Soy una mujer sencilla que vive intensamente cada dia que mi Dios me da. Disfruto mi familia, mis amigos y el bello pais que me vio nacer. Amo mi tierra, su historia, su gente, su comida, mi delicioso cafe. Es por eso que inicie este blog para compartir con el tico que esta en tierras lejanas, con el estudiante que investiga nuestra historia y con todo habitante de este mundo que desea conocer a mi Costa Rica de antaño!
Ubicado en Calles 17 y 19, Avenidas 7 y 9, Barrio Aranjuez (Fotografía CRHoy)
La administración de don León Cortés encargó al arquitecto José María Barrantes y Alfredo Arguedas un edificio que se denominó originalmente Casa de la Madre y el Niño, a modo de centro de atención maternal y pediátrica. Con la creación de la Caja Costarricense de Seguro Social en la administración siguiente, ese edificio pasó a ser el primer hospital de dicha entidad pública.
Casa antigua victoriana nombrada Patrimonio Arquitectónico
El inmueble que ocupa actualmente el Bar Key Largo, en la ciudad de San José fue construido por Cecilio Vernor Lindo, rico empresario de origen inglés-jamaiquino. Construyó tanto esta casa como la llamada Casa de las Acacias.
HISTORIA CASA VERNOR LINDO «KEY LARGO»
El inmueble que ocupa Key Largo fue construido a finales del siglo pasado por el señor Victor Manuel Herrán Bonilla, agricultor francés vecino de San José.
Poco tiempo después la propiedad fue vendida al señor Oscar Rohrmoser otro acaudalado agricultor josefino. El tercer dueño fue otro comerciante de nacionalidad alemana, Arnoldo Andre Wessel quien en 1907 le vendió le inmueble a Cecilio Vernor Lindo Morales un agricultor inglés procedente de Jamaica y que había sido traído a nuestro país por Mr. Minor Keith para dedicarse a la actividad bananera. Se estableció en la región atlántica y tuvo mucho éxito tanto en la empresa agrícola como la comercial.
Durante más de treinta años la familia Lindo fue propietaria de la casona de ladrillo con bahareque fránces y madera en las divisiones internas. Esta edificación con reminiscencias en su arquitectura del estilo victoriano fue adquirida en 1941 por la Sociedad Max Gurdián e Hijos Limitada.
Posteriormente la propiedad fue alquilada al Conservatorio de Música de la Universidad de Costa Rica que permaneció en esas instalaciones hasta mediados de la década de los 70´s cuando se produce el traslado del Conservatorio a la sede central en Montes de Oca. Fue en este momento cuando Don Max Gurdián alquiló el inmueble a don Roger Douglas Montgomery, quien instaló el Bar Key Largo; que todavía se mantiene allí.
Residencia de André frente al Parque Morazán, San José década 1900 (H.N.Rudd). Fotografía Jorge Arturo Vindas.
Una vez instalado el Bar se inicia un proceso de transformaciones internas y externas en el inmueble. Esas modificaciones cambiaron de manera sustancial al edificio.
Esta edificación de estilo victoriano construida a fines del siglo XIX, utilizándose el ladrillo para su fachada, y el bahareque francés y madera para su interior, técnica tradicional en desuso. Además de su gran valor arquitectónico posee valor urbanístico de conjunto, pues se encuentra en la zona del Parque Morazán en cuyo entorno se localizan otras edificaciones de carácter patrimonial. También es representativa de la arquitectura residencial para uso de la clase dominante de la época.
La Antigua Aduana de Puntarenas, hoy el edificio de la Universidad Técnica Nacional (UTN) fue declarado Patrimonio Histórico-Arquitectónico y Cultural de Costa Rica, tras el Decreto 38570-C del diario oficial la Gaceta 184. Esta declaración la hicieron el presidente de la República, Luis Guillermo Solís, y la ministra de Cultura y Juventud, Elizabeth Fonseca.
La decisión para que fuera Patrimonio Histórico-Arquitectónico y Cultural se basó en tres elementos.
En primera instancia resalta la fecha en que se construyó el inmueble: se dio en la Administración del expresidente de la República León Cortés Castro, comprendida en el periodo de 1936 a 1940.
En segundo lugar está el diseño, pues fue hecho por el ingeniero Hernán Gutiérrez Braun, como nave industrial.
Por último, el tamaño de la obra arquitectónica que posee fue muy importante. De hecho, los ojos los turistas quedan impresionados por la magnitud espacial que posee.
El estudio técnico para la declaratoria del inmueble fue realizado en el año 2013, por el historiador Carlos Luis Fallas Pastor y la arquitecta Verónica Solórzano Rojas, funcionarios del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural. Además, fue aprobado por la Comisión Nacional de Patrimonio Histórico-Arquitectónico de Costa Rica.
Con la declaratoria del presidente Solís, la Universidad Técnica Nacional asume como responsabilidades conservar, preservar y mantener el edificio. Asimismo, debe permitir los estudios que se deban realizar con la previa solicitud de autorización del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural.
Una circunstancia que estremeció las simientes del inmueble fue cuando en el año 2012 se dio el sismo de 7,6 grados, cuyo epicentro fue en la península de Nicoya, pues sufrió algunos daños. Sin embargo, esto no fue impedimento para que declararlo patrimonio histórico-arquitectónico cultural, ya que tras haber resistido el sismo, la empresa Constructora Incopoás, contratada para la valoración, consideró que el inmueble mostraba un alto índice de calidad.
Frente a ella se detenían los trenes para cargar los diferentes productos que llegaban en los barcos y luego eran trasladados al Valle Central.
Referencia:
La Prensa Libre, Michael Castillo, Noviembre, 2014
EN una de las administraciones de don Ricardo Jiménez Oreamuno, el Profesor Mario Sancho Jiménez fué nombrado Cónsul General de Costa Rica en México. Estando en el empeño de sus funciones, fue invitado a una reunión del cuerpo consular en la que se iban a trazar los planes para una mejor y eficaz comprensión entre los países latinoamericanos. Aquí fué donde Mario Sancho se pronunció uno de los mejores discursos de su vida, el cual fué calurosamente aplaudido y comentado por la concurrencia.
Uno de los señores cónsules, impresionado y sorprendido a la vez de la vasta cultura del señor Sancho, le expresó:
—»Dígame, colega: “¿es usted diplomático de carrera?”. La respuesta de Mario no se hizo esperar:
—»No amigo, en Costa Rica NI SIQUIERA LOS CABALLOS SON DE CARRERA”.
Referencias:
Tomado del Anecdotario Nacional de Carlos Fernández Mora. Dibujante: Noé Solano V.
Murcia, TurrialbaCapilla Hogar de Ancianos, el Carmen, La UniónTemplo de Tres Ríos.San Pablo de Oreamuno.Parroquia San Diego, Tres RíosBasílica Nuestra Señora de los Ángeles.Capilla San Agustín.Nuestra Señora del Carmen, Juan Viñas.Santo Cristo, el Tejar.Templo Paraíso Templo Sánchez de Orosí. Nuestra Señora del Rosario, El Llano.Potrero CerradoSan Buenaventura, Turrialba.P. San Rafael Arcángel, Oreamuno.Templo Antiguo, Llano Grande.Templo Católico La Pastora, Santa Cruz, Turrialba.Agua CalienteTemplo Católico San José , Orosi, Paraiso.Iglesia Santa Teresa. Capellades, AlvaradoCatedral Nuestra Señora del Carmen.Dulce Nombre, Tres Ríos.Templo la Estrella del Guarco.Dulce Nombre, Tres Ríos.Templo Católico Concepción del Rescate de Ujarrás.San Gerardo de OreamunoDulce NombreCot, OreamunoPacayasFrailes Capuchinos, San Francisco de Asís.CervantesUrasca, Cachi Hacienda Tayutic, en Sitio de Mata de Pavones de Turrialba.Templo Metálico Loma Larga, CarrilloSan Antonio de Corralillo.Parroquia Dulce Nombre de Jesús, Tierra Blanca.Templo de CorralilloParroquia del Carmen, Tierra Blanca.Patio de Agua del Guarco.Bermejo de Quebradilla.Coris de Quebradilla.San Isidro del GuarcoPadres Benedictinos, Paraíso. Templo de Navarro, Lourdes de Agua Caliente.Iglesia del Cañón del Guarco. (OGM Foto)Templo de Aquiares.Antigua Capilla San Diego, Tres Ríos.La Cangreja del Guarco.Iglesia María Auxiliadora, Cartago.
Quiero compartir con todos ustedes una bellísima historia que todos deberíamos conocer y es la historia de la familia Zumbado de Aranjuez, San José. Narrada por el señor Luis Gerardo Zumbado:
«Un trocito de nuestra historia al recordar el reciente cumpleaños de mi hermana Aida Zumbado.
Le pregunté a mi hermana ¿Te acordaste el pasado 8 de febrero del lugar donde naciste hace 76 años? ¿Te acordaste de la vieja casa donde naciste? ¿Donde por primera viste la luz? Bueno querida hermana, es la misma casa donde nacimos, la de nuestros padres.
Pero para nuestros descendientes y amigos que nos siguen y no lo saben, les hago un breve resumen que no es cuento ni leyenda, es historia real.»
Primera Planta Hidroeléctrica del país. Fundada por Luis Batres Garcia y Manuel Víctor Dengo Bertora. La misma se ubicó en Barrio Aranjuez. El 9 de agosto de 1884 entró en funcionamiento a las 6:15 de la tarde ante la mirada asombrada de nuestros antepasados
Hace 134 años, se encendió POR PRIMERA VEZ LA LUZ de la ciudad de San José y así llegó a ser la tercera ciudad del mundo y la primera de latinoamérica. Fue precisamente en la edificación donde se instaló la primer planta con una rueda Pelton de 75 caballos de fuerza, un dinamo de 50 kilowatts para suministrar energía a 25 lámparas de arco abiertos ubicados hasta el centro de San José.
Fotografía de una de las regatas que se realizaban en el estero de Puntarenas. Al fondo se observa la Casa Fait. La premiación se realizaba en el Parque Victoria. (Juan Calderón, Suplemento Proa La Nación, 26-08-2007).
Durante el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, las mujeres no pudieron ejercer su derecho a votar. Este derecho les fue negado por más de ciento cincuenta años.
Desfile por el sufragio Femenino, 1947 entre ellas las jóvenes, Sara Casal, Angela Acuña, Estela Quesada, Maria Teresa Obregón, Rosario Brenes de Facio ,Marta Pages Estrada de Uribe, Angela, Estela , y Maria Teresa, se convirtieron en 1953 En las primeras Diputadas de Costa Rica
Florencio del Castillo, representó a Costa Rica en las Cortes de Cádiz tras ser electo en las primeras elecciones de la historia costarricense.
Las primeras elecciones se hicieron en Costa Rica cuando aún era una provincia de España, al implementarse la Constitución de Cádiz que establecía la elección de representantes políticos por medio de un sistema de consulta de juntas parroquiales, de partido y provinciales. En estas elecciones fue electo diputado de Costa Rica ante las Cortes de Cádiz al presbítero Florencio del Castillo.
A partir de la independencia en 1821 las distintas constituciones establecerían requisitos diferentes para ser ciudadano pleno y emitir el voto.
La esclavitud fue abolida así que las personas negras e indígenas podían votar, pero las mujeres lo harían hasta 1949. El Pacto de Concordia, primera constitución del país, estableció una ciudadanía amplía que aplicaba a casi toda la población. Pero el Primer y Segundo Estatutos Políticos del país incluyeron condiciones laborales para poder votar. Mientras que la Constitución de la República Federal de Centro América establecía para votar como requisito ser mayor de 18 años y casado.
La Ley Fundamental del Estado de Costa Rica de 1825, aún dentro de la Federación, creó un sistema electoral de tres grados, donde el primer grado era universal, pero dejó las decisiones definitivas en las clases propietarias. En 1840 se aplica el voto censitario, es decir, sólo podían votar los costarricenses propietarios o que recibían una renta superior a 200 pesos anuales. En 1848 se añade otro requisito que es saber leer y escribir y la renta mínima se aumenta a 300.
Ricardo Jiménez Oreamuno realizó importantes reformas electorales incluyendo el voto directo y secreto y la creación de un órgano electoral especializado.
Así, de 1821 a 1840 existen Electores (que no son todos los ciudadanos, sino personas elegidas en votaciones abiertas que eligen al presidente y diputados), divididos en Electores de Parroquia, Electores de Partido y Electores de Provincia. A partir de 1840 se crea el Colegio Electoral y se reduce los Electores a de Barrio y de Departamento.
El voto directo se aplica por primera vez en 1844 de forma breve. Pronto sería restablecido del nuevo el voto indirecto con Colegio Electoral en 1847 con Electores Cantonales electos por cada distrito. La Constitución de 1848 limitaba el derecho a votar a los hombres mayores de 21 años, letrados y poseedores de una propiedad de al menos 300 pesos o una renta anual de al menos 150 pesos. La Constitución de 1859 aumenta la edad para votar a 25 años y reduce el precio de la propiedad a poseer a 200 pesos.
De 1859 a 1871 se crean Electores para las Asambleas Electorales que designan al Presidente, diputados y cargos municipales
Los requisitos para ser elector usualmente eran superiores a los requisitos del ciudadano o votante común o de primer grado. De 1859 a 1871 el requisito para votar era tener 20 años o 18 años si se era casado o profesor, mientras que la edad para ser elector oscilaba de constitución en constitución entre los 21 y los 25 años. Asimismo tenían requisitos laborales y económicos mayores, como tener rentas o propiedades específicas, así por ejemplo los electores barriales debían tener unos 200 pesos en propiedades y 1000 para los electores departamentales. Otros requisitos eran estar alfabetizado, ser residente del área que se iba a representar y estar casado o ser profesional.
A partir de la Constitución de 1871 se establece como únicos requisitos ser mayor de 20 años o 18 si se era profesor y el único requisito económico era poseer un ingreso acorde con su condición social.10 Este requisito era tremendamente ambiguo así que permitía votar a casi toda la población y por lo general la limitación al voto se daba sólo cuando se sospechaba que el votante era opositor. Debe apuntarse que en todos estos períodos históricos el voto era público. Los requisitos para ser elector de segundo grado eran más restrictivos; contar 21 años, letrados y poseer un ingreso anual de 150 pesos o al menos 500 pesos en propiedades. En 1895 se reformaría la Constitución para prohibir el uso de símbolos o llamamientos religiosos en las elecciones, lo que llevó a la extinción del partido Unión Católica.
Las primeras elecciones en que se implementaría el voto universal directo fueron las de 1913 y las primeras en que se implementó el voto secreto fueron las de 1928. La cantidad de votos mínima para ganar en primera ronda era de 50% y, de no obtenerse el mínimo, correspondía al Congreso hacer la elección de entre los candidatos.
José Figueres Ferrer caudillo político que se levantó en armas por la defensa del sufragio, las reformas que se implementaron gracias a este levantamiento incluyeron el voto femenino y de las minorías étnicas.
En 1925 bajo la presidencia de Ricardo Jiménez Oreamuno se crea el Consejo Nacional de Electores cuya labor era supervisar el proceso electoral y que dependía del Poder Ejecutivo y se extienden por el Registro Cívico las primeras “cédulas electorales”. Aun así, la dependencia del Jurado Electoral al Poder Ejecutivo se prestaba para manipulaciones políticas. Por ejemplo, durante el período del furibundo anticomunista León Cortés éste presionó al Jurado para que anulara mesas que habían sido ganadas por el Partido Comunista. Las tensiones entre gobierno y oposición por la pureza del sufragio y las acusaciones de fraude electoral no fueron paleadas por la promulgación del primer Código Electoral en 1946 bajo la presidencia de Teodoro Picado. También se crea en ese año el Tribunal Nacional Electoral que, sin embargo, no era independiente y el Congreso tenía la última palabra en la declaratoria definitiva de los ganadores.
La anulación que hizo el Congreso de los resultados de 1948 detonó la revolución del 48 liderada por José Figueres Ferrer usando la defensa del sufragio como uno de sus justificantes. Tras la guerra la Asamblea Nacional Constituyente de 1949 promulga una nueva constitución aun vigente, que crea el Tribunal Supremo de Elecciones como poder independiente y otorga el sufragio femenino.
El 30 de julio de 1950 votan por primera vez en la historia las mujeres costarricenses; 348 mujeres de La Fortuna votaron en un plebiscito local.Pero la primera elección en que la totalidad de las mujeres pudieron votar y ser electas en Costa Rica fue para las elecciones presidenciales de 1953. A partir de 1955 y gracias a la Ley Curling se establece por primera ocasión en Costa Rica el derecho de los extranjeros a votar en el país, previa naturalización, lo que además permitió a un importante número de minorías étnicas como chinos y negros, votar por primera vez. En 1971 se reduce la edad para votar de 21 a 18 años. En 1998 se realiza una reforma, esta vez al Código Municipal, que crea los cargos de alcalde y vicealcaldes y los hace de elección popular, al igual que vuelve de elección popular a los síndicos y concejales de distrito (previamente solo los regidores eran de elección popular y éstos designaban al alcalde y los síndicos).
En 1996 una reforma al Código Electoral obliga a los partidos a tener al menos 40% de los puestos de la estructura partidaria y candidaturas en mujeres. Si bien algunos partidos como Acción Ciudadana implementaban por estatuto el 50%.
En 2009 se realizan varias reformas importantes al Código Electoral y Municipal Se unifican las elecciones municipales a medio período, pues previamente los regidores se elegían al mismo tiempo que diputados y presidente y los demás cargos municipales un año después, se eleva el porcentaje de representación femenina obligatoria de 40% como mínimo a 50% y se instaura el voto en el extranjero.
Características del voto
El voto costarricense es universal, lo que quiere decir que todo ciudadano costarricense mayor de 18 años o naturalizado (12 meses después de haber obtenido la carta respectiva) puede votar con el único requisito de presentar su cédula de identidad ante la Junta Receptora. La única situación en donde a un costarricense se le impediría ejercer el voto es si adquiere la mayoría de edad o la nacionalidad una vez que el padrón electoral está definido y no puede ser variado, lo cual sucede doce meses antes de las elecciones. Existe, sin embargo, la posibilidad de perder el derecho a votar por delitos muy específicos como traición a la patria, pero ya que nadie ha sido condenado por traición desde que existe la Constitución de 1949 nunca se ha aplicado y no existen registros de que alguien alguna vez haya perdido el derecho a votar por alguno de los pocos casos donde está estipulado así. La legislación si establece que es prohibido ingresar a la junta de votación bajo los efectos del alcohol o las drogas o armado.
Ciudadano emitiendo el voto.
El voto es además secreto. Está prohibido, por ejemplo, llevar teléfonos celulares, cámaras u objetos de grabación o fotografía a la urna de votación para así impedir el que se grabe la forma en que se vota. Si un voto se hace público se anula. Existe, no obstante, excepciones a esta norma particularmente cuando se trata de personas con discapacidad que son incapaces de ejercer el voto por razones físicas. Acá se da la posibilidad de que sea semipúblico o asistido; la persona puede ingresar acompañada a la urna, o bien totalmente público en cuyo caso indica a la mesa receptora por quien desea votar.
El voto es directo, es decir, todos los votos sufragados se cuentan para la elección directa de las autoridades políticas, sin mediación de votaciones de segundo grado o similares.
El voto en Costa Rica también es obligatorio, como lo establece el artículo 93 de la Constitución:
ARTÍCULO 93.- El sufragio es función cívica primordial y obligatoria y se ejerce ante las Juntas Electorales en votación directa y secreta, por los ciudadanos inscritos en el Registro Civil.
No obstante en la práctica no se sanciona su no emisión y de hecho el abstencionismo es relativamente alto, normalmente oscilando en el 30%.
El empadronamiento es automático, es decir, basta con ser ciudadano costarricense para quedar empadronado por defecto. En cuanto una persona recibe su cédula de identidad sea por alcanzar la mayoría de edad o un año después de la naturalización, el Registro Civil que depende del TSE inscribe a la persona en el padrón.
Aunque el empadronamiento es automático, a la persona se le designará su centro de votación según la dirección de residencia que dé a la hora de obtener la cédula. Por tanto, si cambia de residencia, sale del país o es condenada a prisión, deberá cambiar su domicilio electoral para poder votar.
Referencias:
Silva, Margarita (1990.). «El desarrollo jurídico institucional del sistema electoral en Costa Rica (1821-1871)». . Revista de Ciencia Sociales No. 48.
Molina Jiménez, Iván. «Elecciones y democracia en Costa Rica, 1885-1913».
Tribunal Supremo de Elecciones (2014). «Cuaderno de Trabajo Electoral».
Torres García, Isabel (Agosto, 2010). «Costa Rica: sistema electoral, participación y representación política de las mujeres». . UN-INSTRAW, República Dominicana.
«Reformas electorales, un debate permanente en Centroamérica». Fundación Konrad Adenauer. Año XLII, V Época. No. 5. Centroamérica, Enero-Abril 2012.
Corrían los primeros años del siglo XX. La reconocida dama Amparo Zeledón y sus familiares acababan de desayunar con suculento gallo pinto. Estaba ella en su residencia, allá en el este de la capital.
Mientras, en el oeste de San José, en moderna mansión, un distinguido caballero, don Francisco “Chico” Montealegre, acababa de encresparse su bigote, dispuesto a enfrentar una nueva aventura automovilística.
Dama y caballero eran de familias de mucho linaje. Ella, de la casa de los Zeledón, de la misma familia de don José María Zeledón, nada menos que el autor de la letra de nuestro Himno Nacional.
Don “Chico”, por su parte, era del abolengo de los Montealegre, el rico clan cafetalero de José María Montealegre Fernández, Presidente de la República en el siglo 19 (1860-1863).
Eran los únicos que tenían carro.
Corrían también los tiempos en que en San José no se conocían señales de tránsito. Nadie sabía de vías demarcadas, ni de “Altos”, ni de “Ceda”. Menos de semáforos, de “agujas” para pasos de tren. Tampoco, existían licencias de conducir, ni inspectores de tránsito (Conste que no digo que ahora hayan suficientes). En 1900 había llegado el primer carro a Costa Rica.
Los peatones andaban tranquilamente por media calle y aceras. Confiados en que jamás un carro podría atropellarlos.
Solamente, allá, de vez en cuando se escuchaba el rugir de un motor de auto, corriendo por las calles josefinas, lo cual causaba gran alboroto entre los ciudadanos, quienes se persignaban al ver pasar aquella “máquina de muerte”, como la llamaban popularmente.
Precavido, como siempre y para que le dejaran las calles despejadas, aquella mañana don Chico llamó por teléfono a doña Amparo para avisarle que saldría con su carro a dar una vuelta por San José.
– Buenos días, doña Amparito. La llamo para decirle que hoy estaré recorriendo las calles con mi carro. Le aviso para que no saquen el de ustedes.
– Muchas gracias, don Chico, por prevenirnos. De por sí hoy no teníamos planeado sacarlo. Qué Dios me lo proteja y lo lleve con bien. Vaya usted con Dios y muchas gracias, respondió doña Amparo.
De poco sirvió aquella advertencia. Un rato después se presentó una emergencia en casa de los Zeledón y se vieron en necesidad de sacar el “chunche”. Y, lo peor, ya no había forma para avisar a don Chico…
Y sucedió lo que tenía que suceder. Minutos después, en las inmediaciones del Parque Central, cuando uno de los carros circulaba de este a oeste y el otro de sur a norte, colisionaron en una esquina, estrepitosamente. Solo hubo daños materiales.
Cuántos de niños no fuimos perseguidos por uno de estos personajes típicos enmascarados, el diablo, la calavera, la giganta….y quizás hasta nos dieron con el famoso chilillo que llevaban. Parece que fue ayer donde por la ventana de mi casa yo veía cómo perseguían a mis hermanos mayores y mi corazón palpitaba con emoción y susto. Gratos y emocionantes recuerdos. Es por eso que aquí les dejo la historia de las famosas mascaradas de la Costa Rica de antaño.
La mascarada popular de tradición colonial tuvo un resurgimiento en el país, en La Puebla de los Pardos de Cartago, en la misma época en la que se construyó el Teatro Nacional de Costa Rica y en la que se fundó la Escuela Nacional de Bellas Artes, a finales del siglo XIX. El contraste de esta manifestación cultural festiva, carnavalesca y satírica callejera con la opulencia del nuevo teatro josefino, símbolo de modernidad, progreso y europeización, es una de las numerosas muestras de la rica diversidad y complejidad de la historia de la cultura y del arte costarricense.
Las primeras mascaradas latinoamericanas coloniales fueron traídas de España, donde se conocen como “Gigantes y cabezudos”, que tienen su origen en la vida popular de la Europa medieval.
Al llegar a América, la tradición fue ramificándose, poco a poco, en distintas variantes regionales, gracias al sincretismo o mestizaje cultural, ya que el uso de máscaras en festejos y rituales también fue un rasgo propio de muchas culturas prehispánicas.
Trazo veloz. Los Payasos Santa Cruz , de José Pablo Ureña.
Les comparto este interesante artículo que me encontré sobre la moda y sociedad en Cartago. Este artículo nos ilustra como era ese tiempo en la sociedad cartaginesa, su moda y sus actividades sociales. Disfrutenlo.
En el proceso de modernización, tanto de carácter infraestructural como cultural que experimentó la ciudad de Cartago a mediados del siglo XIX y los albores del siglo XX, la ropa se convirtió en un símbolo de distinción y de estatus. Para las élites, no sólo importaba decorar con lujo el hogar o comportarse de una manera determinada, sino también vestirse apropiadamente para cada ocasión.
La manera de exhibir los diseños de moda, ajuares, pañolones o chales bordados, de parte de la elite cartaginesa, era asistiendo a eventos o actividades de tipo religioso (Semana Santa, Año Nuevo, Pascua de Reyes o fiestas patronales), rezos, bautizos, casamientos, bailes (de familia o en los salones del Palacio Municipal), picnics (en la hacienda El Molino), conciertos y veladas artísticas o posando ante la lente del fotógrafo. Las fotografías de los miembros de la élite, por ejemplo las de la familia Pirie, resaltan visualmente la idea de poderío económico y social, evidente, entre otros aspectos, por la ropa que usaban.
La erección de esta iglesia estuvo precedida por varias construcciones, las cuales evolucionaron a partir de una primera ermita de troncos y paja. En esta se celebró la primera misa el 20 de diciembre de 1820. Posteriormente transcurrió un siglo de construcciones y remodelaciones, que los sismos fueron socavando, hasta que en 1910 el padre Andrés Vilá, probablemente impulsado por los severos daños que el terremoto de ese año había ocasionado en las torres de la iglesia, concretó la idea de construir un templo totalmente nuevo, para lo cual empezó a recoger fondos en la comunidad.
Antigua Iglesia de Desamparados antes de 1910 (Fotografía Forcos)
Sin embargo, el sacerdote se fue sin lograr su objetivo, y el proyecto quedó en manos del padre José Gregorio de Jesús Benavides. Este sacerdote contrató los planos al famoso arquitecto barcelonés Luis Llach, de quien se conocen muchos edificios que forman parte del patrimonio nacional. Pero lo pretencioso del proyecto impidió que las obras comenzaran y retardó los planes durante 20 años. Finalmente el cura Elías Valenciano, de mucho empuje y perseverancia, contrató al arquitecto José María Barrantes los nuevos planos de la iglesia, acordes con la situación socioeconómica del cantón. No fue sino hasta el 17 de febrero de 1930 cuando se inició la ansiada obra y debieron esperarse 15 años más para verla terminada.
Esta obra se consagró el 15 de agosto de 1945, pero todavía en los años posteriores se le integraron objetos valiosos: en 1947 el altar mayor, procedente de Italia; el altar de la capilla del Santísimo, obra del escultor Fernidand Stuflecer; y en 1957 los vitrales traídos de la fábrica Innsbruck Tirol Glasmalerli Sell y Co., de Austria.
Fotografía Wikipedia
Esta obra, de planta cruciforme y coqueta volumetría, lamentablemente carece de singularidad en su género, ya que el autor plagió los elementos barrocos que predominan en la Basílica de San Pablo, en Londres, a partir del entablamento: remate de los campaniles con planta cruciforme y cúpula de gajos de base circular que remata con una linterna cruciforme. Por otra parte, el diseño del espacio interno no concuerda con las sensaciones creadas antes de ingresar. El interior resulta exageradamente masivo, con una cantidad tal de columnas que dificulta la visibilidad hacia el presbiterio. Además, el manejo de la luz resulta poco asertivo.
A continuación les dejo un hermoso video aéreo de mi amigo Josué Artavia a quien felicito por su gran dedicación a la fotografía terrestre y aérea. Disfrútenlo amigos: