Este inmueble es de interés histórico-arquitectónico y su propietario es el Instituto de Guanacaste, ubicado en Barrio Condega de la ciudad de Liberia, inscrito en el Registro Público de la Propiedad al folio real 62132-000, partido de Guanacaste. Artículo
El golpe de Estado contra Juan Rafael Mora fue llevado a cabo por el mismo ejército que había diseñado para afianzar al Ejecutivo, encabezado por los generales Lorenzo Salazar y Máximo Blanco, que habían tenido destacada participación en la guerra, y cuyas figuras fueron dominantes en la política nacional en el siguiente decenio.
Una mirada retrospectiva publicada por Alma Tica en 1934.
La traición del 14 de agosto de 1859
En su edición de setiembre de 1934, la revista Alma Tica recordó los acontecimientos que condujeron al derrocamiento del presidente Juan Rafael Mora Porras. Según este relato, durante la madrugada del 14 de agosto de 1859, Mora fue llevado al Cuartel de Artillería bajo el pretexto de que se había producido una sublevación militar. Allí fue detenido y despojado del poder por los militares encabezados por Lorenzo Salazar y Máximo Blanco.
También fueron apresados el vicepresidente Rafael G. Escalante y Manuel Argüello Mora. Posteriormente, los detenidos fueron condenados al destierro y enviados desde Puntarenas a bordo del vapor Guatemala. Tras el golpe de Estado, José María Montealegre Fernández asumió la presidencia de la República.
Este episodio marcó el inicio de una década caracterizada por la fuerte intervención de los militares en la política costarricense.
La Campaña Nacional tendría un epílogo sangriento: Mora, derrocado, exiliado en El Salvador junto a su hermano José Joaquín y el general Cañas, intentó recuperar el poder por la fuerza desembarcando en Puntarenas junto a unos pocos leales, pero las fuerzas del gobierno lo derrotaron en la batalla de La Angostura el 28 de septiembre de 1860. Tras una corte militar con juicio oral y sumario, Juan Rafael Mora fue fusilado el 30 de septiembre de 1860. El 2 de octubre de 1860 fue fusilado, en el mismo lugar, el general José María Cañas. En la actualidad, ambas ejecuciones se han calificado como crimen de Estado.
Los generales Máximo Blanco (derecha) y Lorenzo Salazar (izquierda) controlaron trasbambalinas el poder político de Costa Rica entre 1860 y 1870. Los militares se convirtieron en factor clave en las luchas intraoligárquicas del periodo, al respaldar a una de las facciones en pugna, con la constante amenaza del uso de la fuerza contra el presidente en ejercicio o contra una facción que se opusiera a sus designiosSeguir leyendo De la Caída de Mora a la caída de Jiménez (1860-1870).→
El Parque municipal de Moravia lleva el nombre del Presidente estadounidense, Abraham Lincoln y fue inaugurado como parque en el año 1966 ya que anteriormente era una plaza de futbol.
Ubicada en Avenida 9, Calle 23, Barrio Aranjuez, San José, se ubica la Iglesia de Santa Teresita del Niño Jesús, que es uno de los templos cristianos más emblemáticos.
Fotografías de Maritza Cartin E.
Se trata de una iglesia que presenta un estilo con tendencia renacentista en diferentes elementos que se pueden ver tanto en el interior como en la fachada.
Parte interna dividida en dos bloques de bancas y pasillo central y laterales. Fotografías de Maritza Cartin E.
Los encargados de llevar a cabo la construcción de esta iglesia fueron tanto el arquitecto José M. Barrantes como los ingenieros José Francisco, Salazar y Teodorico Quirós.
La bruja Zárate es la bruja más famosa del folclor costarricense. Es descrita como una mujer blanca o indígena, fea, gorda, pequeña, de ojos negros y grandes, mirada fiera y maliciosa. Usaba el pelo recogido en dos trenzas y vestía humildemente con una camisa blanca sin gola de cuello alto, enaguas negras, un pañuelo negro atado al cuello y un rebocillo de paño negro que usaba para taparse de la lluvia. Siempre iba descalza. De carácter voluble, conversaba de forma estridente y reía a carcajadas. Amiga del tabaco, acostumbraba fumar y recibía con gusto ofrendas de tabaco que le daban los campesinos. Vivía en una cueva en la piedra de Aserrí, un promontorio rocoso que se asoma en los cerros de Bustamante, en el cantón de Aserrí, al sur de San José, pero tenía otros encantos donde solía residir o guardar tesoros: la Piedra Blanca de San Miguel de Escazú; el cerro del Tablazo o de la Vieja, en Acosta, y el cerro del Espíritu Santo, en Naranjo. Poseía gran cantidad de poderes: podía transmutar vegetales en oro, transformar a las personas en animales, curar a los enfermos, lanzar maleficios o el mal de ojo, hablar con los muertos, desaparecer y transformarse ella misma en animales, echar conjuros para cambiar la suerte, y contrarrestar el poder de otras brujas. También puede cambiar el carácter de las personas, volviendo a hombres inteligentes en tontos, a personas virtuosas en aprovechadas, a los prudentes en despilfarradores y las doncellas calladas en desvergonzadas. Debido a esto la gente le temía, pero a la vez la amaba, porque podía ser compasiva y caritativa si la persona demostraba que lo merecía.
La principal leyenda sobre Zárate cuenta que en el sitio que hoy ocupa la piedra de Aserrí se encontraba emplazado, durante la época colonial, el poblado original de Aserrí. En una cueva bajo esa piedra vivía Zárate, la cual se enamoró del gobernador español de la ciudad. Este la rechazó, y ella por despecho convirtió la villa en piedra, los habitantes en animales y al gobernador en un pavo real, que lleva siempre atado a su lado con una cadena de oro. Con el paso del tiempo comenzaron a circular rumores de cómo Zárate, cuando le pedían ayuda por los problemas económicos, regalaba unas verduras con la instrucción de no mirarlos por el camino. Al llegar a la casa, el beneficiado se encontraba con que eran totalmente de oro.
El origen de la leyenda de la bruja Zárate es colonial, pero incluye muchos elementos indígenas, como el gusto de Zárate por el tabaco, que está relacionado con el uso ritual que hacían los chamanes aborígenes precolombinos de esta sustancia, lo que los distinguía como individuos poderosos dentro de la sociedad indígena. Otro ejemplo es la capacidad de Zárate de transformarse a sí misma o a los demás en animales, vinculado con la capacidad de metamorfosis que se atribuía a los chamanes como parte de su función mágico-religiosa, así como el hecho de comunicarse con los difuntos, reflejo de la función del chamán como intermediario entre el mundo de los vivos y el de los espíritus.
Ubicado en Barrio Amón, Calle 9 entre Avenidas 9 y 11, El Carmen, San José.
Recepción del Hotel.
El terreno donde se ubica este inmueble perteneció primeramente al señor Nicolás Chavarría Mora, profesional en Ingeniería de reconocido prestigio desde finales del siglo XIX y quien participó en la construcción del Teatro Nacional. Don Nicolás le heredó esta propiedad a su hija, Margarita Chavarría Flores, quien se casó posteriormente con el Dr. Antonio Peña Chavarría.
Situado en Calle 5, Avenidas Central y 1. Frente al Teatro Variedades.
Construido a principios del siglo XX, en ladrillo, zócalo de piedra y paredes internas de bahareque francés (tela metálica recubierta de cemento), hoy día se conserva básicamente la fachada y es ocupado por el Restaurante Rosti Pollos.
Es un edificio de influencia neoclásica, de dos plantas, característico de los inmuebles comerciales de la época. Pertenece a la Familia Anderson Sáenz. Su valor patrimonial se complementa con el acompañamiento que Proporciona al Teatro Variedades.
Declarado Patrimonio Arquitectónico el 22 de enero del 2000 bajo decreto #28390-C, Gaceta #18.
La ciudad de Escazú, ubicada en el Valle Central, es famosa en Costa Rica por ser un pueblo prolífico en la producción de mitos y leyendas, de modo que es conocida en Costa Rica como «La Ciudad de las Brujas». La población existía ya antes de la llegada de los españoles (con el nombre de «Itzkatzu»), y fue una de las primeras villas en poblarse durante la colonia (alrededor de 1600).
La renuncia de José María Castro Madriz a la presidencia en 1849 cerró el periodo de inestabilidad que se había iniciado en 1842 con el golpe de Francisco Morazán y la caída de Braulio Carrillo. El poder lo tomó quien fuera su vicepresidente, Juan Rafael Mora Porras, hombre eclético y pragmático, de carácter fuerte. A muy temprana edad, se hace cargo de su familia tras la muerte de su padre. Desde su tienda en el parque central de San José, donde se dedica al comercio minorista, tiene contacto con el costarricense de la calle, lo que le permite entender la psicología y la realidad de sus compatriotas, que le llevarán a ejercer tres veces la primera magistratura. Próspero hombre de negocios, fue uno de los principales comerciantes y mayores productores de café, el primer aristócrata de la consolidada oligarquía cafetalera en llegar al poder. Mora es hombre de mundo: con 36 años, ha realizado al menos seis viajes en barco de vela a distintos puntos del globo, ha establecido relaciones con importantes hombres de América y con comerciantes europeos como el naviero anglonormando William Le Lacheur, entre otros. Su carrera política la inicia en 1846, primero como constituyente para 1847, y luego como parlamentario, donde resulta elegido para ejercer la vicepresidencia durante el primer gobierno de José María Castro. Durante este tiempo, debe enfrentar un intento de golpe contra el gobierno el 28 de marzo, mientras el presidente se encuentra en Puntarenas. En 1849 renuncia a su cargo de vicepresidente, pero es nuevamente llamado a ejercer luego de la renuncia de Castro. En diciembre de 1849, es electo popularmente presidente de la República, y será reelecto por sexenios en 1853 y 1859. Al asumir el poder, Mora cuenta con una amplia visión de mundo, superior a la media de los políticos de su época.
La creación del edificio de la Asamblea Legislativa surge en el año 1939, bajo la administración de León Cortés Castro, 1936-1940.
El período de la administración de Cortés es señalado por una impresionante obra material que sus adversarios políticos denominaron la “administración del cemento y la varilla”. La obra pública se desplegó en todos los campos.
Uno de los edificios nacionales de mayor realce que se comienzan a proyectar a finales de los años treinta, es el Palacio Presidencial, actual sede de la Asamblea Legislativa, en el terreno ubicado al este de la ciudad, en el cuadrante entre las avenidas central y primera, calles 15 y 27 de nuestra capital.
Los duendes folclóricos costarricenses se describen como hombrecitos con vestidos y gorros de colores, de treinta centímetros de altura, que parecen niños barbados, y sus huellas tienen la forma de las de un ave, un gallo. Traviesos y juguetones, una leyenda indígena dice que en la primera batalla entre Dios y el Diablo, los duendes no siguieron a Dios ni apoyaron al Diablo. Esa apatía da origen a su condición de seres neutros, ni buenos ni malos. Las leyendas narran que los duendes secuestran a los niños tentándolos con juguetes y confites (dulces), para jugar con ellos y devolverlos, o para hacerles maldades (pellizcos, coscorrones). Pero, siempre según el folclore, cuando nace el hijo o hija de una familia bienamada por ellos, se encariñan con el infante por su inocencia, pasando a ser una especie de segundo ángel de la guarda. Poseen poderes mágicos y pueden hechizar a las personas o embrujar las casas. Muchas veces usan sus poderes para gastar bromas pesadas, como hacer que los viajeros apurados se extravíen o, en un relato, llenar a una mujer de vello.
La Gota de Leche fue el nombre dado a las instituciones creadas para remediar los problemas de desnutrición y alta mortalidad infantil en aquellas familias que no podían permitirse el lujo de tener nodriza, y cuyas madres no podían dar de mamar. Surgieron a finales del siglo XIX. La idea original de «las gotas de leche» procedía de Francia, donde el médico León Dufour había creado la primera Gota de Leche en 1894.
La Gota de Leche en España:
Rafael Ulecia y Cardona funda en Madrid, en 1904, La Gota de Leche, el primer consultorio de niños de pecho. En este mismo año, en Barcelona, se inaugura el Servicio Lácteo Infantil. Estas instituciones además de prestar asistencia pediátrica, facilitaban la alimentación láctea.
Boceto de Daniel Zuloaga para el mural de la institución segoviana La Gota de Leche, hacia 1913. España.
«Tracé una ciudad en el valle, en un asiento junto a dos ríos. Tiene el valle tres leguas y media en largo y legua y media en ancho; tiene muchas tierras para trigo y maíz; tiene el temple de Valladolid, buen suelo y cielo. Nombré a esta ciudad Cartago, por llamarse esta provincia deste nombre.» Juan Vázquez de Coronado (1563).53
En 1562, Juan Vázquez de Coronado, alcalde mayor de Nicaragua, fue nombrado alcalde mayor de Costa Rica y Nueva Cartago.
Itinerarios de los Viajes de Juan Vázquez de Coronado.
En su primera expedición, partió de León el 18 de agosto, llegando a Nicoya el 6 de septiembre, donde sostuvo una reunión con los caciques de los bagaces, cotanes y zapandíes, sujetos a la autoridad del Corregidor de Nicoya, para asegurarse provisiones para el ingreso al Valle Central.
El Río Torres cuenta con tres nacientes de agua, la de mayor influencia se encuentra ubicada en La Unión de Tres Ríos. Su nacimiento se da en los cerros La Carpintera y alto Coris, los cuales presentan un rumbo de sur a norte y de noreste a suroeste. Las otras dos nacientes restantes tienen origen en San Pedro, en donde a menos de un kilómetro sus aguas cristalinas (ya no potables), se convierten en aguas con colores oscuros y de fuertes olores. Esto es causado por las urbanizaciones y los residenciales de la zona, los cuales no tienen un trato adecuado de sus aguas residuales.
Braulio Carrillo Colina. Sí, yo viviré siempre, a pesar de mis enemigos, en el corazón sensible de los costarricenses…»
El año de 1835 se considera fundamental en el desarrollo del Estado político costarricense, con el ascenso al poder de Braulio Carrillo Colina, joven abogado que había sobresalido en su profesión y como comerciante, y a quien se consideraba como conocedor de la realidad centroamericana por haber sido diputado, presidente de la Asamblea Legislativa, fiscal de la Corte Suprema de Justicia y representante por Costa Rica ante la República Federal. Por su perfil, Carrillo se encontraba muy por encima de los políticos de su época.1 Asumió el poder para terminar el periodo de Rafael de Gallegos, electo en 1833 y quien había promulgado un año después la controvertida «Ley de la Ambulancia», que determinaba que la capital de Costa Rica debía rotar entre las cuatro principales ciudades del Valle Central.1