El antiguo inmueble que ocupó la escuela de San Jerónimo, Moravia, es una edificación de madera de gran belleza arquitectónica y de estilo ecléctico. Es una construcción edificada entre 1932 y 1936 en la gestión administrativa del Ex Presidente don Ricardo Jiménez Oreamuno.
Seguir leyendo Antigua Escuela de San Jerónimo, Moravia, San José, 1901-1950.Archivo de la etiqueta: SAN JOSÉ, CAPITAL
Tienda Scaglietti…su historia, 1888, San José

La Sastrería Scaglietti fue fundada por Sante Scaglietti en 1888. Hijo de un sastre de Novellara, Italia, Scaglietti aprendió el oficio de su padre pero viajó a América para laborar como enfermero en la construcción del Canal de Panamá.

Una epidemia de fiebre amarilla y el temor al contagio fueron las coyunturas para que don Sante decidiera trasladarse a Costa Rica. Tenía 35 años y para sobrevivir empezó a ejercer el oficio que había aprendido de su padre.

Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, Goicoechea, San José…su historia!

Lo que hoy día conocemos como Guadalupe de Goicoechea se formo como un pequeño caserío en el año de 1828 y en ese momento se le puso el nombre de San José.
En 1841 durante la administración de Braulio Carrillo, a los caseríos se les denomino cuarteles y el entonces cuartel de San José paso a formar parte del Barrio Los Santos, que hoy es el actual cantón de Goicoechea.
Seguir leyendo Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, Goicoechea, San José…su historia!Edificio Administrativo de la Antigua Aduana, Teatro Alberto Cañas…ayer y hoy!

Avenida 7 y 9, Calle 25. La California, San José.
El edificio de la izquierda anexo a la Aduana son las Oficinas Administrativas de la Aduana y en la fotografía actual allí mismo se encuentra el Teatro Alberto Cañas (conocido como Teatro de la Aduana). Fotografía tomada de sur a norte.
Referencias:
Fotografías de Internet.
El Antiguo Quiosco del Parque Morazán, San José…Ayer y hoy!

Construido a partir de 1887, ese espacio público se dividía en cuatro secciones separadas por la Avenida 3 y la Calle 7, en cuya intersección se ubicó durante un tiempo el monumento al General Próspero Fernández, pronto desaparecido. Para sustituirlo en la glorieta dicha, desde finales del siglo XIX se levantaba cada año un quiosco de carácter temporal al que acudían las bandas a tocar durante las fiestas civicas que ahí se llevaban a cabo.
Seguir leyendo El Antiguo Quiosco del Parque Morazán, San José…Ayer y hoy!El terremoto de San Estanislao, 1822.

El terremoto de San Estanislao fue un movimiento sísmico que ocurrió en la madrugada del 7 de mayo de 1822, con epicentro en el litoral del mar Caribe en Costa Rica, producto de la convergencia de las placas de Cocos y del Caribe.1
La magnitud del terremoto se situó entre 7,5 y 7,6 en la escala sismológica de magnitud de momento.1.2.
El terremoto fue sentido en el centro y costa caribe de Costa Rica (con daños significativos en el Valle Central), el oeste del departamento del Istmo (hoy Panamá) y la costa caribe de Nicaragua.1.3.
Los efectos del terremoto incluyeron licuefacción del suelo en Matina, tsunami en Matina y Santa Fe de Veragua, y daños estructurales en Cartago y San José.4.2. Hubo una cantidad no precisada de víctimas, entre muertos y heridos en el valle central costarricense.2
El terremoto dejó un efecto político inmediato, ya que en ese momento estuvo por desencadenarse una revuelta civil entre habitantes de Cartago (que apoyaban la adhesión al Imperio Mexicano) y de San José (que apoyaban una república independiente). Tras el terremoto ambas ciudades, sobre todo Cartago, juraron mediante voto solemne deponer cualquier resentimiento con el fin de ayudar al país.1.3. No obstante, el fin de la disputa se daría definitivamente en la batalla de Ochomogo, el 5 de abril de 1823. 3
En Cartago, los daños fueron cuantiosos, en donde el ayuntamiento de la ciudad ordenó la demolición del edificio del cabildo, luego de las tapias y casas afectadas del pueblo, el cuartel, la parroquia, la iglesia y el convento de San Francisco, así como el hospital San Juan de Dios.1 Posteriormente, se ordenó la reconstrucción total de la ciudad con la ayuda de sus pobladores, cambiando su fisonomía colonial por una más republicana.1 Los efectos del terremoto perduraron hasta 1829, donde aún se seguía requiriendo ayuda para reconstruir.3
Referencias:
- 1.«La mala noche de San Estanislao». La Nación. 16 de enero de 2011. Consultado el 3 de diciembre de 2017.
- 2.«Terremotos importantes en Panamá». Instituto de Geociencias – Universidad de Panamá. Consultado el 3 de diciembre de 2017.
- 3.«Cartago y sus terremotos: San Estanislao (1822) y San Antolín (1841)». Revista Estudios 23. 2010. ISSN 1659-1925. Consultado el 3 de diciembre de 2017.
- 4.«Sismicidad histórica». OVSICORI. Consultado el 3 de diciembre de 2017.
Escuela Ricardo Jiménez Oreamuno, 1944, San José.

En 1939 se pensó en la necesidad de abrir un centro escolar de niñas, para los barrios Matadero, Curtiembre, Crematorio y Lavadero; suburbios que para aquel entonces se estaban consolidando en el límite Sur del Distrito Catedral y que luego evolucionaron a San Cayetano y La Cruz.
Seguir leyendo Escuela Ricardo Jiménez Oreamuno, 1944, San José.Antigua Botica Francesa, San José, 1866.
Ubicado en la esquina Suroeste del Parque Central de San José (Cruce de la Avenida 4 y Calle 2). Aquí estuvo la famosa Botica Francesa (fotografía data de 1921). A la izquierda el Parque Central con su verja de hierro.
Seguir leyendo Antigua Botica Francesa, San José, 1866.La numismática en Costa Rica
La colección de numismática del Banco Central de Costa Rica tiene su origen en la antigua Casa de la Moneda de Costa Rica, que funcionó entre 1828 y 1949, la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica fundó el Museo Arqueológico y Numismático -actualmente llamado Museos del Banco Central- con lo cual se continuó con la adquisición, la conservación y la investigación de la colección que es estudiada para conocer la historia de la moneda, su relación con la economía, la política y el desarrollo cultural costarricense y, así difundir este conocimiento a la comunidad nacional e internacional.
La exhibición «Del Real al Colón. Historia de la Moneda en Costa Rica», presenta un recorrido por la historia de la moneda desde la llegada de los españoles -en el siglo XVI- hasta la actualidad. En ella, también se ha incluido la historia de otros medios de pago, como los billetes, los boletos de café y las fichas comerciales, los cuales facilitaron las transacciones de bienes y de servicios a partir del siglo XIX.
Insto a mi amigos lectores visitar los Museos del Banco Central, los cuales se encuentran en los bajos de la Plaza de la Cultura. Estoy segura que disfrutarán de un recorrido fascinante por nuestra Costa Rica de antaño.
Referencias:
- Museos del Banco Central de C.R.
El Hipódromo de La Sabana: esplendor y fracaso de un sueño josefino A finales del siglo XIX, cuando San José aspiraba a convertirse en una capital moderna, La Sabana comenzó a ser vista como mucho más que aquel extenso llano de Mata Redonda donde pastaba el ganado y los habitantes acudían a pasear. En medio de aquella búsqueda de progreso surgió un ambicioso proyecto: construir un gran hipódromo destinado a las carreras de caballos, al entretenimiento público y al mejoramiento de la raza caballar. El monumental edificio fue presentado como una señal de adelanto y civilización. Sin embargo, detrás de aquella hermosa estructura se escondía una historia breve y accidentada. El Hipódromo de La Sabana, inaugurado con grandes expectativas en diciembre de 1897, terminó convertido en uno de los proyectos más singulares —y también más desafortunados— del San José de antaño. [Colocar aquí una fotografía general del Hipódromo] El Hipódromo de La Sabana, uno de los primeros grandes edificios construidos en aquel extenso llano al oeste de San José. Los primeros proyectos La idea de establecer un hipódromo en La Sabana no era completamente nueva. En 1885, el estadounidense Silas Wright Hastings había presentado una propuesta que contemplaba no solamente la construcción de un hipódromo, sino también el establecimiento de un tranvía que facilitara el traslado de los visitantes hasta aquel lugar. El proyecto, sin embargo, nunca llegó a realizarse. Años después, en diciembre de 1896, la Municipalidad de San José celebró un contrato con Rafael Alvarado, mediante el cual se le concedía el usufructo de diez hectáreas de La Sabana durante un periodo de 25 años. El propósito era establecer un hipódromo que contribuyera al mejoramiento de la raza caballar, fomentara la práctica de la equitación y ofreciera a los josefinos un nuevo centro de recreo. En 1897, Alvarado cedió sus derechos a la empresa The Costa Rica Race and Track Amusement Company, de la cual formaba parte el poderoso empresario Minor Cooper Keith y cuyo presidente era Fabián Esquivel. La compañía contrató a Samuel Schwartz Goldblaum, representante general de Luis León Lowe, para llevar adelante la construcción del nuevo edificio. Un símbolo de modernidad Durante aquellos años, las carreras de caballos eran consideradas una diversión elegante y propia de las grandes capitales. La prensa comparaba el futuro hipódromo josefino con los establecimientos existentes en ciudades como París y Madrid. Para determinados sectores de la sociedad, las carreras representaban una forma de entretenimiento moderna y civilizada, en contraste con otras diversiones tradicionales, como las corridas de toros y las peleas de gallos. San José deseaba mostrar que también podía contar con espacios de recreación semejantes a los de las ciudades europeas. La Sabana, por su amplitud, paisaje y cercanía con la capital, parecía el sitio ideal para hacer realidad aquel sueño. Así era el Hipódromo de La Sabana en 1897 Una valiosa descripción publicada por el periódico El Diarito el miércoles 22 de diciembre de 1897 permite conocer cómo era el hipódromo cuando acababa de concluirse. Según la noticia, el establecimiento ocupaba diez hectáreas rodeadas por planchas de hierro. Se llegaba hasta él siguiendo la Avenida Central, que conducía al visitante hacia el amplio y pintoresco valle de La Sabana. Junto a la entrada principal había dos pequeñas casetas destinadas a la venta de boletos. La pista medía 20 varas de ancho y estaba delimitada por cercas de madera cuidadosamente pintadas. Su recorrido exterior alcanzaba los 904 metros, mientras que el interior medía aproximadamente 800 metros. El edificio principal tenía 60 metros de frente y 25 metros de fondo. En su parte posterior alcanzaba una altura de 15 metros y poseía un mirador situado a unos 20 metros de altura. Desde aquel punto podían contemplarse el paisaje de los alrededores y poblaciones como San Isidro, San Juan, Heredia y Alajuela. [Colocar aquí el grabado restaurado] Grabado del recién construido Hipódromo de La Sabana, publicado por El Diarito el 22 de diciembre de 1897. Restauración: Mi Costa Rica de Antaño. Palcos, graderías y un mirador para el juez La construcción estaba sostenida por siete armazones principales y seis secundarios. Dos amplias escaleras situadas en el frente comunicaban con un pasadizo que daba acceso a 80 palcos, distribuidos en espacios de dos, cuatro y ocho asientos. También había un mirador junto a la pista que funcionaba como palco para el juez encargado de observar las competencias. La descripción periodística afirmaba que el edificio podía acomodar cómodamente a unas 2.000 personas. Investigaciones históricas posteriores señalan una capacidad de hasta 2.500 espectadores, por lo que posiblemente esa cifra incluyera otros espacios o áreas de pie. Las instalaciones se encontraban divididas en sectores destinados a hombres y mujeres, una distribución acorde con las costumbres sociales de finales del siglo XIX. Un edificio con todas las comodidades El Hipódromo de La Sabana no fue concebido únicamente como una gradería para contemplar las carreras. En su interior funcionaban cantinas, restaurantes y cocinas. También contaba con un local especialmente destinado a las apuestas y una oficina para la administración. El abastecimiento de agua provenía de la Acequia de Las Pavas. Un ariete hidráulico impulsaba el agua hacia un estanque con capacidad para 1.500 galones, desde donde se distribuía a los diferentes servicios del edificio. Había lavatorios, orinales y excusados separados para hombres y mujeres, además de un servicio reservado para el presidente de la República. Los desagües eran conducidos mediante cañerías de barro vidriado. Estos detalles, que hoy podrían parecernos cotidianos, eran dignos de destacarse en 1897 y demostraban el interés por presentar el hipódromo como una obra moderna y bien equipada. La instalación de la cafetería estuvo a cargo de Ricardo Borbón. El director general de los trabajos fue Enrique Daverio, mientras que Rafael Alvarado González figuraba como administrador de la empresa. De acuerdo con El Diarito, la actividad de Luis León Lowe permitió que aquel edificio se levantara en el sorprendente plazo de apenas tres meses. El periódico celebraba la obra afirmando: “Los progresos de nuestra capital exigían ya un lugar de recreo como éste”. La inauguración de 1897 La inauguración fue anunciada para el sábado 25 de diciembre de 1897. Como parte del programa se preparó una gran corrida de caballos con tres premios: 750 pesos para el primer lugar, 250 pesos para el segundo y 150 pesos para el tercero. Participarían cuatro caballos estadounidenses de pura raza, además de reconocidas bestias del país. El hipódromo también se preparaba para recibir actividades durante las fiestas cívicas de los días 30 y 31 de diciembre y el 1.º de enero. Todo parecía anunciar el comienzo de una exitosa etapa para el entretenimiento josefino. El edificio había costado alrededor de 55.000 pesos y sus promotores esperaban convertirlo en uno de los principales puntos de reunión de la sociedad capitalina. Pero la realidad sería muy diferente. Del entusiasmo a la desconfianza Desde su inauguración comenzó a circular entre los habitantes el rumor de que la estructura no resistiría el peso de una multitud. Según las investigaciones históricas, durante las primeras actividades solamente se ocupó aproximadamente la mitad de su capacidad. El temor del público, sumado a otros problemas administrativos, afectó seriamente el funcionamiento del establecimiento. Las carreras no se realizaban con la frecuencia esperada y el hipódromo permanecía cerrado durante largos periodos. El edificio que había sido presentado como símbolo del progreso comenzó a ser visto como un obstáculo dentro de La Sabana. Las críticas de la Municipalidad En 1899, la Municipalidad de San José solicitó la anulación del contrato con la Compañía del Hipódromo. Entre otras razones, las autoridades alegaban que los empresarios no habían cumplido con la obligación de importar dos caballos sementales de pura raza para mejorar la caballada nacional. También criticaban la ubicación y la apariencia del edificio, pues consideraban que interrumpía la vista y perjudicaba los atractivos naturales de La Sabana. La Municipalidad esperaba que allí se celebraran carreras y espectáculos al menos una o dos veces al mes. Sin embargo, denunciaba que el lugar permanecía cerrado y que los terrenos se utilizaban para el pastoreo del ganado de los empresarios. Rafael Alvarado y Minor Cooper Keith propusieron entonces llegar a un nuevo acuerdo: reducir la extensión ocupada, trasladar el edificio a un punto donde no obstaculizara la vista y entregar a la Municipalidad la mitad de las ganancias obtenidas durante las fiestas nacionales y municipales. El nuevo hipódromo fue inaugurado el 15 de septiembre de 1900, pero este segundo intento tampoco logró consolidar el proyecto. El final del Hipódromo de La Sabana Finalmente, en 1904 se anuló el contrato entre las partes y Rafael Alvarado y Minor Cooper Keith debieron desmantelar el edificio. Así terminó la breve existencia de una construcción que había nacido rodeada de elogios y grandes expectativas. Aunque el proyecto fracasó económicamente, su historia refleja un momento muy particular de San José: una capital que se transformaba, que miraba hacia Europa y que deseaba incorporar nuevas formas de deporte, recreación y convivencia social. Aquel hipódromo fue mucho más que una pista para carreras de caballos. Representó el deseo de convertir La Sabana en un espacio moderno, aun cuando el resultado no correspondiera a las aspiraciones de sus promotores. Con el tiempo, La Sabana continuaría cambiando. Allí surgirían campos deportivos, lagos, áreas recreativas, el antiguo aeropuerto y, posteriormente, el gran parque metropolitano que conocemos hoy. Del viejo hipódromo solamente quedaron algunas fotografías, grabados y noticias amarillentas en los periódicos. Sin embargo, esas imágenes todavía nos permiten asomarnos a aquella época en que un enorme edificio de madera, coronado por banderas y lleno de palcos, se levantó en medio del llano de Mata Redonda como uno de los grandes sueños del San José de antaño. Referencias * El Diarito, año V, número 1084, San José, 22 de diciembre de 1897. Sistema Nacional de Bibliotecas de Costa Rica. * Diario de Costa Rica, ediciones del 9 y 17 de octubre y 29 de diciembre de 1897. * Quesada Avendaño, Florencia. La modernización entre cafetales: San José, Costa Rica, 1880-1930. * Castro Harrigan, Álvaro y Carlos Castro Harrigan. Costa Rica: imágenes e historia. Fotografías y postales, 1870-1940. Editorial Técnica Comercial, 2005. * Archivo Nacional de Costa Rica, fondos y actas municipales de San José.
La Casa de Aranjuez
Hoy quiero compartir con ustedes una bella y real historia de una Casa de Barrio Aranjuez publicada por la Revista Herencias. Espero la disfruten.
Referencias:
- La Casa de Aranjuez. Testimonio de historias urbanas. Revista Herencia Vol. 24 (1 y 2), 147-150, 2011. Recibido 08-10-2011 Aprobado 22-11-2011
Aeropuerto Internacional Tobías Bolaños Palma.


El Aeropuerto Internacional Tobías Bolaños Palma (código IATA: SYQ, código OACI: MRPV) es uno de los cuatro aeropuertos internacionales de Costa Rica. Se ubica en la capital San José, en el distrito de Pavas. Funciona como el aeropuerto principal para vuelos de cabotaje y tiene vuelos internacionales comerciales para Bocas del Toro, Panamá, Managua, Nicaragua, entre otros. Se encuentra a 8 km noroeste de San José y a 11 km sureste del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría en un terreno de aproximadamente 41 hectáreas. Lleva el nombre del piloto costarricense Tobías Bolaños Palma (1892-1953), primer piloto graduado y quien sentó las bases de la aviación en Costa Rica. Este aeropuerto es la principal base para la aviación general del país y en él se realizan la mayoría de las operaciones de vuelos privados, fletados, turísticos, operadores de helicópteros y de escuelas de aviación.

Se empezó a construir entre 1954 y 1955, con el fin de que el Aeropuerto de La Sabana dejara de funcionar debido a la cercanía con los edificios de la capital costarricense, ya para principio de los sesentas este aeropuerto recibía vuelos locales e internacionales con aeronaves pequeñas. Actualmente su pista de aterrizaje solo tiene capacidad para aviones de cierto peso, por su capa asfáltica, no obstante en él aterrizan jets ejecutivos, turbo impulsados.

El aeropuerto sirvió de centro de conexión (hub) de la línea aérea nacional Nature Air, uno de los dos principales servicios aéreos regionales de Costa Rica, ahora esta aerolínea ópera desde el aeropuerto Juan Santamaría. En la actualidad hay varios operadores como Aerobell, AeroCaribe, Carmonair, Prestige Wings y Tacsa con vuelos charters tanto dentro como fuera del país.
Ver también: Tobías Bolaños Palma, primer aviador en Costa Rica.
Referencias:
- Aviación Civil de Costa Rica.
- Fotografías varias Internet.
Centro Histórico de San José – Ruta Sureste Noreste (Brochure)
Hacia 1851, el cuadrante de la ciudad capital de Costa Rica se extendía de norte a sur, de la avenida 7 a la avenida 10, y de este a oeste, de la calle 9 a la calle 12. En dicha área, se encontraban los principales edificios de la República y se desarrollaban también las más importantes actividades políticas, sociales, económicas y culturales para el futuro del país; por esa razón es que a dicho sector urbano puede denominársele con toda propiedad el “Centro Histórico” de la ciudad de San José. De ahí han partido desde entonces los igualmente históricos ensanches urbanos que la conformarían hasta un siglo después.
Para ver más información presione el siguiente enlace. Gracias
Antiguo Edificio Singer hoy La llacuna

Desde finales del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX varios edificios fueron muestra de la corriente ecléctica que mezclaba diferentes estilos arquitectónicos.
El edificio Singer de estilo neoclásico con detalles modernistas en sus ventanas era el lugar donde se podían comprar las emblemáticas máquinas de coser de la misma marca. También vendía repuestos y todo tipo de accesorios para sastrerías.

Estaba ubicada en la Avenida Central entre Calles 5 y 7. Justo sobre esa calle contigua al edificio estaba el estudio fotográfico de Manuel Gómez Miralles, maestro fotógrafo muy distinguido, por lo que fue un punto de referencia obligado. Actualmente en este mismo lugar se ubica el centro de oficinas La Llacuna.
Referencias:
- Fotografía del Edificio Singer de la Colección Castro-Harrigan
Edificio Banco Crédito Agrícola de Cartago, San José.

Referencias:
- Fotografías Tico Club.




