotografía tomada en 1904 por H.N. Rudd, se aprecia el corredor de la planta alta de la Casa Pirie en Cartago. En ella observamos a la madre del Dr. Pirie sentada con unos invitados y a la derecha a don Mateo, quien trabajó con ellos mucho tiempo y tenía fama de ser el mejor cocinero de la ciudad. 1904

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Desde el balcón de su casa de habitación, el Dr. Pirie observa la escena que se desarrolla en el patio que albergaba los coches de la familia. En primer plano y a la izquierda se observa a don William Henry Pirie, conocido como Willy Pirie, en compañía del Dr. Henry H. Pirie y su señora esposa y bebé. Estaban de visita en Costa Rica desde Canadá. Nótese los techos de teja, la baranda de madera y la aplanadora de lastre utilizada  para mantener el patio en buen estado. Rudd, 1904.

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Plaza Cleto González Víquez, San José, 1906.

Fotografía de Maritza Cartín E.

En unos terrenos vendidos por el señor Santiago Güell, se construyó una plaza a la que se le dio el nombre de Colección. En sus primeros años estuvo dividida diagonalmente por el camino Real a Desamparados. Posteriormente por el trazo de la vía ferroviaria que funciona como enlace de las terminales del Ferrocarril al Pacífico y al Atlántico, quedó fraccionada la plaza en la sección Norte, de Oeste a Noreste. Esta misma división se mantiene hasta en la actualidad por el paso de dicha línea férrea como se ve en la siguiente fotografía.

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