El inmueble conocido como la Puerta del Sol, ubicado en la ciudad de San Pedro, conserva su tejido histórico manifestando la tecnología constructiva de mampostería de ladrillo de la primera mitad del siglo XX, cada vez menos utilizada.
Es uno de los pocos inmuebles de esa tecnología constructiva que aún se conservan en el cantón de Montes de Oca.
Lamentablemente esta en muy malas condiciones.
San Pedro de Montes de Oca, procesión de Semana Santa 1954. Al fondo la Puerta del Sol. Fotografía María Gabriela Castro, Fotos Antiguas de C.R. y su Historia.
Fue declarado Patrimonio Arquitectónico el 3 de agosto del 2011 bajo decreto #36683-C, Gaceta #148.
Referencias:
Centro de Conservación Patrimonio Cultural.
Fotografías actuales de Maritza Cartín.
Fotografía Antigua de Fotografías Antiguas de C.R. y su Historia, María Gabriela Castro.
En el año de 1714 se levantó un templo de paja que luego quedó bajo los cuidados de los sacerdotes Francisco Rivas Velasco y Manuel López Conejo, primeros impulsores de la formación de Cubujuquí.
Mas adelante, sin embargo, este templo, en realidad una galera muy modesta, fue sustituido por otro mas decoroso, de adobes y cuya ubicación fue la de la esquina noroeste del templo actual. Esta obra fue construida bajo la supervisión del Juan Antonio de Moya que llegó a Cubujuquí en 1719 y durante tres años trabajó, activamente, de la mano con la comunidad. Temporalmente fue sustituido por el Padre Manuel González Coronel.
En 1760, se pensó en una buena construcción y el cura de Barva, don Juan de Pomar, destruyó el anterior e hizo levantar otro, de adobes sobre bases de piedra y con pilares de cedro, con techo de tablazón de la misma madera. Parte sustancial en la edificación tuvieron los vecinos.
En las primeras décadas del siglo XIX se inicia en Costa Rica la producción cafetalera. Para 1830 comienza a desarrollarse como una lucrativa actividad de exportación. Los cafetales rápidamente dominan el paisaje de los alrededores de San José y pocos años después sucede lo mismo en las principales ciudades del Valle Central.
Fotografía de Iglesia Nuestra Señora del Carmen, Facebook.
La Iglesia del Carmen, ubicada en Mata de Plátano, es una de las representaciones religiosas que hace una mezcla ingenua de la arquitectura romana y barroca.
Fue construida y diseñada por el Arq. Teodorico Quirós entre 1930 y 1935, con la utilización de estructura de hierro importada de Hamburgo, Alemania, y el resto de construcción de ladrillo repellado, haciendo una combinación de material extranjero y nativo.
Declarada Patrimonio Arquitectónico el 23 de agosto del 2000 bajo decreto # 28848-C, Gaceta #161
Parte interna de la Iglesia. Fotografía página en Facebook del Templo Nuestra Señora del Carmen, Mata de Plátano.
El inmueble se encuentra ubicado en el distrito primero del cantón central de la Provincia de Heredia, al costado Norte de la Iglesia de la Inmaculada Concepción, contiguo a la antigua residencia Solares y del expresidente de la República Alfredo González Flores, actual Casa de la Cultura.
Don Pedro Antonio Solares, rico comerciante español llegó a la Villa Vieja de Heredia en el último cuarto del siglo XVIII (1790) e inyectó una gran inversión económica en el lugar por medio de la transacción de productos mercantiles, convirtiéndose en el principal comerciante de Heredia hasta la época republicana.
Aquí se nota las hileras de cantos rodados que delimitan el tramo de la Calle Real, Escazú.
Referencia Histórica: Antes de la llegada de los españoles, el Valle Central estaba habitado por una serie de pueblos indígenas que mantenían entre si relaciones comerciales, sociales, alianzas, etc,. Para lo cual había desarrollado toda una red de caminos. Es difícil, sin embargo, conocer exactamente cuáles eran y los trazos que tenían. Es muy probable que los españoles al ingresar y desplazarse por el valle lo hicieron siguiendo algunas de estas rutas pero, ello no son más que suposiciones.
La estación del ferrocarril fue el vestíbulo principal de la ciudad de Orotina durante casi un siglo, constituyéndose en un ámbito vivencial de primer orden que caracterizó y dio colorido a ese lugar y cuya memoria cultural hoy se desea preservar para las actuales y futuras generaciones.
“Desde temprana hora inundan la estación las vivanderas: Traen grandes palanganas llenas de tortillas con huevos duros, pedazos de pollo, papa, chorizo, carne molida. Se suman a ellas chiquillos con canastas llenas de frutas…”
La Estación de Orotina fue un lugar rico en contenidos históricos, vivencias cotidianas que generaron un trasfondo más allá de la simple utilidad del espacio, sitio donde tuvieron lugar acciones significativas para la comunidad.
La construcción del inmueble conocido como “Escuela Cristóbal Colón”, respondió al esfuerzo directo de la comunidad de San Miguel Norte (Tures) de Santo Domingo de Heredia, lo cual le dio mayor valor a la iniciativa de un grupo de ciudadanos de una comunidad rural que desde finales del siglo XIX se preocupó por la instrucción primaria de sus habitantes y por acoger los objetivos de la reforma educativa que para entonces apenas se estaba implementando.
Por su trayectoria histórica, función y existencia por más de una centuria, ha generado un sentimiento afectivo entre los pobladores del lugar, quienes a pesar de las necesidades de mayor espacio que los tiempos actuales demandan, han preferido extenderse en sus inmediaciones construyendo módulos, pero preservando el edificio antiguo y procurando su conservación y mantenimiento.
Inaugurada el 23 de enero de 1889.
Pese a la antigüedad de su construcción, muestra un buen estado de conservación y un grado de integridad arquitectónica aceptable.
Las dos partes principales que componen el inmueble (una parte de adobe y otra de madera), presentan un estilo arquitectónico propio de cada época en que se construyó y sus sistemas constructivos, estructura espacial, materiales empleados y estilo, son fácilmente identificables.
Desde el punto de vista investigador es una buena fuente de información, que permite el análisis arquitectónico de técnicas y materiales constructivos heterogéneos correspondientes a dos épocas diferentes.
Por sus características históricas, arquitectónicas y constructivas, podemos afirmar que es la única de su tipo existente en la comunidad donde se localiza; y que posee un gran valor cultural como obra arquitectónica de gran antigüedad que destaca en el contexto del distrito de San Miguel del cantón de Santo Domingo de Heredia.
Por las condiciones histórico-arquitectónicas citadas, y con fundamento en la Ley Nº 7555, Ley de Patrimonio Histórico-Arquitectónico de Costa Rica y el Decreto Ejecutivo Nº 32749-C, Reglamento a dicha Ley; el Ministerio de Cultura y Juventud realizó la instrucción del procedimiento administrativo para declarar e incorporar al Patrimonio Histórico-Arquitectónico de Costa Rica, el inmueble en cuestión.
La construcción y restauración de esta escuela fue posible al apoyo invaluable del Ministro de Educación, Profesor Manuel Antonio Bolaños Salas
GALERÍA DE FOTOGRAFÍAS: POR Maritza Cartín (Las últimas dos fotografías son de la página de facebook de la Escuela).
El edificio de la Escuela de Hacienda Vieja de Orotina es un ejemplo representativo del gran auge de la construcción de escuelas rurales y urbanas de la Administración de don León Cortés Castro 1936-1940.
El diseño es obra del destacado arquitecto José María Barrantes, con un estilo neocolonial, predominante en su trabajo como profesional.
Antigua Estación del Ferrocarril en Heredia (Fotografía del Periódico Al Día) Remodelada la Estación del Ferrocarril en Heredia.
Ubicación: La Antigua Estación Ferroviaria de Heredia se encuentra en la Provincia, Cantón y Distrito del mismo nombre, 100 m Sur del Mercado Municipal. Sobre el kilómetro 175.1 de la vía Ferroviaria Limón-Alajuela.
Es un sector urbano que corresponde a la parte sur del casco de Heredia, el cual cuenta con un área aproximada de 1037.00 m3. El inmueble tiene topografía plana, forma regular y es de ubicación esencialmente manzanera con tres frentes a calles públicas de aproximadamente 86,14 y 11 metros y uno a vía férrea de aproximadamente 84 metros.
El puente ferroviario sobre el río Grande de Atenas en Alajuela, fue construido a finales del año 1900 y es representativo de una época que posibilitó el uso de tecnología importada, con la aplicación de elementos de acero apernados, remachados y otros.
El inmueble que ocupa la Escuela Dr. Ferraz en Calle Blancos de Goicoechea, es una edificación construida entre 1932 y 1936.
El diseño arquitectónico fue hecho por el Arq. José María Barrantes, uno de los arquitectos más destacados de la historia costarricense.
El inmueble escolar es fiel reflejo del esfuerzo nacional de las décadas de 1930 y 1940 por dotar a las comunidades de escuelas cómodas y de relevante diseño arquitectónico.
Lleva el nombre del Dr. Valeriano Fernández Ferraz, ilustre Filólogo español que llegó en 1869 a desempeñarse en nuestro país en el campo de la pedagogía. Que, además, influyó poderosamente en la vida intelectual de fines del siglo XIX, contribuyó a organizar nuestra enseñanza secundaria.
Declarada Patrimonio Arquitectónico el 4 de setiembre de 1991 bajo decreto #20627-C, Gaceta #167.
La Plaza Mayor, (hoy Parque Central) fue el primer sitio que se utilizaba en la ciudad, para la venta de productos. En 1886 se produjo el contrato con Silas Wright Hastings para la construcción de un mercado permanente. Las obras fueron dirigidas por el Ing. Juan de Jongh (holandés) y los trabajos supervisados por Joaquín Lizano Gutiérrez. Se inauguró el 23 de Junio de 1889 con música y bailes. Pronto se instalaron los siguientes negocios:
El templo de la antigua Villa de San Bartolomé se localiza en Barva, distrito primero de Barva, Cantón segundo de la provincia de Heredia.
Pertenece a las Temporalidades de la Arquidiócesis de San José, Inscrita en el Registro de la Propiedad, al Folio Real 24479-000.
Este inmueble fue construido a fines del siglo XIX, aproximadamente entre 1867-1891 y reviste valor arquitectónico, pues su arquitectura es Ne-Clásica.
Historia: El templo actual de Barva es cuarto que se construye en el mismo terreno, lo cual ha contribuido para mostrar el proceso evolutivo que han tenido los templos costarricenses.