En la época precolombina el territorio que actualmente corresponde al cantón de El Guarco, estuvo habitado por indígenas del llamado Reino Huetar de Oriente; que eran dominios del cacique Guarco, quien murió antes o principios de la Conquista; asumiendo el cacicazgo su hijo Correque. El pueblo Tobosi es anterior a la llegada de los españoles.
La casa propiedad del señor Carlos Elier Ramírez Gómez, con área de terreno de 1003.56 m2 y una construcción de 52 m2 en bahareque, ubicada en el distrito 08 -Tierra Blanca, del cantón central de la provincia de Cartago, actualmente denominada “Casa y Solar de la Familia Garita Aragón”, es un ejemplo representativo de la arquitectura tradicional costarricense de los siglos XVIII y XIX.
El antiguo templo colonial de la Iglesia Católica de la comunidad de Quircot de Cartago se encuentra a 2 km al Norte del distrito de San Nicolás de Cartago.
Pertenece a las temporalidades de la diócesis de San José.
Historia: Los primeros contactos de carácter más permanente que tuvieron los españoles con los indicos de nuestro país, fueron en la península de Nicoya. Aquí encontraron a la población organizada en poblados lo que facilitó su sometimiento y control. Nicoya fue el primer territorio dominado por los españoles en Costa Rica y sirvió de apoyo y punto de partida de las incursiones al interior del Valle Central. A diferencia del patrón de poblamiento encontrado por los conquistadores en Nicoya, los indígenas que habitaban el Valle Central, vivían mucho más dispersos por lo que para lograr su sometimiento, hubo necesidad de agruparlos por medio de la fundación de reducciones, para así tener la mano de obra indígena organizada y disponible a su arbitrio.
En el siguiente enlace le presentamos un excelente trabajo elaborado por la historiadora Sonia L. Gómez Vargas sobre el testimonio arquitectónico de la fe costarricense.
El inmueble se localiza en el distrito primero del Cantón Central de Cartago, entre avenidas tercera y quinta, Calle segunda, en el límite del Barrio Hospital con el Barrio la Soledad.
La institución lleva el nombre de quien fuera nuestro vigésimo octavo presidente de la República, durante el período 1902-1906, don Ascención Esquivel Ibarra, quien dio un fuerte impulso a la instrucción pública en Costa Rica.
En el sitio donde actualmente se halla la escuela se creó en 1902 un Centro de Enseñanza Primaria para la ciudad de Cartago. Este era una hermosa casa de habitación del antiguo Cartago. Era de mampostería de muy sólida construcción con espaciosas habitaciones y amplios corredores.
Desde el 23 de abril del 2010 es el Museo Municipal de Cartago, sin embargo su emblemática estructura está unida estrechamente a la historia de Cartago.
La estructura que hace muchos años todos conocemos como “Las Ruinas”, son realmente los restos inconclusos de la que hubiera sido la cuarta edificación para Templo Parroquial de Cartago, pues éste se estaba construyendo al momento del terremoto de 1910.
Localizada en la Avenida Segunda de Cartago (Costado Norte de las Ruinas).
La vivienda construida por Enrique Coto Monge en 1926, es un testimonio de la arquitectura con la que se construyó la ciudad de Cartago después del terremoto de 1910, la cual incorpora y reinterpreta influencias de estilos vigentes en esa época, generando con ello una propuesta local única y auténtica, forjadora de una tipología reconocible y aceptada.
El entorno del Parque Central de Cartago subsisten secciones de antigua acera de piedra canteada de fines del siglo XIX.
Estas secciones de piedra forman parte del acompañamiento de las Ruinas de la Parroquia que constituye un símbolo de la identidad cultural de la ciudad.
Historia:
En todo el derredor de las Ruinas solamente encontramos aceras de cemento chorreado, adoquines de cemento simulación mozaico o ladrillos, simulación piedra canteada. En el interior si existe una acera de piedra canteada que conduce a las piletas, pero construido en épocas relativamente reciente.
En la Zona del Parque, frente a las Ruinas, si encontramos piedra canteada en todo el perímetro; que de acuerdo a Don Rogelio Coto Monge, Historiador cartaginés, son de fines del siglo XIX, pero ocupa un espacio reducido dentro del área total de la acera, así de un ancho aproximado a los 8 metros, 2 metros con de piedra canteada y 6 metros son de adoquines de cemento, esto es válido para los sectores norte, sur y oeste del Parque, pues la parte este que da a la Calzada Colonial y a las Ruinas, no existe piedra canteada.
Es muy posible que la colocación de esta franja de piedra canteada, a lo largo de las aceras del parque, sea para mostrarle a las nuevas generaciones como eran las aceras del pasado siglo, de allí su valor y la declaratoria de patrimonio que tienen estas aceras.
Declarado Patrimonio Arquitectónico el 23 de setiembre de 1991 bajo decreto #20704-C, Gaceta #180.
Que la Escuela Presbítero José Francisco de Peralta ubicada en Avenida 4, Calles 10 y 12 de la ciudad de Cartago y perteneciente a las Temporalidades de la Arquidiócesis de San José de Costa Rica, es una de las edificaciones más antiguas de la ciudad, luego de la destrucción de esta a raíz del terremoto de 1910.
El inmueble fue construido en bahareque francés, incorporando algunos rasgos de la influencia del estilo neoclásico.
Esta Escuela, como institución, existe desde el año 1845 y ha brindado un importante impulso al desarrollo de la cultura de la ciudad.
Una vez que llegaron los primeros médicos y farmacéuticos costarricenses y extranjeros profesionales, graduados en Europa y Estados Unidos, lo cual ocurrió debido al auge económico de la producción cafetalera entre los años 1850 y 1900, los servicios asistenciales de salud pública, especialmente la distribución de medicamentos se centralizó de manera más controlada y profesionalmente mejor atenido en negocios comerciales especializados tradicionalmente llamados “Boticas” o “Farmacias”.
Mercado Central de Cartago, 1960´s (Fotografía de Jorge Salazar, Fotos Antiguas de C.R.).
Desde 1575 hasta el año de 1886, la Plaza Mayor funcionó como Feria los días jueves y domingos. Allí los comerciantes expendían toda clase de artículos, desde los de primera necesidad hasta los artículos más refinados.
El Parque Jesús Jiménez. Zamora de la ciudad de Cartago, constituye un paraje urbano que sobrevivió al terremoto de 1910 y, además, es de gran relevancia histórica para la comunidad cartaginesa.
Este parque fue en sus inicios la plazoleta del templo de la Virgen del Carmen y desde 1903, año en el que fue inaugurado, se le denomina “Parque Jiménez”, en razón del monumento al prócer de la patria Jesús Jiménez Zamora.
Fotografía La Nación.
Dicho parque constituye el escenario de una importante actividad estudiantil cada 10 de noviembre, ya que en la mencionada fecha del año 1869 y durante la Administración del mencionado prócer, se declaró la enseñanza primaria gratuita y obligatoria.
Para dar homenaje al expresidente don Jesús Jiménez Zamora, el periodista y general colombiano, Francisco Serrano, quien vivía en Cartago cuando falleció el exmandatario, en febrero de 1897, promovió la estatua que yergue en el Parque.
Fotografía antigua antes del Terremoto de 1910.
Fue el Artista Eloy Palacios quien la esculpió y su valor en ese entonces fue de 40 mil francos (23 millones de colones). La estatua mide 2.5 m de altura y en ella aparece el expresidente de pie, retratado fielmente, con la mano izquierda sobre el pecho (lo que sugiere la pureza de su conciencia), apoyado del lado derecho en un libro con la inscripción “salus populi” (protectora del pueblo), debajo del cual hay un pergamino arrollado. Ambos elementos descansan en una base en cuyo frente se exhibe la serpiente hipocrática (símbolo de la Medicina y por haber sido él médico).
Monumento en honor a Jesús Jiménez Zamora. Fotografía de La Nación.
La obra es una de las pocas que sobrevivieron al terremoto de 1910 en Cartago.
Fotografía después del terremoto de 1910.
Declarado Patrimonio Arquitectónico Histórico el 13 de marzo del 2003 bajo decreto #31023-C, Gaceta #51.
La Escuela Jesús Jiménez Zamora, se fundó en el año 1900, bajo la administración de Rafael Iglesias. Al iniciar sus funciones no tenía edificio y funcionó por 14 años en la casa donde nació Jesús Jiménez y que actualmente ocupa la UNED.
En 1914 se empezó a construir el actual edificio en la administración del Presidente Alfredo González Flores, la segunda etapa que completó el edificio para tener la apariencia que tiene hoy se terminó en 1936 en la administración de Leon Cortez Castro.
Este edificio posee valor patrimonial por tratarse de un tipo de construcción particular: estructuras de paraboloides hiperbólicas cuya característica principal es que dicho sistema constituye una unidad plástica estructural y constructiva.
Existen muy pocos ejemplos de este tipo de construcciones en nuestro país, debido a la poca tradición constructiva local de tal tipo de estructuras y al costo elevado de la construcción de esas obras fabricadas en sitio principalmente.
Este inmueble es ejemplo valioso para la historiografía arquitectónica costarricense del siglo XX, por lo que las actuales y futuras generaciones de costarricenses, deberán conocerlo en su integridad formal, estructural y espacial.
El autor y su obra: A finales de los años setenta, en respuesta a un plan de descentralización, el INS deseaba desarrollar sus agencias en Heredia, Alajuela y Cartago. En Cartago, Rolando Ferreto, egresado de la UNAM ganó el concurso de antecedentes y por ende le correspondió levantar el edificio.
Inspirado en el emblema del INS de libertad y fecundidad y sin dejar de lado la identidad cartaginesa, Ferreto logró hacerlo. Este edificio se caracteriza por su espacio abierto y continuo.
Discípulo del arquitecto Félix Candela, Ferreto usó las distintas tipologías de este profesional.