Eusebio Rodríguez y Castro, político costarricense, Presidente de la Junta Superior Gubernativa de Costa Rica de enero a febrero de 1824.
Datos personales Eusebio Rodríguez y Castro nació en San José, Costa Rica, en 1778. Fue hijo de Manuel Cayetano Rodríguez y Astúa y María Luz Castro González. Casó en San José el 30 de julio de 1803 con Feliciana Mora Fernández (1781-1855), hermana de los Jefes de Estado Juan Mora Fernández y Joaquín Mora Fernández.
Actividades privadas Se dedicó a actividades agropecuarias y mineras. También tuvo gran habilidad para la arquitectura. Diseñó el cuartel principal y la iglesia parroquial de San José, erigida en catedral en 1851.
Cargos públicos Fue miembro del Congreso Provincial Constituyente de 1823 y Vocal de la Junta Superior Gubernativa de Costa Rica de 1823 a 1824. Durante varios meses fue su Vicepresidente y ejerció la presidencia en sustitución del Presidente Manuel Alvarado e Hidalgo. El 8 de enero de 1824 fue elegido Presidente de la Junta, cargo que ejerció hasta el 12 de febrero siguiente. De febrero a septiembre de 1824 fue nuevamente Vicepresidente de la Junta.
De 1825 a 1827 fue miembro del Consejo Representativo del Estado.
Fallecimiento Murió en San José, Costa Rica, el 13 de diciembre de 1858.
Su nieto José Rodríguez Zeledón fue Presidente de la República de 1890 a 1894 y Presidente de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica de 1888 a 1889 y de 1898 a 1902
Situado en la interesección de la Calle Central con la Avenida 12, Costado sur del Parque de la Dolorosa, San José. Esta fotografía fue exhibida en la Biblioteca Nacional y es de Manuel Gómez Miralles. Año 1915.
Gran Almacén Las Olas, de Miguel Armijo Martín, español residente en Costa Rica.
Establecimiento de Licores del País y Extranjeros – Abarrotes en General – Vinos Tintos. Especialidad en hierro para techos. Teléfono 3900, San José Costa Rica». Luego de ser un almacén pasó a ser una cantina llamada La Giralda.
1983 el Almacén las Olas ya se encontraba muy deteriorado. Fotografía Douglas Alvarado.
En la fotografía superior podemos ver el tranvía proveniente de la estación del Pacífico y que se dirige hacia la estación del Atlántico. El tranvía extendía sus ramales hasta las estaciones del ferrocarril al Atlántico y al Pacífico, lo que significó un indudable mejoramiento en la calidad de vida de sus habitantes.
Anuncio publicitario en el periódico El Diario de Costa Rica del primero de abril de 1924.
Hoy es un parqueo de Coopenae. Sus actuales dueños decidieron dejar la estructura de ladrillo en pie para exhibir una construcción de principios del siglo XX. Fotografía de Maritza Cartín Estrada.
El antiguo Llano de Mata Redonda, hoy día convertido en el Parque Metropolitano de La Sabana, representa uno de los espacios públicos más importantes de la ciudad de San José.
Ha sido testigo y protagonista a lo largo de 150 años, de muchos de los sucesos más significativos en la historia de la capital. Logró sobrevivir en los inicios de la ciudad de San José, al proceso de parcelamiento de fines del siglo XVIII y principios del XIX, para irse consolidando como un espacio abierto y amplio, que debía cumplir una función social, aún cuando no se tenía clara conciencia del para que serviría. Con los albores del siglo XX se perfiló claramente, que su vocación no podría ser otra que la de un hermoso parque. No obstante, su proceso de consolidación no estuvo exento de logros y retrocesos.
José María de Peralta y de la Vega (Jaén, España, 28 de septiembre de 1763 – Cartago, Costa Rica, 7 de agosto de 1836) fue un político costarricense de origen español. Presidente de la Junta Gubernativa de Costa Rica de julio a octubre de 1823 y del Congreso Provincial de abril a mayo de 1823.
Datos personales Nació en Jaén, España, el 28 de septiembre de 1763, en el seno de una familia aristocrática. Sus padres fueron Sebastián José de Peralta y Barrios (1735-1800) y Antonia de la Vega y Castañeda, quienes casaron en 1754. Un tío abuelo suyo, Juan Tomás de Peralta y Franco de Medina, fue el primer titular del Marquesado de Peralta, que le fue otorgado en 1738 por el Emperador del Sacro Imperio Romano Carlos VI.
Publicación el el Diario El Universo el 8 de octubre de 1942
Al día siguiente del ataque de los japoneses a la base naval estadounidense de Pearl Harbor, sucedido el 7 de diciembre de 1941, el gobierno de Costa Rica, bajo el mando de Calderón Guardia, declaró la guerra a Japón.
El texto de la declaración de guerra decía textualmente:
«El Congreso Constitucional de la República de Costa Rica: de conformidad con la fracción 6 del artículo 73 de la Constitución Política y el inciso 5 del mismo y en vista de la exposición que dirige a la Cámara el Secretario de Estado en el departamento de Relaciones Exteriores, acuerda:
Artículo Único.—Autorizar al Poder Ejecutivo para que declare la Guerra al Japón y a cualquier otra potencia no americana que cometa actos de agresión o declare la guerra a una de las repúblicas americanas y prestar el consentimiento del caso para el ingreso o permanencia de fuerzas terrestres, marítimas y aéreas de dichas naciones en los puertos y zonas marítimas del país.«
Como los japoneses habían atacado territorio de Estados Unidos, les afectaba el acuerdo tomado por los países del continente americano para romper las relaciones diplomáticas con aquel país que agrediese a alguno de los aliados en la región.
Con más de 400 años de historia, La Plaza Mayor de Cartago fue la primera plaza fundada por los españoles en el Valle Central durante la conquista. Luego de 1821, la Plaza Mayor se transforma en Plaza Principal y luego en Parque Central. Actualmente conserva su nombre de Plaza Mayor de Cartago. Fue declarada patrimonio cultural en abril del 2007.
Este hermoso quiosco estuvo antes de la Fuente (ver siguiente fotografía abajo) en lo que hoy es Plaza Mayor. Fotografía de Manuel Gómez Miralles, 1922.
La fuente de la Plaza Mayor en Cartago. Al fondo se pueden apreciar las torres de la Iglesia de San Francisco. Fotografía tomada de Noroeste a Sureste entre 1870 y 1895. Reproducción tomada del A.N.C.R. Fuente: Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural
La Plaza Mayor de Cartago se encuentra ubicada en la ciudad de Cartago, en el distrito Oriental del Cantón Cartago, Provincia de Cartago. Tiene como linderos al norte, Calle 2 de por medio, La Municipalidad de Cartago; al sur la Calle 1; al este, Avenida 2 de por medio, las Ruinas de la Parroquia del Apóstol Santiago, y al oeste la Avenida 1.
Que la Escuela Presbítero José Francisco de Peralta ubicada en Avenida 4, Calles 10 y 12 de la ciudad de Cartago y perteneciente a las Temporalidades de la Arquidiócesis de San José de Costa Rica, es una de las edificaciones más antiguas de la ciudad, luego de la destrucción de esta a raíz del terremoto de 1910.
El inmueble fue construido en bahareque francés, incorporando algunos rasgos de la influencia del estilo neoclásico.
Esta Escuela, como institución, existe desde el año 1845 y ha brindado un importante impulso al desarrollo de la cultura de la ciudad.
Construida en 1936, la vivienda fue declarada patrimonio histórico y arquitectónico en 1997.
La finca donde se ubica la casa, fue primero propiedad de don Claris Monge, migrante de Santa María de Dota. Él, con esfuerzo y valentía, hace un abra en medio de la montaña virgen y vive allí en un rancho, durante más de una década. Vende luego a don Joaquín Barrantes Retana.
Esta casa de estilo victoriano fue construida entre 1916 y 1920, representa un testimonio de la arquitectura para viviendas desarrolladas en el centro de la ciudad de Cartago, poco después del terremoto de Santa Mónica.
José León Sánchez (Río Cuarto, 19 de abril de 1929) es un escritor costarricense. Frecuentemente considerado como uno de los autores más destacados e inusuales en la literatura costarricense, Sánchez posee una manera única de combinar el humor con el realismo crudo y descarnado típico de la época en la que vivió. Fue galardonado con el Premio de Cultura Magón 2017, En agosto de 2018 recibió el Premio Interamericano al Mérito Jurídico otorgado por la Barra Interamericana de Abogados..1
El inmueble ubicado en el Centro de Ciudad Colón, distrito primero, cantón séptimo de la provincia de San José y conocido como “El Mercado de Mora”, fue construido en la década de 1910-1920.
Antiguo Mercado de Mora.
El inmueble posee gran valor simbólico e histórico para la comunidad. Pues, su construcción fue producto del esfuerzo de los vecinos, tanto en mano de obra, como en el aporte de su material principal “Madera” extraída de las fincas de la zona.
Periódico La Información hoy Edificio Maroy, San José.
Ubicado sobre Avenida primera y Calle 5 se encuentra lo que en un tiempo fue el Periódico La Información, hoy Edificio Maroy.
A comienzo del siglo XX, se funda uno de los periódicos que va a ejercer una gran influencia en la política de las primeras décadas del siglo.
Orden de la Dirección General de Policía.
Por iniciativa de los hermanos Miguel y Fernando Borge, y contando con excelente maquinaria de la Imprenta Moderna, de la empresa Clare y Jiménez, aparece La Información, bajo la Dirección de Fernando Borge. Después lo fue también el periodista Modesto Martínez.
En la redacción figuran personalidades como el General Rafael Villegas, Francisco Soler, y dos que llegaron, andando el tiempo, a ser presidentes de la República, don Julio Acosta y don Otilio Ulate Blanco.
El 13 de junio de 1919, el gobierno publica en La Información una directriz donde prohíbe cualquier reunión o aglomeración, disolviendo por la fuerza cualquiera que se organice, so pena de varios días de arresto o multa económica. Ese día, circularon en San José proclamas clandestinas y cantos rebeldes suscritos por los poetas José María Zeledón Brenes, Alvertazzi Avendaño y Ovidio Rojas. Se organizaron varias manifestaciones desde la mañana, con improvisados oradores. A las nueve de la mañana, un grupo organizado se dirigió lanzando vivas a la revolución y a Julio Acosta, desde la Escuela Juan Rafael Mora hasta la casa del jefe de los esbirros, Arturo Villegas.
El Liceo de Costa Rica suspendió las clases, y los estudiantes se dirigieron hacia el Colegio de Señoritas. Los manifestantes convergieron en la Catedral de San José, a donde se les unió gran cantidad del pueblo josefino. Se pronunciaron discursos contra el gobierno y a favor de la revolución, y a eso de las dos de la tarde, una voz anónima gritó: «¡A La Información!».
Incendio del Periódico la Información, vista sobre Calle 5 de Norte a Sur (Fotografía Douglas Alvarado). 11-07-1919.
La multitud marchó hacia el periódico, pasando primero por la oficina de Cleto González Víquez, frente al Gran Hotel Costa Rica, apedreando luego la caballeriza del gobierno ubicada tras el Teatro Nacional, y luego llegando a La Información, periódico que se había convertido en la voz del gobierno.
La gente, armada de piedras y leños, atacó el edificio. Los dueños del periódico quisieron defender la propiedad y soltaron varios balazos, pero esto solo hizo que la gente se lanzara más decididamente al asalto, tomando el edificio. Cayeron puertas y quebraron vidrios, y por las ventanas arrojaron todo el material del interior, luego de lo cual se le prendió fuego al inmueble. El incendio se propagó a cuatro casas vecinas y la policía fue corrida a pedradas. Entonces, el ejército comenzó a disparar desde el cercano Cuartel Bellavista. Un aguacero vino a disolver a la multitud, pero ya el periódico estaba hecho cenizas.
Por esos vaivenes de la vida pública costarricense, La Información se matriculó al servicio de la dictadura del Presidente Federico Tinoco, y después de cruentas luchas internas, una muchedumbre enardecida la dejó en cenizas el 11 de junio de 1919. La Imprenta Moderna publicaba además La República y La Prensa Libre.
La quema de La Información. Vemos en primer plano los escombros y al fondo la Biblioteca Nacional. Avenida 1, Calle 5, San José (Fotografía Douglas Alvarado).
Varias horas después, el general Joaquín Tinoco, que se encontraba al frente de las tropas en Guanacaste, combatiendo a los revolucionarios, arribó a la ciudad. Luego del incendio de La Información, se ordenó a la policía responder a balazos o golpes de vara cualquier intento de apoyar la revolución. La policía anduvo por la ciudad tiroteando grupos de ciudadanos que encontraran reunidos, pero más con afán de amedrentar que de causar víctimas. Aunque el gobierno pudo haber organizado una masacre en represalia, lo cierto fue que el consternado presidente Federico Tinoco no se atrevió a contener a balazos al pueblo desbordado, en parte también disuadido por su esposa, María Fernández Le Cappellain, hija del gran reformador de la educación costarricense, Mauro Fernández Acuña.
Ciento veintiún maestros renunciaron en bloque a sus puestos a raíz de los acontecimientos del 13 de junio, incluidos muchos directores de escuela, como Vitalia Madrigal, Esther Silva, Graciela Gutiérrez, Anita Cantillano y Patrocinio Arrieta.
Así quedó el edificio del Periódico La Información luego del incendio. Atrás se puede notar parte de la casa Jiménez de la Guardia.
Un decreto presidencial ordenó indemnizar a la sociedad editora nacional y varios de los damnificados por la quema de La Información, no así a los muertos y heridos durante aquella semana. La jornada cívica de junio de 1919 concluyó con un número no determinado de muertos y heridos, aunque Julio Barcos menciona que las víctimas superaron el centenar de personas.
¿Qué sucedió luego de esta manifestación del pueblo?
Aunque el régimen de Tinoco no cayó inmediatamente, los hechos de la jornada cívica de junio se consideran una de las causas que aceleraron la caída de la dictadura, pues fue un signo claro de que la situación interna del país era muy complicada de manejar para los gobernantes. La posición del gobierno de Tinoco era muy difícil, pues en el campo internacional continuaba sin el reconocimiento del gobierno de Estados Unidos, y en lo interno, el erario público se encontraba en bancarrota. La situación no era para nada favorable como para sumar a ella el descontento del pueblo. Luego del ataque a la Legación Americana durante el día 12 de junio, el embajador estadounidense telegrafió a Washington para informar del hecho, lo que hizo que Estados Unidos enviara un buque de guerra a Limón y otro a Puntarenas, los dos principales puertos del país, pero gracias a la intermediación del embajador de Chile en Costa Rica, Julio Garcés, se llegó a un acuerdo para retirar los barcos, a cambio de que los hermanos Tinoco se alejaran del poder y entregaran el gobierno al general Juan Bautista Quirós Segura, aunque el gobierno estadounidense refutó a Quirós y exigió que el mando se le diera a Francisco Aguilar Barquero, primer designado durante el gobierno de Alfredo González Flores.
El 10 de agosto, en vísperas de la partida de los hermanos Tinoco hacia Europa, el general José Joaquín Tinoco fue asesinado, a pocos metros de su casa en Barrio Amón, por un desconocido. Realizadas las exequias de su hermano, el presidente Federico Tinoco, acompañado de sus más cercanos allegados, partió del puerto de Limón con rumbo a Jamaica, de donde se enrumbaría al exilio en Francia, no sin antes entregar una carta fechada el 12 de agosto de 1919 donde firmaba la renuncia a la presidencia de la República, que la Asamblea Legislativa le aceptó el 20 de agosto.
Referencias:
Fotografías de Internet.
Reportajes, Periódico La Nación, Periódico Universitario.
Nicolás Aguilar Murillo (Barva, 1834 – 1898) fue un agricultor y militar costarricense. Hijo de Agustín Aguilar y María Murillo. Se destacó por su participación en la Campaña Nacional de 1856-1857 contra los filibusteros de William Walker. Fue declarado Héroe Nacional por la Asamblea Legislativa de Costa Rica en 1892 y ratificado como tal el 30 de septiembre de 2013.
La inmigración italiana en Costa Rica se refiere a uno de los movimientos migratorios más numerosos e importantes que recibió históricamente la República de Costa Rica, pues se encuentra solo por detrás de la española y al mismo nivel de la afroantillana.4 Los ítalocostarricenses son una de las mayores colectividades de origen europeo en el país, incluso superando a ciertos grupos étnicos de la nación como a los amerindios, y sólo por detrás de los hispanocostarricenses.5 La comunidad itálica de Costa Rica es la más numerosa de América Central y el Caribe, y —pese a su relativo pequeño tamaño en comparación con otros asentamientos latinoamericanos— es una de las que más peso cultural y demográfico tiene en América.
Algunos inmigrantes italianos en la Casa Italia de San José, durante la primera mitad del siglo XX.
Durante la segunda mitad del siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX arribaron oleadas de inmigrantes de todas las regiones de Italia. Sin embargo, en los primeros contingentes la mayoría de los italianos procedían de regiones del Septentrión en especial de Lombardía, mientras que de 1900 en adelante, estos inmigrantes provenían primordialmente del sur, en particular de Calabria y Sicilia.6
El Teatro Nacional en San José fue hecho, durante el clímax inmigratorio, por el ingeniero italiano Cristoforo Molinari en 1897. Tiene una enorme semejanza con La Scala de Milán.