Autor: José María Barrantes. Año 1945

Referencias:
- Costa Rica Guía de Arquitectura y Paisaje
- Fotografías de Internet.
- Video de Josué Artavia. Para suscripciones aquí les dejo el link. (https://www.youtube.com/channel/UCiXyDJdw28L8W1U8i-mlptw
Autor: José María Barrantes. Año 1945

Referencias:

La estructura de este edificio es de mampostería. Está revestida con mortero en el zócalo y las superficies superiores y con madera en la estructura interna y los acabados. El techo y su cubierta, de pronunciada gradiente, acentúan la esbeltez del volumen. Dos pabellones frontales detallan sus hastiales con óculos o linternillas y un ligero portal anuncia la centralización y la simetría de la composición.
Este edificio ha sido restaurado totalmente por la Municipalidad de Moravia en el año 2023 y convertido en la «Casa de Desarrollo Humano» donde la comunidad moraviana disfrutará de exposiciones y otras actividades artísticas y culturales José (Aporte de Ruperto Arce Delgado).
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Estaré compartiendo con ustedes estas bellas Concherías de nuestra tierra, la Costa Rica de Antaño. Espero que les guste.
Trata del velorio de un niño pequeño, comparado con un ángel. Todos los invitados celebran, bailan, comen y beben por montones; celebrando a la propia vida.
Apenas el rezador
pone fin a lo que reza,
cuando sale a relucir
la hidrópica botijuela. Seguir leyendo La vela de un angelito.
Autor de la obra: Teodorico Quirós. 1930-1935

Actualmente el Cantón de Coronado tiene una magnífica Iglesia, una obra de arte de estilo neogótico, que es realmente un monumento histórico arquitectónico de las generaciones pasadas.

Antes de que se construyera este imponente templo existía una pequeña iglesia en el mismo sitio donde se edificó la actual, ya que se consideraba como un lugar apropiado por ser una llanura y por tener una hermosa vista al valle de San José.

El padre Rubén Fernández llamó al Arq. Teodorico Quirós Alvarado y le encargó la confección de los planos de la nueva iglesia por los que cobró 4 mil colones, pero se le pagaron 3 mil 600 por un atraso que hubo.
Seguir leyendo Templo Católico San Isidro Labrador. San Isidro, Vázquez de Coronado, San José, 1901-1950.

En l870, se inició la construcción del templo católico. Fue don Ezequiel de Jesús Morales quien sintió la necesidad del pueblo de Santa Ana de levantar un templo y cimentar el pensamiento religioso como rector moral. Pasando a la acción don Matías Robles regala la tierra. Don Ramón Pérez diseño y dirigió la construcción que a partir del 19 de marzo de 1870 creció hasta terminarse el 1880. En 1884 llegan las primeras imágenes, y por encargo de don Ezequiel de Jesús Morales.
Seguir leyendo Templo Católico Santa Ana, San José, 1851-1900.
En 1938, durante la administración de León Cortés, fue construida la actual capitanía; donde se administraba la importación y exportación. Con un estilo colonial, se encuentra junto a la entrada del muelle. Tanto en el pasado, como en el presente, este sitio alberga empleados gubernamentales de diferentes instituciones como del Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico y en la actualidad a funcionarios del área de turismo y seguridad pública. Seguir leyendo Antigua Capitanía de Puntarenas, 1901-1950.




La primera ermita de Esparza data de 1574, así como el Convento de San Lorenzo, cuyo primer cura fue fray Diego de Guillón; en 1576 fue erigida en Parroquia, dedicada a Nuestra Señora de la Candelaria; actualmente sufragánea de la Diócesis de Puntarenas, de la Provincia Eclesiástica de Costa Rica.
Hermosa vista del Templo Parroquial de la Ciudad Primada del Espíritu Santo de Esparza, Puntarenas, Costa Rica.

Fotografías de Maritza Cartín
La Ciudad del Espíritu Santo de Esparza fue fundada en el Valle de Coyoche, en el año 1574.
En el año 1676, tenía población de 100 habitantes, según documentos de la época.
En 1686, los piratas ingleses, al mando de Cook saquearon la ciudad, obligando a sus habitantes a retirarse hacia el interior del país. Años más tarde, fue nuevamente saqueada por el pirata Morgan y sus bucaneros.
En 1693, el entonces gobernador, don Manuel Bustamante y Rivero, reunió a los habitantes del Valle que se encontraban dispersos y les obligó a construir casas y formar una ciudad en el sitio que hoy ocupa Esparza.
En 1718, don Diego de La Haya Fernández, Gobernador de nuestro país, en documento para la historia, describió a la ciudad en los siguientes términos:
“Se compone de una iglesia de horcones, paredes de barro, cubierta con teja. Un Convento de San Francisco hecho del mismo material. Catorce casas de familias españolas y algunas gentes sencillas y pobres”.
La Historia y la leyenda se confunden en Esparza, uno de los pueblos de mayor edad en nuestro país. Es así como han ido surgiendo algunas leyendas como la de “La Campana de Oro”, que hace referencia a una campana robada por el pirata Morgan, o la leyenda de “La Quebrada del Cura”.
Referencias:
Cualquiera que haya hecho ese viaje a bordo del tren al Atlántico, más conocido bajo el seudónimo de “El Pachuco” (para los ferrocarrileros el Nº 101), concordarán en que hablo de una experiencia inolvidable, llena de colorido y folclor.
Por que no solo un medio tranquilo y oportuno de transporte, no, con él llegaba la vida a los pueblos.
La gente usaba su mejor traje (el de “dominguera” que llamaban) para viajar e incluso salir a verlo pasar. Desde muy temprano se levantaba a los chiquillos, se les daba el desayuno, que por lo general era “burrita” con huevo frito, tal vez plátano o banano, la cosa era que quedara lleno, para que no quedara pidiendo “cochinadas de camino”, después se le vestía y peinaba con bastante “glostora” para controlarle el pelo rebelde, no sin antes sermonearlo o advertirle, so pena de un cosco, que cuidara de no ensuciarse, ni andarse “encaramando” en todo lado, ni andar pidiendo porque “no se anda plata” y mucho menos ponerse a jugar en el coche, en síntesis: “Va a andar sosega’o”. Una vez amonestado, se sacaba al “querubín” a mirar aquel pueblo ambulante entre los coches azules.
Ya desde que los vecinos lo veían a uno “catrineado” le soltaban la pregunta “Aja vecina ¿vade paseo? Y casi siempre la respuesta era menos emotiva: “No que va, mandaditos”.
En cada estación era lo mismo, ir y venir de gentes (y “gentecillas”) apuradas para tomar el tren o para recibir algo o alguien. No faltaban las tristes despedidas también, tal vez del hijo que dejaba el terruño para estudiar o trabajar allá en “la capital”, o enamorados que por una u otra razón se alejaban con un beso en la grada del balcón y una lágrima. Los solitarios, aburridos miraban, quizá con nostalgia, por las grandes ventanas todo aquel movimiento.
Una de las estaciones más bellas y dinámicas, era la de Siquirres, “la ventana del Caribe”, para los capitalinos.
Allí siempre estaban sus negros hablando a voz fuerte en inglés, mientras cargaban cacao en los vagones, siempre audibles entre el ruidoso gentío, los grotescos escapes del tren al detenerse y la campanilla de patio que encendía la locomotora.
Otros, que sabían hacerse oír, eran sus comerciantes de alimentos tradicionales, quienes con ingeniosos estribillos publicitarios captaban la atención. ¿Quién no recuerda a una señora bajita y gorda, con un delantal blanco y limpio que se paseaba con una enorme palangana de aluminio gritando: “pescado, bofe chicharrones”? ¿O aquel negro corpulento de caminar ligero que vendía (y aún vende) “pati” cerrando sus frases con un silbido fuerte y rítmico? Si, ese que decía “llévelo, rico, caliente el pati de Lay”. Silbaba y volvía con: “pruébelo, delicioso con chile, pati de Lay”.
Igual podríamos memorar a la negra que con una tina grande sobre la cabeza a la usanza africana, ofrecía “pan_bon y cocadas”, al negro flaco que traía cajetas de coco sobre las hojas de naranjo y melcochitas blancas con franjas rojas, al popular “Boli” (diminutivo de Bolívar) quien se ganaba la vida con sus deliciosos copos y granizados, entre otros que aprovechaban los minutos que permanecía el tren para no solo hacer sus “centavitos”, sino también culturizar con sus platillos a los viajeros, que ya esperaban esa cálida bienvenida de aquel pueblo alegre, que con cariño nombraban “La Siquiera”.
Muy lamentablemente “El Pachuco” ya no recorre las venas de hierro de la provincia. Su pito lejano que encendía la algarabía se ahogó entre excusas burocráticas y provecho de algunos pocos, para “consuelo de tontos”.
Más su inmenso legado y bellos recuerdos, esos no nos abandonarán nunca.
Referencias:
Fotografía de Wikipedia
Distrito segundo del cantón de Escazú, San Antonio fue desde la época colonial un paraje de vocación agrícola habitado de manera dispersa, que satisfacía las necesidades espirituales de sus habitantes en la iglesia de San Miguel, en el centro cantonal.
A inicios del siglo XX los vecinos del lugar sintieron la necesidad de construir su propia ermita en el sitio más conveniente para todos ellos, por lo que contrataron los servicios del ingeniero costarricense Guillermo Jiménez Gargollo para que determinara, previo estudio y medición, el centro exacto del distrito.
Seguir leyendo TEMPLO CATÓLICO SAN ANTONIO DE PADUA, SAN ANTONIO, ESCAZÚ, 1901-1950.
Conocido como Parque Central Ignacio Pérez Zamora, en honor a la memoria de uno de los miembros de la primera Municipalidad de Esparza y uno de los hombres más prominentes en la Historia de Esparza del siglo XIX.
Al costado Oeste del Parque se encuentra un busto en honor del señor Ignacio Pérez Zamora.
Seguir leyendo Parque Central Ignacio Pérez Zamora, Esparza, Puntarenas (1851-1900)
Ubicada en Sabana Sur, San José
Autor: José María Barrantes
1940-1944




Fue construido entre 1930-1933.
Es un volumen simétrico de un solo nivel y planta cuadrangular y de un destacado pórtico que definió muy bien la estética de la nueva tendencia, de fuerte contenido simbólico en la utilización de la geometría y de su profusa decoración. Esta última, notable por los motivos en bajo relieve alusivos a la prosperidad, la seguridad y otros valores afines a la institución, destaca también por los almohadillados abstractos de su zócalo y por los diseños de las rejas forjadas y la madera labrada de sus puertas. Ambas labores fueron realizadas por artesanos nacionales.

Completando el conjunto del costado este de la cuadra en 1932 se construyó, con diseño del mismo arquitecto Gabriele, el antiguo cuartel de bomberos. Simétrico también pero de acceso esquinero en curva, el edificio es un compacto y dinámico volumen de tres pisos, más austero y funcional por razones obvias, pero sin renunciar a la línea decorativista que le brinda su carácter de época y lo hermana con el edificio principal.

Ambos fueron el resultado de la importante iniciativa del Estado costarricense de monopolizar la inversión nacional de los seguros de vida, de riesgos de trabajo, de incendio y otros, en el beneficio del país desde 1924.
Ubicación: Calle 10ª, Avenida Central, Distrito Hospital, Cantón San José, Provincia de San José. Propietario: Instituto Nacional de Seguros.
Declarado Patrimonio Arquitectónico en Agosto del 2004
Referencias: